Hace unos días, mi compañera Lucía Álvarez publicó un interesante post titulado Juega con la tipografía. Después de leerlo, seguí su recomendación y me dispuse a jugar en Internet. De alguna manera, el tema que ella trató, la tipografía, me llevó a las palabras y a las historias. En un principio, me pareció algo extraño. Así que recurrí a mi Manual de tipografía, de Ruari McLean, y descubrí que no era así. Porque, como se dice en el libro, la tipografía es el arte o técnica de reproducir la comunicación mediante la palabra impresa. Y narrar también es comunicar.
<!–break–>En el siglo XXI, el poder de la palabra no debe ser subestimado. Ahora estamos acostumbrados a tratar con más datos visuales que en ningún otro momento de nuestra historia. A pesar de ello, a veces algo tan sencillo como la palabra oral o el texto todavía pueden causar un gran impacto mental o emocional.
Para la psicología, la antropología o la etnología, el imaginario popular constituye un campo repleto de tesoros simbólicos. Entre ellos se encuentran los arquetipos. Son estructuras psicológicas primarias e innatas que almacenan los contenidos de nuestras experiencias, y que originan la aparición de las imágenes culturales. En ese simbolismo se basa la fuerza de algunas palabras que tienen un gran significado en nuestro imaginario colectivo y en la educación. Esas palabras, al igual que otros elementos, constituyen un valioso material para inventar historias en la escuela. Pero ya lo veremos en otro momento. Ahora, descubramos en Wordle parte de ese vocabulario escrito en lengua gallega.
Con estas palabras, los niños podrían empezar creando un título para una historia, pues también se pueden nombrar las cosas antes de que la realidad exista. Dicen que de esa manera nació el universo: se nombraron las partes y después apareció todo…. Y hay libros enteros que semejan el desarrollo de un buen título: un largo viaje submarino, las aventuras en el país de las maravillas, la busca de una piedra filosofal, el lugar donde viven los monstruos, etc.

Actualmente, tenemos otro buen ejemplo del poder de las palabras en la Kinetic Typography o “tipografía cinética”. Claro que para determinados autores forma parte de la denominada Motion Graphics, aunque la explicación de las características de este tipo de animación debe quedar para otro momento. Mientras tanto, aquí tenéis un buen tutorial.
Se han seleccionado seis ejemplos de entre las creaciones de esta clase de animación: Por falta de palabras; Google, o tratando de no ser el malo; El gol de Messi; Tipografía de los derechos humanos; Ego; y I have a dream. Son seis animaciones distintas, algunas resultan emocionantes, y otras más divertidas. Pero todas nos invitan a reflexionar sobre la fuerza de las palabras y de la imaginación, y no sólo en la literatura, también en el mundo educativo.
Por falta de palabras
Imaginantes es un espacio de la televisión mexicana. Se trata de un programa que desarrolla algo parecido a la poesía visual. Alguien ha dicho que sus producciones, sus pequeños vídeos, son instantes en donde la palabra, la imagen y los sonidos se mezclan a partir de una idea, de una frase o de una leyenda para crear algo nuevo que nos cambia…
¿Es cierto que Scherezade, la de Las mil y una historias, también está en la Web 2.0? Algunos aseguran que ahora sabe muchas más cosas que antes: escribir, publicar online, buscar fotos e imágenes, hacer presentaciones y vídeos, resolver mapas y geolocalizaciones, etc. Y dicen que sus recursos narrativos son tan espectaculares que las historias llegan a cualquier sitio, desde Madrid a Tombuctú. En esos recursos suenan palabras “mágicas” como Tar Heel Reader, TikaTok, Bookr, PicLits, Animated Book, Mixbook, Storybird, Panraven, Tag Galaxy, Flickr Related Tag Browser, Stripgenerator, Pixton, Kerpoof Studio, Bubblr, PhotoPeach, SlideFlickr, SlideBoom, Showbeyond… ¿Será verdad?

