¿Se puede escapar del “Valle de la Muerte” educativo?

Hace algún tiempo veía una de esas magníficas conferencias TED en la que Ken Robinson hablaba sobre educación y que se titulada “Cómo escapar del valle de la muerte de la educación“, que incluyo a continuación. Con ese estilo propio tan peculiar, mezcla de ironía, humor inglés y verdades como puños, Robinson analiza los tres principios fundamentales […]

Comenzando un nuevo curso.

Comenzamos un nuevo curso y, como siempre se dice, con mucho ánimo, ilusión, ganas de trabajar, de innovar, de experimentar, de enseñar y de aprender de  nuestros alumnos/as. Algo así como el profe de la viñeta de arriba. Para hacer algo más metódicos, agradables e interesantes, esos primeros días de clase, nuestra compañera Ana Basterra, […]

Justicia

Dicen que sin justicia no existe ni verdadera democracia ni libertad, y visto lo visto debe ser cierto.
En estos momentos de incertidumbre política, de crisis social, de falta de valores y de corrupción, vemos que tampoco existe la justicia. Pues nos enteramos que una abuela canaria, Josefa Hernández, viuda y con cinco personas a su cargo, entrará en la cárcel por tener una vivienda construida ilegalmente. La ley hay que cumplirla, puedo entenderlo, pero es que pareciera que ésta se ensaña siempre con los más débiles. Qué pasa con los grandes desfalcadores de este país: Urdangarín, Bárcenas, Rato, Granados... alguno de ellos está en la calle, siendo su delito de mayor calado social y económico. Y no es la primera vez que vemos esto. Con ello, confirmo mi convicción en la necesidad de un cambio profundo, ético y de valores, que haga realidad los principios de la Revolución Francesa: "igualdad, libertad y fraternidad", que a pesar del tiempo transcurrido son todavía palabras vaciadas de contenido real.

Sebastián Merino

Justicia

Dicen que sin justicia no existe ni verdadera democracia ni libertad, y visto lo visto debe ser cierto.
En estos momentos de incertidumbre política, de crisis social, de falta de valores y de corrupción, vemos que tampoco existe la justicia. Pues nos enteramos que una abuela canaria, Josefa Hernández, viuda y con cinco personas a su cargo, entrará en la cárcel por tener una vivienda construida ilegalmente. La ley hay que cumplirla, puedo entenderlo, pero es que pareciera que ésta se ensaña siempre con los más débiles. Qué pasa con los grandes desfalcadores de este país: Urdangarín, Bárcenas, Rato, Granados... alguno de ellos está en la calle, siendo su delito de mayor calado social y económico. Y no es la primera vez que vemos esto. Con ello, confirmo mi convicción en la necesidad de un cambio profundo, ético y de valores, que haga realidad los principios de la Revolución Francesa: "igualdad, libertad y fraternidad", que a pesar del tiempo transcurrido son todavía palabras vaciadas de contenido real.

Sebastián Merino

Sobre el Informe de la OCDE “Panorama de la educación” 2014.

Hace unos días se presentaba el informe de la OCDE sobre la educación en España titulado “Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE. 2014. Informe español“. El “panorama” es bastante complicado y aunque ya se han hecho numerosas interpretaciones y comentarios al mismo, me gustaría señalar algunas precisiones. En el informe se señalan algunos […]

REFLEXIONES SOBRE LA EDUCACIÓN

El panorama para aquellos que nos dedicamos a la educación es francamente desolador: crisis social y de valores, leyes deseducativas, mercantilización de la enseñanza, ideologización de la educación, control cada vez mayor de la actuación del profesorado, desprestigio de la labor docente, teorías pedagógicas dogmáticas, gurús de la modernidad que dan lecciones de saber hacer sin pasar por el aula, apuesta por la mediocridad educativa, falta de esfuerzo y de expectativas en el alumnado, desvalorización de la enseñanza pública…
Los profesores hemos sido la cabeza de turco perfecta para justificar todos los males; para ello, se ha mermado nuestra consideración social, se ha restado importancia a la labor docente, hemos sido objeto de críticas, no se ha contado con nosotros para ningún tipo de reforma educativa…
No nos podemos quejar y, en cierto modo, nos lo merecemos, ya que somos un colectivo desmotivado, desmovilizado, desunido y, en cierto modo, cobarde, que sigue sin reaccionar ni aun cuando le tocan lo suyo, la educación.
Pero, a pesar de los pesares, cada vez son más los profesores y las personas preocupadas por la educación. Y es que esto no es sólo una profesión, es nuestra vocación, y eso quiere decir que en nuestro día a día dedicamos mucho esfuerzo por fomentar el conocimiento y el afán por aprender, para que encima tengamos que soportar diariamente trampas y zancadillas que hacen aún más difícil nuestro trabajo.
Consideramos que la educación de calidad no es algo subsidiario, sino un derecho básico, algo como el comer para el cuerpo. Queremos educar personas no mano de obra dócil para contentar a las grandes fortunas que hoy día dominan nuestro mundo y, por ende, nuestro país. Queremos que niños y jóvenes se desarrollen como personas libres, críticas, activas y felices. Sí felices, porque el saber proporciona felicidad personal y genera sociedades más justas.
No nos gusta el panorama actual de la educación en nuestro país, creemos necesario reflexionar sobre la misma y consideramos imprescindible realizar acciones encaminadas a acabar con el estado actual en que se encuentra, porque como dice mi amigo Jose, como no cambiemos esto los de abajo los de arriba nada van a hacer por cambiar la situación, ya que han construido un edificio a su medida, que les permite mantener sus intereses políticos y económicos.
Como los antiguos atenienses, somos ciudadanos de la polis que buscamos la mejora de la misma con nuestra actuación y compromiso. ¿Utópicos?, tal vez, pero sin cierto grado de idealismo, jamás se hubieran conseguido transformaciones.
Es necesario, por tanto, la reflexión y la acción conjunta de padres, alumnos y profesores, cada uno desde su esfera de actuación para cambiar la situación actual. O cambiamos esto o el futuro que se nos presenta en educación y como país es francamente desolador.


Sebastián Merino

LA LUCHA DEL PROFESOR

Llego a clase de uno de los cursos de la primera etapa de la ESO. Entro cargado de entusiasmo, porque el tema que vamos a dar creo que les va a gustar, quiero trasmitirles mi pasión por ese tema. Voy cargado de recursos para explicárselo, el pendrive con una presentación que me ha llevado más de tres horas preparar, varios documentales breves que explican visualmente algunos aspectos del tema y que seguro que les sirve de motivación… un librito que me compré en el que vienen curiosidades sobre el tema, que seguro que ayuda a despertar su interés y en el que he seleccionado determinadas páginas para leérselas en clase. Llevo también un esquema que les pondré en la pizarra y que me servirá para centrar su atención y explicarles el tema sin que se me pierdan…
En clase me encuentro un grupo de muchachos dóciles, pero desmotivados, faltos de las mínimas capacidades lectoras y escritoras para comprender un texto, muchos de ellos repetidores, otro grupo con dificultades de aprendizajes, de distinto tipo, algún alumno hiperactivo… casi todos habladores, faltos de saber estar en clase (no se sientan adecuadamente, hablan sin permiso…), pero voy bien armado de recursos como digo y, a pesar de los pesares y de tener que atender a veinte niveles diferentes, creo que les engancharé con mi explicación…
Comenzamos la misma, les pongo un documental atractivo para que se sientan interesados por el tema, les leo unos párrafos del libro con curiosidades, pero ¡bah!, veo a uno que enreda con algo bajo la mesa, otro que habla con el compañero, aquella que mira por la ventana a los que están en el patio, en la clase de educación física; aquel otro que hace dibujos en la libreta… Bueno, no te desanimes, no pasa nada, a este que tiene una vena artística lo engancho diciendo que tienen que realizarme una portada con un dibujo del tema, al otro que es muy manitas mandándole un trabajo manual… Ánimo, seguimos con la explicación tengo a un grupito enganchado… una mano que se me levanta, seguro que es para una pregunta interesante sobre el tema “¿puedo ir al servicio?”. Mi gozo en un pozo, pero no me desanimo, ¡No!, “¿es que no me aguanto?”, ¡que no!... Seguimos, otra mano levantada, ahora sí, esta niña es buena, seguro que es una pregunta interesante…, pero su pregunta es para saber qué significa “límite”; bueno, se lo explico…Otra interrupción, pero retomo la situación haciendo una pregunta sencilla a uno de ellos para captar su atención, su respuesta es la típica para salir airoso de mi inesperada embestida diciendo que él no se entera, que se lo explique de nuevo. Con toda la santa paciencia, se lo vuelvo a explicar, de forma sencilla y concisa, pero sigue diciendo que no se entera, es la salida más fácil; lo emplazo para que se quede cinco minutos en el recreo (claro está, que cuando después en el recreo voy a clase, me encuentro yo sólo, el susodicho que no se enteraba no tenía interés alguno por enterarse); pero claro, las tres niñas de la primera fila y el otro chico, que le gusta mucho la historia, se me empiezan a aburrir, quiero atender a todos sin ser todopoderoso como Dios… Ése quizás es el error, dedicamos nuestros esfuerzos más a atender a los que no tienen interés alguno que a los que de verdad lo tienen.
Veo que uno empieza a decir que faltan tres minutos para que toque y empieza a recoger, el otro le sigue… doy una voz y les digo que hasta que yo no lo diga no se levanta nadie. Les comento, que con esa actitud cómo quieren sacar el graduado, que es lo mínimo que se despacha y necesario en nuestra sociedad competitiva y con seis millones de parados. La contestación es simple, yo quiero que me metan en Diver, la otra le responde que es más fácil por el PCPI. Claro, se han creado subterfugios para sacar el título, un título que indudablemente se ha devaluado.
Toca el timbre y salgo con una sensación de fracaso, necesito comentarlo con mis compañeros y, cuando llegue a casa, con mi mujer para desahogarme y venir de nuevo mañana cargado de paciencia y del doble de ganas por enseñar.
Por la tarde leo un artículo de opinión que señala que el profesorado está poco preparado en las nuevas tecnologías, que debe motivar más, que más que profesor debe ser un "diseñador de contextos de aprendizaje experto en learning-by-doing y con una sensible tendencia hacia la educación disruptiva y socializadora" y, entonces, ya me da la risa, tengo las espaldas anchas, no puede afectarme. He de dejarme de entretenimientos, me pongo a preparar las clases para el día siguiente, para que después digan que los profesores trabajan poco y cobran mucho… Bueno, mañana es otro día duro, pero no hay desánimo que valga, no hay tiempo para la depresión porque estoy convencido de que con nuestro trabajo y esfuerzo podemos conseguir que algunos alumnos salgan del difícil mundo de los primeros cursos de la ESO.


Sebastián Merino
Profesor de Historia

LA LUCHA DEL PROFESOR

Llego a clase de uno de los cursos de la primera etapa de la ESO. Entro cargado de entusiasmo, porque el tema que vamos a dar creo que les va a gustar, quiero trasmitirles mi pasión por ese tema. Voy cargado de recursos para explicárselo, el pendrive con una presentación que me ha llevado más de tres horas preparar, varios documentales breves que explican visualmente algunos aspectos del tema y que seguro que les sirve de motivación… un librito que me compré en el que vienen curiosidades sobre el tema, que seguro que ayuda a despertar su interés y en el que he seleccionado determinadas páginas para leérselas en clase. Llevo también un esquema que les pondré en la pizarra y que me servirá para centrar su atención y explicarles el tema sin que se me pierdan…
En clase me encuentro un grupo de muchachos dóciles, pero desmotivados, faltos de las mínimas capacidades lectoras y escritoras para comprender un texto, muchos de ellos repetidores, otro grupo con dificultades de aprendizajes, de distinto tipo, algún alumno hiperactivo… casi todos habladores, faltos de saber estar en clase (no se sientan adecuadamente, hablan sin permiso…), pero voy bien armado de recursos como digo y, a pesar de los pesares y de tener que atender a veinte niveles diferentes, creo que les engancharé con mi explicación…
Comenzamos la misma, les pongo un documental atractivo para que se sientan interesados por el tema, les leo unos párrafos del libro con curiosidades, pero ¡bah!, veo a uno que enreda con algo bajo la mesa, otro que habla con el compañero, aquella que mira por la ventana a los que están en el patio, en la clase de educación física; aquel otro que hace dibujos en la libreta… Bueno, no te desanimes, no pasa nada, a este que tiene una vena artística lo engancho diciendo que tienen que realizarme una portada con un dibujo del tema, al otro que es muy manitas mandándole un trabajo manual… Ánimo, seguimos con la explicación tengo a un grupito enganchado… una mano que se me levanta, seguro que es para una pregunta interesante sobre el tema “¿puedo ir al servicio?”. Mi gozo en un pozo, pero no me desanimo, ¡No!, “¿es que no me aguanto?”, ¡que no!... Seguimos, otra mano levantada, ahora sí, esta niña es buena, seguro que es una pregunta interesante…, pero su pregunta es para saber qué significa “límite”; bueno, se lo explico…Otra interrupción, pero retomo la situación haciendo una pregunta sencilla a uno de ellos para captar su atención, su respuesta es la típica para salir airoso de mi inesperada embestida diciendo que él no se entera, que se lo explique de nuevo. Con toda la santa paciencia, se lo vuelvo a explicar, de forma sencilla y concisa, pero sigue diciendo que no se entera, es la salida más fácil; lo emplazo para que se quede cinco minutos en el recreo (claro está, que cuando después en el recreo voy a clase, me encuentro yo sólo, el susodicho que no se enteraba no tenía interés alguno por enterarse); pero claro, las tres niñas de la primera fila y el otro chico, que le gusta mucho la historia, se me empiezan a aburrir, quiero atender a todos sin ser todopoderoso como Dios… Ése quizás es el error, dedicamos nuestros esfuerzos más a atender a los que no tienen interés alguno que a los que de verdad lo tienen.
Veo que uno empieza a decir que faltan tres minutos para que toque y empieza a recoger, el otro le sigue… doy una voz y les digo que hasta que yo no lo diga no se levanta nadie. Les comento, que con esa actitud cómo quieren sacar el graduado, que es lo mínimo que se despacha y necesario en nuestra sociedad competitiva y con seis millones de parados. La contestación es simple, yo quiero que me metan en Diver, la otra le responde que es más fácil por el PCPI. Claro, se han creado subterfugios para sacar el título, un título que indudablemente se ha devaluado.
Toca el timbre y salgo con una sensación de fracaso, necesito comentarlo con mis compañeros y, cuando llegue a casa, con mi mujer para desahogarme y venir de nuevo mañana cargado de paciencia y del doble de ganas por enseñar.
Por la tarde leo un artículo de opinión que señala que el profesorado está poco preparado en las nuevas tecnologías, que debe motivar más, que más que profesor debe ser un "diseñador de contextos de aprendizaje experto en learning-by-doing y con una sensible tendencia hacia la educación disruptiva y socializadora" y, entonces, ya me da la risa, tengo las espaldas anchas, no puede afectarme. He de dejarme de entretenimientos, me pongo a preparar las clases para el día siguiente, para que después digan que los profesores trabajan poco y cobran mucho… Bueno, mañana es otro día duro, pero no hay desánimo que valga, no hay tiempo para la depresión porque estoy convencido de que con nuestro trabajo y esfuerzo podemos conseguir que algunos alumnos salgan del difícil mundo de los primeros cursos de la ESO.


Sebastián Merino
Profesor de Historia

El Sol de Iberia 2013-11-01 10:09:00


Os invito a que leáis este poema de Gil de Biedma publicado en los años sesenta y que sigue pareciendo tan actual:


              El Roto (09/07/2007)
Apología y petición

¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

Jaime  Gil  de Biedma


El Sol de Iberia 2013-11-01 10:09:00


Os invito a que leáis este poema de Gil de Biedma publicado en los años sesenta y que sigue pareciendo tan actual:


              El Roto (09/07/2007)
Apología y petición

¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

Jaime  Gil  de Biedma