La IGM: una guerra total



Además de los aspectos ya citados en entradas anteriores, ¿qué otro aspecto puede diferenciar a la IGM de otras guerras anteriores? Su carácter de guerra total


Como ya hemos visto, al tratarse de un enfrentamiento entre países industriales con capacidades de lucha similares, la necesidad de utilizar todos los recursos disponibles para doblegar al enemigo fue esencial en este conflicto. De hecho, la victoria no se decidió por una gran victoria en el campo de batalla, sino por el agotamiento de una de las dos partes. Así, podemos observar estos diferentes aspectos:

- Una movilización militar general: la compleja organización de los Estados modernos permitió movilizar al mayor número posible de soldados que, excepto en el caso de Gran Bretaña al inicio, lo fueron a la fuerza. Así, 65 millones de soldados se incorporaron a la lucha, de los que más de 37 millones han de considerarse como bajas (muertos, heridos, desaparecidos y prisioneros).
- Un colosal esfuerzo económico: todas las energías y los recursos de los Estados quedan puestos al servicio de las necesidades bélicas. En el interior, hay que movilizar por completo a la retaguardia: nacionalización de industrias y transportes, potenciación de la industria bélica, racionamiento de alimentos y primeras materias, control de precios, etc. En el exterior, asfixiar mediante embargos y bloqueos la economía del enemigo.
- La forzada incorporación a filas de grandes sectores de la población masculina en edad productiva provocó una mayor presencia de las mujeres en actividades, hasta entonces, ajenas a ellas (transportes, fábricas pesadas, etc.)
- Un escenario cada vez mayor: la prolongación del conflicto obligó a cada uno de los bandos a buscar nuevos aliados, por lo que la incorporación de nuevos países a la guerra fue continua: Italia, imperio turco, Estados Unidos, Japón, Portugal, Grecia, etc.. A esto hay que añadir el hecho de que muchos de los países beligerantes fueran, además, imperios coloniales, lo que hizo que los frentes de guerra se extendieran no sólo por Europa y el Atlántico, sino también por Asia, África y Oceanía, y que tropas coloniales participaran activamente en la lucha, incluso en las trincheras francesas y belgas.




Estas estadísticas te permiten profundizar más en algunos de estos aspectos

La IGM: una guerra de posiciones

Tal vez el elemento más característico de la Primera Guerra Mundial es la trinchera. Aunque su uso es muy antiguo, la construcción de líneas estáticas de fortificaciones bajo tierra y enfrentadas a las del enemigo llegó a su punto máximo en este conflicto.

La guerra comenzó con una fase llamada “de movimientos”: brigadas de caballería todavía con sus anticuadas lanzas, compañías de modernos ciclistas y divisiones de infantería con sus vistosos uniformes se enfrentaron a una cortina tal de balas, metralla y explosivos que sólo pudieron hacer una cosa: hacerse invisibles. Eso significó no moverse demasiado, mejorar el camuflaje, utilizar uniformes que te confundan con el terreno y, sobre todo, meterse bajo tierra: la guerra de trincheras fue la más importante en el frente occidental (entre Suiza y Bélgica) desde septiembre de 1914 hasta marzo de 1918. Y también encontramos este sistema en otros frentes, como el italiano o en Turquía (Gallípoli).


Dos referencias muy interesantes a la guerra de trincheras y la vida de los soldados allí protegidos, aquí y aquí. Un podcast de muy interesante, aquí


Un fragmento de “Senderos de gloria” (1957) del director Stanley Kubrik, donde se ve muy bien cómo es una trinchera francesa momentos antes de un ataque a las cercanas posiciones enemigas (el nombre original de la película es “Paths of glory”, y en otras zonas hispanohablantes fue traducida como “la patrulla infernal”). Por cierto, os suena esta escena a otra película más reciente, ambientada en otra época histórica? espero vuestros comentarios.





La BBC realizó una serie documental sobre la vida en las trincheras. Si váis a esta página http://www.bbc.co.uk/history/worldwars/wwone y bajáis un poquito, veréis (the trenches: virtual tour) todo un conjunto de recreaciones virtuales de trincheras del frente occidental (exige unos determinados programas para visualizarlos).

La IGM: una guerra total



Además de los aspectos ya citados en entradas anteriores, ¿qué otro aspecto puede diferenciar a la IGM de otras guerras anteriores? Su carácter de guerra total


Como ya hemos visto, al tratarse de un enfrentamiento entre países industriales con capacidades de lucha similares, la necesidad de utilizar todos los recursos disponibles para doblegar al enemigo fue esencial en este conflicto. De hecho, la victoria no se decidió por una gran victoria en el campo de batalla, sino por el agotamiento de una de las dos partes. Así, podemos observar estos diferentes aspectos:

- Una movilización militar general: la compleja organización de los Estados modernos permitió movilizar al mayor número posible de soldados que, excepto en el caso de Gran Bretaña al inicio, lo fueron a la fuerza. Así, 65 millones de soldados se incorporaron a la lucha, de los que más de 37 millones han de considerarse como bajas (muertos, heridos, desaparecidos y prisioneros).
- Un colosal esfuerzo económico: todas las energías y los recursos de los Estados quedan puestos al servicio de las necesidades bélicas. En el interior, hay que movilizar por completo a la retaguardia: nacionalización de industrias y transportes, potenciación de la industria bélica, racionamiento de alimentos y primeras materias, control de precios, etc. En el exterior, asfixiar mediante embargos y bloqueos la economía del enemigo.
- La forzada incorporación a filas de grandes sectores de la población masculina en edad productiva provocó una mayor presencia de las mujeres en actividades, hasta entonces, ajenas a ellas (transportes, fábricas pesadas, etc.)
- Un escenario cada vez mayor: la prolongación del conflicto obligó a cada uno de los bandos a buscar nuevos aliados, por lo que la incorporación de nuevos países a la guerra fue continua: Italia, imperio turco, Estados Unidos, Japón, Portugal, Grecia, etc.. A esto hay que añadir el hecho de que muchos de los países beligerantes fueran, además, imperios coloniales, lo que hizo que los frentes de guerra se extendieran no sólo por Europa y el Atlántico, sino también por Asia, África y Oceanía, y que tropas coloniales participaran activamente en la lucha, incluso en las trincheras francesas y belgas.




Estas estadísticas te permiten profundizar más en algunos de estos aspectos