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Entradas bajo ‘aprendizaje cooperativo’

Aprendizaje cooperativo en Frankfurt

Invitado por la Consejería de Educación en Alemania tengo la suerte de poder hablar sobre aprendizaje cooperativo, uno de mis focos de interés recurrentes, en Frankfurt.Para complementar mi ponencia y mi taller, aquí os dejo algunos vídeos y enlac…

Bases para una formación inicial del profesorado desde una perspectiva 2.0

Graduación Informes internacionales, análisis nacionales y el propio sentido común nos indican que la mejora del sistema educativo debe pasar por un cambio importante de la formación inicial del profesorado. Es una necesidad evidente el paso de una formación centrada en el saber y basada en la lección magistral hacia un proceso más rico y complejo de construcción de la identidad profesional del futuro docente a través de metodologías activas, críticas y situacionales. Para esta transformación la perspectiva 2.0 puede ser una ayuda indispensable y un factor de motivación para el docente en formación.<!–break–>
Sin embargo, como ya expusimos en una entrada anterior, hay datos que nos hacen temer no sólo que esta perspectiva 2.0 esté ausente del currículo de formación inicial del profesorado, sino que las tIC tengan un uso muy restringido en las facultades de educación en nuestro país. Como indicador informal, el porcentaje de blogueras y blogueros que trabajan en formación inicial del profesorado es ridículo en comparación con quienes trabajan en Educación Infantil, Primaria o Secundaria y tienen su propio blog educativo o su blog de aula (o al menos esa es la percepción de quien escribe estas líneas, a falta de datos fiables sobre el uso del blog en ambos ámbitos). En la misma línea, Twitter se ha convertido en el espacio de reunión de un auténtico Claustro en la Red en el cual participan profesionales de la educación con una evidente poca presencia de profesorado de las facultades de educación.

Esto no se debe a dejadez u olvido por parte del profesorado universitario. Muy al contrario, el profesorado de las facultades de educación está sometido a una paradoja permanente y a una doble presión considerable. La paradoja es asumir que la función por la cual recibe su salario es la docencia pero que la función por la cual es evaluado y la que realmente le permite desarrollar una carrera profesional es la investigación, medida fundamentalmente a través de su presencia en encuentros científicos relevantes – donde se traman redes de intereses de considerable importancia en la vida universitaria – y publicaciones en “revistas de impacto”. Esta paradoja y esta doble presión hacen que hoy el profesorado universitario de las facultades de educación esté más preocupado por su producción científica que por una docencia renovadora – por no mencionar la casi total despreocupación por incidir en la escuela, su ámbito de análisis pero pocas veces de intervención real.

Sin embargo, la renovación es necesaria. El modelo de la lección magistral perpetúa una actitud pasiva y dócil en el alumnado de las facultades de educación que no coincide con lo que se espera de un docente en el siglo XXI. Al menos, dado que ninguna “escuela nueva“  ha surgido de las facultades de educación, éstas han de ajustarse a la nueva realidad de la escuela, acompañar el proceso de cambio iniciado por los docentes y contribuir a su extensión y asentamiento no sólo a través de la investigación y sus publicaciones, sino a través de una formación inicial del profesorado de tanta calidad como la actuación de los mejores docentes presentes hoy en nuestra escuela.

Por ello, es necesario abrir el debate en torno a la formación inicial del profesorado. Aquí proponemos algunas bases para ese debate que tienen su fundamento en una perspectiva 2.0 de la educación. Desde ese punto te pido con toda vehemencia que hagas de los comentarios tu tribuna: ¿Te parecen oportunas estas bases?¿Es factible la renovación?¿Qué factores impiden la renovación o podrían potenciarla?


En formación inicial del profesorado, el medio es el mensaje.

Tomando prestado y adaptando el adagio de Marshall McLuhan, en formación inicial del profesorado – y en educación en general – el medio es el mensaje. Tu manera de enseñar no es un simple contenedor para los “contenidos” de la materia en cuestión (esta metáfora contenedor-contenidos también debería ser sometida a revisión, como la misma idea de contenidos mínimos): tu manera de enseñar es una parte fundamental de lo que enseñas.

Los mejores expertos en educación son nuestros propios alumnos y alumnas. Tus alumnas y alumnos analizan tu forma de enseñar, desentrañan el
código que les comunica qué es relevante y qué no lo es, dónde hay que
prestar atención y dónde no, qué será evaluado y, por tanto, es
importante y qué no lo será. Con la información que nuestros alumnos y alumnas sacan de nuestra práctica construyen una teoría personal de la enseñanza que les permite entender la escuela (o la universidad) y actuar en ella – tanto si buscan el éxito académico como si el objetivo es otro más “disruptivo”. [No te equivoques: Lisa Simpson saca mejores notas pero Bart conoce mejor la escuela, su funcionamiento, sus normas y sus contradicciones.]

El alumnado de las facultades de educación llega a la universidad con su propia teoría personal de la enseñanza, construida a partir de sus experiencias educativas hasta Bachillerato. La pregunta aquí es si la universidad consigue transformar esa “teoría personal” en una “teoría científica” más eficaz o se limita a perpetuar la teoría personal y, con ella, las prácticas que el estudiante haya disfrutado en su escolarización pre-universitaria. Es decir, ¿contribuye la universidad a formar al nuevo profesorado con modelos nuevos o replicando modelos antiguos? La pregunta es retórica: una formación inicial del profesorado centrada en el saber y en la lección magistral replica el modelo tradicional predominante en nuestra cultura enseñanza.

Por ello, el primer cambio – y el cambio fundamental – a realizar en la formación inicial del profesorado es la actuación del formador de maestros y maestras.


El alumnado es un agente activo de su propio aprendizaje y puede hacer algo más que tomar apuntes.

Si trabajas en formación inicial del profesorado, tienes suerte: estás trabajando con adultos de más de dieciocho años, capaces de encontrar información, practicar la escucha activa, distinguir las ideas principales de las secundarias, organizar datos, crear documentos (digitales y “analógicos”), hacer una exposición oral y pensar críticamente sobre sí mismos, sus actuaciones y la de los demás. En fin, ¿qué quieres que te diga? ¡Aprovéchalo!

Una materia propia del currículo de formación del profesorado que finalmente se condense simplemente en un conjunto de apuntes a partir de la audición del monólogo del profesorado realmente aprovecha un porcentaje muy pequeño de los recursos de los estudiantes universitarios. Por el contrario, una materia que incluye análisis de casos, resolución de problemas en situaciones reales, desarrollo de propuestas de investigación, diseño de secuencias didácticas y puesta en práctica en situaciones de micro-enseñanza en el mismo grupo de estudiantes o, si es posible, en contextos reales, etc., es verdaderamente una materia que saca un buen partido de la madurez del alumnado.

En realidad, hay dos criterios para saber si la propuesta didáctica que se realiza en formación inicial del profesorado es realmente interesante. Por un lado, se puede considerar un criterio académico: son más interesantes aquellas propuestas que suponen un reto cognitivo de cierta complejidad al alumnado y que promuevan la resolución de problemas. Por otro lado, se puede valorar un criterio social: son más valiosas aquellas propuestas que acerquen o introduzcan al profesorado en formación en contextos educativos variados y con distintas fuentes de complejidad para, en estos contextos, intentar analizar situaciones profesionales, considerar las posibles soluciones de los problemas presentes en estas situaciones y las consecuencias derivadas de su posible actuación.

Para cumplir con ambos criterios las tIC pueden ser nuestras aliadas: el docente 2.0 en formación encuentra en la red vías para el desarrollo de la reflexión sobre sus propias experiencias de aprendizaje, para la lectura y el debate, para el desarrollo de la creatividad y el diseño de secuencias didácticas, para el pensamiento crítico y para la colaboración.


La formación inicial es el comienzo de la formación permanente a lo largo de la vida: la importancia del PLE y el portafolio del docente.

La formación permanente a lo largo de la vida es una realidad en cualquier profesión – y también, por importantes motivos, en educación. Al ritmo de cambio acelerado al cual se mueve la sociedad el profesorado debe responder con una actitud profesional de formación permanente: los nuevos problemas requieren nuevas soluciones, nuevas competencias, nuevas estrategias o nuevos recursos. Y la formación permanente arranca en la formación inicial si dotamos al profesorado en formación de mecanismos y herramientas de aprendizaje a lo largo de la vida.

El concepto del entorno personal de aprendizaje (PLE, personal learning environment) está aun por explorar en el ámbito de la formación inicial del profesorado y es el punto de partida lógico para el posterior entorno de desarrollo profesional, que se genera y mantiene en la práctica. ¿Cuáles son los recursos, las redes y las herramientas a disposición del profesorado en formación?¿Cómo enriquecemos su entorno personal a medida que progresa en sus años de formación?¿Los dotamos de fuentes de información más allá del profesorado universitario y la biblioteca de la universidad?¿O más allá de la Moodle de la universidad, que en muchos casos no deja de ser un entorno cerrado y controlado de gestión del aprendizaje?

Y relacionado con el PLE del docente en formación también se encuentra la idea del portafolio del docente. El portafolio del docente es al mismo tiempo una herramienta de aprendizaje – donde se recogen prácticas, lecturas, anotaciones, reflexiones, etc. – y un valor para la futura actuación profesional pues se puede volver a él para solventar situaciones que nos encontramos en la realidad y que pudieron haber sido tratadas en el proceso de formación. Sin embargo, en realidad roza lo dramático observar que muchos egresados de las facultades de educación construyen un portafolio con recursos educativos de manera coyuntural para las oposiciones en lugar de ser éste un resultado de su proceso de aprendizaje en la universidad.

Obviamente, la red es hoy nuestro portafolio profesional: empezando por un blog como diario del docente o diario de aula y pasando por el uso de Delicious para guardar nuestros enlaces (al menos mientras siga funcionando ;-) o de servicios como Dropbox para almacenar en la nube documentos útiles para la enseñanza, la red hoy ha sustituido a la carpeta del profesor dotando a nuestro portafolio de más capacidad y versatilidad.


El claustro se construye en la universidad: grupos cooperativos en la formación del profesorado.

En varias entradas hemos escrito sobre aprendizaje cooperativo, así que no seremos reiterativos aquí. Nos limitaremos a contar una breve historia:

Juani era una niña aplicada. Estudiosa y disciplinada, respondía puntualmente a todas las preguntas de sus profesoras y profesores. Nunca nadie le pidió que ayudara a sus compañeras y compañeros en Educación Primaria, Secundaria o Bachillerato así que creció concentrada en sacar las mejores notas posibles sin considerar quien caía en el camino.

Cuando llegó a la facultad, Juani descubrió la importancia de sacar buenas notas. Becas, ayudas, premios y demás beneficios esperan a los expedientes más brillantes así que si alguna vez se le ocurrió a Juani compartir apuntes o explicar a alguien una idea especialmente oscura, eso se acabó. La universidad, a medida que pasaba de un curso a otro, se convertía en una auténtica carrera en la cual los puestos de cabeza siempre ganan más que el pelotón.

El clímax competitivo en la vida de Juani fueron las oposiciones. Precisamente la antesala de su entrada en el mundo del trabajo es una guerra sin cuartel contra los interinos (ah, esos malvados), los opositores de larga duración, los compañeros y compañeras de la academia y cualquier otro francotirador que haya estado agazapado en su casa estudiando los temas unos detrás de otro.

Afortunadamente, Juani iba bien preparada, aprobó las oposiciones y consiguió una plaza como funcionaria en prácticas. Acudió – tras cumplir con los trámites administrativos – a su centro ilusionada y dispuesta a demostrar cuan buena maestra podía ser.

A la puerta del colegio la esperaba la directora. Le estrechó su mano y le dijo: “Bienvenida, Juani. Esta es desde hoy tu escuela y estos son tus niños y tus niñas. Ahora, a trabajar en equipo para conseguir lo máximo de ellos.”

Moraleja: si un docente no aprende cooperativamente en la escuela (experiencia de aprendizaje) ni tampoco trabaja en equipos cooperativos en la universidad (experiencia de formación), ¿cómo, cuándo y dónde se espera que aprenda a trabajar en equipo?

Una solución sencilla sería organizar en el aula universitaria equipos de trabajo cuyos miembros asuman distintos roles (y, por tanto, responsabilidades por las cuales puedan ser evaluados) para contribuir a una tarea grupal. Gestionar una wiki, elaborar presentaciones de diapositivas, mantener un blog o localizar recursos pueden ser funciones que se distribuyan en el seno de cada grupo y que proporcionen sentido de interdependencia y necesidad de interacción.


La formación inicial debe ser una puerta abierta a la realidad: formación formal, informal,  no-formal y formación expandida.

De la misma manera que la formación inicial del profesorado arranca con sus experiencias de aprendizaje en Educación Infantil o Primaria, también se extienden más allá de las paredes de su aula. Por esta razón hemos jugado en el título de este epígrafe con los conceptos de educación formal, no-formal, informal y educación expandida para adscribirlos a la formación inicial del profesorado.

La primera idea puede ser incorporar voces distintas al docente universitario: otros colegas de la misma universidad o de otras universidades nacionales o extranjeras – incluso de áreas “no-educativas” como, por ejemplo, Comunicación Audiovisual, Trabajo Social o Arquitectura para hablar de cine y educación, intervención en entornos desfavorecidos o la influencia del espacio y su diseño en el comportamiento de las personas; otros profesionales, tanto de la educación como de otras áreas; padres y madres; personal de la administración educativa e, incluso, del cuerpo de inspección educativa ;-)

El profesorado en formación tiene, además, vida propia e interactúa con los medios, de los cuales depende buena parte de su formación como ciudadano y como profesional. En una entrada reciente Zemos98 reflexionaba sobre la relación entre comunicación y educación y sus conclusiones son válidas, por apuntar a la construcción de la ciudadanía, desde Infantil hasta la universidad: “El reto está en saber conjugar lo instrumental, lo crítico, lo emocional
y lo social para no perder de vista que la transformación de la
sociedad es la verdadera utopía que hay que construir. Ciudadanía 2.0
pero sobre todo ciudadanía activa, que apuesta por la transparencia, que
comparte, que construye nuevos paradigmas y que es autocrítica con su
uso de los medios y las herramientas.”

En este sentido, ¿cómo se puede esperar que el profesorado promueva la coeducación si en la universidad no se analizan críticamente los estereotipos en los medios – además de los valores y conductas personales en relación con la igualdad entre hombres y mujeres?¿Cómo se puede esperar que el profesorado promueva la interculturalidad si en su formación no disfruta de experiencias interculturales a través de la movilidad, el voluntariado o la acción social?¿Cómo se puede esperar que el profesorado sea ciudadanía 2.0 y forme ciudadanos y ciudadanas 2.0 si los tratamos como aprendices 0.0 para que se conviertan en educadores 0.0?


Las lecciones de @peralias

Finalmente, permíteme decirte que si te interesa realmente la formación inicial del profesorado, si trabajas en una facultad de educación o si conoces, simplemente a alguien que se esté preparando para ser docente, lo mejor que puedes decirle es que escuche atentamente a @peralias. Con ella te dejo, no tengo más que añadir excepto agradecerle a ella que nos regale su palabra y su experiencia y a todos los implicados en la grabación de este vídeo (@igualemente y @pedrojimenez). Gracias, de corazón.

 

Nota final: ¿Qué te parece?¿Te ha gustado @peralias? Pues por qué no pruebas ahora con @jochimet

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Aprendizaje cooperativo en 5+n pasos

cooperación ¿Estás cansada – o cansado – de ver a tus estudiantes en fila? ¿Te gustaría que tus estudiantes trabajaran en equipo pero no sabes cómo montarlo? ¿Quieres organizar tus clases cooperativamente? En esta entrada tienes las claves del Aprendizaje Cooperativo en 5+n pasos, con bastantes pistas de cómo abordarlos, posibles herramientas para ponerlos en práctica  bastantes ejemplos que te ayudarán, así que,  ¿por qué no te animas?<!–break–>

Paso 1: ¿Qué sabes de Aprendizaje Cooperativo?

En realidad para plantearse que tus alumnas y alumnos aprendan cooperativamente hay que ser muy valiente porque ¿qué referentes tienes tú de aprendizaje cooperativo a lo largo de tu vida como estudiante? Dada nuestra cultura escolar, es más que probable que la mayor parte de tu vida como estudiante tu aprendizaje tuviera lugar dentro de una estructura individualista en la cual, como mucho, a veces se planteaban trabajos en grupo pero no diseñados con una estructura cooperativa; también es más que probable que para conseguir tu trabajo hayas tenido que formar parte de una estructura competitiva de aprendizaje (dígase “oposiciones”); y ahora que eres profe te planteas, de repente, usar el Aprendizaje Cooperativo: ¡eso es ser valiente!

Sin embargo, has tomado la decisión adecuada: el Aprendizaje Cooperativo es la estructura de enseñanza-aprendizaje más eficaz tanto en relación con el rendimiento escolar, como en relación con la convivencia en el aula y en el centro, el desarrollo de la competencia intercultural o social y ciudadana, el aprendizaje de lenguas y el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística, y muchas otras cuestiones importantes en el currículo escolar y para el desarrollo personal de los estudiantes. Obviamente, la conexión entre las tIC y el aprendizaje cooperativo también ha recibido bastante atención e incluso ha generado conceptos específicos como el Computer Supported Cooperative Work.

Así pues, con esta confianza renovada en tu apuesta por el Aprendizaje Cooperativo, la pregunta pertinente es por dónde empezar y la respuesta más profesional es que el comienzo debe ser tu propia capacitación en Aprendizaje Cooperativo. Evidentemente, puede ser muy interesante participar en alguna experiencia de formación del profesorado en torno al tema del Aprendizaje Cooperativo (¡exige que esta experiencia sea realmente cooperativa también, que lo que se vive se aprende con más fuerza!) pero por si acaso no te fuera posible participar en una experiencia de este tipo, ¿qué tal algunas lecturas? Aquí tienes algunos textos interesantes tanto en castellano como en inglés.

 

Paso 2: Recuerda, son personas

La mejor forma de invertir tu esfuerzo si quieres promover el Aprendizaje Cooperativo es favorecer las relaciones interpersonales. Curiosamente, a pesar de que en educación solemos trabajar con grupos, no es frecuente encontrar en los catálogos de formación de los centros del profesorado  (y mucho menos en las facultades) propuestas relacionadas con dinámicas de grupo, estrategias de gestión del aula o inteligencia  interpersonal.

Crear una atmósfera de confianza y colaboración es el punto de partida
para un eficaz trabajo cooperativo y requiere, por tanto, de una
actuación premeditada, sistemática, reiterada y evaluable. No podemos suponer que nuestros estudiantes “sepan cooperar”; es decir, nuestros estudiantes analizan y asimilan inconscientemente el modelo de enseñanza individualista que proponemos en clase y actúan en consecuencia, por lo cual el esfuerzo para “enseñarles” a ser cooperativos es tanto más necesario como complejo a medida que cumplen años en el sistema educativo.

Para empezar, puede ser un buen comienzo conocer algunas dinámicas de grupos que podamos utilizar en el aula para favorecer que los estudiantes se conozcan y se empiecen a tejer redes de cooperación. Dominar algunas estructuras cooperativas – como las estructuras propuestas por las Redes de Convivencia de los IES del Puerto de Santa María – es bien sencillo y el resultado de su aplicación suele ser muy exitoso pues favorecen la interdependencia y la interacción.

En la red la atención a la inteligencia interpersonal es igualmente importante. Tomemos como referencia la matriz tiempo-espacio del CSCW:

CSCW matrix

Evidentemente, es en las relaciones remotas y asíncronas donde podemos encontrar más dificultad pues la interacción cara a cara es un factor de aprendizaje muy poderoso. Sin embargo, en la red podemos encontrar – como demuestra el uso actual de la red social – mecanismos para favorecer un buen tejido de relaciones interpersonales y para el trabajo cooperativo que pasan por el establecimiento de líneas de comunicación fluidas entre los miembros del grupo al tiempo que realizan la labor académica, por ejemplo a través de herramientas como Elgg o Edmodo.

Una buena estrategia para favorecer las relaciones interpersonales es proponer periódicamente tareas de éxito garantizado: una presentación de los miembros del grupo (en la cual una persona es responsable de la presentación de otra compañera o compañero), la creación de un Banco Común de Conocimiento entre los estudiantes (donde cada uno expone qué le gustaría aprender y qué podría enseñar), la elaboración de un Diario de Aprendizaje, etc. Por último, la reflexión sobre el concepto “entorno personal de
aprendizaje
” se convierte en una necesidad por
su potencial para la reflexión sobre el propio aprendizaje y el
aprendizaje en interacción.

 

Paso 3: Tu planificación es su autonomía

El Aprendizaje Cooperativo va de la mano del trabajo autónomo pero para ello es necesario que tu planificación sea tan cuidadosa como sea posible. Una secuencia de trabajo clara en la cual se especifiquen de manera comprensible cuáles son los objetivos de la tarea, el producto final que se espera conseguir, los materiales disponibles, el tiempo asignado y los criterios de evaluación es una buena garantía de éxito.

En este sentido, el groupware o software colaborativo puede ayudarnos a gestionar tanto las relaciones interpersonales como el proceso de trabajo. Además del ubicuo Moodle, en la red podemos encontrar propuestas como el BSCW (Basic Support for Cooperative Work) que nos permiten unificar herramientas de comunicación y de trabajo, como puedes ver en la presentación que han realizado en la Universidad de Almería sobre BSCW. Para usar el BSCW es necesario un registro pero su uso es gratuito para instituciones educativas.

Si optas por una enseñanza con herramientas “loosely-coupled” (fuera de un entorno de aprendizaje como Moodle o WebCT y utilizando, por tanto, herramientas de la web 2.0 como blogs, wikis, etc.), es conveniente que la estructura de trabajo quede bien clara desde el principio, aunque los estudiantes tengan un amplio margen para establecer sus propias estrategias de trabajo. El uso de Google Docs  y Google Sites puede permitir tener un punto de referencia estable que se vaya ampliando con otras herramientas de nuestro kit-tIC particular a medida que transcurre el plan de trabajo y la tarea.

 

Paso 4: De dos en dos, crece poco a poco

Mantener unas relaciones interpersonales y una comunicación fluida adecuadas es más complicado cuanto más grande sea el grupo; en realidad buena parte de los problemas del trabajo en grupo tradicional se deben a grupos numerosos: ya sabes, tres es multitud; por esta razón, el tamaño del grupo siempre tiene que estar en relación con la experiencia que el grupo tiene en trabajo cooperativo y la propia dificultad de la tarea.

El trabajo cooperativo en parejas supone, también, una presión menor para las relaciones a través de la red. Una pareja puede usar eficazmente el correo electrónico – y puede ser esta una buena oportunidad para enseñar a nuestros estudiantes cómo usar filtros y etiquetas en el correo electrónico para que la gestión de los correos por parte de la pareja de trabajo sea satisfactoria.

Además, algunas propuestas de Aprendizaje Cooperativo (como el modelo de David y Roger Johnson) distinguen entre el aprendizaje cooperativo formal, el aprendizaje cooperativo informal y el grupo base cooperativo y, por tanto, utilizan diversos tipos – y tamaños – de grupos según las circunstancias. El grupo base cooperativo – que es estable en sus miembros y de larga duración – tiene como función dar apoyo a sus miembros para garantizar su aprendizaje y su bienestar social; el aprendizaje cooperativo informal supone un agrupamiento temporal breve para la realización de una actividad puntual; finalmente, el aprendizaje cooperativo formal está vinculado con la realización de una tarea de media o larga duración.

Es decir, una tarea podría comenzar con una puesta en común dentro del grupo base para revisar conocimientos previos y recursos disponibles; podría continuar con una estructura de aprendizaje cooperativo formal – en principio, en parejas de trabajo – y requerir puntualmente de grupos más amplios para una actividad de aprendizaje cooperativo informal. Finalmente, la pareja presenta el resultado de su trabajo, que puede ser incluso valorado en el grupo base como paso previo a su presentación a toda la clase.

Finalmente, en cuanto a la composición del grupo el Aprendizaje Cooperativo defiende la heterogeneidad como factor de aprendizaje y desarrollo que ofrece diversas ganancias a todo tipo de estudiantes: altas capacidades, dificultades de aprendizaje, contextos multiculturales, situaciones de educación bilingüe, etc.

 

Paso 5: Cada cual tiene su papel.

Trabajar dentro de un grupo cooperativo implica que no sea posible “esconderse” detrás del grupo. Para ello cada estudiante debe conocer cuál es su responsabilidad en el grupo, el papel que debe desarrollar y cómo será evaluado.

Esta distribución de funciones y papeles no es una cuestión azarosa sino que depende de cómo diseñemos la tarea. Si generamos entre nuestros estudiantes un “vacío de información” para el trabajo en parejas en aprendizaje cooperativo informal, al mismo tiempo estamos distribuyendo roles entre quien tiene la información y quien no la tiene; si utilizamos una estructura de puzzle o jigsaw, el grupo base se divide en especialistas que estudian aspectos parciales de un tema compartido, con lo cual cada especialista asume una función y una responsabilidad específicas. Además, en el grupo podemos disponer roles que irán rotando para que todos los miembros del grupo tengan que asumirlos: coordinación, animación, legislación, secretariado, etc.

Asumir, por tanto, la responsabilidad individual respecto al propio aprendizaje y respecto al trabajo y el aprendizaje del grupo es la base de una evaluación individualizada. Para ello el grupo puede contar con una carpeta o portafolio de grupo y el estudiante puede usar su propio portafolio para almacenar su trabajo de manera independiente, con lo cual podremos analizar tanto la evolución del estudiante en relación con sus trabajos previos como la eficacia del trabajo en grupo en su totalidad. Una plataforma de blogs como la ya comentada Kidblog puede servirnos para tal fin.

 

Paso n: Y el profesorado, ¿es cooperativo?

Nuestros estudiantes son muy buenos analizando nuestra práctica y descubriendo incoherencias. Si en nuestra clase queremos promover el trabajo cooperativo, puede que tarde o temprano los estudiantes (o nuestra propia conciencia profesional) nos recuerden que sería más eficaz que también nosotros, docentes, trabajáramos cooperativamente. En Educ@contic se han hecho ya algunas propuestas en esta línea: un ejemplo es la elaboración de materiales y actividades TIC como la exitosa vuelta al mundo en 80 cuentos y su mapa colaborativo.

La propia página web del centro puede ser nuestro primer espacio de trabajo cooperativo si en lugar de ser una web estática la convertimos en una web dinámica cuyos contenidos son responsabilidad de todo el profesorado – o la comunidad educativa. Para ello realizar nuestra web con Joomla u otro gestor de contenidos puede ser interesante, como en el IES Gran Capitán; o bien una wiki puede permitirnos una gestión cooperativa de nuestra web, como en el IES Dolmen de Soto.

En definitiva, nuestra ambición no debe limitarse a una gestión cooperativa del aula – por importante que esta sea – sino que debemos aspirar a una gestión cooperativa del centro. Hablamos de eficacia y de calidad de vida así que ¿por qué no?

Y ya sabes, si tienes experiencia de Aprendizaje Cooperativo (o de trabajo cooperativo del profesorado), el buzón de comentarios está deseando conocerlas: tus buenas prácticas son lo mejor de nuestro entorno personal de aprendizaje ;-)

 


Esta entrada se basa en una publicación en De estranjis titulada Aprendizaje Cooperativo: cómo empezar (2007).

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Adios, 2010

Quemamos las últimas horas de 2010 y es buen momento de hacer balance.Este año De estranjis ha estado menos activo en cuanto a entradas se refiere que otros años: sólo he escrito 77 entradas (incluida esta última entrada del año) frente a las 126…

Aprendizaje cooperativo desde Ceuta hasta Cantabria, pasando por Sevilla

Buscar formas eficaces de enseñar es una obligación profesional para todo docente, y además puede ser divertido. Esa es mi premisa cuando preparo una sesión sobre aprendizaje cooperativo: organizar una sesión en la cual trabajemos cooperativamente…

Aprendizaje cooperativo desde Ceuta hasta Cantabria, pasando por Sevill

Buscar formas eficaces de enseñar es una obligación profesional para todo docente, y además puede ser divertido. Esa es mi premisa cuando preparo una sesión sobre aprendizaje cooperativo: organizar una sesión en la cual trabajemos cooperativamente…

A vueltas con las TIC: cómo diseñar una tarea integrada

vínculos Las TIC (Tareas Integradas para el desarrollo de las Competencias) representan un contexto de enseñanza-aprendizaje en el cual los contenidos están subordinados a la acción, el saber depende de lo que se quiera hacer. El currículo vigente en España favorece la creación de este contexto y el uso de tareas de enseñanza-aprendizaje. En esta entrada vamos a intentar analizar cómo podemos diseñar TIC que además integren las TIC en su desarrollo de manera natural.<!–break–>

Como habrás podido ver en el enlace anterior, ya comentamos en una entrada previa qué sentido tiene TIC en este texto. Se puede resumir de la siguiente forma:

“Si las competencias básicas suponen un
conjunto de recursos de los cuales disponemos para la realización de
actividades complejas en nuestra vida privada y social, en la escuela
estas competencias se desarrollan cuando proponemos a nuestros
estudiantes, precisamente, actividades con un nivel de complejidad tal
que suponen un reto importante para su realización. Es decir, las
competencias básicas se desarrollan cuando las ponemos en
funcionamiento, cuando valoramos en la práctica si podemos o no hacer
algo, si sabemos hacerlo, si contamos con los recursos para poder
hacerlo.”

Por ello, una enseñanza centrada en el docente y de carácter fundamentalmente transmisivo no es suficiente para el desarrollo de las competencias básicas. Por contra, el contexto de trabajo creado por una “tarea” sí permite potenciar el crecimiento de las competencias de nuestros estudiantes.

¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos hacerlo? Estos pasos pueden guiarte a través del fascinante mundo de las tareas


And the winner is … criterios de evaluación

¿Qué elemento del currículo elegirías para diseñar las tareas? ¿Objetivos? ¿Contenidos? ¿Criterios de evaluación? Los criterios de evaluación en la normativa española (Reales Decretos donde se establecen las Enseñanzas Mínimas tanto para Educación Primaria como para Educación Secundaria) están redactados en forma de actividades para el aula y permiten un nivel mayor de integración curricular que los contenidos de cada una de las materias o áreas de conocimiento.

Por tanto, tu punto de partida para el diseño de tareas integradas puede ser los criterios de evaluación, así que tu primera tarea es releerlos para detectar en ellos cuál puede ser el producto final de tu tarea. Pongamos algunos ejemplos de Educación Primaria, en los cuales se han marcado en negrita las claves para el diseño de tareas:

  • Primer ciclo de Educación Primaria, Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural: “Montar y desmontar objetos y aparatos simples y describir su funcionamiento y la forma de utilizarlos con precaución.”
  • Segundo ciclo de Educación Primaria, Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural: “Reconocer y explicar, recogiendo datos y utilizando aparatos de medida, las relaciones entre algunos factores del medio físico (relieve, suelo, clima, vegetación…) y las formas de vida y actuaciones de las personas, valorando la adopción de actitudes de respeto por el equilibrio ecológico.”
  • Segundo ciclo de Educación Primaria, Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural: “Utilizar las nociones espaciales y la referencia a los puntos cardinales para situarse en el entorno, para localizar y describir la situación de los objetos en espacios delimitados, y utilizar planos y mapas con escala gráfica para desplazarse.”
  • Segundo ciclo de Educación Primaria, Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural: “Analizar las partes principales de objetos y máquinas, las funciones de cada una de ellas y planificar y realizar un proceso sencillo de construcción de algún objeto mostrando actitudes de cooperación en el trabajo en equipo y el cuidado por la seguridad.”
  • Tercer ciclo de Educación Primaria, Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural: “Identificar rasgos significativos de los modos de vida de la sociedad española en algunas épocas pasadas -prehistoria, clásica, medieval, de los descubrimientos, del desarrollo industrial y siglo XX-, y situar hechos relevantes utilizando líneas del tiempo.”
  • Tercer ciclo de Educación Primaria, Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural: “Planificar y realizar sencillas investigaciones para estudiar el comportamiento de los cuerpos ante la luz, la electricidad, el magnetismo, el calor o el sonido y saber comunicar los resultados.”
  • Tercer ciclo de Educación Primaria, Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural: “Planificar la construcción de objetos y aparatos con una finalidad previa, utilizando fuentes energéticas, operadores y materiales apropiados, y realizarla, con la habilidad manual necesaria, combinando el trabajo individual y en equipo.”

El análisis de estos criterios de evaluación nos permite ver no sólo que los criterios están redactados en torno al “saber hacer” sino que algunos de ellos marcan una progresión gradual de la complejidad de la tarea a lo largo de la etapa (montar y desmontar objetos y aparatos simples, realizar un proceso sencillo de construcción de algún objeto, planificar la construcción de objetos y aparatos).

Por otro lado, también hay criterios de evaluación que no parecen aportar pistas para el diseño de tareas integradas (por ejemplo, en Conocimiento del Medio, podemos leer “Conocer los principales órganos de gobierno y las funciones del Municipio, de las Comunidades Autónomas, del Estado Español y de la Unión Europea, valorando el interés de la gestión de los servicios públicos para la ciudadanía y la importancia de la participación democrática”). Estos criterios, normalmente vinculados con contenidos de “saber” y no tanto de “saber hacer”, pueden también contribuir al diseño de tareas integradas cuando los vinculamos con otros criterios más flexibles y de “saber hacer” en otras materias. En este caso, el anterior criterio de evaluación de Conocimiento del Medio podemos vincularlo con los siguientes criterios de lengua castellana:

  • “Expresarse de forma oral mediante textos que presenten de manera coherente conocimientos, hechos y opiniones.”
  • “Captar el sentido de textos orales, reconociendo las ideas principales y secundarias e identificando ideas, opiniones y valores no explícitos.”
  • “Localizar y recuperar información explícita y realizar inferencias en la lectura de textos determinando los propósitos principales de éstos e interpretando el doble sentido de algunos”

para diseñar con ellos una tarea en la cual los estudiantes tengan que entrevistar a un político local para averiguar cómo se gestionan los distintos niveles de la Administración Pública y preparar, tras la entrevista, una breve exposición en la cual recojan la información obtenida en la entrevista así como en la lectura de una serie de textos sobre el tema adecuados a su edad y su nivel de desarrollo.

En resumen, el punto de partida para el diseño de las tareas integradas es la lectura crítica e imaginativa de los criterios de evaluación tanto para elegir cuál será el producto final de la tarea como para vincular ese criterio de evaluación con otras materias para enriquecerlo o aportarle un mayor nivel de realismo.

Nota 1: Compañero o compañera de Educación Secundaria, ¿crees que esto de las tareas integradas no va contigo porque sólo he usado ejemplos de Educación Primaria? Pues aquí te dejo algunos de tu etapa para que consideres si puedes diseñar con ellos tareas integradas o no. En negrita van las pistas por si te animas a hacerlo:

  • Ciencias de la Naturaleza, 1º de ESO: “Interpretar algunos fenómenos naturales mediante la elaboración de modelos sencillos y representaciones a escala del Sistema Solar y de los movimientos relativos entre la Luna, laTierra y el Sol.”
  • Ciencias de la Naturaleza, 2º de ESO: “Explicar fenómenos naturales referidos a la transmisión de la luz y del sonido y reproducir algunos de ellos teniendo en cuenta sus propiedades.”
  • Ciencias de la Naturaleza, 3º de ESO: “Utilizar procedimientos que permitan saber si un material es una sustancia, simple o compuesta, o bien una mezcla y saber expresar la composición de las mezclas” o “Producir e interpretar fenómenos electrostáticos cotidianos, valorando las repercusiones de la electricidad en el desarrollo científico y tecnológico y en las condiciones de vida de las personas.”
  • Ciencias Sociales, Geografía e Historia, 1º de ESO: “Localizar lugares o espacios en un mapa utilizando datos de coordenadas geográficas y obtener información sobre el espacio representado a partir de la leyenda y la simbología, comunicando las conclusiones de forma oral o escrita.”
  • Ciencias Sociales, Geografía e Historia, 2º de ESO: “Realizar de forma individual y en grupo, con ayuda del profesor, un trabajo sencillo de carácter descriptivo sobre algún hecho o tema, utilizando fuentes diversas (observación, prensa, bibliografía, páginas web, etc.), seleccionando la información pertinente, integrándola en un esquema o guión y comunicando los resultados del estudio con corrección y con el vocabulario adecuado.”
  • Ciencias Sociales, Geografía e Historia, 3º de ESO: “Identificar y localizar en el mapa de España las comunidades autónomas y sus capitales, los estados de Europa y los principales países y áreas geoeconómicas y culturales del mundo reconociendo la organización territorial los rasgos básicos de la estructura organización político-administrativa del Estado español y su pertenencia a la Unión Europea.”
  • Ciencias Sociales, Geografía e Historia, 4º de ESO: “Realizar trabajos individuales y en grupo sobre algún foco de tensión política o social en el mundo actual, indagando sus antecedentes históricos, analizando las causas y planteando posibles desenlaces, utilizando fuentes de información pertinentes, incluidas algunas que ofrezcan interpretaciones diferentes o complementarias de un mismo hecho.”

Si aún te quedan dudas o crees que en tu área de conocimiento los criterios de evaluación no permiten diseñar tareas, te animo a que revises la tarea del IES Río Verde (Marbella) para ver cómo a partir de un criterio de evaluación de “saber” (4º de ESO, Ciencias Sociales, “Identificar los rasgos fundamentales de los procesos de industrialización y modernización económica y de las revoluciones liberales burguesas, valorando los cambios económicos, sociales y políticos que supusieron, identificando las peculiaridades de estos procesos en España”) los compañeros y compañeras de este IES marbellí diseñaron una tarea integrada exitosa. También puedes encontrar otros ejemplos de tareas diseñadas a partir de criterios de “saber” por el Grupo iCOBAE tanto para Educación Primaria como para Educación Secundaria.

Nota 2: La idea de utilizar los criterios de evaluación para el diseño de tareas integradas sólo es válida, obviamente, para la normativa vigente y deberá ser revisada  para otras normas nacionales u otros ejemplos de currículo. Sin embargo, la idea de subordinar el “saber” al “saber hacer” sí es generalizable como mecanismo de desarrollo de las competencias básicas y en cada caso (diferentes normativas nacionales, diferentes currículos) habrá que considerar cuál puede ser la vía de trabajo más adecuada para el diseño de tareas integradas.

Solos no podemos, con amigos sí

Hay ciertas competencias básicas que no es posible desarrollarlas en soledad. ¿Cómo puede crecer la competencia en comunicación lingüística sin la interacción comunicativa con los compañeros y compañeras? ¿Cómo podemos contribuir a la competencia social y ciudadana si nuestra estructura de enseñanza es individualista o competitiva? ¿Qué sentido tiene hablar de “tratamiento de la información” si la única información que recibe nuestro alumnado proviene de un libro de texto o de nosotros, los docentes?

Las tareas integradas son, por definición, cooperativas, como además hemos podido comprobar en algunos de los criterios de evaluación anteriores. La utilización de estrategias de socialización rica nos permite vincular las tareas con la realidad de los estudiantes y con la realidad social que circunda al centro educativo.

Así pues, cuando diseñemos nuestra tarea integrada tenemos que pensar con sumo cuidado cómo trabajarán nuestros estudiantes, qué tipo de responsabilidad personal asume cada uno y cada una dentro del grupo, qué papel jugamos los docentes dentro de la tarea y qué necesidad hay para el desarrollo de la tarea de agentes externos que acudan al aula o que el grupo-clase salga a conocer.

La evaluación integrada en la tarea

Una pregunta frecuente cuando se habla de tareas de enseñanza-aprendizaje es la evaluación, normalmente expresada con cierto tono de precaución que avisa de la dificultad de evaluar en las condiciones de trabajo que genera una tarea. Digamos con claridad que esta precaución no tiene fundamento: a lo largo de una tarea se generan múltiples evidencias del aprendizaje del estudiante, en forma de textos orales o escritos, grabaciones en vídeo o audio, imágenes, demostraciones en laboratorios, etc. El análisis de estas evidencias nos permite regular el aprendizaje (pues este es el sentido de la evaluación) e incluso calificar con mayor justicia que si se utiliza un único examen al final de un período de estudio.

Por tanto, la evaluación forma parte de las tareas integradas desde el momento en el cual nos preguntamos qué está haciendo el estudiante y su grupo en cada fase de la tarea (evaluación del proceso), qué consigue hacer (evaluación del producto) y cómo el docente observa lo que hacen los estudiantes y lo que consiguen (selección de estrategias de evaluación y técnicas de recogida de datos). En algunos casos tendremos que usar una plantilla de observación (demostraciones en laboratorios, salidas al campo, etc.); en otros casos algún mecanismo para analizar la calidad de un texto oral o escrito (cohesión, coherencia, relevancia, etc.) como por ejemplo las rúbricas; en todos los casos la creación de un portafolio del estudiante puede ser una buena idea para manejar el material que se elabora en las distintas materias o áreas de conocimiento.

Así pues, para evaluar una tarea integrada es necesario pensar si la tarea ha sido exitosa o no. Si los estudiantes tenían que “identificar rasgos significativos de los modos de vida de la sociedad
española en algunas épocas pasadas -prehistoria, clásica, medieval,
de los descubrimientos, del desarrollo industrial y siglo XX-, y situar hechos relevantes utilizando líneas del tiempo“, nos podemos preguntar

  • si han sido capaces de elaborar un listado de rasgos significativos de los modos de vida de la sociedad española en distintas épocas, para lo cual tendrán que aportar ese listado;
  • si han sido capaces de ordenar ese listado cronológicamente, para lo cual el listado deberá recoger la secuencia temporal con las categorías adecuadas;
  • si han sido capaces de elaborar una línea del tiempo, por ejemplo con Dipity o alguna de las herramientas comentadas en Educ@contic por las compañeras de Bloggeando, para lo cual tendrán que mostrar una línea del tiempo con su propia biografía;
  • si han sido capaces de elaborar una línea del tiempo con el listado de rasgos significativos del primer punto, para lo cual tendrán que aportar el enlace con la línea del tiempo finalmente realizada.

¿Se puede evaluar con una tarea? Es, como puedes imaginar, una pregunta retórica.

El papel de las TIC en las TIC

Y llegamos al punto central desde la perspectiva de este blog: ¿qué papel juegan las TIC en las TIC? Es decir, ¿dónde está lo digital en las tareas integradas? Pues intentaremos ser coherentes con lo expuesto para responder a esta pregunta:

1. Lo digital está en los criterios de evaluación

Los propios criterios de evaluación recogen lo digital en la descripción de la actividad que proponen, como en los siguientes ejemplos de Educación Secundaria:

  • Educación Física (primero de ESO): “Recopilar actividades, juegos, estiramientos y ejercicios de movilidad articular apropiados para el calentamiento y realizados en clase. Se comprobará que el alumnado, una vez ha realizado en clase juegos y ejercicios diversos para calentar, propuestos por el profesorado, recoge en soporte escrito o digital ejercicios que pueden ser utilizados en el calentamiento de cualquier actividad física”.
  • Lengua Castellana (primero de ESO): “Componer textos, en soporte papel o digital, tomando como modelo un texto literario de los leídos y comentados en el aula o realizar alguna transformación sencilla en esos textos”.
  • Lengua Extranjera, de manera recurrente: “Comprender la información general y la específica de diferentes textos escritos, adaptados y auténticos, de extensión variada, y adecuados a la edad, demostrando la comprensión a través de una actividad específica…Se evalúa la capacidad para leer textos, en soporte papel o digital, de una cierta extensión, recurriendo al diccionario de forma espontánea cuando resulte difícil la comprensión global del argumento por desconocimiento de alguna palabra clave, y demostrando su comprensión a través de actividades lingüísticas y no lingüísticas”.
  • Música (cuarto de ESO): “Elaborar un arreglo para una pieza musical a partir de la transformación de distintos parámetros (timbre, número de voces, forma, etc.) en un fichero MIDI, utilizando un secuenciador o un editor de partituras”.

2. Lo digital está en la realización de la tarea y puede ser evaluado

Como usuarios-docentes somos capaces también de insertar lo
digital en las tareas para enriquecerlas, hacerlas más interesantes o
simplemente factibles: situar hechos relevantes en líneas del tiempo no
implica usar Dipity pero si
lo usas tu tarea será más atractiva para tus estudiantes, estarán
desarrollando su competencia digital (y su competencia para la comunicación
en una lengua extranjera) y podrán realizar lo que indica el criterio
de evaluación al mismo tiempo, además de facilitarte a ti el acceso a
sus líneas del tiempo para su análisis y calificación.

3. Lo digital está en la interacción y la socialización

Ya tratamos el valor de lo digital para la interacción y la socialización en una entrada anterior: construir una escuela 2.0 supone mostrar lo que hacemos en el aula para que se vea desde fuera y asomarnos por las ventanas del aula para ver cómo es la realidad y qué podemos hacer en ella. Para ello, como ya argumentamos, es absolutamente necesario lo digital: quizás revisar la presentación en Prezi de Dolors Reig nos permita ampliar nuestra visión de la importancia de la interacción y la socialización en el aprendizaje y situar el debate en los términos adecuados para el siglo XXI.

Ahora ya sólo resta una última cosa: tu decisión para empezar a diseñar tareas integradas.

¿A qué esperas?

Tus estudiantes te lo agradecerán y tú encontrarás en tu trabajo un mayor nivel de desarrollo personal y profesional.

No te arrepentirás.

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