la batalla de Empel

En diciembre de 1585 en el contexto de las luchas religiosas entre católicos y protestantes de los Países Bajos por su independencia, se produjo una lucha encarnizada entre los Tercios españoles e italianos al mando del Maestre de Campo don Francisco de Bobadilla y una gran flota de los rebeldes holandeses al mando del Almirante Holak.
Las tropas hispanas, con unos cuatro mil hombres, habían tomado la isla de Bommel, entre los ríos Mosa y Vaal, pero no fue una buena decisión, ya que este enclave poseía poco valor estratégico y era difícil de defender. El comandante holandés preparó un gran plan para masacrar a las tropas hispanas, organizó una gran flota armada con tropas de infantería y cercaron a los hispanos, la apertura de los diques obligaron a retirarse a nuestras tropas hacia el punto más elevado de la isla, el monte Empel. Cuando todo parecía perdido, pues los españoles fueron sometidos a un intenso fuego de cañones y los españoles se encontraban sin provisiones y en espera de gran ataque, los rebeldes les ofrecieron la posibilidad de una paz honrosa, pero Bobadilla y sus capitanes decidieron dar la vida antes de rendirse. Pero, entonces, se produjo un hecho insólito, un viento gélido heló las aguas y obligó a los rebeldes a retirarse para no quedar apresados por los hielos
, las tropas hispanas persiguieron a los enemigos y destruyeron sus naves, la victoria fue para los españoles.
La batalla se denominó el milagro de Empel y los holandeses llegaron a decir que "Dios era español". Además, se cuenta que un soldado español encontró, el día anterior, cavando en el suelo, una imagen de la Virgen, como las victoria hispana fue el día 8 de diciembre, se atribuyó el milagro a la Inmaculada Concepción, desde entonces los Tercios y, posteriormente, la infantería española, la tuvieron como patrona.

Fuentes:
http://www.abc.es/historia-militar/20130817/abci-milagro-batalla-empel-201308151733.html
http://www.grandesbatallas.es/batalla%20de%20empel.html

la batalla de Empel

En diciembre de 1585 en el contexto de las luchas religiosas entre católicos y protestantes de los Países Bajos por su independencia, se produjo una lucha encarnizada entre los Tercios españoles e italianos al mando del Maestre de Campo don Francisco de Bobadilla y una gran flota de los rebeldes holandeses al mando del Almirante Holak.
Las tropas hispanas, con unos cuatro mil hombres, habían tomado la isla de Bommel, entre los ríos Mosa y Vaal, pero no fue una buena decisión, ya que este enclave poseía poco valor estratégico y era difícil de defender. El comandante holandés preparó un gran plan para masacrar a las tropas hispanas, organizó una gran flota armada con tropas de infantería y cercaron a los hispanos, la apertura de los diques obligaron a retirarse a nuestras tropas hacia el punto más elevado de la isla, el monte Empel. Cuando todo parecía perdido, pues los españoles fueron sometidos a un intenso fuego de cañones y los españoles se encontraban sin provisiones y en espera de gran ataque, los rebeldes les ofrecieron la posibilidad de una paz honrosa, pero Bobadilla y sus capitanes decidieron dar la vida antes de rendirse. Pero, entonces, se produjo un hecho insólito, un viento gélido heló las aguas y obligó a los rebeldes a retirarse para no quedar apresados por los hielos
, las tropas hispanas persiguieron a los enemigos y destruyeron sus naves, la victoria fue para los españoles.
La batalla se denominó el milagro de Empel y los holandeses llegaron a decir que "Dios era español". Además, se cuenta que un soldado español encontró, el día anterior, cavando en el suelo, una imagen de la Virgen, como las victoria hispana fue el día 8 de diciembre, se atribuyó el milagro a la Inmaculada Concepción, desde entonces los Tercios y, posteriormente, la infantería española, la tuvieron como patrona.

Fuentes:
http://www.abc.es/historia-militar/20130817/abci-milagro-batalla-empel-201308151733.html
http://www.grandesbatallas.es/batalla%20de%20empel.html

Chronique uchronique : 1588, l’Armada Invaincue – Nonfiction


Le matin du 1er août 1588, au large de Plymouth, Sir Francis Drake est inquiet : le vent faiblit. Voici plusieurs jours maintenant que sa partie de la flotte anglaise poursuit à distance la monstrueuse Armada espagnole, forte de 130 vaisseaux et 30 000 hommes, venue envahir l’Angleterre sur ordre du roi d’Espagne Philippe II.

Le projet flottait dans l’air depuis plusieurs années, au moins depuis l’excommunication de la reine Elizabeth par la papauté en 1570 – au point que les chancelleries européennes lui avaient donné un nom de code : « l’Entreprise ». Mais c’est à partir de 1585 que l’attaque prend forme, en représailles du soutien élisabethain aux révoltés des Pays-Bas, et aux attaques des corsaires britanniques sur les possessions espagnoles. La flotte espagnole prend donc la mer, après une longue préparation, au printemps 1588.