¿Por
dónde empezar? ¿Qué herramientas son imprescindibles en el aula? ¿Qué debo
saber sobre TIC para trabajar en mis clases? De tantas aplicaciones como hay
¿cuáles son más eficaces para enseñar? Y… ¿para aprender? Estas frases y otras parecidas son muy
habituales cuando impartimos actividades de formación al profesorado de
lenguas.
Imagen tomada de ogal con licencia CC.<!–break–>
Una
de las características del mundo digital, de la Web 2.0, de la red, de la
blogosfera… es la rapidez con la que evolucionan. Los avances se producen de
manera continuada y las herramientas, los soportes, las aplicaciones, se ponen
de moda y se quedan obsoletas en cuestión de ¿meses?, ¿semanas? Una de las
consecuencias más notorias de la revolución sociocultural que ha traído
aparejada las TIC es la aceleración de los
cambios. Esta realidad muchas veces sobrepasa a los usuarios de las mismas,
especialmente a los más recientes, que viven esta situación como un factor disuasorio
puesto que se sienten incapaces de abarcar la complejidad de un mundo tan
dinámico que siempre va por delante de los usuarios.
Por
ello, y parafraseando el título de Boris Mir en una muy buena entrada “Empezar, kit de supervivencia en la Escuela 2.0”
de su blog La mirada
pedagógica, nos parece interesante marcar (con toda humildad) un itinerario
con el que los que comienzan este camino puedan sentirse cómodos y seguros.
Nos
atreveríamos a decir que el primer paso es tener una actitud positiva.
Al contrario de lo que piensan muchos de los docentes que todavía no se han
acercado o lo han hecho tímidamente al mundo de las TIC, en este camino es más
importante la ACTITUD
que la APTITUD. Pensar
que estas herramientas son imprescindibles en el mundo de hoy, que pueden
ayudarnos a realizar mejor nuestro trabajo, que pueden contribuir a que
nuestros alumnos y alumnas aprendan de manera más eficaz es el comienzo de una
buena relación con las nuevas tecnologías. Sobre todo, es esencial creer que
todos somos capaces de utilizarlas con éxito. La red no es una realidad
críptica, sólo al alcance de unos pocos elegidos; muy al contrario, la evolución
de la tecnología hacia la Web 2.0
ha facilitado el acceso a estas herramientas para que los ciudadanos, y el
profesorado también, nos convirtamos en creadores de contenidos. Por tanto, más
allá de la polémica de “nativos
digitales” e “inmigrantes digitales“, cualquier profesor debe asumir que
puede utilizar la Red
con eficacia. Además, es necesario reconocer que el profesorado está doblemente
obligado a utilizar las TIC: porque la competencia digital es una nueva
competencia profesional para los enseñantes y porque es una de las competencias
básicas que debemos desarrollar en el alumnado.
El
segundo paso es tener claro qué queremos hacer en la red, para qué queremos
utilizar las TIC en el aula. A
nuestro entender, todas estas herramientas deberían servir para realizar
actividades de enseñanza más eficaces dentro del marco de una metodología
activa. Las TIC están, por lo tanto, al
servicio de un cambio metodológico que su mera utilización propicia pero no asegura. Para
que este cambio se produzca es fundamental tener claro el marco pedagógico en
el que nos movemos. El buen uso de estas herramientas viene dado por
el buen saber hacer del profesorado que decide con criterios pedagógicos el
papel y la presencia de la red dentro de las actividades planteadas a los
alumnos y alumnas. En el caso del profesorado de Lenguas, la Red nos proporciona, por un
lado, herramientas eficaces, atractivas y variadas para la comprensión y
producción de textos y por otro lado, un marco inmejorable para dotar de
finalidad comunicativa las producciones orales y escritas del alumnado. Dentro
del enfoque comunicativo y de un trabajo didáctico estructurado en torno a proyectos
de trabajo, o tareas
la posibilidad de dar a conocer, de sacar fuera del aula lo que hacen los
alumnos dota de sentido a la actividad y ofrece solución a un problema que ha
sido muy habitual en las aulas: ¿cómo hacer para que el profesorado no sea
el único destinatario de los
trabajos?
El
tercer paso es escoger la herramienta o la aplicación adecuada. Creemos que las herramientas básicas para comenzar podrían ser las siguientes:
LOS BLOGS
Recomendamos crear una cuenta de correo de Gmail, que es
mucho más que un servicio de correo ya que proporciona acceso a todas las
utilidades del universo Google.
Se puede empezar por diseñar un blog,
que es una de las aplicaciones más versátiles de la Web 2.0, con Blogger.
Esta herramienta puede tener muchas y
diferentes finalidades: Se puede utilizar como un cuaderno de trabajo
proponiendo a través de sus entradas tareas y actividades a los alumnos y
alumnas, o para proponer proyectos
de trabajo y que sean los alumnos los que completen sus entradas con sus
aportaciones al proyecto. Otra utilización sencilla y de gran eficacia es
utilizar el blog como antología
para la recogida de materiales: textos, enlaces, audios, vídeos, etc. El blog
es, también, un soporte sencillo para crear una secuencia didáctica digital y
puede recoger, además, los trabajos que los alumnos hacen como fin de la misma.
Podéis revisar este
tutorial para la creación de blogs y en este mapa conceptual,
creado por Felipe Zayas, se
puede ver un resumen de los usos del blog en clase de Lenguas.

GOOGLE DOCS
Además de poder crear y alojar un blog, la cuenta de correo nos da acceso a Google
Docs lo que nos permite crear en red y compartir documentos de diverso
tipo: texto, presentaciones, cuestionarios, etc. Esta herramienta hace posible
que creemos los documentos directamente en ella o permite subir a la red
documentos que teníamos elaborados con anterioridad. La utilidad de los documentos online es que su URL nos permite enlazarlos o
insertarlos en el blog o en otra
aplicación de la web 2.0. También nos podemos despreocupar de las limitaciones
de tener el material en local ya que, al estar en la red, se puede recuperar en cualquier lugar con
suma facilidad. Sin embargo, el valor añadido de Gloogle
Docs es que ofrece la posibilidad de compartir los documentos con otros
usuarios, lo que abre un sinfín de posibilidades
para el trabajo en el aula. Compartir documentos permite, por ejemplo, seguir
la génesis del trabajo del alumnado e intervenir en el proceso multiplicando
las posibilidades de revisión de los textos que escriben. Se convierte, así,
esta herramienta en una herramienta de evaluación de enorme efectividad. Desde
otro punto de vista, su utilización abre numerosas puertas a la colaboración
entre profesionales. Elaborar, por ejemplo, la programación o diseñar un control entre varios compañeros es una
tarea mucho más sencilla con esta herramienta ya que no es necesaria una
coordinación presencial, tan difícil a veces de lograr en los centros. Aquí os
dejamos un
tutorial para introducirse en el manejo de Google Docs y un vídeo sumamente
explicativo de lo que ofrece esta aplicación.
En
este sentido, es importante, también, que, poco a poco, crees tu selección de
recursos y direcciones útiles con
herramientas como Google Reader
para suscribirte a los blogs que quieras seguir y Delicious
para almacenar tus favoritos on line
Por
último, ponte a ello sin tardar y sin miedos. La competencia digital, como cualquier competencia,
sólo se desarrolla con la acción, en la acción y a través de la acción. No
pienses que son necesarias muchas horas de formación para empezar a utilizar
las TIC, lo importante es comenzar porque las TIC no son el futuro son ya
nuestro presente. En el camino surgirán problemas que sólo se pueden solucionar
a través del uso, a través del ensayo error. Ya lo dijo el poeta “se hace camino al andar”.
