A veces sin darnos cuenta nos ponemos trabas a experimentar cosas nuevas, con el software libre es bastante frecuente que pase esto, dado que existen varios argumentos sobre la dificultad de su instalación y manejo. La intención del presente artículo es analizar estos argumentos, para aportar más elementos de juicio a la hora de decidir qué aplicaciones podemos emplear en nuestra labor docente y tenerlos presentes como valor añadido a los valores éticos y morales que comporta el uso del software libre y que vimos en el artículo anterior. <!–break–>
Motivo número uno: El
software libre es complicado, yo ya sé utilizar los programas
habituales.
Bien, no cabe duda de que
es un argumento de peso; como ya estamos instruidos en el uso de
programas privativos, cualquier cambio para hacer lo mismo nos supone
un esfuerzo añadido. Además, teniendo en cuenta que con la práctica
se ha llegado a un cierto dominio de las funciones que más
utilizamos, tener que volver a aprender con otra aplicación nos
causa un cierto rechazo.
Pero lo más
curioso es que cuando salen nuevas versiones del software privativo,
de algún modo, necesitamos usarlas y acostumbra a pasar que los
menús ya no están donde estaban, las funciones han cambiado de
sitio y de parámetros y no nos quejamos, directamente nos ponemos a
ello con más ganas por el simple motivo de que es la nueva versión.
Justamente lo que argumentamos para no probar con el software libre,
que por otra parte en algunas aplicaciones tiene más coherencia
lógica la ubicación de las funciones en los menús; por ejemplo, en
Write encontramos el diseño de página en el menú Formato y no en
el menú Archivo.
Motivo número dos: El
software libre es más limitado que el software propietario.
En algunos casos es
cierto, el software libre no ofrece las mismas prestaciones que el
software propietario, sobre todo en aplicaciones de tipo profesional
como CAD, edición multimedia, etc.
Aunque esto también está
cambiando, habría que dedicar unos momentos a estudiar cuáles de
estas prestaciones “avanzadas” necesitamos realmente en nuestra
labor docente y si esa necesidad hace imprescindible el uso de
software privativo, con todo lo que ello conlleva.
A veces olvidamos
rápidamente qué es lo que subyace bajo la intención del formador al
usar aplicaciones informáticas, focalizamos en la aplicación
olvidando que lo importante es el concepto que se está trabajando,
los objetivos de las acciones que realizamos con la aplicación son
la obtención de un producto, a través del cual el formador
considerará la aptitud del alumno para cumplimentar los
planteamientos iniciales. Con lo cual cobra más sentido entender QUÉ
se está haciendo que entender CÓMO se está haciendo.
Motivo número tres: El
software libre es para expertos en informática.
Esto es cierto en parte,
el software libre, entre otras cosas, ofrece la posibilidad de
acceder al código fuente, modificarlo y compilarlo, permite personalizar las aplicaciones a la máquina del usuario.
No hace muchos años era
bastante complicado instalar software libre sobre distribuciones
GNU/Linux ya que había que bajarse las aplicaciones, actualizar
repositorios y librerías, utilizar la consola y comandos BASH.
Pero últimamente cada vez
hay más software libre multiplataforma que ofrece versiones incluso
para sistemas operativos privativos en los que la instalación se
limita a pulsar en botones del tipo “siguiente” y “finalizar”,
mientras que por otra parte se van implementando entornos de
instalación automática de aplicaciones en las diferentes
distribuciones GNU/Linux, con lo que sin renunciar a las opciones
para usuarios más avanzados, cada vez es más asequible la
instalación de aplicaciones.
Motivo número cuatro: El
software libre no dispone de servicio de atención al usuario.
Con el pago de la licencia
de uso del software privativo se incluye el acceso a un servicio de
soporte técnico, normalmente por vía telefónica o por correo
electrónico, donde unos amables técnicos resolverán todas nuestras
dudas en el uso de sus aplicaciones.
Bien, en el caso del
software libre no existe un SAU, lo que existe, y en abundancia, son
colectivos de soporte formados por usuarios y programadores que de
modo voluntario se dedican a resolver las dudas y problemas con que
se encuentran otros usuarios, de modo que si nos encontramos
atascados haciendo una búsqueda por palabras clave, fácilmente
encontraremos alguno de estos grupos y muchas veces directamente la
solución.
Podría poner más motivos, pero creo que con estos habrá suficientes.
Algunos ejemplos de
software libre que hacen lo que acostumbramos a hacer con software
privativo.
Suite ofimática:
Dibujo Asistido por
Ordenador (DAO-CAD):

Edición de Audio:
Edición de Vídeo:

Mapas conceptuales:

La mejor manera
de comenzar con el software libre es descargarlo y probar!
Enlaces de
interés:
Sólo me queda
añadir que mis artículos son editados con LibreOffice
Writer en un portátil con sistema operativo Linkat
4 y luego son subidos a EducaconTIC
usando el navegador Mozilla
Firefox, todo ello software libre.
Si yo puedo, tú
también!
