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Educación 3.0, ¿Reformas o revolución?

Introducción

 

Comenzamos un debate en el seno del Encuentro Internacional de Educared, junto a John Moravec y Dolors Reig (todo un honor para mí), para reflexionar sobre la educación del futuro… Como decimos por aquí, “casi ná”. Se desarrollará entre el 16 y el 29 de abril del 2012. El punto de partida para el debate sería el capítulo 1 del libro Aprendizaje Invisible, “Desde la Sociedad 1.0 a la Sociedad 3.0″; básicamente, la sociedad 2.0 está demandando individuos con capacidades diferentes a las que eran necesarias hasta ahora, adaptados a las nuevas formas de construcción y difusión del conocimiento. Nos plantea John, que el salto a lo 3.0 vendrá de la mano de una alta variabilidad en nuestra sociedad que requerirá personas con alta capacidad de adaptación y muy versátiles desde el punto de vista productivo.

Aprendizaje formal, no formal e informal

 

De momento, observamos que las nuevas competencias que están surgiendo se desarrollan en el ámbito del aprendizaje informal, en contextos vitales alejados de las escuelas, academias o universidades. Por ejemplo, nuestros menores se deslizan perfectamente por las redes sociales, han desarrollado habilidades comunicativas y organizativas impensables hace muy pocos años y son capaces de ser muy creativos por debajo de los 140 caracteres o con una cámara entres sus manos. Y esto no lo han aprendido en las escuelas, no se los ha ofrecido el ámbito formal de la enseñanza, de la misma forma que mi escuela no me enseñó a esquivar mamporros en la calle como muestra principal de lo que un acto social podía representar para mi infancia.

Sin embargo, en los ámbitos de pensamiento relacionados con estas cuestiones se da por sentado que la enseñanza formal necesita de una revolución que permita, desde estructuras formativas informales y abiertas, dotar a nuestros ciudadanos de las competencias necesarias para lo 2.0 o de la camaleonesca envoltura para lo 3.0. De alguna manera se defiende la idea de que las reformas educativas son inútiles porque sirven a supraintereses administrativos, políticos o económicos; es la ruptura total con lo existente la clave, una especie de revolución educativa que nos haga empezar desde cero, con una perspectiva apoyada en nuevos principios relacionados con el aprendizaje informal y no formal, donde los individuos se fragüen de una manera diferenciada e integral.

Los problemas

 

Intentar adoptar en enseñanza reglada, cuestiones relacionadas con el aprendizaje que se produce de forma completamente informal, como fruto de la experiencia de vida de las personas, tiene sus riesgos:

1. Investigación.

Lo estamos viviendo en lo 2.0, la variabilidad de los entornos tecnológicos y de los procesos sociales, hacen casi imposible el desarrollo de investigaciones serias que nos permitan sacar conclusiones sobre cómo aprovecharnos en los sistemas educativos de esas nuevas realidades. La educación de nuestros ciudadanos, la parte que le ofrece la sociedad en sus primeras etapas, debería poder apoyarse de datos científicos; si no, habrá que tirar de pedagogía tradicional pues evolutivamente no creo que hayamos cambiado tanto en 30 años.

Lo 2.0 nos ha permitido proyectarnos como personas al mundo y en cada uno de nosotros ha nacido un pequeño periodista, pensador o científico; el debate es permanente, y la aparición de nuevos conceptos, pseudoteorías y frases maravillosas o lapidarias es una constante en blogs o conferencias. Y no podemos dejarnos engañar, la educación de nuestros menores necesita de un mínimo de investigación formal y contraste; sí, la formación debe ser lo más abierta y contextualizada posible, pero la aleatoriedad es negativa desde mi punto de vista y la charlatanería ha crecido también de manera exponencial en los últimos años.
 

2. Predisposición.

No sé si lo consideraréis como una obviedad, pero no es lo mismo iniciar procesos formativos informales, basados en estructuras abiertas, que fomenten la creatividad e interacción entre los aprendices, cuando nuestros destinatarios son personas de una cierta edad que tienen un determinado gusto o necesidad por aprender, que cuando hablamos, por ejemplo, de etapas obligatorias de enseñanza o de grupos numerosos de adolescentes desencantados con la sociedad y en plena ebullición hormonal.

3. Desarrollo profesional

La alta contextualización que necesitan los procesos formativos abiertos o informales requieren de un alto nivel formativo por parte de los docentes, al tratarse de una especie de innovación diaria. Está, por ejemplo, al alcance de muy pocos docentes, la posibilidad de generar procesos formativos en los que el alumno con el trabajo en equipo, a través del intercambio en redes sociales, sea capaz de construir de manera autónoma su aprendizaje, eligiendo sus propios contenidos, desarrollando nuevas capacidades. Incluso existiendo docentes capaces de ello, muy pocos serían los contextos donde se pudiera desplegar tal nivel de cualificación profesional.

 

Sí a las reformas

 

Soy más de reformas que de revoluciones, pues éstas al final habría que reformarlas o volver a revolucionarlas. Las prácticas de miles de docentes, arraigadas en nuestra cultura desde hace décadas, deben evolucionar, sin duda; pero no de forma traumática, es muchísimo lo bueno que se está haciendo en nuestras aulas, y ese trabajo está mucho más cerca de lo que necesitan nuestros menores de lo que muchos creen. Hay aprendizajes, competencias y valores que a lo mejor no se ofrecen de forma explícita, pero que están presentes en el día a día de nuestras prácticas educativas. Algunos botones de muestra de cosas que serían necesarias en una Educación 3.0:

1. Papel de los Contenidos

La enseñanza reglada actual se construye en torno a los contenidos, alrededor de lo que el alumno tiene que saber. Esto ya no sirve como única forma de expresión docente, los contenidos deben pasar a ocupar un papel complementario del aprendizaje, son una herramienta más al servicio de lo que el alumno debe ser capaz de hacer, construir o interpretar. Y esto, sí supone darle una completa vuelta al currículo que establecen las normas, hay que sacar las prácticas relacionadas con el “aprender haciendo” de la clandestinidad en la que prácticamente se encuentran.

2. Reformas Estructurales

Es prácticamente imposible desarrollar procesos educativos como los que necesitará la sociedad 3.0, por ejemplo, con aulas de secundaria a 35 o 40 alumnos, con módulos de clase de 45-60 minutos. ¡Así de rotundo!

3. Disciplinas

La actual configuración disciplinaria de nuestras enseñanzas, basada en asignaturas, debe evolucionar hacia ámbitos más interdisciplinares. Con ello, el trabajo por proyectos está servido y el acercamiento a la realidad social y laboral de la educación sería muchísimo más fácil.

Además del carácter interdisciplinar en el que debería estructurarse la educación, hay que ampliar significativamente el protagonismo de las artes y el pensamiento en la enseñanza, como precursoras de muchas de las competencias que se van a necesitar en lo 3.0 Pero ojo, una concepción de la educación artística y del pensamiento diferente a como se vienen desarrollando en muchas aulas actuales que priman el “saber” al “crear, interpretar, criticar e imaginar”.

4. Espacios

Si más o menos vemos los tres puntos anteriores, habrá que pensar en una reconfiguración de los espacios físicos de los centros educativos. Y no tiene por qué hacer falta pensar en cosas excesivamente innovadoras, a lo mejor solo se trata de rescatar los olvidados laboratorios, talleres, jardines, salas de música, pasillos, etc.

 

Un par de invisibilidades o tres

 

Alguien habrá pensado, cómo es que, dentro de las reformas necesarias en nuestros sistemas educativos, no han sido mencionada la tecnología ni la formación de nuestros profesionales.

La tecnología no llegará a ser invisible en nuestras vidas, pero sí cada día más transparente; si conseguimos un cambio en la línea de lo expresado en los cuatro puntos anteriores, la presencia de la misma será inmediata y natural. En el momento que nuestros aprendices tengan que construir, interpretar o crear de forma constante, la herramienta tecnológica hará su aparición sin darnos cuenta y, lo que es más importante, de manera fácil y útil.

En cuanto a la formación de los profesionales de la educación, que es reclamada con rotundidad, nos sentimos muy carentes de ella. Sin discutir su carácter muy necesario, creo que la existencia de unas estructuras educativas tan forzadas como las actuales, con currículos tan complejos en los que tenemos que meter la tecnología con descalzador sin cambiar nada más y recortes presupuestarios tan brutales, no es que haga falta formación, es que estamos hablando de la cuadratura del círculo, y eso no hay formación que lo cuadre. Y estoy convencido que la alternativa mostrada anteriormente ofrecería un escenario donde los docentes trabajarían de forma mucho más natural, necesitarían muchísima menos formación y donde el trabajo en equipo surgiría por todas partes.

En resumidas cuentas, una educación formal basada en el aprender haciendo, dotada de recursos suficientes, con una redefinición de las disciplinas y espacios estará muy cerca de conseguir el desarrollo de ciudadanos que puedan desenvolverse en una sociedad 3.0 ó 4.0. Y además será capaz de ayudar a mantener nuestra especie de forma que podamos seguir autodenominándonos personas, a pesar de las infinitas paridas tecnológicas y del conocimiento que nos depare lo 3.0 ó 4.0.

Accede al debate haciendo clic en la imagen:

Os dejo el vídeo resumen de este artículo que he usado para iniciar el debate:

Enlaces relacionados:

Imagen de fd en Flickr bajo CC

El futuro libro de texto digital

Lo que se supone tenemos que hacer

Los docentes, para desarrollar nuestra actividad, necesitamos de materiales didácticos que usar con los alumnos o, mejor dicho, debemos montar actividades en torno a determinados contenidos para que nuestros alumnos aprendan haciendo cosas con ellos.

Lo que más o menos venimos haciendo

Esta idea anterior la hemos empobrecido hasta, en muchos casos, terminar centrando la actividad del aula en UN SOLO libro de texto, en aferrarnos a su propuesta, a su particular y en muchos casos, mala interpretación de lo que hay que aprender y cómo hacerlo. Nos puede gustar la fabada en lata, y nadie dudará de lo socorrida que puede ser en ocasiones, pero si la consumimos a diario probablemente nuestra alimentación no sea lo suficientemente equilibrada y nuestro paladar termine quejándose a gritos.

La alternativa

Pero la alternativa, en enseñanzas regladas, no es prescindir de todo material didáctico existente y hacer una milagrosa trasposición a la nube. Es cierto que determinados profesionales innovadores son capaces de moverse cómoda y eficazmente sin el uso de ningún libro de texto o material prefijado; pero es un engaño intentar vender la idea de que todo el mundo es capaz de sobrevivir de esa forma, pretender que a partir del curso próximo soltemos definitivamente los aperos a los que estamos acostumbrados desde hace décadas, aunque tampoco sería difícil plantear otros usos de los mismos mimbres.

La solución digital

Sin embargo, nos guste o no, alguna parte de la culpa del estado actual de nuestro sistema educativo recae en unos libros de texto obsoletos, que ahora intentan revendernos en una lata de silicio con el apellido “digital” a sus espaldas. Libros de texto digitales que poco aportan más allá de ofrecer algunos PDF y determinadas actividades Flash, en una iterfaz llena de colorines; quizás por eso no estén teniendo éxito, porque el salto a lo digital no está ofreciendo valor añadido. El éxito, probablemente vendrá de materiales didácticos, comercializados de maneras adaptadas a la nueva realidad, que vayan respondiendo a:

1. No es interactividad, es simulación

No me basta con un material didáctico digital aporte interactividad que permita pasar páginas con el ratón u obtener un enlace sobre un término específico. Lo digital debe permitirnos introducirnos en espacios de simulación que reproduzcan situaciones reales a las que no tenemos acceso de forma analógica por lejanía o coste.

2. No es acceso a la información, es su tratamiento

No me basta con que un material didáctico ofrezca una buena cantidad de contenidos, bien organizados y accesibles. Creo que lo que enriquece un material didáctico es la propuesta de trabajo que presenta en torno a los contenidos, la forma en la que el alumnado tiene que trabajar duro con ellos para alcanzar los objetivos que perseguimos, los mecanismos que permitan un tratamiento analítico e incluso crítico de la información.

3. No es comunicación, es colaboración

No me basta con que el material registre la actividad del alumnado y se la envíe al profesor, o con que el alumno pueda consultar a su profe en determinada plataforma, creo que tendría que permitir la construcción de pequeñas comunidades o redes, donde se genere actividad entre iguales, donde sea algo más fácil trabajar en equipo. El trabajo colaborativo entre alumnos es una de nuestras asignaturas pendientes y si realmente no tenemos éxito en la aplicación de estas estrategias es precisamente porque no tenemos una cultura de ello, porque es algo que casi no practicamos ni nosotros mismos.

4. No es variedad, es atención a la diversidad

No es suficiente con que nos aprovechemos de lo digital sólo para sumar un mayor número de recursos, se deben incorporar elementos eficaces y automáticos que permitan ofrecer al alumno propuestas acordes con el punto de partida, adecuadas a lo que sabe hacer o conoce antes de iniciar cada etapa de su aprendizaje. Los ordenadores se han vendido desde el principio, en educación, como la principal arma para atender a la diversidad del aula y creo que las propuestas digitales siguen siendo muy poco sensibles a ese potencial.

Cada día me veo menos dando consejos a nadie, así que imaginaros actuando de consultor de editoras, pero me da que las primeras empresas que comiencen a trabajar en estas 4 líneas en el marco de opciones comerciales más razonables y adaptadas a los tiempos que corren, terminarán llevándose el gato al agua.

[Fotografía educativa] Debates que olvidan lo esencial


Imagen de Biscarotte en Flickr bajo CC

Gracias maestro, gracias profe

 

Tiempos revueltos para la educación pública, época difícil, momentos en los que sólo me apetece dar las gracias a mis maestros del cole, a mis profes del insti; mi familia me forjó y mis maestros le dieron a mis pupilas la capacidad de mirar de una forma distinta, de alcanzar a ver otras cosas, abrir caminos, ganar libertad…

 

 

Es deseable que esta sociedad devuelva al maestro la relevancia que tiene, colocándolo en el lugar que merece. Pero no confundamos, ese lugar ya no está junto al cura y el alcalde, y aquello de que “como te pegue el maestro cobrarás aquí también” ya no sirve, nos ha tocado vivir una época diferente donde el precio de las cosas se ajusta mucho más y donde los púlpitos hay que ganárselos con profesionalidad, sobre todo los de los políticos.

El libro de texto no tiene por qué morir

 

El debate sobre los libros de texto, otro de los grandes clásicos. El campo educativo ha sido abonado en las últimas décadas con una mezcla de sustancias nutrientes (desarrollos legislativos de ingeniería legal, bases curriculares de ingeniería minera, etc. etc.) que han permitido a las editoriales sembrar sus productos autóctonos de una forma vigorosa y casi inmutable.

Los centros educativos han generado una dependencia casi total del libro de texto, sin darnos cuenta que eso no es compatible con buena parte del modelo metodológico que imponen las instituciones internacionales, que demanda nuestra sociedad productiva o que se aplica en los países con éxito educativo. Límites increíbles adquiere esta cuestión, amigos.

Pero tampoco es razonable el discurso de que el material didáctico cerrado, analógico o digital, sea desterrado de las aulas completamente, probablemente porque los docentes no estamos preparados para ese reto nada fácil. ¿Alternativas intermedias? Pues claro que puede haberlas, sólo falta un poco de imaginación, ganas y estar convencido que todo reside en montar actividad educativa y no discurso estático:

 

 

El IES Ítaca de Tomares (Sevilla) emplea el cheque libro, pero lo hace para montar bibliotecas de aula, donde convive la literatura juvenil, con libros científicos adaptados, series de comics y libros de texto variados; el libro de texto, como material cerrado, tiene la consideración de material de consulta puntual y como tal, no tiene por qué ser único. Así, compran, por ejemplo, 8 ejemplares de matemáticas de una editorial y otros 8 de otra, lo que les permite acudir a fuentes diversas, para trabajar en muchos casos en grupo. Ese material permanece en el aula fundamentalmente y se usa para el desarrollo de actividades de diversa índole (los portátiles también son protagonistas en el día a día).

Probablemente, el futuro del libro de texto, incluida su faceta comercial analógica o digital, deba fijarse en este tipo de usos y adaptar sus productos, más que a cosas diferentes a las que saben hacer, a usos alternativos permitidos, estructurados de forma diferente y comercializados de otra manera. Los primeros que se apunten a ayudar a usar sus productos de otra manera, proponiendo actividades educativas sólidas apoyadas en recursos variados cogeran una interesante ventaja en el mercado.

La eficacia del aprendizaje por proyectos

 

El aprender haciendo o por proyectos es algo difícil de poner en práctica, sobre todo cuando no se cree en ello y se sigue pensando que la memorización de contenidos o la repetición rutinaria son los medios más eficaces de aprender. Cuando un alumno construye o crea algo, no sólo está aprendiendo las cuestiones claves que se persiguen, sino que en el camino adquiere otra serie de conocimientos y capacidades que incluso no cabía esperar: búsqueda de información, procesamiento de datos, trabajo en equipo, redacción, síntesis, oralidad, etc. etc.


de Repoort en Flickr bajo CC

 

En cualquier caso, esta especie de aprendizaje por descubrimiento no debe ser algo completamente abierto y espontáneo cuando se integra en el sistema educativo; un niño descubre infinidad de cosas y aprende muchas cuando juega en la calle, si es que quedan niños que todavía jueguen en la calle! Pero ese es un bagaje lento que mejor no pretender controlar. Hay estudios recientes que han demostrado que la eficacia de la instrucción directa en los procesos de enseñanza es superior al aprendizaje por descubrimiento cuando estos se aplican de forma abierta.

Hay dos claves esenciales que justifican la implantación total del “learning by doing” en los sistemas educativos más avanzados: la aplicación estructurada de estas metodologías y la incorporación de las TIC como herramientas facilitadoras de la elaboración de productos.

Un reciente estudio le ha dado la vuelta a la tortilla completamente, demostrado la mayor eficiencia del aprendizaje por descubrimiento sobre la instrucción directa, siempre y cuando se implante de una forma programada, estructurada y contextualizada. En resumidas cuentas, si le damos al alumnado una propuesta de trabajo sin más, probablemente los resultados sean malos, pero si tenemos claros los objetivos a conseguir, acompañamos de la instrucción directa cuando sea necesario, definimos bien el producto, apuntamos las estrategias para conseguirlo, etc. entonces los resultados serán mucho mejores.

Es posible que los alumnos tengan dificultades en desplegar la creatividad necesaria, pero es que no nacen sabiendo! Fran Iglesias apuntó recientemente de forma muy clara las claves para conseguir enganchar a nuestros alumnos en el trabajo por proyectos: presentación de modelos, simulación previa y hoja de ruta.

No me cabe duda que el mejor trabajo en equipo que podríamos hacer los docentes es la creación de una base de datos de actividades/proyectos, a partir de objetivos curriculares, con tipologías de actividades asociadas a diferentes destrezas y con aplicaciones al estilo que propone Fran. Dicho así suena fatal pero no me cabe la duda que es algo extremadamente fácil.

La excelencia en educación


de j.o.h.n. walker en Flickr bajo CC

 

Uno de los debates de moda gira en torno a la excelencia en educación; hay personas que defienden su implantación en determinados contextos y otras que no son partidarias. Pero ¿alguien sabe definir lo que significa la excelencia en educación?

De entrada, con cierta objetividad y alejándonos de referencias bibliográficas, suena a la puesta en práctica, en determinados contextos, de un modelo educativo que persigue la consecución en el alumnado de un estado formativo y competencial superior a lo habitual y a lo que marcan los desarrollos curriculares legalmente establecidos. Para mí, el debate no es si excelencia sí o no, sino sí o no en función del modo con el que se pretende alcanzar esto

Si se busca alcanzar la excelencia educativa, con fondos públicos, en base a ampliar los contenidos de las asignaturas, pidiendo al alumnado un mayor esfuerzo, normalmente de memorización y trabajo en casa, sin incorporar nuevos elementos que permitan la adquisición de competencias propias que nos demanda la sociedad actual, entonces EXCELENCIA NO.

Si se busca alcanzar la excelencia educativa dentro de programas que se apoyen en una apertura del tipo de competencias a adquirir, en el aprender haciendo, en la potenciación del trabajo en equipo, del uso de tecnología en sentido amplio, del desarrollo integral de la persona, de la concienciación social, del dominio plurilingüista, del conocimiento científico, entonces EXCELENCIA SÍ, y en ese caso ME PLANTEO QUE SERÍA ALGO BUENO PARA TODOS.

Si la puesta en práctica de programas de excelencia educativa perjudica de forma directa o indirecta a alumnos que no los cursen, entonces EXCELENCIA NO.

¿Lo dije? El debate está servido.

El viaje a Ítaca

 

El poeta Constantino Cavafis escribió un poema en el que describe el viaje de Ulises, de regreso a su origen, Ítaca. Hoy he seleccionado esta frase…

 

Siempre en la mente has de tener a Ítaca. Llegar allá es tu destino, pero no apresures el viaje.

foto de dolce_luna en Flickr bajo CC

 

… para abrir unos abrazos que he repartido hoy en mi personal viaje al IES Ítaca de Tomares. Creo que esa frase es la justificación del bautismo de ese jovencísimo centro, un símil con un inmediato equivalente educativo que dejo a vuestros antojos. Es un centro muy nuevo que ha nacido con una fuerza especial…

… donde el trabajo por proyectos es protagonista …

… donde los centros educativos vecinos son importantes …

… donde los libros de texto sólo existen en las bibliotecas de aula como material de consulta puntual …

… donde las familias no son el enemigo …

… donde la manipulación y los serius games se ponen del lado de la atención a la diversidad …

… donde la disciplina se torna en convivencia con armas mucho más humanas que un reglamento …

… donde la organización departamental ha superado a las materias …

… donde se intenta devolver el protagonismo que el arte debería tener en educación …

… donde …

¡¡¡¡Suerte amigas!!!!

Arte y Elearning

Ayer comentaba un pequeñísimo ejemplo de la grandeza de Internet en lo referente a autoaprendizaje y la construcción del conocimiento en nuestros menores. A partir de ahí el debate está servido, rápidamente aparece de forma implícita la excelencia, el rigor o la eficacia dentro del discurso; es lógico poner en duda si el aprendizaje de disciplinas relacionadas con la manipulación o el arte pueden ser desarrolladas casi completamente desde experiencias online.

En Andalucía arrancamos este curso con el bachillerato artístico online y mucho me temo que os contaré la experiencia, que apunta maneras desde antes de su inicio.

Hace poco, en la lista de Elearning, Eduardo Hernández planteaba esta cuestión a partir del  Sr. Vai, virtuoso de la guitarra y ganador de premios Grammy.  Steve Vai, ahora es también profesor de cursos de guitarra online.

Evidentemente, el primer comentario está servido: una sesión junto al Sr. Vai es insustituible, pero el elearning aporta, de entrada, otras muchas ventajas en este tipo de enseñanzas:

1. Acceso a aprendizajes que físicamente no encontramos en nuestro entorno cercano.
2. Atemporalidad, poder hacerlo cuando tengo tiempo libre.
3. Riqueza de los participantes, con personas de otros lugares, países, ideologías, etc.
4. Ampliación de recursos.
5. Mayores posibilidades de intercambio entre iguales dentro de los procesos.
6. Utilización de multiformatos, registro inmediato y fácil.
7. Fomento de la creatividad al perder peso la excelencia del que enseña.

Son muchas las cosas que nos aporta la Red y el elearning como modalidad de aprendizaje, y en ningún caso surge como competencia a otras modalidades. Basta con que los diseñadores de este tipo de experiencias conozcan el medio, sepan aprovechar sus puntos fuertes y reconozcan dónde están sus flaquezas en lo que al arte se refiere.

La apertura de contenidos producidos con fondos públicos

¿Qué os parecería si en un desarrollo legislativo de alto rango, relacionado con el mundo educativo, apareciera un artículo parecido al que sigue?

 

Los materiales producidos por … para … se realizarán bajo una licencia abierta que permita su reutilización, adaptación y redifusión por el resto de la comunidad educativa y como recurso de autoaprendizaje por parte de la ciudadanía.

 

A mi me parece un evidente signo de racionalidad, modernidad y servicio público, de haber asimilado lo que significa vivir en una sociedad propia del siglo XXI.