L’instant figé. Mooc en francés sobre Arte.

Y otro recurso en francés. Esta vez un MOOC que oferta el Museo del Louvre para los amantes del arte y de la Historia del Arte. Se trata de “L’instant figé, quand l’art saisit le mouvement“. En este curso en abierto y gratuito se podrá el arte desde otro prisma. Se trata de analizar como […]

Andy Warhol: el mago de la transgresión

El artista y cineasta Andy Warhol. GETTY IMAGES
El artista y cineasta Andy Warhol. GETTY IMAGES
Para muchos ese retrato sensual y pop que es la Marilyn de Andy Warhol (hecho después del suicidio de la estrella) es uno de los iconos del siglo XX. Otros -más críticos con el llamado «Papa del pop»- dudan de si una pintura basada en una foto y en medios casi totalmente mecánicos de coloración es un logro de la pintura o del consumo. Todos creen que Andy fue un genio visionario de su época (aquello de los 15 minutos de fama que todos tendríamos) pero las valoraciones profesionales distan mucho... Andrew Warhol nació en agosto de 1928, hijo de una familia católica de emigrantes eslovacos. Su madre, llegada a América en 1921, tardó en hablar bien inglés, y el propio Andy en el colegio sufrió aún de esa deficiencia. Mucho quiere decir de ese país que hoy se resiente de la emigración, que una de las figuras arquetípicas de su modernidad fuera hijo de emigrantes centroeuropeos...

Hay dos sesgos fundamentales en Andy Warhol al llegar a los 30 años de su muerte (el 22 de febrero de 1987): uno es su lado de pintor y cineasta avanzado, que se desarrolla sobre todo en los años 60, y otro -complementario pero distinto- su exitoso papel de jefe de la Factory neoyorquina, padre de todas las transgresiones y novedades que abren esos años malditos que he querido retratar en mi libro Nueva York/ Babilonia.

El arte pop (no olvidemos que pop es de popular) se resuelve en el triunfo absoluto de sus retratos de figuras icónicas, de Elvis Presley a Mao. Warhol escoge la foto, los colores, el modo de disponerlos y una máquina hace el resto, con leves retoques manuales -como máximo- al fin del proceso. Así surgen las botellas de Coca-Cola o las series dedicadas a Marilyn a partir de un fotograma muy glamuroso de la película Niágara. De 1962 a 1972 (cuando retrata doble a la esposa del dueño de la Fiat, Marella Agnelli), desde Jackie Kennedy y Marlon Brandon hasta Liz Taylor, Warhol pone brillos, colores y duplicidades a todo el panteón de las divinidades contemporáneas.

Se valore como se valore su calidad de arte, lo cierto es que Warhol se convirtió en una absoluta celebridad, con su peluca, su mala piel y su aire muy informal que se tornará, a la postre, en la moda del dirty chic, o sea la elegancia desgalichada... Warhol crea la revista Interview -todo lo moderno pasará por ella- o hace tediosas películas de seis horas (como SleepSueño, de 1963) en la que sólo vemos interminablemente dormir a un hombre. Pero eso era un rasgo nuevo. Por supuesto Chelsea girls (1966), rodada en torno a las chicas y travestis que vivían en ese hotel neoyorquino, es mejor, pero ¿vale más la modernidad y su patente de corso o el cine en sí? Todas estas preguntas sobre Andy no se han contestado satisfactoriamente y siguen ahí.

Warhol (así me pareció al conocerlo en enero de 1983) era un personaje enigmático, de aire imperturbable o que tal parecía. Pidió en Madrid ir rodeado por cuatro modelos muy guapos. Nadie pensó que se acostara con ellos, eran puro atrezo. Dicen que Warhol era frígido, y, aunque obviamente homosexual, no se le conocen historias. Le encantaba ver cómo los demás transgredían, bajo su bendición, pero él sólo les sacaba fotos. En la discoteca Studio 54 -ya en los 70 finales- Andy pasa las noches con Truman Capote, al que siempre admiró. Truman se pone ciego de coca. Andy, a su lado, la encarga pero no la prueba... ¿Era la, según algunos, terrible influencia de su madre Julia, muy católica y fallecida en 1972? Andy vivía en la verdadera bohemia, pero, al morir, muchos descubrieron que tenía una casa, elegante y convencional, en el centro de Manhattan. La Factory estaba abierta a todo: transgresiones o belleza o ambas. A aquella casa aburguesada (que, creo, compró después Elena Benarroch) casi nadie había ido.
Andy Warhol (en sombra y con gafas de sol). Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison, Maureen Tucker, Nico, Paul Morrissey y Gerard Malanga, en 1966. EL MUNDO
Andy Warhol (en sombra y con gafas de sol). Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison, Maureen Tucker, Nico, Paul Morrissey y Gerard Malanga, en 1966. EL MUNDO
Con esto llegamos al segundo plano de Andy que, a lo mejor, es el primero o el que en buena medida sigue más vivo: el de padre y promotor de las transgresiones artísticas y humanas. Dejamos de lado -no es del todo posible- al pintor y cineasta pop, y nos hallamos con el gran valedor de la Factory, el que expide los carnés de «moderno» desde Nueva York. Sin el carnet firmado por Andy es imposible ser moderno. Por ello apadrinó (no sé si dándose plena cuenta) la Movida Madrileña, desde el palacete de los March.

Warhol está detrás del cine transgresor de Paul Morrissey, especialmente de la trilogía que se abre con Flesh -Carne- de 1969 y que presenta a un bello Joe Dallesandro haciendo de chapero, con toda normalidad, en Nueva York. Warhol está detrás del lanzamiento como grupo de rock de Velvet Underground con un Lou Reed que se convierte en estrella y en el creador del himno de la época, la canción Take a walk on the wild side.

También inventa a la modelo alemana Nico, cantando en inglés. Nico como la mujer moderna, diferente. Después, Warhol descubre a un chico mulato y grafitero de origen haitiano, Jean Michel Basquiat (atractivo, además) al que convierte en un pintor renovador, caro y revolucionario en un tiempo récord. Muchos volverán a preguntarse si Basquiat fue un gran pintor o sólo un truco seductor de Andy. Como fuese, Jean Michel apenas sobrevivió un año a su descubridor, pues murió de sobredosis en 1988. Muchos eran jóvenes y casi todos -una buena temporada- yonquis. Pagaron su precio. Ya hemos dicho que Warhol jamás se pinchó aunque estuvo delante y sacó fotos como quiso hacerlo con el cuerpo de un chico de la Factory que se suicidó. Qué pena que no lo advirtiera -comentó al enterarse- habríamos tomado fotos... Las frases de sus libros (especialmente Mi filosofía de A a B y de B a A) casi siempre sugerentes u ocurrentes pasan del ingenio al atrevimiento, como él mismo: «Todo el mundo tiene una idea distinta del amor. Una chica que conozco dijo: Supe que me amaba porque no se corría en mi boca». Dandi con playeras, peluca platino y un cutis decididamente malo, Andy fue el inicio de lo que aún somos. Todavía no se le juzga bien. El mito es absoluto y ya está servido.

Luis Antonio de Villena: Andy Warhol: el mago de la transgresión, EL MUNDO, 21 de febrero de 2017

Imágenes del Museo Metropolitano de Nueva York para uso libre

El Museo Metropolitano de Nueva York (Met) ha subido a Internet más de 440.000 imágenes de obras de arte de dominio público, que pueden descargarse para uso libre y sin derechos de autor. El acceso a la colección es sencillo y existe un filtro que permite seleccionar entre diversas variables: tipo de cultura, autor, época, material, ubicación […]

CarbulArte 2016-12-13 05:34:00

La exposición Velázquez. Murillo. Sevilla, podrá verse en Sevilla desde el pasado 8 de noviembre hasta el próximo 28 de febrero de 2017, en la Fundación Focus-Abengoa con motivo de sus 25 años en el Hospital de los Venerables de Sevilla. Con ella arranca el año de Murillo, ya que en 2017 se conmemora el 400 aniversario del nacimiento del pintor, nacido en 1617, año en el que Velázquez superaba su examen como maestro de pintura.
Diego de Velázquez (1599-1660) y Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) nacidos con dieciocho años de diferencia, son el motivo que ha inspirado dicha exposición. Ambos vivieron en Sevilla a principios del siglo XVII, ciudad que aspiraba a una pujanza económica y cultural de grandes urbes como Roma y Amberes.
No existe ningún documento que afirme la relación de uno con el otro o que se conocieran personalmente. Algunos historiadores siempre han negado que Velázquez tuviera influencias evidentes en la pintura de Murillo. Pese a ello, resulta extraño que nunca se hubiera realizado una exposición con ambos pintores. Y ha tenido que ser un británico de origen napolitano el que se haya decidido a hacerlo.
1-expo
Gabriele Finaldi director de la National Gallery de Londres es el comisario y director de la exposición, el cual nos propone una mirada innovadora sobre las relaciones y afinidades entre estos dos gigantes de la pintura barroca. Son 19 las obras que podemos contemplar, de las cuales 9 son de Velázquez con periodos comprendidos entre 1617-1619 y 1656, y las otras 10 de Murillo, de entre 1645-1680, donde ilustran el desarrollo por parte de ambos pintores de un lenguaje naturalista, de diversos modelos iconográficos y de un singular modo de abordar la pintura de género.
La exposición no propone una tesis revisionista que redefina la influencia de Velázquez en Murillo, sino una reflexión sobre elementos comunes en sus producciones artísticas. Según advierte Finaldi: “No reivindico que Murillo salga de Velázquez”. Va más allá, se trata de una serie de afinidades como el virtuosismo técnico, el uso de la luz, dotes narrativas, paleta similar, lenguaje pictórico naturalista.
Desde la Fundación Focus-Abengoa apuntan que la exposición supone la culminación por parte de la fundación de una línea que estaban llevando a cabo en los últimos años, y la cual tenía el Barroco como centro de su actividad, preocupada por la investigación y la divulgación cultural.
La exposición cuenta, con la colaboración de la Fundación Cajasol, ABC y la Fundación Cruzcampo entre otras. Los fondos han sido cedidos por hasta once instituciones, otras pertenecen a la propia Fundación, pero cinco de las piezas son del Museo del Prado, otras del Museo del Louvre, la National Gallery de Londres, The Wellington Collection de Londres, Dulwich Picture Gallery, Kunsthistorishes Museum de Viena, el Museo de Bellas Artes de Orleans, The Frick Collection de Nueva York, el Meadows Museum de Dallas, The Nelson-Atkins Museum de Kansas y el Fondo Cultural Villar Mir.
2-expo
Finaldi nos presenta una serie de parejas y tríos de obras donde se podrá observar en su recorrido las nuevas iconografías de devoción, o innovadoras formas de representar la vida cotidiana y la intimidad familiar, desarrolladas por Velázquez y Murillo, que les sirvió para llegar a lo esencial del alma humana y conectar directamente con el espectador. La selección de obras busca naturalmente más bien coincidencias que diferencias, en el lenguaje artístico y en los temas iconográficos.
La exposición ocupa una sola sala y está concebida para que el espectador pueda comparar las diferencias de tratamiento de ambos pintores ante un mismo tema, y establecer con ello un diálogo.
3
Empezamos la exposición con dos autorretratos. El primero es de Velázquez, fechado hacia 1623 y procedente del Museo del Prado. A pesar de que se titule Retrato de hombre, como se exhibe en la web de su museo de procedencia, Finaldi reconoce haber tenido la audacia de arriesgarse a certificar que es el propio pintor un año antes de trasladarse a la corte madrileña, y así se inscribe en su cartela correspondiente. El de Murillo, prestado por la Frick Collection de Nueva York presenta al artista como un hombre de porte aristocrático, aparece pintado sobre una losa fingida de piedra y se aprecia una inscripción en la parte baja. Estamos ante un cuadro dentro de un cuadro.
4
Seguimos con la Adoración de los Reyes (1619) de Velázquez junto con la Sagrada familia del pajarito (1650) de Murillo, ambos cedidos por el Museo del Prado. Finaldi asegura que demuestra como ambos artistas empleaban un lenguaje naturalista similar, al igual que la paleta de colores, el sentimiento familiar, mucho más emotivo en Murillo.
5
Pasamos a un momento importante en la exposición como es el regreso del San Pedro Penitente de Murillo al Hospital de los Venerables. Obra cedida por Justino de Neve, canónigo de la catedral de Sevilla, mecenas y amigo del pintor, como constaba en su testamento y que fue confiscada por el mariscal Soult. La Fundación Focus lo adquirió tras su hallazgo en la isla de Man en 2012 por el propio Gabriele Finaldi. En 2014 se exhibió con motivo de la exposición sobre Justino de Neve en la Fundación, y ha sido restaurada por el Museo del Prado.
Junto a él apreciamos Las lágrimas de San Pedro de Velázquez, y otra pareja de apóstoles como son Santiago apóstol de Murillo y el Santo Tomás de Velázquez.
10
El motivo iconográfico de las Inmaculadas constituye el centro de la exposición. Dos de ellas de Velázquez y fechadas una en 1618 perteneciente a la National Gallery de Londres, y la otra de 1617 perteneciente a la propia Fundación Focus-Abengoa, nunca se habían expuesto juntas. Ambas sobre una luna translúcida y de forma hierática con aire escultórico. La otra de Murillo coronada por un grupo de angelitos, con predominio de tonos pasteles y una mayor luminosidad. Murillo llegó a realizar muchísimas versiones de esta iconografía, siendo el pintor de Inmaculadas más célebre.
6
Por primera vez en Sevilla se puede ver a las patronas de la ciudad, Santa Justa y Santa Rufina, (1665) de Murillo, siendo préstamos del Meadows Museum de Dallas. En ellas podemos apreciar una belleza idealizada, representadas como damas de la corte del momento. Ambas flanquean a la Santa Rufina (1630) de Velázquez de la Fundación Focus-Abengoa, con un aire más cortesano.
7
A continuación el comisario confronta La Infanta Margarita de blanco de Velázquez, representada en una estancia sola con cortinaje de fondo dándole mayor teatralidad, con Santa Ana enseñando a leer a la Virgen de Murillo, presentada como una pequeña princesa de la corte del momento con ese candor característico del pintor. Son como escenas cortesanas.
8
Por último llegamos a las escenas de género. Es aquí donde se pueden apreciar mayores similitudes entre ambos artistas, donde Murillo se muestra como discípulo de esa etapa sevillana de Velázquez. Aun así las formas y preparación en Velázquez son muy académicas y un tanto hieráticas, siendo más espontáneas e incluso realistas en Murillo.
Se muestra Dos jóvenes a la mesa (hacia 1622) de los últimos años de Velázquez en Sevilla, donde apreciamos dos hombres de condición humilde junto a un bodegón de utensilios de cocina. Procede de la Wellington Collection de Londres. Según explica Finaldi, era un tipo de pintura al que Velázquez se dedicaba por afán experimentador, no porque tuviera éxito entre su clientela.
9
Estos temas puramente sevillanos serán tratados también por Murillo en dos obras, Niño espulgándose (entre 1645-50) procedente del Museo del Louvre, y Tres muchachos (hacia 1670) de la Dulwich Picture Gallery, donde un muchacho negro, seguramente un esclavo, ejemplifica las relaciones sociales y raciales en la Sevilla del momento.
Así conversan en Sevilla Velázquez y Murillo, dos de los principales maestros de la pintura barroca del siglo XVII.

“Velázquez y Murillo”, Fundación Focus-Abengoa (Sevilla)

La exposición Velázquez. Murillo. Sevilla, podrá verse en Sevilla desde el pasado 8 de noviembre hasta el próximo 28 de febrero de 2017, en la Fundación Focus-Abengoa con motivo de sus 25 años en el Hospital de los Venerables de Sevilla. Con ella arranca el año de Murillo, ya que en 2017 se conmemora el 400 aniversario del nacimiento del pintor, nacido en 1617, año en el que Velázquez superaba su examen como maestro de pintura.
Diego de Velázquez (1599-1660) y Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) nacidos con dieciocho años de diferencia, son el motivo que ha inspirado dicha exposición. Ambos vivieron en Sevilla a principios del siglo XVII, ciudad que aspiraba a una pujanza económica y cultural de grandes urbes como Roma y Amberes.
No existe ningún documento que afirme la relación de uno con el otro o que se conocieran personalmente. Algunos historiadores siempre han negado que Velázquez tuviera influencias evidentes en la pintura de Murillo. Pese a ello, resulta extraño que nunca se hubiera realizado una exposición con ambos pintores. Y ha tenido que ser un británico de origen napolitano el que se haya decidido a hacerlo.
1-expo
Gabriele Finaldi director de la National Gallery de Londres es el comisario y director de la exposición, el cual nos propone una mirada innovadora sobre las relaciones y afinidades entre estos dos gigantes de la pintura barroca. Son 19 las obras que podemos contemplar, de las cuales 9 son de Velázquez con periodos comprendidos entre 1617-1619 y 1656, y las otras 10 de Murillo, de entre 1645-1680, donde ilustran el desarrollo por parte de ambos pintores de un lenguaje naturalista, de diversos modelos iconográficos y de un singular modo de abordar la pintura de género.
La exposición no propone una tesis revisionista que redefina la influencia de Velázquez en Murillo, sino una reflexión sobre elementos comunes en sus producciones artísticas. Según advierte Finaldi: “No reivindico que Murillo salga de Velázquez”. Va más allá, se trata de una serie de afinidades como el virtuosismo técnico, el uso de la luz, dotes narrativas, paleta similar, lenguaje pictórico naturalista.
Desde la Fundación Focus-Abengoa apuntan que la exposición supone la culminación por parte de la fundación de una línea que estaban llevando a cabo en los últimos años, y la cual tenía el Barroco como centro de su actividad, preocupada por la investigación y la divulgación cultural.
La exposición cuenta, con la colaboración de la Fundación Cajasol, ABC y la Fundación Cruzcampo entre otras. Los fondos han sido cedidos por hasta once instituciones, otras pertenecen a la propia Fundación, pero cinco de las piezas son del Museo del Prado, otras del Museo del Louvre, la National Gallery de Londres, The Wellington Collection de Londres, Dulwich Picture Gallery, Kunsthistorishes Museum de Viena, el Museo de Bellas Artes de Orleans, The Frick Collection de Nueva York, el Meadows Museum de Dallas, The Nelson-Atkins Museum de Kansas y el Fondo Cultural Villar Mir.
2-expo
Finaldi nos presenta una serie de parejas y tríos de obras donde se podrá observar en su recorrido las nuevas iconografías de devoción, o innovadoras formas de representar la vida cotidiana y la intimidad familiar, desarrolladas por Velázquez y Murillo, que les sirvió para llegar a lo esencial del alma humana y conectar directamente con el espectador. La selección de obras busca naturalmente más bien coincidencias que diferencias, en el lenguaje artístico y en los temas iconográficos.
La exposición ocupa una sola sala y está concebida para que el espectador pueda comparar las diferencias de tratamiento de ambos pintores ante un mismo tema, y establecer con ello un diálogo.
3
Empezamos la exposición con dos autorretratos. El primero es de Velázquez, fechado hacia 1623 y procedente del Museo del Prado. A pesar de que se titule Retrato de hombre, como se exhibe en la web de su museo de procedencia, Finaldi reconoce haber tenido la audacia de arriesgarse a certificar que es el propio pintor un año antes de trasladarse a la corte madrileña, y así se inscribe en su cartela correspondiente. El de Murillo, prestado por la Frick Collection de Nueva York presenta al artista como un hombre de porte aristocrático, aparece pintado sobre una losa fingida de piedra y se aprecia una inscripción en la parte baja. Estamos ante un cuadro dentro de un cuadro.
4
Seguimos con la Adoración de los Reyes (1619) de Velázquez junto con la Sagrada familia del pajarito (1650) de Murillo, ambos cedidos por el Museo del Prado. Finaldi asegura que demuestra como ambos artistas empleaban un lenguaje naturalista similar, al igual que la paleta de colores, el sentimiento familiar, mucho más emotivo en Murillo.
5
Pasamos a un momento importante en la exposición como es el regreso del San Pedro Penitente de Murillo al Hospital de los Venerables. Obra cedida por Justino de Neve, canónigo de la catedral de Sevilla, mecenas y amigo del pintor, como constaba en su testamento y que fue confiscada por el mariscal Soult. La Fundación Focus lo adquirió tras su hallazgo en la isla de Man en 2012 por el propio Gabriele Finaldi. En 2014 se exhibió con motivo de la exposición sobre Justino de Neve en la Fundación, y ha sido restaurada por el Museo del Prado.
Junto a él apreciamos Las lágrimas de San Pedro de Velázquez, y otra pareja de apóstoles como son Santiago apóstol de Murillo y el Santo Tomás de Velázquez.
10
El motivo iconográfico de las Inmaculadas constituye el centro de la exposición. Dos de ellas de Velázquez y fechadas una en 1618 perteneciente a la National Gallery de Londres, y la otra de 1617 perteneciente a la propia Fundación Focus-Abengoa, nunca se habían expuesto juntas. Ambas sobre una luna translúcida y de forma hierática con aire escultórico. La otra de Murillo coronada por un grupo de angelitos, con predominio de tonos pasteles y una mayor luminosidad. Murillo llegó a realizar muchísimas versiones de esta iconografía, siendo el pintor de Inmaculadas más célebre.
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Por primera vez en Sevilla se puede ver a las patronas de la ciudad, Santa Justa y Santa Rufina, (1665) de Murillo, siendo préstamos del Meadows Museum de Dallas. En ellas podemos apreciar una belleza idealizada, representadas como damas de la corte del momento. Ambas flanquean a la Santa Rufina (1630) de Velázquez de la Fundación Focus-Abengoa, con un aire más cortesano.
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A continuación el comisario confronta La Infanta Margarita de blanco de Velázquez, representada en una estancia sola con cortinaje de fondo dándole mayor teatralidad, con Santa Ana enseñando a leer a la Virgen de Murillo, presentada como una pequeña princesa de la corte del momento con ese candor característico del pintor. Son como escenas cortesanas.
8
Por último llegamos a las escenas de género. Es aquí donde se pueden apreciar mayores similitudes entre ambos artistas, donde Murillo se muestra como discípulo de esa etapa sevillana de Velázquez. Aun así las formas y preparación en Velázquez son muy académicas y un tanto hieráticas, siendo más espontáneas e incluso realistas en Murillo.
Se muestra Dos jóvenes a la mesa (hacia 1622) de los últimos años de Velázquez en Sevilla, donde apreciamos dos hombres de condición humilde junto a un bodegón de utensilios de cocina. Procede de la Wellington Collection de Londres. Según explica Finaldi, era un tipo de pintura al que Velázquez se dedicaba por afán experimentador, no porque tuviera éxito entre su clientela.
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Estos temas puramente sevillanos serán tratados también por Murillo en dos obras, Niño espulgándose (entre 1645-50) procedente del Museo del Louvre, y Tres muchachos (hacia 1670) de la Dulwich Picture Gallery, donde un muchacho negro, seguramente un esclavo, ejemplifica las relaciones sociales y raciales en la Sevilla del momento.
Así conversan en Sevilla Velázquez y Murillo, dos de los principales maestros de la pintura barroca del siglo XVII.

AUTORÍA: Fátima Ortega, “Velázquez y Murillo”, Fundación Focus-Abengoa (Sevilla), El Estudio del Pintor, 22 de noviembre de 2016

Vocabulario para Historia del Arte.

Recomendamos esta presentación de la profesora Mª Victoria Landa Fernández sobre vocabulario para Historia del Arte de 2º de bachillerato y selectividad. Muy útilArchivado en: Arte, Recursos Tagged: Arte, Historia del Arte

El hallazgo de un sestercio cambia la edad del acueducto de Segovia

Los arcos del Acueducto de Segovia. A. M.
Los arcos del Acueducto de Segovia. 
Uno de los monumentos más emblemáticos de España es más joven de lo que se pensaba. Nuevos estudios arqueológicos sitúan la fecha de construcción del Acueducto de Segovia en el siglo II de nuestra era, a partir de los años 112 y 116. La datación tradicional de este Patrimonio Mundial se remontaba al siglo I, hacia el año 98. El área de Turismo del Ayuntamiento de Segovia ya ha encargado una nueva tirada de folletos turísticos con la nueva fecha. Los investigadores concluyen que la edificación de las monumentales arcadas se produjo o bien al final del gobierno de Trajano, o bien, con una probabilidad más elevada, en el gobierno de Adriano. Se trata de una época de gran esplendor de la Segovia romana, generalizada en la parte occidental del Imperio. Tras las grandes conquistas de Trajano en la Dacia y Mesopotamia, el dinamismo del sistema económico y las reformas militares de Adriano, que estabilizaron las fronteras imperiales, llevaron a una gran efervescencia en todos los órdenes en las provincias. Durante su mandato y el de Antonino Pío, en el siglo II, se desarrollaron grandes obras públicas.

Municipio de derecho latino, ya con Tiberio


Según los expertos, la intervención del arqueólogo Germán Prieto Vázquez también demuestra que el acueducto monumental, tal y como ahora se contempla en Segovia, no supone una restauración de obra precedente, en tanto que las arcadas se elevaron, tal como hoy se presentan, desde su origen, excavando una gran trinchera longitudinal. En ella, a su vez, se excavaron las fosas de cimentación de las pilas finales, a gran profundidad, debido a la existencia de un blando sustrato rocoso, de arcillas margas y calizas.

Los análisis de la documentación epigráfica de época romana de Segovia apuntan ahora a la consideración, según el profesor Juan Santos Yanguas, de la Universidad del País Vasco, de que Segovia tenía ya el rango de municipio de derecho latino en época de Tiberio (entre los 14 y 37). Esta constatación tampoco encaja con la propuesta de reconstrucción de la inscripción en la que se basó el prestigioso epigrafista de la Universidad de Heidelberg, Geza Alföldy, ya fallecido, para situar la construcción en el año 98, fecha canónica hasta ahora.
Los nuevos datos, sobre uno de los acueductos más famosos y mejor conservados, se han hecho públicos en el reciente encuentro Ciudades Romanas del valle del Duero, celebrado en Segovia en el mes de octubre. El trabajo de investigación fue presentado por el director del Museo de Segovia, Santiago Martínez Caballero; el profesor de la UNED Víctor Manuel Cabañero Martín, junto con el arqueólogo del Servicio de Cultura de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, Luciano Municio, y los arqueólogos segovianos Clara Martín García y José Miguel Labrador Vielva.

El estudio se fundamenta en el análisis de los materiales arqueológicos procedentes de la excavación efectuada en 1998 por el arqueólogo Germán Prieto Vázquez. Exactamente, en los tres pilares de la obra romana en la Plaza del Azoguejo de Segovia, donde se erige el monumento en su máximo esplendor, con su doble piso de arcadas o arcuaciones y sus 29 metros de altura. La evaluación de los materiales ha permitido detectar que el relleno de las fosas de fundación de estas pilas incluye materiales cerámicos (terra sigilata hispánica) fabricados en talleres riojanos de Trittium (Tricio) sobre el primer tercio del siglo II. Además, entre estos rellenos, se halló un sestercio de Trajano emitido entre 112 y 116, durante el sexto consulado del emperador. Estos materiales fueron recuperados por Prieto Vázquez en los estratos de cierre de esas fosas en el momento de construcción de la obra, donde se detectó un ingente volumen de restos de la talla del granito, del tallado de los sillares a pie de obra, según se iban elevando pilares y arcadas. Por tanto, pertenecen al momento de su construcción. Esas fosas solo pudieron cerrarse tras el periodo entre los años 112 y 116, asevera el director del Museo de Segovia.

Martínez Caballero analizó los restos arqueológicos y revisó la documentación junto con Cabañero Martín y Prieto Vázquez, quienes concretaron la nueva fecha. Gráficamente, Luciano Municio explica que no hay más remedio que reinterpretar la edad y la historia del acueducto aunque los años varían poco: “Nos colocamos en los primeros decenios del siglo II, pero cambiamos de emperador, ya no toca Trajano”. Por su parte, la concejala de Patrimonio y Turismo del Ayuntamiento de Segovia, Claudia de Santos, subraya que “hay que ajustar la información a la realidad científica en el ámbito turístico”.

Inscripción en el sotabanco

El director del Museo de Segovia e investigador sostiene que, con anterioridad, se había asentado en los estudios académicos la propuesta de que el acueducto había sido inaugurado al menos veinte años antes, en el año 98, a partir de la hipótesis de lectura que realizó el historiador y epigrafista de la Universidad de Heidelberg, Geza Alföldy, en los años noventa del siglo pasado. Se basó sobre todo en la inscripción que se colocó en el sotabanco, situado entre los dos pisos de arcadas, en su parte más monumental. De ella solo quedan los agujeros realizados en los sillares de granito donde iban encajados los pernos que se fijaban en el reverso de las grandes letras de bronce dorado (letterae inauratae) que componían la inscripción, letras perdidas por completo, aunque quedaban algunas todavía en el siglo XVI.

Para Martínez Caballero, este epigrafista, de gran prestigio, planteó su hipótesis de un texto que proponía una dedicatoria a Trajano en el año 98, durante su segundo consulado, realizada por los magistrados locales por la reconstrucción (restituerunt) del acueducto. Dato que llevaba a especular sobre una construcción original de la obra en época precedente, manifestando algunos investigadores una preferencia por los emperadores de la dinastía de los Flavios, en especial Vespasiano o Domiciano, entre 69 y 98, aunque sin datos contrastados.

Aurelio Martín: El hallazgo de un sestercio cambia la edad del acueducto de Segovia, EL PAÍS, 31 de octubre de 2016