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Entradas bajo ‘aprendizaje informal’

Vacaciones de verano: de-teching para docentes

Has pasado el curso construyendo tu PLE y enriqueciendo tu PLN. Has creado un blog, participado en una wiki y probado los podcasts y el storytelling. Has propuesto a tus estudiantes que usen portafolios digitales y usas Facebook para estar en contacto con otros docentes como tú. Incluso has seguido en Educ@contic y en Twitter los muchos encuentros blogueros y congresos dospuntoceros que se han celebrado a lo largo del año y de la geografía española. Enhorabuena: ¡te has ganado tu ración de de-teching para docentes!<!–break–>

Según JWT Intelligence, el de-teching es una de las tendencias de moda para este año 2011 (junto a cuestiones como la impresión 3D o las aplicaciones para automóviles, entre otras 100 tendencias) y, aunque en Educ@contic no somos precisamente cool-hunters, esta vez si nos ha gustado la idea: desconectar para conectar con el aquí y ahora y coger fuerzas para volver a conectar más tarde y, quizás, con más calidad.

En realidad los docentes somos expertos del de-teching o “retiro digital“. A pesar de usar cada vez con mayor intensidad y mejor sentido las tecnologías de la información y la comunicación, en el código genético de nuestro gremio viene incorporada la sabia necesidad de reducir nuestro consumo de tecnología para volver a ella con más fuerza a partir de septiembre. Sabemos que el verano es una época para alejarnos de nuestros programas de gestión, nuestro procesador de texto y nuestro correo electrónico para sustituirlos por otras actividades que cuidan de nuestro cuerpo y nuestra mente por igual.

De todos modos, si este verano no has pensado aun qué vas a hacer durante tu “retiro digital”, aquí te ofrecemos algunas posibilidades – a la espera de tus comentarios con más alternativas:

La lectura

Leer es una actividad clásica en el retiro digital de los docentes; la lectura es una de las marcas de la profesión y en verano la practicamos con fruición. Para este verano te hacemos dos recomendaciones de lectura y una propuesta de soporte: la primera recomendación es el libro de Cristóbal Suárez, “Cooperación como condición social de aprendizaje“, y la segunda recomendación es el libro “Aprendizaje Invisible” de Cristóbal Cobo y John W. Moravec. Ambos libros están escritos en un tono fresco y dinámico y seguro que consiguen refrescarte y aportarte ideas para el nuevo curso. La propuesta de soporte, evidentemente, es animarte a leer ambos libros en formato digital a través de un e-reader y así poder incorporar tu opinión al debate papel-digital tan presente en la red.

Los paseos

A finales de este curso nos comentaba Benjamín Pérez, asesor del centro del profesorado de Marbella-Coín, en relación con una experiencia de formación para profesorado de Ciencias Sociales, Geografía e Historia: “Comenzamos el curso odiando las TIC y lo hemos acabado absolutamente enganchados”. La clave fue comenzar no con el ordenador sino con una buena salida por el campo acompañados por un GPS; a partir de ahí se diseñaron rutas, se hicieron propuestas de estudio de la Geografía, de prácticas de orientación para Educación Física, de unión de la Historia y la Geografía a través de los pueblos, etc.

Así pues, si este verano sales de paseo, ¿por qué no te llevas el GPS? Podrías incluso practicar con los Wonder Points de Bernie Dodge: localiza posibles “puntos de investigación”, sácales una foto, geolocalízala y súbela a la red para que tus estudiantes puedan verla a partir de septiembre y comenzar sus proyectos.

El dibujo

Dibujar es una fuente de placer y de relajación y el descanso estival puede ser un buen momento para sacar punta a tus lápices, sean de grafito o digitales. Puedes intentarlo con las caricaturas, con los paisajes o el bodegón aunque, si no se te da bien el dibujo, quizás podrías intentar profundizar en el apasionante mundo de los organizadores gráficos y, especialmente, los mapas mentales. Incorporar a tus proyectos, tareas, secuencias didácticas o lecciones un organizador gráfico puede ser una buena manera de facilitar la comprensión por parte de tus estudiantes; trabajar a partir de un mapa mental puede ayudaros, a ti y a tus estudiantes, a definir un proyecto de trabajo o las ideas más importantes a tener en cuenta.

El listado de programas para la realización de mapas mentales ha crecido con gran rapidez en los últimos años, apoyado entre otras cosas por el surgimiento de herramientas como las PDI o los tablet. Disponemos de un buen número de aplicaciones gratuitas y en red, tanto para Windows, Linux y Mac como para dispositivos como el iPad y su iOS así que no te será difícil encontrar la aplicación que más te guste (yo sigo usando, por ejemplo, Cmap y MindNode, ¿cuál usas tú?).

La música

No se entiende practicar un “retiro digital” si no le aportamos una banda sonora adecuada. Este verano podríamos completar tu discoteca al mismo tiempo que localizamos música con la licencia adecuada para utilizarla en clase y en la red. Sitios como Jamendo, Free Music Archive u opsound.org (entre otros) te permiten conocer nuevos autores y autoras y descargar su música legalmente para tus proyectos educativos (o tu disfrute personal).

Las personas

Finalmente, si tiene algún sentido practicar un “retiro digital” es para estar con las personas. Apaga el móvil, desenchufa el router y guarda el disco duro. Tu gente te está esperando. Yo te dejo, que mi hija y mi hijo me llaman desde el agua y no quiero hacerles esperar.

 


 

Eh, espera, no seas tan diligente. Antes de desconectar, ¿por qué no nos envías un comentario con tus planes de “retiro digital” para este verano? Nos gustará saber qué piensas leer, escuchar o hacer para desconectar de las TIC durante el verano y volver a engancharte – con más tranquilidad, con más sabiduría – al comienzo del próximo curso. Si nos escribes, lo leeremos porque Educ@contic, ya sabes, no descansa durante el verano ;-)

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Aprendizaje informal para el verano (y el resto del año): cómo aprovecharlo

Nokia girl Ya están aquí las vacaciones de verano y cierran las escuelas. Playas, piscinas y demás espacios de ocio serán nuestro hábitat durante algún tiempo pero ¿pueden estos espacios ser lugares de aprendizaje? Y el tiempo libre durante el verano, ¿puede ese tiempo ser un momento de aprendizaje? El aprendizaje informal, por definición casual, personal e intransferible, puede ser también nuestro aliado también durante el verano (¡y más allá!).<!–break–>

Si te preguntas qué es el aprendizaje informal, pregúntate cuáles han
sido las cosas más importantes que has aprendido en tu vida. ¿Montar en
bicicleta o en moto?¿Aprender a tocar la guitarra?¿A jugar al tenis? Y
en relación con las TIC, ¿quién te enseñó BASIC en los ochenta?¿Y a
enviar tu primer correo electrónico en los noventa?¿Con quién aprendiste
a manejar Twitter o Facebook? Pues bien, todos esos aprendizajes es muy
probable que hayan sido aprendizaje informal si no han ocurrido en
contextos “curriculares” creados a propósito para enseñar: el
aprendizaje informal es aprendizaje social y en la acción.

Hoy el aprendizaje informal está viviendo un resurgir de la mano de la Sociedad de la Información y el Conocimiento (con todas sus lagunas y sus lados oscuros). Tanto en contextos laborales como en relación con la escuela, el redescubrimiento del aprendizaje informal abre oportunidades para el desarrollo personal, social y profesional: así, David Álvarez nos refería hace algún tiempo una experiencia de aprendizaje informal a través de cómics en el Hospital de Cruces (Barakaldo). Y Dolors Reig nos habla sobre la relación entre aprendizaje formal e informal (visto desde el Aprendizaje Invisible de Cristóbal Cobo y John Moravec):

 

Así pues, hoy el aprendizaje informal es más importante que nunca: el sujeto no sólo es agente de su propio aprendizaje sino que este aprendizaje se asienta en los conocimientos previos que posee el sujeto lo cual supone reconocer los conocimientos adquiridos por el estudiante a través de aprendizaje informal como punto de partida para su desarrollo en la escuela. El individuo en red es una persona que aprende estableciendo conexiones que enriquecen su vida, sus competencias y su conocimiento tanto en la escuela como fuera de ella.

La cuestión es cómo potenciar y aprovechar este aprendizaje informal también desde la escuela y aquí proponemos tres vías de actuación podría ser:

  • conciencia de aprendipaisaje (o el valor del entorno personal de aprendizaje),
  • la escuela y los padre y
  • uso de un portafolios y un diario de aprendizaje.

 


El aprendipaisaje

Jay Cross habla de “learnscapes” – aprendipaisajes – para referirse a los entornos de aprendizaje informal: “Because the design of informal learning ecosystems is analogous to landscape design, I will call the environment of informal learning a learnscape“. Así, el aprendizaje informal se caracteriza porque del mismo modo que quien cuida de un jardín no tiene control absoluto sobre las plantas que crecen en ese jardín, tampoco sobre el aprendipaisaje se tiene absoluto control y sólo podemos crear las condiciones para que los individuos y el jardín crezcan y luzcan adecuadamente.

Esta metáfora del aprendipaisaje, en combinación con las ideas de entorno personal de aprendizaje y red personal de aprendizaje, permite valorar el potencial del aprendizaje informal. Nos encontramos inmersos en un aprendipaisaje, tanto presencial como virtual, que debemos aprovechar aumentando nuestro nivel de conciencia acerca de las posibilidades que nos ofrece el entorno y nuestra red de aprendizaje.

Sin embargo, aunque la imagen es interesante, es evidente que rechazo la parte
“pasiva” de la analogía (individuo=planta=inmóvil, etc.) y reconozco la
capacidad de los individuos para decirle al jardinero su opinión sobre
el jardín e incluso para intentar cambiar el aspecto del jardín.

Así pues, el punto de partida del aprendizaje informal puede ser tomar conciencia de nuestra inmersión en nuestro “aprendipaisaje” e intentar descubrir en él cuáles son las vías de aprendizaje que más nos interesan. Pongamos un ejempo de matemáticas, una de las áreas más afectadas por la llamada “pérdida de verano“: desde hace ya bastante tiempo la didáctica de las matemáticas hablan de las “matemáticas de la vida cotidiana” (puedes ver la publicación de Fernando Corbalán Las mates de tu vida como ejemplo, disponible en la web Matemática Vital) y el verano puede ser un buen momento para descubrir esas mates de la vida cotidiana. Así, podríamos convertir nuestro supermercado habitual en toda una fiesta de las matemáticas si prestamos un poco de atención a toda la cartelería presente en el establecimiento y en los productos.


La escuela y los padres

Es frecuente que el profesorado realice algunas indicaciones a padres y madres sobre actividades que sería conveniente que realizaran sus hijos e hijas durante el verano. Estas indicaciones son importantes para concienciar a padres y madres sobre la necesidad de mantener activos los aprendizajes realizados durante el curso académico.

Sin embargo, estas indicaciones pueden ser al menos de dos tipos diferentes: podemos indicar materiales a utilizar (cuadernos de actividades, libros de lectura, etc.) o podemos indicar acciones conjuntas a realizar entre toda la familia como listas de la compra, planes para las vacaciones, recortes de prensa, cálculo de presupuestos de viaje o de distancias recorridas, etc. Es evidente que la indicación de materiales impone una actividad en el tiempo de la familia (un tiempo de trabajo antes o después del tiempo de ocio) mientras que la indicación de acciones conjuntas vincula el aprendizaje informal con aquello que la familia esté realizando en cada momento.

Obviamente es más fácil indicar materiales que acciones conjuntas. Para la indicación de materiales las editoriales aportan sus catálogos, bien visibles en estas fechas en cualquier centro comercial; para la indicación de acciones conjuntas es el profesorado quien debe pensar para qué sirve aquello que se ha aprendido durante el curso en la vida cotidiana.

A partir de este listado de posibles actuaciones conjuntas podríamos insertar la idea de un contrato de aprendizaje informal siguiendo la línea de una entrada anterior, Educa con las familias. Si conocemos a las familias podríamos proponerles acciones concretas que padres y madres pueden desarrollar con sus hijos e hijas con el compromiso de que cuando se reinicien las clases informen al docente y a sus compañeros y compañeras del resultado de estas acciones conjuntas.


El portafolios y el diario de aprendizaje

¿Cuál es la clave de la utilización por parte de la escuela del aprendizaje informal que se realice durante el verano (u otras épocas del año? La clave es el mantenimiento de un portafolios o un diario de aprendizaje. Pidamos simplemente a nuestros estudiantes que durante este verano mantengan una u otra de estas opciones (o ambas incluso) y seremos capaces no sólo de potenciar su aprendizaje informal sino también de valorar qué han hecho durante el verano y cómo ha servido para minimizar la pérdida que el período vacacional pueda generar en su aprendizaje formal.

Obviamente el portafolios puede ser una simple carpeta donde guarden los billetes de tren, postales de la ciudad que visiten, la entrada al Parque Acuático o la lista de la compra, del mismo modo que un diario de aprendizaje puede ser una sencilla libreta donde anoten fechada cada una de las actividades que realicen nuestros estudiantes con sus familias o amigos.

Sin embargo, las tIC ofrecen algunas posibilidades interesantes para gestionar el portafolios o el diario de aprendizaje del verano. Por ejemplo, si durante el curso hemos utilizado un blog como diario de aprendizaje,
también podríamos pedir a nuestros estudiantes que continúen con el blog
durante el verano para hacer su “diario de vacaciones”, que será
mostrado al comienzo del siguiente curso. O bien podríamos usar Evernote, una aplicación gratuita multiplataforma que permite tomar notas y
sincronizarlas en distintos dispositivos, para escribir nuestro diario de vacaciones o
como portafolio donde se recojan fotografías, páginas web o notas de
voz.  También podríamos pedir que utilicen Instagram en el teléfono de sus padres para hacer un “diario gráfico de viajes” con comentarios o para hacer su particular “callejero literario” con la ayuda de su padre y de su madre.

El listado de posibilidades es, obviamente, enorme, tan grande como las posibilidades de aprendizaje informal que se abren durante el verano. ¿Te animas a explorarlas?

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