Existen corrientes paralelas, que parecen a
menudo tener sinergias y a veces estar enfrentadas respecto a la seguridad en Internet. En uno de los lados se encuentran las corrientes orientadas al control por parte de los
docentes/padres/tutores de la actividad en Internet de los
estudiantes/hijos para un uso restringido que impida el acceso a algunas páginas y contenidos de la
red.
En apoyo a esta corriente, o más bien a esta
necesidad de conocer la ruta de navegación de nuestros menores, han nacido numerosos paquetes de software de control parental, que han ido creciendo y aumentando en la
misma medida que lo ha hecho Internet y su uso. Si bien inicialmente estaban
asociados a los proveedores de Internet, hoy en día tenemos múltiples opciones
con diferentes grados de complejidad y de niveles de restricción. De pago,
gratuitas, como complemento o integradas, existe una amplia variedad para todas
las necesidades.<!–break–>
El Instituto Nacional de Tecnologías de la
Información (INTECO) pone a nuestra disposición una
relación de proveedores de control parental que puede
sernos útil en caso de declinarnos por esta opción.
La corriente prohibitiva parece no entrar en
conflicto con una corriente mucho más moderada que se decanta por la
información y formación acerca de cómo navegar seguros en la Red, de cómo prevenir casos de riesgos. Estas
campañas alertan a los menores sobre posibles riesgos en Internet e informan
también a sus padres, tutores y profesores. Si somos de un pensamiento a medio
camino entre el control y la prevención, podemos optar por poner un control
parental en casa o en la escuela y trabajar en las aulas o en casa sobre cómo
detectar situaciones peligrosas. La web de pantallas amigas dispone de muchos
recursos interactivos, vídeos
situacionales y juegos para trabajar en el aula o en casa. Nos aporta
consejos y normas respecto al uso del medio y se actualiza de manera constante
para dar respuesta a los nuevos contextos que provoca el desarrollo tecnológico; para muestra un botón, un vídeo:
Sin embargo, más allá del control y de la
prevención, lo cierto es que los menores consumen Internet, como concepto amplio, y se ven en
situaciones de riesgo casi diariamente.
Existen algunas iniciativas, no en el ámbito
de tecnología, que nos enseñan el
camino hacia donde tienen que evolucionar los programas de seguridad en
Internet. Energy control es un programa
de reducción de daños en caso del consumo de drogas. Reconocen la existencia de
un uso recreativo de las drogas y desarrollan estrategias que permitan reducir
el daño, asumiendo que existe consumo.
Las políticas de prevención y de protección de
menores en Internet, deben asumir que los menores harán en muchas ocasiones un
uso mal intencionado de internet, que repercutirá sobre ellos mismos o sobre
otros, a pesar de conocerlo y de saber que implica un riesgo.
Más allá de los programas de control, que son
una opción, y de prevención, que son necesarios, es importante que empecemos a
trabajar en otros modelos en los que los menores sean capaces de situarse frente a los peligros de Internet, minimizando los posibles daños. Hace tiempo que como en otros ámbitos, delante de una pantalla, quizás también, necesitemos buscar ayudar.
Los próximos días 26 y 27 de octubre se celebra el 