Comenzando un proyecto
En la metodología ABP, subyacente a los proyectos STEAM, todo comienza en una idea, en una pregunta, en un reto. El profesorado siempre tiene claro qué metas cognitivas quiere que alcancen sus alumnos y alumnas, incluso tiene en mente los temas que puedan guiar el proyecto, conectados con los intereses de su alumnado. Pero no es tan sencillo: toca consensuarlos en clase, y poner en el foco a los protagonistas del proyecto.
Según Pozuelos (2007), se comienza debatiendo sobre distintas temáticas que, por algún motivo, parecen oportunas y de interés. Suelen hacer referencia a cuestiones muy amplias y panorámicas: el cambio climático, la alimentación humana, las relaciones entre las distintas culturas, el dinero y los gastos, la contaminación, etc.; también pueden ser temas de actualidad: volcanes, pandemias… o algo de nuestro contexto más próximo. Poco a poco, alguna de ellas recibe más atención y, según los distintos argumentos expuestos por los miembros del equipo, termina por aceptarse provisionalmente como eje del proyecto.
Con esta intervención se hace un primer acercamiento que justifica con razones sólidas la selección de un tópico frente a otros. Pero aún faltan referencias que lo hagan definitivo, estamos, pues, en una fase de tanteo incipiente. Pero ya determinadas inquietudes se movilizan.
Seguidamente se revisa en qué medida el tema señalado conecta con los intereses y características del alumnado. También se ve si francamente se corresponde con una necesidad social, si afecta a cuestiones relevantes y que merezcan la pena ser estudiadas. No se olvida, lógicamente, la relación que guarda con los contenidos y competencias básicas del currículum.
Cada vez se acepta con más naturalidad que no todo es igualmente abordable en el marco escolar, por ello serán prioritarios aquellos asuntos que en mayor proporción respondan a estos criterios: de interés personal, relevancia social y pertinencia curricular.
La idea subyacente a este planteamiento es que todo proyecto debe tener un origen que pertenezca a un centro de interés común a los participantes, de no ser así, deberíamos guiarlos hacia ese punto de partida, por medio de otras actividades de menor índole, o revisando experiencias de otros alumnos compartidas en la Red. Aunque este primer momento constituye un punto crucial del proyecto, seguro que en los siguientes apartados de este curso encuentras muchísimas ideas para guiar a tu alumnado hacia una temática interesante, y la investigación aeroespacial, sin duda, lo es.
Por ejemplo, si queremos hacer un periódico escolar, podríamos comenzar a centrar el foco en la realización de alguna actividad relacionada con el periodismo, o el reporte de un acontecimiento local: encuentro deportivo, acontecimiento popular, folklórico, etc.

La presentación de retos también funciona bien. En este sentido podemos seleccionar experiencias de otros centros y presentarlas a nuestro alumnado con un «¿Seríamos nosotros capaces?», «¿qué os parece si intentamos hacer algo así?»… Esta alternativa de situación-problema o reto a resolver es frecuentemente utilizada como comienzo de proyectos de enfoque STEAM.
Una vez que hayamos logrado el ambiente y la intencionalidad adecuados nos toca organizar el proyecto: ¡y esto ya es tarea de todos!
