DE PADRES A HIJOS – Mika Waltari

DE PADRES A HIJOS - Mika WaltariSin duda cabe la discusión sobre si esta obra de Mika Waltari, “Isästä poikaan”, —editada en dos volúmenes, sobre los años setenta, por Plaza & Janés  en la “Colección Reno” y bajo el título de “De padres a hijos”—, es o no una novela histórica al uso. En principio no lo es y está más cerca de las novelas sobre las grandes sagas familiares del cambio de siglo —“Mariona Rebull” de Ignacio Agustí o “Capitanes y Reyes” de Taylor Cadwell, por citar alguna de las que primero me vienen a la memoria—. Sin embargo, su incardinación dentro del espacio cronológico que se inicia con el despertar de la conciencia nacional finlandesa y remata en la consolidación final de un estado “suomi” independiente, así como la descripción de las luchas iniciales por crear escuelas finlandesas o de la revuelta contra la política de eslavización del zar Nicolas II, la pujanza del movimiento obrero finés, la guerra civil y los albores de la Segunda Gran Guerra, bien podrían hacer que mereciera ese calificativo de narración histórica. Por muy cercanos que hayan sido los hechos al autor y aunque este no hubiera tenido la voluntad de crear una novela de tal naturaleza, hoy puede ser recibida  ―percibida― como tal por el lector amante del género.

Yendo al grano, la obra nos cuenta en tres generaciones, y por tanto en tres libros ―agrupados en dos volúmenes para la edición española―, el proceso de adaptación a los nuevos tiempos de una familia finesa de origen agrícola y cuyos miembros, algunos de ellos, se ven obligados, ante el declive económico de la finca y el deterioro moral paterno, a abandonar la granja Kustala, en Hämeenlinna (Finlandia Oriental), para buscarse la vida en la pequeña ciudad de Helsinki, un baluarte de la cultura sueca en medio del país finés. Así, mientras uno de los hermanos, Tomas, queda en una granja que al final se verá obligado a vender, Elías Gustavvson, protagonista de la primera novela (“El hombre y su sueño”), se ve obligado a buscarse la vida, junto al joven Lauri, en la cuadrilla de trabajo de un maestro albañil de cierta fama. Su participación en la construcción, por suscripción popular, de la Escuela Finlandesa de Helsinki y su natural inquietud, le lleva a esforzarse en la lectura gratuita de libros de la  biblioteca de dicha Escuela y a plantearse, como objetivo vital, conseguir que sus hijos lleguen a estudiar en ella con el objetivo de servir, en un futuro no muy lejano, al desarrollo de la patria deseada. El auge de la construcción y el trabajo a destajo durante las estaciones cálidas le permitirán manejar cada vez más dinero y a coquetear seriamente con el alcohol. Su matrimonio con una mujer luterana maravillosamente caracterizada por el autor ―próxima a la más estricta beatería, pero dotada de carácter dominante e intransigente para con los vicios de su marido―, ayudada por la miseria a que les conduce el decaimiento económico de Helsinki, destruirá no solo la relación  de pareja sino la personalidad del propio Elias. Sólo la grave situación de riesgo sufrida por los dos hijos, Toivo y Samuel, romperán la resistencia de Elías que se plegará definitivamente, incluso mediando una conversión, al menos aparente, a la fe y a la propia forma de ver la vida que tiraniza el pensamiento de la mujer. A partir de ese momento, el ahora Elias Kusta —hacía ya tiempo que había cambiado su apellido sueco por el finés—, sólo vivirá para que sus vástagos alcancen los estudios universitarios.

Como siempre es habitual en Waltari, el personaje protagonista está magistralmente delineado a través de sus reflexiones interiores, sus dudas, sus caídas, sus arrepentimientos y la derrota y abandono final de sus ideales. Los caracteres femeninos (la vanidosa y descuidada esposa de Lauri, o la santurrona beata y exigente compañera de Elías) son brillantes y tan excesivos como sólo Mika es capaz de construirlos con verosimilitud. El fermento nacionalista de los campesinos inmigrados, la lucha por la dignificación de lengua suomi y el apego a los valores tradicionales, el prestigio de la cultura sueca entre los pudientes y la incomprensión de los rusos dominantes son las enormes contradicciones sociales que impregnan el fondo de la novela de una manera suave, ambiental, sin estridencias, pero cabal.

En el segundo libro (“Una llama en el alma”), se nos cuenta la peripecia vital de los hijos de Elías, su desarrollo intelectual y la consecución de sus estudios universitarios. Uno, Samuel, será jurista  pragmático y el otro, Toivo, filósofo inquieto y teólogo, perseguidor, en la vida, de “la verdad”. Este último casi parece un trasunto del propio Mika, enamorado de la antigüedad clásica y, en especial, de la filosofía de Zenón de Elea, frente al espíritu “esteta” de sus amigos burgueses. No obstante, terminados sus estudios ―al tiempo que un nacionalista finlandés asesina al general Bobrikov, gobernador zarista del Gran Ducado de Finlandia― decepciona a su madre, rechazando inicialmente la carrera sacerdotal, para buscar su destino en la vida, pero la caida de su armazón estoico, de su serenidad, ante los embates de la natural carnalidad de la hija de su huésped en una ciudad de provincias —Toivo ha aceptado la cátedra de latín a fin de liberarse de las muchas deudas contraídas para financiar sus estudios— le llevará a un matrimonio forzado al mismo tiempo que Finlandia recobra su Dieta y autonomía, para encontrar definitivamente la vocación sacerdotal en medio de los horrores de la revuelta de Viapori,  y el sacrificio de la socialista guardia roja finlandesa en apoyo de la conocida revuelta de los marinos rusos. Así, Toivo deviene en sacerdote luterano, comprometido y social, del lumpen de Helsinki, para terminar, joven, devorado por la tuberculosis…

El tercer libro (“La Ardiente Juventud”) se centra en la experiencia vital del segundo de los hijos de Toivo, Luhani, su infancia en medio del levantamiento obrero y la guerra civil de blancos (voluntarios, jääkäri) y rojos, la victoria de los blancos con Mannerheim, y la desolada potsguerra. Luhani centrará su desarrollo intelectual, primero en la literatura y después en la filosofía “práctica”, en medio de una enorme confusión y soledad, rechazado por uno y otro bando, sintiendo, al final, con cierto desconsuelo, que el hombre, como el propio Luhani, no es sino “un espino seco al borde del camino, y su  cultura está constituida por retazos de libros leidos y hace tiempo olvidados”.

En el fondo, marco y personajes le sirven a Waltari para analizar las corrientes sociales y de pensamiento de fines del XIX y principios del XX, caracterizando unos personajes, por ellas arrastrados, pero siempre bien definidos, bandeados de un lado a otro por los vientos del tiempo, superados a veces, pero siempre conscientes, al menos, de sí mismos y de su impotencia. No deja de ser sin embargo, una obra de juventud y sobre la juventud, pues incluso la madurez de los personajes no es sino la culminación o el fracaso de los ideales u objetivos de aquella juventud. Merece la pena perder un tiempo leyendo las peripecias de esta familia. No son lo mejor de Waltari, pero preconizan el Waltari que llegará a ser. Yo, al menos, las recomiendo para el caso de que se puedan encontrar en la actualidad.

EXPIACIÓN – Ian McEwan

9788433976550Con qué gusto y disfrute he leído el libro que hoy reseño. Aunque no debería ser así, había visto la película estrenada en 2007 y, desde entonces, planeaba en mi cabeza echar mano del libro, que por cierto ya tenía en casa en la pila de libros pendientes de leer. Y por fin, este verano, lo agarré y no lo solté hasta terminarlo. Literatura en mayúsculas, sin duda alguna. 

La historia se desarrolla en tres partes más un epílogo. La primera se desarrolla en una villa británica en 1935. Las otras dos, en 1940, en Londres y en Dunkerque durante la retirada alemana tras la invasión alemana de Bélgica y Francia. La narración desarrollada en las primeras páginas, más o menos la mitad del libro, cuenta los hechos sucedidos en la casa de los Tallis en el caluroso verano de 1935. Briony se encuentra preparando una obra de teatro para representar ante su hermano y un amigo de visita en la casa familiar. Así mismo, la familia recibe a los hijos, dos gemelos y una adolescente llamada Lola, de la hermana de la señora de la casa, debido a que sus padres se encuentran en un periodo previo a la separación. El Sr. Tallis trabaja en Londres y no suele acudir dormir a la villa del campo, debido a su trabajo. Cecilia, la hija mayor de los Tallis, tras estudiar en la universidad goza de unas aburridas vacaciones. El último, y uno de los más importantes personajes de la novela, es el joven Robbie Turner, hijo de una viuda que trabajó en la casa y desde niño, apadrinado por la familia Tallis, quien le paga los estudios y formación. Durante 24 horas, McEwan presenta de manera portentosa el preludio del hecho que marcará el futuro de la familia y sus allegados. Durante la noche del día en cuestión y tras la cena, un acontecimiento romperá la línea que separa la vida monótona y segura de los protagonistas, sobre todo de Robbie, de un porvenir truncado y falto de aspiraciones. En medio de todo esto, la decisión tomada por la joven Briony marcará la dirección en la vida del trío protagonista.

Tras este acontecimiento, la novela viaja a 1940. Cecilia es una casi veterana enfermera en el Londres prebélico, tras haber roto con su familia, y Brionny sigue el mismo camino, ingresando como aprendiz de enfermera también en Londres. Pero el paso que le lleva a tomar esta dirección esta sensiblemente relacionado con los sucesos acaecidos en 1935 y sobre todo con la decisión que tomó aquella ardiente noche de verano. Paralelamente, Robbie forma parte del ejército británico destinado en Francia y que, tras la invasión alemana, se retirará inexorablemente hacia Dunkerque en una huida que marcaría los postreros años de guerra en Inglaterra.

McEwan presenta un fantástico escenario de la sociedad británica de los años 30. Sus personajes forman parte de un entramado familiar, lleno de cotidianidad, ambivalencia y normas de una sociedad tan clasista como conservadora. El autor se sumerge a la perfección en el salto de la infancia a la adolescencia del personaje de Brionny. Sus deliberaciones sobre lo que piensa, sobre su interpretación de lo que observa desde sus ojos curiosos y ansiosos por absorber información y  plasmarla en su ansiada búsqueda de una carrera literaria, en la que vuelca sus experiencias y su imaginación. El paso de una visión inocente, predominante en la infancia, a la percepción de detalles, gestos y miradas, que con la llegada de la adolescencia surgirán en la protagonista, llevará al personaje a un complejo divagar en su carácter y percepción, lleno de fluctuaciones y derivas, en relación al entorno de la casa familiar y lo que sucede a su alrededor. El estudio pormenorizado de los personajes, sus personalidad, la descripción del entorno, no solo físico, sino también psicológico, marcarán la primera parte de la novela, que tendrá como colofón el acto criminal sucedido en la villa de los Tallis y su interpretación. Sin duda, estas 200 páginas llegan a un alto nivel literario, tanto en lo referido a su narrativa, como a la creación y presentación de los personajes que se presentan.

Las dos siguientes partes del libro, como he dicho antes, nos trasladan a 1940. Por un lado, Robbie vive la retirada aliada a Dunkerke. La narración define el horror de la guerra, la huida hacia ninguna parte, desesperada, no solo de los soldados sino lo que resulta más desgarrador: de los civiles. Los ataques de la aviación alemana y las columnas interminables, atascadas en los pueblos y caminos, marcan la vivencia de Robbie, que junto a dos compañeros sobrevive en el fragor de una estampida hacia el mar. En un segundo lugar, encontramos a Cecilia y Brionny en Londres. Su huida, esta vez de un pasado familiar que marcó su futuro aquella noche de 1935, se sucede mientras Londres prepara la ciudad para una época de guerra y resistencia. Los hospitales se preparan para lo que vendrá tras la invasión alemana en Francia. Es conmovedora la preparación de las enfermeras, que, bajo la mirada atenta de las hermanas encargadas de formarlas, van integrándose en la vida hospitalaria, sobre todo cuando comienzan a recibir a los primeros heridos llegados del continente. Estos dos tramos de la novela, en mi opinión, no alcanzan el nivel psicológico de su primera parte, pero resultan más ágiles y descriptivos a nivel de acción, en detrimento de una creación psicológica ciertamente protagonista en la primeras páginas del libro. Interesantes sin duda, marcarán la frontera hacia el epílogo del libro, desde el que se nos descubrirá el destino de los protagonistas. Lo que fue y pudo ser. La realidad o lo que podría haber sido.

Una lectura, en definitiva, llena de detalles, contrastes, sentimientos, deseos y penalidades, definidas por el destino de sus protagonistas, que vino marcado por un hecho y su interpretación. Literatura de alto nivel, en la que McEwan se zambulle sin restricciones en la mente de los personajes. Una gran novela, de la que me ha sorprendido y he disfrutado de su redacción pausada, detallada e inflexible en su análisis de la sociedad de una época marcada por los vetos, los formulismos y las apariencias. Desgarradora, sin duda alguna.

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CORNELIA DE GADES – Javier Tazón

corneliadegades-fichawebEs esta la historia de una familia: una influyente familia gaditana de nobles orígenes que destacó en Roma no solo por su poderío económico y carácter emprendedor, sino por su cercanía a las más altas esferas de poder político: Pompeyo, César, y Octavio Augusto. Los Balbo fueron una saga de ilustres personajes, si bien con el tiempo venida a menos; tras la muerte de Cornelia, sólo van a perdurar recuerdos condenados a desaparecer.

Lucio Cornelio Balbo (Maior), después de haber ampliado un imperio comercial creado por su padre, Melk Balbi, fue el soporte de Sertorio, primero, de Pompeyo, después, y finalmente uña y carne con Julio César: de Balbo recibió todo su apoyo económico y político, que César supo recompensar: los Balbo, en principio provincianos de Gades,  recibieron la ciudadanía romana y el refrendo político para su emporio comercial . Tras el asesinato de César, la familia Balbo, siempre en los aledaños del poder, apoyó -con gran visión de futuro- a Octavio, el Augusto del imperio. Se sabe que Maior escribió unas memorias, Ephemerys, actualmente desaparecidas. 

Cornelia Balbina, que da título a esta novela, “nació al filo de la batalla de Alesia y murió en tiempos del emperador Tiberio” es una sobrina nieta del Balbo Maior, que a lo largo de la narración recibe el recuento de la historia familiar de labios su tío abuelo y trata de trasmitirla a sus nietos, Luscinila y Marco.

La familia tiene unos orígenes legendarios: Merkl Balbi, el patriarca, provenía de Hannón el cartaginés, y de Menestreo, el fundador de Gades, rey de Atenas. Funden, pues, en el terreno mitológico sus raíces. Balbo Maior fue cónsul de Roma y su hijo Lucio Cornelio Balbo Minor fue procónsul y destacó en múltiples batallas como militar. En Gades fue artífice y promotor de numerosos trabajos arquitectónicos, de cuya continuidad se hace responsable Cornelia Balbina. Sólo sabemos su nombre, como hija única de Balbo Minor, pero su existencia está probada. También existieron Acilia Antuca, (el alter ego de Cornelia) en la novela, y Valerio Fécula, el factotum y antiguo amante.

Con estos precedentes, tenemos una materia excepcional para una buena novela. El autor la divide en dos partes: la primera trata del relato que Maior hace en primera persona y a veces en segunda, (cuando se dirige a su jovencísima sobrina nieta) de sus andanzas y aventuras junto a los políticos de turno, y de las hazañas bélicas de Minor. Supuestamente, todo ello forma el contenido de Ephemerys, que  su sobrina recibirá como herencia, primero verbal y luego escrita. En esta parte cuenta cómo conoce a César, cómo evoluciona su trato y qué relaciones mantiene con Pompeyo, Octavio, Cicerón, Clodio, Catón, Craso, Antonio… y con otros personajes destacados de la política romana. Asiste el lector no sólo a batallas y movimientos de tropas (contados muy sucintamente, lo cual es de agradecer) sino a toda una serie de intrigas, espionaje y movimientos entre las bambalinas de la política, que dan una imagen muy realista (no la habitual) de la política en Roma, movimientos que, como vemos, no se diferencian  demasiado en esencia de las intrigas  políticas posteriores en la historia. Siempre narrados con una cierta retranca. De Maior pasa a narrar las aventuras de Minor, aventuras que narrará ya Cornelia tanto en el final de esta parte como en la segunda.

 

La segunda parte cambia de registro: si bien sigue la historia de la familia, ahora es Cornelia la que va a recordar y contar. Pero el autor quiere que sea de modo indirecto, en tercera persona, si bien adoptando el punto de vista de una envejecida Cornelia, que, sintiendo que se acerca su final, quiere visitar a su hijo y nietos de Roma para transmitirles las memorias familiares y despedirse de ellos.

La Balbina tiene desde muy joven una vieja aya, Acilia Antuca, “una mujer áspera, que regentara un elegante burdel para oficiales durante su juventud, allá por Massalia. Dice Minor que es calagurritana, de las pocas mujeres que se libraron de la matanza” y con ella establece una relación casi de simbiosis, hasta el punto que al morir Acilia, Cornelia la siente dentro de sí y conversa con ella, en un desdoblamiento de personalidad próximo a la demencia senil, pero que el autor sabe presentar como un toque de humor. Es un poco el Pepito Grillo de Cornelia.

Así, en esta parte se nos habla del último viaje que  Cornelia realiza para dirigirse a Roma, aunque se queda en Pestum, y es allí donde sus hijos Cayo y Lucio, con los nietos, se dirigen para verla antes de morir. Asistimos al proceso degenerativo de Cornelia, que a ratos confunde ficción y realidad, sueños y vigilia. Y a ratos recuerda. El pasado se le presenta en sueños, y de día conversa con su voz interior, y con Acilina, la hija de Acilia, que desde la muerte de su madre ha ocupado su puesto y ayuda a la vieja ama, la cuida, le lee y escribe al dictado sus  órdenes.

Recorre el lector Gades, Malaca, Carthago Nova y Pestum, y en cada parada es informado de la vida romana: las diversiones, los nacimientos, las ceremonias religiosas, el teatro…, el teatro entusiasmaba a Cornelia, y el autor se explaya con este tema.

En suma, una obra que recorre los años cruciales de la Roma pre imperial, las guerras civiles desde Mario y Sila hasta los dos triunviratos. Pero lo hace de un modo muy ameno, sin agobiar al lector con detalles de erudición,  (salvo quizás alguna parte de la que habla Cornelia) y contando no sólo lo que es ampliamente conocido, sino la trastienda, las intrigas que hacen realidad los proyectos y ambiciones políticas. A destacar tanto la muerte de César, con una fuerte carga dramática, como la muerte de la propia Cornelia, capítulo muy emotivo y francamente cautivador.

El autor, tras introducirse en la novela histórica con una trilogía sobre el cartógrafo santoñés Juan de la Cosa, ha marcado un cambio de registro con esta obra, que considero altamente recomendable.

 

Javier Tazón Ruescas (Santander, 1953) Licenciado en Derecho, ejerció durante años como abogado especialista en Urbanismo. Dedicado luego al mundo de la gastronomía, organizó cofradías y asociaciones en torno a la sidra natural.

Es autor de obras de gastronomía, ciencia ficción y de una trilogía sobre el navegante Juan de la Cosa.

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SILENCIO – Shusaku Endo

9788435062077A finales del siglo XVI la política del Japón dio un violento viraje en materia de tolerancia religiosa. Por entonces existía en el país una pequeña pero nada despreciable comunidad de católicos nativos, fruto del esfuerzo evangelizador desplegado por decenas de sacerdotes llegados desde 1549 (el primero de ellos, como se sabe, fue San Francisco Javier). A partir de 1587, los cristianos comenzaron a ser perseguidos con fiereza, de resultas de lo cual muchos de ellos fueron atormentados y asesinados; unos cuantos, sacerdotes y feligreses, perecieron crucificados y quemados vivos. En 1614 el shogun en funciones decretó la expulsión de los misioneros cristianos, orden que fue cumplimentada de manera expedita. Sin embargo, algunos de ellos permanecieron ocultos, decididos a no abandonar a su feligresía. En el curso de unas décadas estos hombres resultaron capturados y torturados, forzados a renegar del cristanismo; los que no lo hacían perecían en medio de atroces suplicios: muchos de ellos, en efecto, optaron por morir como mártires de la fe. Un caso notorio de apostasía fue el del portugués Cristóbal Ferreira, sacerdote jesuita que se hizo un renombre en Roma merced a su celo misional y que gozaba de gran predicamento entre los curas jóvenes, que ansiaban imitar su ejemplo. (En 1632, poco antes de ser apresado por las autoridades japonesas, ostentaba el cargo de Provincial de la Compañía de Jesús en Japón.) Su vigor y determinación, empero, acabaron doblegados por el tormento aplicado a una porción importante de sus feligreses y a su propia persona; la noticia de su consiguiente apostasía supuso una terrible conmoción en el Vaticano y una decepción para los discípulos que había dejado en su patria natal. La novela Silencio, del japonés Shusaku Endo, se enfoca en la temeraria tentativa de dos jóvenes sacerdotes portugueses de tomar el relevo del padre Ferreira, reconstruyendo en lo posible los cimientos de la resquebrajada iglesia católica en Japón y lavando de paso lo que consideran la afrenta cometida por su antiguo maestro. En 1638, los padres Sebastián Rodrigues y Francisco Garpe desembarcan clandestinamente en una isla del archipiélago japonés, adentrándose sin pérdida de tiempo en un territorio erizado de peligros, en busca de lo que quede de la comunidad cristiana. El suyo, conforme muestra la libre recreación de los hechos por el novelista, será un itinerario breve y surcado de padecimientos. 

Endo, nacido en 1923 y fallecido en 1996, fue un escritor japonés que disfrutó en vida de una sólida reputación en su país. Profesaba la religión católica, y estudió literatura francesa en la Universidad de Lyon. Publicada por primera vez en 1966, Silencio es considerada una de sus obras maestras; séalo o no, sin duda es el destilado de sus más profundas inquietudes espirituales, no sólo como católico sino como miembro de una minoría religiosa que en el pasado sufriera una ensañada persecución. Una parte considerable de la novela reproduce el punto de vista de su protagonista, el padre Rodrigues, tomado de unas cartas que el escritor le atribuye –son, por cierto, ficticias-; el resto procede por medio de la narración en tercera persona. Valiéndose de una prosa a un tiempo transida de angustia y austera, concentrándose siempre –sin un asomo de distracción- en el asunto mismo y en los personajes que lo encarnan –muy pocos, todos ellos cruciales para el desarrollo de la trama-, Endo da forma a una historia impregnada de dilemas de índole religiosa pero también de amplia resonancia moral, esto por cuanto trascienden el estricto ámbito de la fe. El título pone de relieve la vulnerabilidad del creyente en medio de las circunstancias más extremas, justo cuando zozobran las convicciones sobre las que se construye el andamiaje moral del individuo. Apremiado en medida insuperable, invoca éste a la divinidad y no halla respuesta, chocando con un silencio de tinieblas que lo sume en desesperanza y desconsuelo. Es precisamente lo que le ocurre al padre Rodrigues y lo que ha debido sucederle al padre Ferreira, cuya aparición confirma los informes llegados a Europa sobre su apostasía.

Espiritualmente derrotado, convertido en un despojo de sí mismo, quien inspirara otrora en Rodrigues el más ferviente ánimo evangelizador actúa ahora como una suerte de opuesto radical: Ferreira es utilizado por los captores del joven sacerdote como un tentador, el mismo que tratará de convencerlo de la inutilidad de mantener la fe. Al parecer, el Ferreira histórico supo echar pie atrás y someterse a las consecuencias materiales de una recuperada religiosidad, mas en la novela, cuya figura central es Rodrigues, lo tenemos como la contraparte funcional a las urgencias de la narración; pero es una contraparte que, por repulsiva que pueda por momentos parecer, mueve más a comprensión que a rechazo. Endo es suficiente artista y tiene bastante de pensador como para no simplificar: no son sus protagonistas unos personajes unidimensionales ni lo reduce todo a una visión esquemática en blanco y negro. Ferreira ha sido torturado, lo mismo que sus fieles seguidores; Rodrigues en su cautiverio es sometido a un tratamiento similar. Quizá más que el sufrimiento en carne propia, el sufrimiento deparado a otros, aquellos por los que el joven portugués había atravesado medio mundo y por los que estuvo dispuesto a sacrificarlo todo: esto es lo que parece hacer mella en su determinación, llevándolo a sucumbir. ¿Vale más su integridad religiosa que la integridad de sus feligreses, a quienes torturan –principalmente- por causa de él? Pero ellos, por lo general, desean verlo inquebrantable, esperan de él que sea un modelo a seguir. Desde la perspectiva de estas simples aunque denodadas almas, ¿qué valor tiene un credo cuyos ministros son incapaces de defenderlo hasta las últimas consecuencias, exponiéndose al martirio? ¿Se mostrará el pastor indigno de su rebaño, e indigno del Crucificado al que veneran? Otra dimensión significativa de entre las que componen el entramado de dilemas es la que concierne a la posibilidad de considerarse auténticamente cristiano a pesar de haber apostatado, con las muy chocantes formalidades del caso (pisotear y escupir los símbolos de la religión, ante todo). Algunos de los pasajes más intensos de la novela son los que tienen a Rodrigues consumido por las dudas que tamaña cuestión le provocan.

Uno de los pocos japoneses que merecen el calificativo de personajes es ni más ni menos que Inoue, señor de Chikugo (1585-1661). Fue este un poderoso jerarca que desempeñó un papel clave en la persecución de los cristianos y que a sus muchos cargos sumó el de jefe de la Oficina de Cambio de Religión; él mismo había sido cristiano en su juventud, antes de apostatar y de entrar al servicio del shogun Tokugawa Hidetada. Temido por los pocos cristianos nativos que sobreviven, y con razón, Inoue encabeza el despiadado proceso de hostigamiento del padre Rodrigues, con quien sostiene una especie de duelo dialéctico que sintetiza buena parte de los dilemas planteados por el novelista. (Lógicamente, el hostigamiento no es puramente verbal; Inoue no es un filósofo ni un teólogo: es el magistrado de asuntos religiosos, y como tal su panoplia de recursos incorpora con perfecta naturalidad la tortura.) Otro personaje relevante –aun más importante a efectos literarios, aunque ficticio- es Kichijiro, un individuo del bajo pueblo y de más baja catadura moral a quien Rodrigues y Garpe conocen en Macao y que les sirve de guía en Japón. Pronto descubre Rodrigues que la conducta sospechosa del sujeto se debe no solo a su natural rastrero y apocado sino a que había renegado del cristianismo, tiempo atrás. De alguna manera Kichijiro cobija una secreta añoranza de la que fuera su religión, pero su cobardía es aun mayor; deviene pues el Judas de Rodrigues, y luego procura obtener su perdón. Apenas puede ser mayor el contrate entre aquellos de los japoneses que soportan valerosamente el suplicio y este Kichijiro que, literalmente, se arrastra tras el padre Rodrigues, cuya caridad cristiana es más que nunca desafiada por el abyecto individuo.

Shusaku Endo construyó una obra a la altura de las dificultades intelectuales de su tema y congruente con su telón de fondo histórico, preñado del mayor dramatismo. Silencio es una novela estremecedora en su crudeza y capaz de suscitar el interés incluso de quienes no se sientan involucrados por disyuntivas de tipo religioso. En suma, una lectura valiosa.

La novela ha sido muy recientemente llevada al cine por Martin Scorsese.

– Shusaku Endo, Silencio. Edhasa, Barcelona, 2009. 256 pp.

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"GLADIADOR: LA LUCHA POR LA LIBERTAD" DE SIMON SCARROW


Buen libro de aventuras ambientado en la época romana, concretamente en el del siglo I a. C.. En él se nos cuenta la historia del joven Marco, ciudadano romano que cae en la esclavitud y lucha por conseguir la libertad para salvar a su madre.
Entretenido y ameno, aporta algunos conocimientos sobre el mundo romano y la vida de los gladiadores romanos.
Muy indicado para la gente joven y, en general, para todos los públicos.

"GLADIADOR: LA LUCHA POR LA LIBERTAD" DE SIMON SCARROW


Buen libro de aventuras ambientado en la época romana, concretamente en el del siglo I a. C.. En él se nos cuenta la historia del joven Marco, ciudadano romano que cae en la esclavitud y lucha por conseguir la libertad para salvar a su madre.
Entretenido y ameno, aporta algunos conocimientos sobre el mundo romano y la vida de los gladiadores romanos.
Muy indicado para la gente joven y, en general, para todos los públicos.

HAMBRE SAGRADA – Barry Unsworth

7316629791«Un mundo más seguro en la profundidad de los bosques, una isla más feliz en el pantanoso páramo». Ensayo sobre el hombre, Alexander Pope.

La novela está dividida en dos libros, en este primer libro nos encontramos en la Inglaterra de mediados del siglo XVIII, concretamente la acción discurre en los años 1752-1753. William Kemp, hombre de negocios de Liverpool y acuciado por las crecientes deudas, emprende la aventura de convertirse en armador de un barco negrero que piensa destinar al comercio triangular para con las ganancias hacer frente a sus compromisos económicos. 

Su sobrino político Matthew Paris acepta su oferta para ir como médico y cirujano del Liverpool Merchant en su viaje a África. Erasmus, hijo de Kemp, ha sentido desde que era un niño un odio feroz por su primo Matthew, odio que ahora se ve aumentado por la vergüenza que, según piensa él, Matthew ha provocado a la familia por su estancia en prisión. Paris ha pagado con la cárcel como consecuencia de haber publicado unos folletos en los que defendía, como otros, la causa evolucionista en una época predarwinista. Y considera que viajar a África como médico de un barco negrero es un peldaño más de descenso en su ciclo de desdichas, puesto que su esposa Ruth y el hijo que llevaba en su seno han muerto mientras él estaba encarcelado.

La acción va alternándose entre los sucesos ocurridos en el barco y los hechos sucedidos en Inglaterra. En Liverpool vemos al osco, obsesivo y excesivamente orgulloso Erasmus, en el que solo su amor por la joven Sarah Wolpert pone una nota de color. Entretanto, a bordo del Liverpool Merchant observamos los diferentes caracteres de los hombres, y las relaciones de simpatía y antipatía que se van trabando entre unos y otros al igual que sucede en cualquier comunidad humana. Desde el comienzo queda claro el enfrentamiento entre el capitán Saul Thurso y el doctor Paris y sus diferentes modos de entender el mundo, enfrentamiento que se irá agudizando a medida que pase el tiempo.

Con la llegada del barco a África, Unsworth nos muestra con gran crudeza la inhumanidad de la trata y la crueldad y barbarie con la que los esclavos son tratados, y lo hace tan vívidamente que por momentos la lectura se torna muy dura, como de igual modo sucede con el maltrato a la tripulación por parte del capitán y de la oficialidad. Ahora bien, el autor entreteje esos momentos trágicos con otros cómicos protagonizados por la marinería, que contribuyen en buena medida a desengrasar. El doctor Paris reflexiona sobre de qué manera los esclavos y sus sufrimientos son solo mercancías, a lo sumo son para su tío un apunte más en su libro de cuentas.

Y es que la lectura de esta novela hace que nos planteemos cómo la sed de dinero, ese «hambre sagrada», hace posible que la «civilizada Europa», cometiese todos estos desmanes en nombre del comercio y del bienestar propio. Suscita también en el lector la cuestión sobre la propensión que el hombre tiene a restringir las relaciones humanas a un simple intercambio comercial.

 

Según discurre la narración vemos como una vez que el Liverpool Merchant completa su cargamento, el capitán Thurso estima que ya están preparados para partir hacia Jamaica pero apenas avanzan por la falta de vientos. Matthew medita sobre la equivocada decisión que tomó al partir en el barco y cada vez se muestra más en desacuerdo con la trata y todo lo que la rodea, al tiempo que debate sobre libertad y autoridad con Delblanc, el pintor que ha subido a bordo como pasajero. La disentería va mermando a los esclavos a pesar de los esfuerzos del doctor Paris, y el escorbuto hace presa en la tripulación. La exasperación del cada vez más autoritario Thurso por las prolongadas calmas hacen de él un hombre más injusto, con los castigos a la tripulación, y el ambiente en el barco se va enrareciendo hasta culminar en un motín de esclavos y marineros del que Paris se convierte en impensado cabecilla.

Han pasado los años y en el segundo libro nos hallamos en 1.765 con un Erasmus que ha triunfado en los negocios y en la vida social pero que a pesar de ello se siente infeliz y desolado. Al enterarse que su primo Matthew puede estar vivo y que el Liverpool Merchant no zozobró sino que ha sido visto en Florida, se renueva su odio contra Paris al que culpa de las desgracias ocurridas a su padre. Y abandonando todo marcha a la nueva colonia británica, puesto que quiere llevar a su primo, si es que vive, ante la justicia para que sea ahorcado.

Los amotinados del Liverpool Merchant, negros y blancos, viven en una especie de comuna o república ideal donde no existe ningún jefe y se ven forzados, por la falta de mujeres, a la práctica de la poliandria. Utilizando para entenderse una especie de broken english o pidgin. Pero esa «república ideal» se ha impuesto por la fuerza de la violencia y la iniquidad, justificando unas muertes arbitrarias como razón de estado. Así pues, dicha sociedad «perfecta» se funda sobre la sangre vertida inicuamente y ha sido hecho así de un modo deliberado, dirigido por Delblanc y secundado por Paris, esto es, hecho desde arriba sin tener en cuenta la opinión de los demás. Paris advierte que no lo hicieron así por alcanzar una meta superior sino sus propias metas intelectuales, consistentes en que los hombres viviesen libres e iguales en estado natural, pero ¿quién les dio la confianza de pensar que eso significase para los demás lo mismo que para ellos? Es decir, una especie de paraíso, anhelo de los hombres cultos y privilegiados como Delblanc y él mismo.

Barry Unsworth juega con la posibilidad de la ficción o existencia real de la comuna a través de la vida del mulato Paraíso, superviviente de la comuna, que según el autor es un personaje que aparece en el libro titulado Bosquejos de la vieja Luisiana de Charles Townsend Mather publicado en 1.832 y del que casualmente, cosas de la vida, ya no quedan ejemplares. Y aprovecha la ficción de esa figura para empezar su novela.

El libro está muy bien escrito con una prosa cuidada, precisa, fresca y con una utilización del lenguaje que en todo momento se ajusta muy bien a los distintos personajes y situaciones. El ritmo es ágil y con un pulso sostenido a lo largo de casi toda la novela. La historia nos es contada por un narrador omnisciente.

A pesar de la multitud de personajes existentes, siendo muchos de ellos interesantes, dos son los claros protagonistas, los primos Matthew Paris y Erasmus Kemp. Ambos van a personificar dos posturas abiertamente contrapuestas. De un lado, Erasmus, que simboliza el pragmatismo y el feroz individualismo de la libre empresa, y Matthew, que a pesar de algunas contradicciones representa el espíritu cooperativista y humanitario de la Ilustración. Sin embargo, a veces lo contrapuesto al final más que divergente es complementario.

El autor no se detiene tanto en las minucias históricas, por ejemplo, si una prenda tenía más o menos botones, lo que le importa es captar el espíritu de la época y el sentir de una persona en ese determinado período histórico, y, eso es algo que en el libro está muy conseguido.

Esta novela resultó ganadora del premio Booker 1.992 ex aequo con El paciente inglés de Michael Ondaatje.

Sin embargo, este libro tiene un pequeño problema, y es que en la actualidad está descatalogado. Si me he decidido a reseñarlo es porque considero que es una novela muy interesante tanto por la temática y su tratamiento como por las ideas filosóficas y políticas que se desprenden de su lectura, y también porque a veces en la maraña de las novedades editoriales, en ocasiones intrascendentes, dejamos de leer libros que, aunque descatalogados, merecen mucho la pena.

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ONI – Sergio Vega / LOBO CONTRA PERRO – Raquel Mayorga

lobo-contra-perrooni-portada-191x300Estas dos novelas cortas que me apresto a reseñar han sido publicadas bajo el sello de Ronin Literario, una editorial pequeña, de nuevo cuño, pero con muchas ganas de aportar algo diferente al panorama literario: Historias basadas en el cine de acción de samuráis o chambara, las películas clásicas de artes marciales o el western. Lo que hace años (y aun lo hacemos) disfrutábamos sentados en el sofá con la merienda por delante, o con nuestro amigos en corrillo, ahora lo tendremos en forma de series literarias digitales y en el del libro de toda la vida. Dos de estas series han tenido una pronta publicación en papel debido a sus buenas ventas en el formato virtual y es por eso que aquí las reseño: 

Oni nace de la pluma de Sergio Vega, escritor madrileño quién ya se había adentrado en el mundo del Japón feudal con sus novelas de Las piedras de Chihaya, trilogía que no puedo dejar sin recomendar otra vez. En esta novela corta, Sergio Vega nos presenta al joven samurái Migita Yuki, quién emprende la búsqueda de su padre en una misteriosa montaña y se encuentra atrapado por el crudo invierno en una pequeña villa, la cual vive bajo el miedo de un monstruo que habita el bosque cercano: Uno de los míticos oni. Pronto se dará cuenta que los aldeanos le están ocultado muchas cosas y que no todo es lo que parece. Armado con su fuerza de voluntad y sus espadas, intentará encontrar la verdad que se oculta en las frías montañas.

Al igual que en Las piedras de Chihaya, la calidad literaria es muy alta, con una prosa elegante, muy cuidada y capaz de introducirte en ese mundo nebuloso y mítico del Japón feudal desde el primer momento. Así, la historia convence de principio a fin y gusta que el protagonista no sea un buenazo perfecto si no que muchas veces anteponga su honor y su misión al bienestar de los demás, haciéndonos dudar alguna vez quién es realmente el bueno y quién el malo de la función.

Una lectura estupenda y muy disfrutable que me ha dejado con las ganas de que hubiese tenido el doble de páginas y que espero que no sea la última historia salida de su pluma.

Título: Oni
Autor: Sergio Vega
Editorial: Ronin Literario (2016)
Páginas: 189

A este terrible Oni lo acompañan en la reseña un lobo y un perro bastante peligrosos: los dos protagonistas de la otra novela corta de temática chambara que nos introduce en una caza del ratón y el gato, la lucha entre el samurái honorable y el traicionero ninja, envueltos en la ambición de los grandes señores por conseguir un espejo mágico. Folclore japonés, fantasía, acción y aventuras se mezclan en esta publicación, la primera en papel de su editorial. Con un estilo directo y unas buenas gotas de terror, solo puedo achacarle el uso de las horas al estilo occidental y no japonés -o esa impresión me dio durante la lectura-, donde cada hora equivalían a dos de las nuestras.

La autora nos introduce en una historia frenética donde se mezclan honor, traición y luchas  a muerte, donde el rígido mundo del código del bushido entra en conflicto con las despiadadas maneras de un ninja sediento de venganza. ¿Quién vencerá? En sus páginas lo descubriréis.

Por lo tanto, dos estupendas publicaciones para pasar buenos ratos esquivando katanas, estrellas ninja y afilados cuchillos y evitando que os salpique la sangre; o para meteros de lleno en estas luchas a muerte y dejaros llevar, ya dependerá de vosotros.

Título: Lobo contra Perro
Autor: Raquel Mayorga Baños
Editorial: Ronin Literario (2016)
Páginas: 196

UNA COSTA LEJANA – Nick Brown

9788416331604Pues eso, que toca “una de romanos”, como cantaría Sabina.

En este particular asunto de las novelas de romanos soy consciente de que hay estilos y lectores de todo tipo. Por lo que voy a empezar reiterando, con permiso de J.M. Serrat, que “cada uno es como es, cada quien es cada cual”.

Una costa lejana es una historia que, sin ser un novelón que nos estremece a cada página, supera ligeramente a la mayoría de las publicaciones de este tipo con las que nos apabulla el mercado editorial en los últimos tiempos. Y esta opinión nace en parte de lo que temía encontrar, pero en este caso no he encontrado: no tiene ni una nota a pie de página. No tiene palabras en latín para definir lo que se puede definir sin latín. No tiene explicaciones sobre “todo lo que usted debería saber sobre Roma y sus legiones, y aunque haya preguntado se lo vamos a volver a contar”. No tiene ni legatus heroicos, ni líderes indígenas que resisten firmemente al invasor, con o sin pócima mágica. Y todo eso, en mi personal manera de ver las cosas, ayuda mucho a una valoración positiva. 

La acción de la novela nos sitúa en una época que tampoco es muy habitual, el siglo III d.C. Su protagonista, Casio Córbulo, oficial romano, es un frumentario, un miembro del despreciado (y temido) cuerpo de agentes secretos imperiales, que se ve inmerso —a su pesar— en la investigación del asesinato de un oficial superior.

Acompañan al protagonista su guardaespaldas, Indavara, y su esclavo personal. También hay una chica, cómo no. Tópicos personajes para un tipo de novela (la novela histórica, subgénero “de romanos”) donde queda ya muy poco que no suene a argumento trillado. Y, pese a todo, nos sigue tentando el género. Aún siendo estos unos personajes que, en apariencia, se ajustan perfectamente al tópico, las apariencias, a veces, engañan.

Córbulo e Indavara son personajes de los que meten la pata y salen mal parados, que pueden manifestar en ocasiones actitudes reprobables o más bien poco heroicas, pero precisamente por eso caen bien, resultan cercanos al lector, porque no son como esos protagonistas tocados por la chispa divina de algún dios, que dan repelús de pura perfección. Son personas que reciben tantos palos como los que dan (incluso, a veces, más), a los que los planes se les tuercen, a quienes las chicas no les hacen caso. Hablando de la chica: acaba liándola, porque dárselas de mujer intrépida e independiente en tan remoto siglo, no suele salir bien. No en el siglo III d.C. ni en esta novela. La relación entre oficial y guardaespaldas no es esa idílica relación de compañeros y amigos inseparables, tipo Capitán Trueno y Goliat, porque el pasado esclavo de Indavara marca una frontera invisible entre amo y liberto.

Existe un elenco bastante amplio de secundarios, muy bien trabajados, que aportan matices que enriquecen la historia y contribuyen a un desenlace menos tópico del esperado. Algunos especialmente interesantes.

El argumento está bien hilado, el ritmo de la historia es sostenido, y en cuanto al estilo literario, debo señalar solo un par de cositas que llaman la atención (aunque la primera no sé si se debe achacar al autor o al traductor). Por un lado, el empleo del término “señorita” para referirse a la dómina, algo que resulta un poco rechinante en una lectura que, por lo demás, resulta fluida. Por el otro, el nombre del protagonista, Casio Quintio Córbulo, porque Praenomen, Nomen, y Cognomen se los ha puesto el autor sin ningún sentido.

A través de la acción que se desarrolla en la novela se vislumbra el trasfondo de un Imperio en descomposición. Donde las grandes distancias entre los límites del territorio y los centros de poder dieron lugar a la aparición de pequeños reductos ajenos a toda noción de orden y justicia, donde el nombre de Roma se diluía en manos de personajes sin escrúpulos. Pero….una cosa sí se echa en falta en este libro: la Historia, con mayúsculas. El trasfondo histórico es etéreo, absolutamente difuminado. No se menciona ni el nombre del emperador. No sabemos nada de la situación política del imperio, se habla de los frumentarios, el servicio al que pertenece Córbulo, pero desconocemos qué objetivo pretenden de él. Estando como está bien trazado el argumento, el decorado histórico resulta raquítico, desvaído. Claro que esto tiene la ventaja para el autor de que el centro de interés se focaliza, y deja de importarnos ese trasfondo (y su historicidad) para centrarnos en las peripecias de los protagonistas.

El lector perspicaz sospechará, a medida que avanza la novela, que hay alguna historia previa, algo que ya se ha contado, otro libro, que se intuye con sutileza, pero se intuye. En mi caso, no tenía ni idea al empezar esta novela de que forma parte de una serie, denominada en inglés “Agent of Rome”, que cuenta con nueve libros más protagonizados por Córbulo. De los que, si no me equivoco, solo están editados en castellano este y el titulado El estandarte imperial, también por Pàmies. Pero el hecho de no haber leído la obra anterior no me ha supuesto ningún problema.

Una novela de evasión, de buena factura, que quizá sorprenda gratamente a quien tenga expectativas poco ambiciosas respecto a un género saturado, que probablemente esté muriendo de éxito. Eso sí, tal vez no sea una lectura muy estimulante para quienes opinen que “una de romanos” solo se disfruta si formas parte con el protagonista de una valerosa centuria, escudo con escudo, acuchillando bárbaros a diestro y siniestro en alguna batalla recordada en los libros de Historia, por la gloria de Roma.

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LA GUERRA EN EL FIN DEL MUNDO – Ian Ross

9788490605080Aurelio Casto, centurión de la VI Legión Victoriosa, es un hombre corpulento, parco en palabras, inculto y aficionado a los burdeles. También es un soldado eficiente y un líder duro y severo, de esos que acatan las órdenes de sus superiores sin chistar y espera que las suyas sean atendidas de la misma forma. No pierde el tiempo en debates internos ni posee un pasado trágico ni un peligroso enemigo mortal que lo siga allá donde va. Es, simplemente, un curtido centurión de las legiones de Roma. Y el protagonista de la novela.

 Y esto es un punto a favor, ya que se aleja del arquetipo de héroe perfecto, culto, de pasado complicado, perseguido por sus fantasmas. Para nada. Casto es un hombre de su época, con sus peculiaridades; parece un buen reflejo de lo que debía ser un oficial de bajo rango de las legiones en los primeros años del siglo IV d.C. 

La novela se distancia de otras épocas tan “re-visitadas” como las Guerras Púnicas o los tiempos gloriosos de los siglos I y II. Estamos en un siglo turbulento, donde la estructura y equipamiento de las legiones ha cambiado y aun sigue transformándose dentro de un Imperio azotado por tensiones sucesorias y las guerras civiles.

Pues bien, estacionado en Britania junto a la legión, es elegido para que sus hombres escolten a dos emisarios hacia el norte, más allá de las ruinas del Muro de Antonino, para reunirse con los líderes del pueblo de los pictos, ya que hay rumores de que se está gestando una revuelta contra Roma y el Augusto Constancio ha decidido tomar cartas en el asunto. Si fuera necesario cruzaría el mar junto a las legiones y, acompañado por su hijo Constantino (tribuno de caballería), haría frente a los bárbaros. Pronto, nuestro protagonista se dará cuenta de que hay muchos intereses cruzados en las negociaciones y de que abundan los conspiradores en la sombra en uno y otro bando, por lo que el alzamiento picto quizás sea inevitable y las tierras de Britania se vean castigadas por la guerra una vez más.

Tiene buen pulso y la duración justa, nunca llegando a aburrir en sus 400 páginas. Como ya habréis podido adivinar, es una novela de carácter militar pero tienen también unas pizcas de intriga y política que dan un buen toque al conjunto. Debo decir que ha sido una pequeña sorpresa, ya que estaba bastante escéptico ante lo que pudiera encontrarme. ¿Sería algo tan manido como las novelas de Ben Kane, con un tono demasiado juvenil y pareciendo más sacado de las novelas de fantasía de los 90 que de la novela histórica seria? ¿Quizás estaría bien escrita pero sería aburrida como Martyrium: El ocaso de Roma, ambientada en estos mismos años? Pues resulta que la novela funciona y cumple, entretiene y nos sumerge en el ambiente de la Britania del siglo III y de los legionarios de la época. Sin ser un dechado de virtudes, el estilo del autor es resultón y acompaña perfectamente a la narración y al personaje. Me parece también un acierto que, aun siendo una novela militar, nos presente la guerra como algo sucio, cruel y despiadado, lejos de idealizaciones y conceptos como el honor y la gloria del combate, usados solo para motivar a los soldados que luego se enfrentan a la cruda y brutal realidad del conflicto armado.

De hecho, tuvo gran éxito en Reino Unido, donde ya se ha publicado un segundo volumen y el año próximo verá la luz un tercero, convirtiendo así esta obra en una saga militar, aunque la aquí reseñada es una historia prácticamente autoconclusa.

Dentro de lo negativo, indicar que el texto publicado habría agradecido una última corrección o revisado, habiéndome encontrado algunas erratas aquí y allá, tales como palabras mal escritas, géneros cambiados, o expresiones como “en tiempos de Trabajo” en lugar de “en tiempos de Trajano”. Esto afea un producto que, creo, está por encima de la media dentro del mundo de novelas militares romanas.

Eso sí, se agradece que la portada muestre un yelmo de la época y no nos coloquen los legionarios con armaduras de bandas, sin importar si la novela está ambientada en el siglo III a.e.c. o en el V e.c. Este detalle y el conjunto de su sobriedad junto a la capacidad de transmitir ese aire de decadencia y peligro le valió para ganar el premio Hislibris 2015 a “Mejor Portada”.

Esperaré con interés a ver si las continuaciones mantienen el tipo o ya se pierden en la necesidad de escribir y publicar rápidamente, pero al menos este título ha servido para llamar mi atención. Sólo espero que para la siguiente cuiden un poco más el texto en español.

Sobre el autor: “Ian James Ross lleva una década investigando y escribiendo sobre la última época del Imperio romano. Pasó un año en Italia impartiendo clases de inglés y en la actualidad vive en Bath, Inglaterra”.

Título: La guerra en el fin del mundo
Autor: Ian Ross
Editorial: La esfera de los libros (2015)
Páginas: 420

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