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WiFi

Wi-Fi en las escuelas. Ondas electromagnéticas y salud

Desde hace unos meses, en varias ocasiones me ha llegado información sobre una campaña en contra de la inclusión de tecnología Wi-Fi en las aulas y que denuncia que tiene efectos perjudiciales para la salud. Tanto en la información que he leído sobre esta campaña como en los debates que he tenido en diversos foros he observado muy poco rigor científico en las argumentaciones.

No voy a ponerme en este artículo a rebatir, punto por punto, los argumentos esgrimidos en la campaña anti Wi-Fi, pero sí me gustaría aclarar ciertos conceptos científicos básicos sobre la radiación electromagnética que la gente debería tener en cuenta a la hora de construir su propia opinión.

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La naturaleza de la radiación electromagnética.

Si organizamos las ondas electromagnéticas en función de su frecuencia (Hz = Hercios), obtenemos el llamado espectro electromagnético.

Cuanto mayor es la frecuencia de la radiación mayor es la energía (J) que transmite.

Según si esta radiación es capaz de romper enlaces de las moléculas o no, podemos diferenciar entre radiación ionizante y no ionizante. Los rayos gamma, rayos X y luz ultravioleta son ondas ionizantes, pues son ondas de alta energía que pueden producir daños en el ADN. El resto son ondas no ionizantes y no provocan ningún daño en las moléculas.

En telecomunicaciones (radio, televisión, teléfono móvil, GPS, radar, wi-fi, bluetooth, etc.) se utiliza el llamado espectro radioeléctrico, que abarca frecuencias desde los 153 kHz hasta los 300 GHz.

La tecnología Wi-Fi utiliza por lo general la banda de 2,5 GHz (2,5· 10^9 Hz), que se encuentra dentro del rango de las microondas.

Una de las afirmaciones que más he escuchado es que las microondas que utiliza a la wifi “son malas y provocan cáncer”. Si observamos el espectro electromagnético, veremos que esta radiación es no ionizante. Tiene algo más de energía que las ondas de radio, pero mucha menos que la luz visible. ¿Hay alguna razón por la que debemos tener miedo de los efectos de la radiación de microondas y no de la luz de una bombilla? ¿No tiene ésta una mayor frecuencia y energía y es más dañina?

El primer error en la argumentación es, por tanto, acusar a las microondas de dañinas sólo por su naturaleza, sin analizar otras variables como su intensidad o potencia.

La potencia de la radiación.

Supongo que el miedo a la radiación del rango de las microondas utilizada en telecomunicaciones proviene de asociarla con el horno microondas, capaz de calentar los alimentos al hacer vibrar las moléculas de agua contenidas en los mismos. Sin embargo, este efecto está más relacionado con la potencia de la radiación utilizada que con la propia naturaleza de la misma. 

La potencia es la cantidad de energía transmitida por la unidad de tiempo, y se mide en vatios (W).

La potencia a la que puede funcionar un horno microondas puede ser del orden de los 1000 W.

Los valores típicos de potencia de emisión de los dispositivos Wi-Fi habituales se encuentra entre los 32 y los 100 mW (entre 0,032W y 0,1 W) lo cual es una potencia insignificante, que no tiene efecto alguno sobre nuestras células.

Para saber más:

Os recomiendo ver este vídeo del programa Escépticos de ETB: ¿Las ondas del mal?

Enlaces:

Estáis invitados e invitadas al debate.

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