{"id":1060,"date":"2020-04-17T08:57:00","date_gmt":"2020-04-17T07:57:00","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=1060"},"modified":"2020-04-17T08:57:00","modified_gmt":"2020-04-17T07:57:00","slug":"la-peste-negra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=1060","title":{"rendered":"La peste negra"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/2020033011584020117.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Autor<\/strong>: <a href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/author\/edmundo-fayanas-escuer\">EDMUNDO FAYANAS ESCUER<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente<\/strong>: <em><a href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/cultura---ocio\/lapestenegra-historia-salud-pandemia-eurasia-sigloxiv-edad-media\/20200330114109172817.html\">Nueva Tribuna<\/a><\/em> 30\/03\/2020<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La peste negra es la pandemia m\u00e1s devastadora en la historia de la Humanidad. Afect\u00f3 a&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/opinion\/juan-antonio-sacaluga\/rusia-y-china-gran-alianza-euroasiatica\/20141120151255109437.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Eurasia<\/a>&nbsp;en el siglo XIV. Alcanz\u00f3 su punto m\u00e1ximo entre los a\u00f1os 1347 y 1353. Es dif\u00edcil conocer el n\u00famero de fallecidos, pero en el siglo XXI las estimaciones fueron de 25 millones de personas solo en Europa, representaba aproximadamente un tercio de la poblaci\u00f3n total europea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La pandemia se inici\u00f3 en primer lugar en&nbsp;<strong>Asia<\/strong>, para despu\u00e9s llegar a&nbsp;<strong>Europa<\/strong>, a trav\u00e9s de las rutas comerciales. Introducida por los marinos, la epidemia dio comienzo al sur de Italia en la&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/sociedad\/taormina-joya-siciliana\/20190116113633159264.html\" rel=\"noreferrer noopener\">ciudad de Mesina<\/a>. Algunas \u00e1reas quedaron despobladas, otras estuvieron libres de la enfermedad o solo fueron ligeramente afectadas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>La Peste Negra fue un mal que atac\u00f3 el norte de \u00c1frica, Asia, Oriente Medio y Europa. Debemos destacar, que hubo dos excepciones como fue el caso de Islandia y de Finlandia<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583953015.jpg\" alt=\"f15\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><em>La peste, seg\u00fan el autor \u00e1rabe Ibn al-Wardi, pudo tener origen en el \u201cPa\u00eds de la Oscuridad\u201d, el kanato de la Horda de Oro, en territorio del actual Uzbekist\u00e1n. Desde los puertos a las zonas interiores, la terrible plaga procedente de Asia se extendi\u00f3 por toda Europa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Solamente un quinto de sus pobladores sobrevivi\u00f3 en la ciudad de&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/historia\/lucrecia-tornabuoni-gran-dama-medici\/20171026165951144721.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Florencia<\/a>. Se estima que uno de cada diez habitantes perdi\u00f3 la vida a causa de la peste negra en Alemania. Las ciudades alemanas como Bremen, Colonia o Hamburgo tuvieron una gran mortandad. No obstante, el n\u00famero de muertes en el este de Alemania fue mucho menor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Las consecuencias sociales fueron dram\u00e1ticas. Se acus\u00f3 a los jud\u00edos de ser los causantes de la epidemia por medio de la intoxicaci\u00f3n y el envenenamiento de los pozos de agua. Se iniciaron pogromos jud\u00edos en muchos lugares de Europa, lo que provoc\u00f3 su muerte en muchas ciudades europeas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/salud\/mundo-preparado-nueva-pandemia-gripe-espanola-peste-negra\/20180112183453147205.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Peste Negra<\/a>&nbsp;fue un mal que atac\u00f3 el norte de \u00c1frica, Asia, Oriente Medio y Europa. Debemos destacar, que hubo dos excepciones como fue el caso de Islandia y de Finlandia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA EDAD MEDIA A INICIOS DEL SIGLO XIV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Tras vivir varios a\u00f1os de un clima benigno y buenas cosechas, la poblaci\u00f3n de Europa aument\u00f3 hasta los ochenta millones de habitantes. Este crecimiento demogr\u00e1fico fue debido a las nuevas t\u00e9cnicas agrarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Se empez\u00f3 a emplear el caballo en lugar del buey. Esto es importante, porque el caballo ara a doble velocidad que el buey y \u00e9ste se dej\u00f3 solamente para labrar las tierras nuevas, pues al tener m\u00e1s fuerza el buey, introduce el arado a doble profundidad que el caballo. La utilizaci\u00f3n del arado con reja de hierro y la divisi\u00f3n de la tierra en tres cultivos en lugar de dos, lo que se denomina cultivo de alternancia trienal, hizo que la producci\u00f3n del campo aumentara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Sin embargo, este modelo de desarrollo comenz\u00f3 a presentar signos de agotamiento por la necesidad de m\u00e1s tierras y m\u00e1s caballos disponibles para lograr alimentar a todo el crecimiento de la poblaci\u00f3n. El cultivo trienal no lograba regenerar totalmente los campos. Tampoco, el ganado ten\u00eda pastos suficientes, por lo que continu\u00f3 la desforestaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><img decoding=\"async\" alt=\"f14\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583880261.jpg\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Los bubones aparec\u00edan en las ingles, las axilas y bajo las orejas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Como vemos, la econom\u00eda europea hab\u00eda resurgido debido a las buenas producciones agrarias, a la reanudaci\u00f3n constante de las caravanas comerciales por la&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/cultura---ocio\/pingyao-granmuralla-rutadelaseda-murallas-china-historia\/20200224123443171407.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Ruta de la Seda<\/a>, y dato de gran importancia para la propagaci\u00f3n de la enfermedad, la mejora de las t\u00e9cnicas de navegaci\u00f3n y construcci\u00f3n de nav\u00edos, con las que poder transportar cargamentos de gran tama\u00f1o desde puertos como los existentes en&nbsp;<strong>mar Negro<\/strong>&nbsp;o el mar&nbsp;<strong>Mediterr\u00e1neo<\/strong>, hasta las ciudades italianas, Barcelona o Marsella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Este aumento de la riqueza se puede constatar en las construcciones de importantes catedrales europeas, cada vez m\u00e1s grandes y m\u00e1s altas, que provoca el desarrollo del estilo g\u00f3tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Este desarrollo, tambi\u00e9n trajo el crecimiento de las ciudades respecto del campo, as\u00ed como el progresivo desprecio a las personas, que no viv\u00edan en ellas. Otro cambio importante en las consecuencias tra\u00eddas por la peste fueron, las costumbres de diferenciar a los grupos sociales por la indumentaria. As\u00ed la casada, la soltera y la barragana (prostituta) pasar\u00edan a vestir de forma diferente; tambi\u00e9n los cristianos de los jud\u00edos, para desgracia de estos \u00faltimos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583843601.jpg\" alt=\"\" width=\"285\" height=\"398\" \/><figcaption><em>M\u00e9dico durante la peste. Vean como ya usaban mascarillas<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>EL DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La medicina no estaba preparada en aquel tiempo hist\u00f3rico, no ya para tratar la enfermedad, ni tan siquiera para investigarla, pese a los heroicos esfuerzos y sacrificios de personas como Juan Tom\u00e1s de Porcell. No obstante, la mayor\u00eda de variedades de&nbsp;<em>Yersinia Pestis<\/em>&nbsp;se han encontrado en China, lo que sugiere que la epidemia podr\u00eda haberse originado en esa regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Varios cronistas de la \u00e9poca indican la brusquedad con la que aparec\u00edan los s\u00edntomas. Una persona pod\u00eda estar sana por la ma\u00f1ana y tener fiebre alta por la tarde, para morir al llegar la noche. Seg\u00fan la literatura m\u00e9dica y de otra \u00edndole, los afectados padec\u00edan todos o varios de los siguientes s\u00edntomas seg\u00fan Giovanni Boccaccio y otros autores:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Fiebre alta incluso superando los 40 grados. Tos y esputos sanguinolentos. Sangrado por la nariz y otros orificios. Sed aguda. Manchas en la piel de color azul o negro debido a peque\u00f1as hemorragias cut\u00e1neas. Aparici\u00f3n de bubones negros en ingles, cuello, axila, brazos, piernas o tras las orejas, debido a la inflamaci\u00f3n de los ganglios pertenecientes al sistema linf\u00e1tico. Gangrena en la punta de las extremidades. Rotura de los bubones supurando l\u00edquido con un olor pestilente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Se describe un tipo de peste casi asintom\u00e1tico, que provocaba la muerte a las catorce horas aproximadamente. El calificativo negra se debe a las manchas, bubones y al aspecto producido por la gangrena en los dedos de manos y pies. La connotaci\u00f3n de mal olor, que posee la palabra peste<strong>,<\/strong>&nbsp;la dieron los hedores, que emanaban al romperse los bubones, ganglios linf\u00e1ticos inflamados.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583880933.jpg\" alt=\"f12\" \/><figcaption><em>Mascarilla usada por los m\u00e9dicos contra la peste negra<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Los bacteri\u00f3logos\u00a0<strong>Kitasato<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>Yersin<\/strong>\u00a0descubrieron, que el origen de la peste era la bacteria\u00a0<strong>yersinia pestis<\/strong>, que afectaba a las ratas negras y a otros roedores y se transmit\u00eda a trav\u00e9s de los par\u00e1sitos que viv\u00edan en esos animales, en especial las pulgas, las cuales inoculaban el bacilo a los humanos con su picadura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La peste era pues una zoonosis, una enfermedad que pasa de los animales a los seres humanos. El contagio era f\u00e1cil, porque ratas y humanos estaban presentes en graneros, molinos y casas, lugares en donde se almacenaba o se transformaba el grano del que se alimentan estos roedores, circulaban por los mismos caminos y se trasladaban con los mismos medios, como los barcos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La bacteria rondaba los hogares durante un per\u00edodo de entre 16 y 23 d\u00edas antes de que se manifestaran los primeros s\u00edntomas de la enfermedad. Transcurr\u00edan entre tres y cinco d\u00edas m\u00e1s, hasta que se produjeran las primeras muertes, y tal vez una semana m\u00e1s hasta que la poblaci\u00f3n no adquir\u00eda conciencia plena del problema en toda su dimensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La forma de la enfermedad m\u00e1s corriente era la peste bub\u00f3nica primaria, pero hab\u00eda otras variantes:<\/p>\n\n\n\n<ol><li>La peste septic\u00e9mica, en la cual el contagio pasaba a la sangre, lo que se manifestaba en forma de visibles manchas oscuras en la piel de ah\u00ed el nombre de&nbsp;<em>\u201cmuerte negra\u201d<\/em>&nbsp;que recibi\u00f3 la epidemia.<\/li><li>La peste neum\u00f3nica, que afectaba el aparato respiratorio y provocaba una tos expectorante que pod\u00eda dar lugar al contagio a trav\u00e9s del aire. La peste septic\u00e9mica y la neum\u00f3nica no dejaban supervivientes.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583772769.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Las autoridades de distintas ciudades llegaron a la conclusi\u00f3n, de que la enfermedad tardaba no m\u00e1s de 39 d\u00edas en aparecer y, los que lograban sobrevivir no volv\u00edan a contagiarse nuevamente. Esto provocaba la conocida cuarentena, que pasaban viajeros y navegantes confinados a la llegada de algunas ciudades italianas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Cient\u00edficos del siglo XXI indican, que la enfermedad podr\u00eda tener un periodo de incubaci\u00f3n no contagioso de unos diez o doce d\u00edas. A \u00e9ste seguir\u00eda un periodo de latencia asintom\u00e1tico, pero contagioso, de unos veinte o veintid\u00f3s d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Posteriormente, aparecer\u00edan los s\u00edntomas y la enfermedad mataba en cuatro o cinco d\u00edas m\u00e1s. De ser as\u00ed, este periodo de incubaci\u00f3n y latencia tan largo ser\u00eda una de las causas que permiti\u00f3 su r\u00e1pida propagaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Los documentos m\u00e1s fiables son censos con fines recaudatorios, que no tienen en cuenta la poblaci\u00f3n exenta de impuestos por distintos motivos. Pese a todo, indica que la peste negra pudo presentar una mortalidad del 80&nbsp;%, extrapolando datos de la epidemia padecida en la ciudad china de&nbsp;<strong>Cant\u00f3n<\/strong>&nbsp;hacia el a\u00f1o 1894.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">El principal medio de contagio de la peste eran las picaduras de las pulgas, que campaban a sus anchas en una sociedad con tan poca higiene como la medieval. Pese a que es dif\u00edcil constatarlo con una enfermedad que afect\u00f3 a tantas personas de todo tipo y condici\u00f3n, s\u00ed que parece, que determinadas ocupaciones estaban m\u00e1s expuestas a padecer peste que otras, siendo las m\u00e1s peligrosas ser comerciante de pa\u00f1os, las pulgas se esconden entre los tejidos que, por ejemplo, ser herrero.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583736967.jpg\" alt=\"f10\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">De hecho, pronto se dieron cuenta del peligro de las vestiduras y entre las primeras medidas, que se emplearon en Europa para evitar el contagio, fue el de quemar la ropa de los infectados o prohibir la entrada de cargamentos de tejidos en las ciudades. Incluso en algunas ciudades se permit\u00eda la entrada al viajero solo despu\u00e9s de haberse deshecho de las ropas, que se tra\u00eda puestas, cambiadas por otras seguras prestadas por la propia ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA EXTENSI\u00d3N DE LA ENFERMEDAD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Se inicia en Europa en la ciudad de&nbsp;<strong>Caffa<\/strong>&nbsp;(la actual Feodosia) en la pen\u00ednsula de&nbsp;<strong>Crimea<\/strong>&nbsp;a orillas del mar Negro. En el a\u00f1o 1346, Caffa estaba asediada por el ej\u00e9rcito mongol, en cuyas filas se manifest\u00f3 la enfermedad. Se dijo, que fueron los mongoles quienes extendieron el contagio a los sitiados. Seg\u00fan el cronista genov\u00e9s&nbsp;<strong>Gabriele de Mussis<\/strong>, los rudos guerreros de las estepas asi\u00e1ticas cargaron sus catapultas con los cad\u00e1veres de sus muertos y los lanzaron a la ciudad. Algo as\u00ed como el primer ataque bacteriol\u00f3gico de la historia. Se tiene constancia, de que la enfermedad sali\u00f3 en barco de esta ciudad, en octubre del a\u00f1o 1347.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Cuando tuvieron conocimiento de la epidemia, los mercaderes genoveses que manten\u00edan all\u00ed una importante colonia comercial huyeron despavoridos, llevando consigo los bacilos y lleg\u00f3 a&nbsp;<strong>Mesina<\/strong>&nbsp;(sur de Italia) a finales de dicho a\u00f1o, desde donde se difundi\u00f3 por el resto del continente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583668678.jpg\" alt=\"f9\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Hubo una guerra entre el Reino h\u00fangaro y el napolitano en el a\u00f1o 1347, puesto que el rey Luis&nbsp;I de Hungr\u00eda reclamaba el trono despu\u00e9s del asesinato de su hermano&nbsp;<strong>Andr\u00e9s<\/strong>, quien muri\u00f3 asesinado por su propia esposa, la reina&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/cultura---ocio\/lado-oscuro-reina-maria-cristina-borbon-sicilias\/20141103110417108836.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Juana I de N\u00e1poles<\/a>. De esta manera, Luis condujo una campa\u00f1a militar que coincidi\u00f3 con el estallido de la Peste Negra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Ante tanta muerte por la enfermedad, la campa\u00f1a pronto tuvo que ser suspendida y los h\u00fangaros regresaron a casa, extendiendo la pandemia por todo el centro de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La peste se extendi\u00f3 desde Italia por toda Europa afectando territorios de las actuales&nbsp;<strong>Francia, Espa\u00f1a, Inglaterra, Breta\u00f1a, Alemania, Hungr\u00eda&nbsp;<\/strong>la pen\u00ednsula&nbsp;<strong>Escandinava<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Rusia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Se estima, que entre el 30&nbsp;% y el 60&nbsp;% de la poblaci\u00f3n de Europa muri\u00f3 desde el comienzo del brote a la mitad del siglo XIV. Aproximadamente 25 millones de muertes tuvieron lugar s\u00f3lo en Europa junto a otros 40 a 60 millones en&nbsp;<strong>\u00c1frica y Asia<\/strong>. Algunas localidades fueron totalmente despobladas y los pocos supervivientes huyeron y extendieron la enfermedad a\u00fan m\u00e1s lejos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La gran p\u00e9rdida de poblaci\u00f3n trajo cambios econ\u00f3micos basados en el incremento de la movilidad social, porque la despoblaci\u00f3n erosionaba las obligaciones de los campesinos a permanecer en sus tierras. La peste provoc\u00f3 una contracci\u00f3n del \u00e1rea cultivada en Europa, lo que hizo descender profundamente la producci\u00f3n agraria. Esta ca\u00edda lleg\u00f3 a ser de un 40&nbsp;% en la zona norte de Italia, en el periodo comprendido entre los a\u00f1os 1340 y 1370.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La repentina escasez de mano de obra barata proporcion\u00f3 un gran incentivo para la innovaci\u00f3n, que ayud\u00f3 a traer el fin de la&nbsp;<strong>Edad Media.<\/strong>&nbsp;La peste negra acab\u00f3 con un tercio de la poblaci\u00f3n de Europa y se repiti\u00f3 en sucesivas oleadas hasta el a\u00f1o 1490. Ninguno de los brotes posteriores alcanz\u00f3 la gravedad de la epidemia del a\u00f1o 1348.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583634130.jpg\" alt=\"f8\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Si seguimos la explicaci\u00f3n de la medievalista Ana Luisa Haindl, fueron los pueblos de las estepas quienes se habr\u00edan contagiado fuertemente, porque usaban pieles de animales sin curtir para vestirse Entonces, la transmisi\u00f3n de pulgas, agente transmisor de la peste, era inevitable. De hecho, hoy los cient\u00edficos no culpan tanto a las ratas del contagio de la peste, sino m\u00e1s a las pulgas, presentes no s\u00f3lo en los roedores, sino tambi\u00e9n en otros mam\u00edferos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En todo caso, una de las grandes cuestiones que se plantean es la velocidad de propagaci\u00f3n de la peste negra. Algunos historiadores nos dicen que la modalidad mayoritaria fue la peste neum\u00f3nica o pulmonar, y que su transmisi\u00f3n a trav\u00e9s del aire hizo que el contagio fuera muy r\u00e1pido<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Como dice&nbsp;<strong>Ana Luisa Haindl<\/strong>, las costumbres de las sociedades tampoco ayudaron mucho para contener la peste. Las ciudades europeas sol\u00edan ser de aproximadamente 40.000 habitantes. Las ciudades m\u00e1s grandes de la \u00e9poca eran orientales:&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/historia\/esplendor-imperio-turco-otomano\/20151202144850122982.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Damasco o Constantinopla<\/a>, con un mill\u00f3n de habitantes. Sin embargo, la forma en la que viv\u00eda la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, era de unas condiciones de hacinamiento e higiene bastante precarias para nuestros par\u00e1metros actuales.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583569693.jpg\" alt=\"f7\" \/><figcaption><em>San Sebasti\u00e1n sacando un bubo de peste. Detalle de los murales de la Capilla de San Sebasti\u00e1n, Lanslevillard, Francia. An\u00f3nimo franc\u00e9s del siglo XV<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La gente en esos d\u00edas no ten\u00eda la costumbre de lavarse las manos, tampoco el ba\u00f1o era a diario. La ropa se usaba varios d\u00edas seguidos, la gente viv\u00eda en casas peque\u00f1as, a veces con una sola habitaci\u00f3n, albergando un grupo familiar completo, muchas veces conviviendo con animales dom\u00e9sticos y ratas. Hay que pensar en ciudades sin alcantarillado y casas sin ba\u00f1o. Todo eso crea condiciones muy adversas para evitar la propagaci\u00f3n de una peste.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Cuando la peste lleg\u00f3 a la ciudad de&nbsp;<strong>Florencia<\/strong>, en el a\u00f1o 1348, r\u00e1pidamente se propag\u00f3. Algunos se encerraron en sus casas, otros paseaban por la ciudad con flores arom\u00e1ticas para inhalar debido al fuerte olor a podredumbre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La cantidad de muertos fue tal, que como cuenta el escritor florentino&nbsp;<strong>Giovanni Boccaccio<\/strong>&nbsp;en su libro \u201c<em>El Decamer\u00f3n\u201d<\/em>, las iglesias no contaban con espacio suficiente para recibir los cuerpos, por lo que hubo que excavar grandes fosas comunes. Y eso que eran los m\u00e1s afortunados de la sociedad. En los barrios populares, a los muertos simplemente los arrojaban a la calle.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583519576.jpg\" alt=\"f6\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Por otro lado, cuando se afectaban los pulmones y la sangre, la muerte se produc\u00eda de forma segura y en un plazo de horas, de un d\u00eda como m\u00e1ximo, a menudo antes de que se desarrollara la tos expectorante, que era el veh\u00edculo de transmisi\u00f3n. Por tanto, dada la r\u00e1pida muerte de los portadores de la enfermedad, el contagio por esta v\u00eda s\u00f3lo pod\u00eda producirse en un tiempo muy breve, y su expansi\u00f3n ser\u00eda m\u00e1s lenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Como estamos viendo, la transmisi\u00f3n se produjo a trav\u00e9s de barcos y personas que transportaban los fat\u00eddicos agentes, las ratas y las pulgas infectadas, entre las mercanc\u00edas o en sus propios cuerpos, y de este modo propagaban la peste, sin darse cuenta, all\u00ed donde llegaban. Las grandes ciudades comerciales eran los principales focos de recepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Desde ellas, la plaga se transmit\u00eda a los burgos y las villas cercanas, que a su vez irradiaban el mal hacia otros n\u00facleos de poblaci\u00f3n pr\u00f3ximos y hacia el campo circundante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Estas ciudades, a su vez, se convert\u00edan en nuevos epicentros de propagaci\u00f3n a escala regional e internacional. La propagaci\u00f3n por v\u00eda mar\u00edtima pod\u00eda alcanzar unos 40 kil\u00f3metros diarios, mientras que por v\u00eda terrestre oscilaba entre 0,5 y 2 kil\u00f3metros, con tendencia a aminorar la marcha en estaciones m\u00e1s fr\u00edas o latitudes con temperaturas e \u00edndices de humedad m\u00e1s bajos. Ello explica que muy pocas regiones se libraran de la plaga, tal vez, s\u00f3lo Islandia y Finlandia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">A pesar de que muchos hu\u00edan al campo cuando se detectaba la peste en las ciudades y se dec\u00eda que lo mejor era huir pronto y volver tarde. En cierto modo, las ciudades eran m\u00e1s seguras, dado que el contagio era m\u00e1s lento porque las pulgas ten\u00edan m\u00e1s v\u00edctimas a las que atacar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En efecto, se ha constatado que la progresi\u00f3n de las enfermedades infecciosas es m\u00e1s lenta cuanto mayor es la densidad de poblaci\u00f3n, y que la fuga contribu\u00eda a propagar el mal, sin apenas dejar zonas a salvo y el campo no escap\u00f3 de las garras de la epidemia. En cuanto al n\u00famero de muertes causadas por la peste negra, los estudios recientes arrojan cifras espeluznantes.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583484885.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">El \u00edndice de mortalidad pudo alcanzar el 60% en el conjunto de Europa, ya como consecuencia directa de la infecci\u00f3n, ya por los efectos indirectos de la desorganizaci\u00f3n social provocada por la enfermedad, desde las muertes por hambre hasta el fallecimiento de ni\u00f1os y ancianos por abandono o falta de cuidados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, por ejemplo, pudo haber pasado de seis millones de habitantes a dos o bien dos y medio, con lo que habr\u00eda perecido entre el 60 y el 65 % de la poblaci\u00f3n<strong>.<\/strong>&nbsp;Se ha calculado que \u00e9sta fue la mortalidad en Navarra, mientras que en Catalu\u00f1a se situ\u00f3 entre el 50 y el 70 %.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">M\u00e1s all\u00e1 de los Pirineos, los datos abundan en la idea de una cat\u00e1strofe demogr\u00e1fica. En Perpi\u00f1\u00e1n fallecieron del 58 al 68 % de notarios y jurisperitos. Tasas parecidas afectaron al clero de Inglaterra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La Toscana, una regi\u00f3n italiana caracterizada por su dinamismo econ\u00f3mico, perdi\u00f3 entre el 50 y el 60 % de la poblaci\u00f3n.&nbsp;<strong>Siena<\/strong>&nbsp;y<strong>&nbsp;San Gimignano<\/strong>, alrededor del 60 %, Prato y Bolonia algo menos, sobre el 45 %, y Florencia vio como de sus 92.000 habitantes quedaban poco m\u00e1s de 37.000. En t\u00e9rminos absolutos, los 80 millones de europeos quedaron reducidos a tan s\u00f3lo 30 millones de personas entre los a\u00f1os 1347 y 1353.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Los brotes posteriores de la epidemia cortaron de ra\u00edz la recuperaci\u00f3n demogr\u00e1fica de Europa, que no se consolid\u00f3 hasta casi una centuria m\u00e1s tarde, a mediados del siglo XV.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583455175.jpg\" alt=\"f4\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Durante los decenios, que siguieron a la&nbsp;<strong>gran epidemia de 1347-1353,<\/strong>&nbsp;se produjo un notorio incremento de los salarios, a causa de la escasez de trabajadores. Hubo, tambi\u00e9n, una fuerte emigraci\u00f3n del campo a las ciudades, que recuperaron su dinamismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En el campo, una parte de los campesinos pobres pudieron acceder a tierras abandonadas, por lo que creci\u00f3 el n\u00famero de campesinos con propiedades medianas, lo que dio un nuevo impulso a la econom\u00eda rural. As\u00ed, algunos autores sostienen que la mortandad provocada por la peste pudo haber acelerado el arranque del&nbsp;<strong>Renacimiento<\/strong>&nbsp;y el inicio de la modernizaci\u00f3n de&nbsp;<strong>Europa<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Las malas condiciones de higiene, una medicina precaria y alimentaci\u00f3n deficitaria fueron factores clave en su incidencia. La enfermedad golpe\u00f3 las estructuras sociales, como a la&nbsp;<strong>Iglesia<\/strong>, y fue un antecedente para los cambios que vendr\u00e1n en el siglo siguiente con la formaci\u00f3n de los Estados nacionales y el Renacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA MEDICINA MEDIEVAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La medicina era impartida en las universidades, pero era m\u00e1s emp\u00edrica que cient\u00edfica y segu\u00eda influida en buena medida por los conocimientos aportados por&nbsp;<strong>Galeno de P\u00e9rgamo<\/strong>&nbsp;y otros autores griegos y latinos. La pr\u00e1ctica m\u00e9dica se realizaba de una forma reflexiva, partiendo de los textos cl\u00e1sicos, y no cient\u00edfica, basada en la experimentaci\u00f3n metodol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La medicina medieval, como vemos, era muy precaria. No sab\u00edan qu\u00e9 provocaba la enfermedad y mucho menos, c\u00f3mo curarla o prevenirla. Se usan brebajes de hierbas y piedras preciosas, a veces metales pesados, sangr\u00edas para bajar la fiebre, pomadas para neutralizar el veneno de los bubones. Eran pr\u00e1cticas m\u00e1s perjudiciales que sanadoras. Algunos m\u00e9dicos acertaron con algunas medidas como el uso de mascarillas o los medios para purificar el aire. Por ejemplo, se cuenta que el<strong>&nbsp;Papa Clemente VI<\/strong>&nbsp;se salv\u00f3, porque se mantuvo aislado y rodeado de fogatas con hierbas arom\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL FIN DEL MUNDO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Si seguimos al gran historiador&nbsp;<strong>Le Goff&nbsp;<\/strong>nos dice, que la gente de la Europa medieval, viv\u00eda en el temor.&nbsp;<em>\u201cLas matanzas de las invasiones b\u00e1rbaras, la gran peste del siglo VI, las terribles hambrunas que se repiten de vez en cuando mantienen la angustiosa espera: mezcla de temor y de esperanza pero, principalmente y cada vez m\u00e1s, miedo, p\u00e1nico, terror colectivo. El Occidente medieval, en esa espera de la salvaci\u00f3n, es el mundo del miedo ineludible\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Por ello, se extiende la idea de un inminente fin del mundo y la llegada de un anticristo, que eran comunes en la \u00e9poca. Ello permiti\u00f3 el surgimiento de varias corrientes de pensamiento como el milenarismo, que aspiraba a la realizaci\u00f3n de la dicha eterna, en la tierra. Tambi\u00e9n surgieron movimientos alternativos como los c\u00e1taros, quienes propugnaban la idea de la salvaci\u00f3n a partir de la vida asc\u00e9tica lejos del mundo material, y cuestionaban a la Iglesia Cat\u00f3lica, quien los combati\u00f3 con todo su poder al considerarlos herejes.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583338694.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Ya en el siglo XII, se hab\u00edan desarrollado con fuerza las ideas milenaristas y con ello, el&nbsp;<strong>Fin del Mundo<\/strong>&nbsp;est\u00e1 cerca y la&nbsp;<strong>Segunda Venida de Cristo&nbsp;<\/strong>era inminente. Las calamidades que se sufr\u00edan, como guerras y las pestes, se interpretan como indicios apocal\u00edpticos y algunos l\u00edderes son vistos como encarnaciones del Anticristo. La idea, que se desarrolla es que la pestes, es un castigo por los pecados est\u00e1 muy difundida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">El mismo&nbsp;<strong>Giovanni Boccaccio<\/strong>&nbsp;en su obra \u201c<em>El Decamer\u00f3n<\/em>&nbsp;\u201cdeja entrever la idea de la aparici\u00f3n de la plaga en Florencia como un designio divino. En dicha obra Boccacio dec\u00eda:&nbsp;<em>\u201cLleg\u00f3 la mort\u00edfera peste que o por obra de los cuerpos superiores o por nuestras acciones inicuas fue enviada sobre los mortales por la justa ira de Dios para nuestra correcci\u00f3n que hab\u00eda comenzado algunos a\u00f1os antes en las partes orientales priv\u00e1ndolas de gran cantidad de vivientes\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583276768.jpg\" alt=\"f2\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Como dice la medievalista&nbsp;<strong>Ana Luisa Haindl<\/strong>, desde el punto de vista espiritual, surgen varias reacciones ante la Peste: algunos aumentan su fe y rezan m\u00e1s que nunca. Pero, este aumento de la fe, cuando no es bien encauzado, puede caer en pr\u00e1cticas fan\u00e1ticas e incluso heterodoxas, como los famosos flagelantes que recorren Europa, predicando el fin del mundo, ayunando y protagonizando autoflagelaciones p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La iglesia cat\u00f3lica viv\u00eda en aquellos tiempos hist\u00f3ricos, cismas internos y el cuestionamiento a la autoridad papal, debido a la ostentaci\u00f3n y el v\u00ednculo con el poder pol\u00edtico de reyes y se\u00f1ores feudales. Algunas personas ir\u00e1n desarrollando un pensamiento cr\u00edtico mayor, que los llevar\u00e1, m\u00e1s adelante, a cuestionar los dogmas y autoridades religiosas, que llevar\u00e1 a la&nbsp;<strong>Reforma Protestante<\/strong>, pero tambi\u00e9n al Humanismo del siglo XV y XVI y a la Contrarreforma del siglo XVII.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Sin embargo, la religi\u00f3n segu\u00eda unificando a&nbsp;<strong>Europa bajo la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/strong>&nbsp;En aquel momento hist\u00f3rico exist\u00eda una gran desafecci\u00f3n debido al traslado de la corte papal a la ciudad francesa de Avign\u00f3n. Por otra parte, muchos cl\u00e9rigos, obispos e incluso los propios Papas eran dados a los placeres mundanos, poseer y pasearse con concubinas o aceptar la simon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/03\/30\/\/2020033011583126881.jpg\" alt=\"f1\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>EL CAMBIO CLIM\u00c1TICO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La peste negra se desarrolla en una \u00e9poca conocida como Peque\u00f1a Edad de Hielo, que debi\u00f3 comenzar hacia el a\u00f1o 1300, produciendo una disminuci\u00f3n en las cosechas, con el consiguiente incremento de hambrunas o malnutrici\u00f3n. Por tanto, la epidemia encontr\u00f3 a dos o m\u00e1s generaciones debilitadas desde la infancia por estos sucesos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Esto fue causado por peque\u00f1os cambios clim\u00e1ticos en Asia. Ciclos de primaveras h\u00famedas y veranos c\u00e1lidos, seguidos de repentinos periodos secos y fr\u00edos en Asia Central, que acabaron con la mayor\u00eda de los&nbsp;<em>jerbos<\/em>&nbsp;portadores de las pulgas y que forzaron a las pulgas a buscar otros animales alternativos, como fueron los humanos, los camellos o ratas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Estos cambios clim\u00e1ticos no s\u00f3lo afectan a los animales y las plantas sino tambi\u00e9n a los microbios que aunque no los veamos, forman parte de ese ecosistema tan complejo que es la Tierra<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Cada vez existen m\u00e1s ejemplos de c\u00f3mo las fluctuaciones en el clima, como ya vimos en la pandemia de Justiniano, pueden afectar a la poblaci\u00f3n de roedores y como consecuencia causar un brote infeccioso. Esto tambi\u00e9n sucede en los tiempos contempor\u00e1neos que nos toca vivir y as\u00ed por ejemplo, a inicios de la d\u00e9cada de los noventa del siglo pasado, debido a una \u00e9poca de intensas lluvias, la densidad de la poblaci\u00f3n de ratones silvestres aument\u00f3 en algunas zonas de los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Estos ratones son portadores de un tipo de virus, que en humanos causan un s\u00edndrome pulmonar grave, que puede ocasionar la muerte de forma r\u00e1pida. Se pudo constatar la muerte de varias personas y al inicio se denomin\u00f3 a este grupo de virus Hantavirus, que est\u00e1n distribuidos por todo el mundo y que fueron responsables de varios miles de casos de fiebres hemorr\u00e1gicas, que ocurrieron en los soldados norteamericanos durante la guerra de Corea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Nuestro planeta Tierra est\u00e1 formado por un ecosistema vivo y todo peque\u00f1o cambio puede afectar a las poblaciones de seres vivos, que habitan en \u00e9l. Los cambios clim\u00e1ticos que se est\u00e1n produciendo en nuestro tiempo tambi\u00e9n tendr\u00e1n consecuencias en el desarrollo de pandemias por eso debemos de ser conscientes de nuestras debilidades y tomarnos en serio el cambio clim\u00e1tico. Como hemos visto tanto en la pandemia de Justiniano como en la peste negra, hubo cambios clim\u00e1ticos que est\u00e1n en el origen de estos desastres sanitarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Estos cambios clim\u00e1ticos no s\u00f3lo afectan a los animales y las plantas sino tambi\u00e9n a los microbios que aunque no los veamos, forman parte de ese ecosistema tan complejo que es la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\n\n\n\n<p><strong>BIBLIOGRAFIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Abboud Haggar, Soha .&nbsp;<em>\u201cBagdad, pasado a cuchillo\u201d.<\/em>&nbsp;2001. La aventura de la Historia. Arlanza Ediciones. Madrid.<br>Austin Alchon, Suzanne.&nbsp;<em>\u201cA pest in the land: new world epidemics in a global perspective\u201d.<\/em>&nbsp;2003. University of New Mexico Press.<br>Benedictow, Ole J. \u201c<em>La Peste Negra, 1346-1353: La historia completa\u201d<\/em>. 2004. Edici\u00f3n espa\u00f1ola publicada en 2011. Akal. Madrid.<br>Betr\u00e1n, Jos\u00e9 Luis. \u201c<em>Historia de las epidemias en Espa\u00f1a y sus colonias<\/em>&nbsp;<em>(1348-1919)\u201d.<\/em>&nbsp;2006. La Esfera de los Libros. Madrid.<br>Byrne, Joseph Patrick. \u201c<em>Daily Life During the Black Death\u201d<\/em>. 2006. Westport: Librari of Congress.<br>Fuente, Mar\u00eda Jes\u00fas.&nbsp;<em>\u201cMensajera de la muerte: la peste negra\u201d.<\/em>&nbsp;2008. La aventura de la Historia. Arlanza Ediciones. Madrid.<br>Boccaccio, Giovanni. \u201c<em>Decamer\u00f3n<\/em>\u201d. 2013. Random House Mondadori. Barcelona.<br>Gonz\u00e1lves Cravioto, Enrique. \u201cPestes y pestilencia en la Antig\u00fcedad\u201d. 2003.&nbsp;<em>Historia 16.&nbsp;<\/em>Madrid.<br>Haensch, S; Bianucci, R; Signoli, M.&nbsp;<em>\u201cDistinct clones of Yersinia pestis caused the black death\u201d.<\/em>&nbsp;2010.&nbsp;<em>PLoS Pathog.<\/em><br>De Henley, Walter. \u201c<em>Walter of Henley and other treatises on estate management and accounting<\/em>\u201d. 1971. Primera impresi\u00f3n 1270. Gloucestershire: Clarendon Press.<br>Le Goff, Jacques. \u201c<em>La Baja Edad Media<\/em>\u201d. 2002. Siglo XX de Espa\u00f1a. Madrid.<br>Mart\u00edn, Julio.&nbsp;<em>\u201cIdentifican el microrganismo que origin\u00f3 la Peste Bub\u00f3nica\u201d.<\/em>&nbsp;2011. La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones. Madrid.<br>Monteano, Peio J. \u201c<em>La ira de Dios. Los navarros en la Era de la Peste (1348-1723)\u201d<\/em>. 2002. Pamiela. Pamplona.<br>Murray Fagan, Brian. \u201c<em>La peque\u00f1a Edad del Hielo: c\u00f3mo el clima afect\u00f3 a la historia de Europa (1300-1850)\u201d<\/em>. 2008. Gedisa. Barcelona.<br>Ole, Benedictow. \u201c<em>La Peste Negra (1346-1353)\u201d<\/em>. 2011. La historia completa, Akal. Madrid.<br>Sebasti\u00e1n Amarilla, Jos\u00e9 Antonio. \u201c<em>Historia econ\u00f3mica mundial\u201d<\/em>. 2005. Cr\u00edtica.<br>Solar , David.&nbsp;<em>\u201cTamerl\u00e1n Azote de Dios\u201d.<\/em>&nbsp;La aventura de la Historia. 2001. Arlanza Ediciones. Madrid.<br>Twigg, Graham. \u201c<em>The Black Death: A Biological Reappraisal<\/em>\u201d. 1985. Schocken Books. Nueva York.<br>Wu, Lien- T\u00e9. \u201c<em>Plague: A Manual for Medical and Public Health Matters\u201d.&nbsp;<\/em>1936. Weishengshu National Quarantine Service. Shanghai.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: EDMUNDO FAYANAS ESCUER Fuente: Nueva Tribuna 30\/03\/2020 La peste negra es la pandemia m\u00e1s devastadora en la historia de la Humanidad. Afect\u00f3 a&nbsp;Eurasia&nbsp;en el siglo XIV. Alcanz\u00f3 su punto m\u00e1ximo entre los a\u00f1os 1347 y 1353. Es dif\u00edcil conocer el n\u00famero de fallecidos, pero en el siglo XXI las estimaciones fueron de 25 millones &hellip; <a href=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=1060\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa peste negra\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":168,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[224378],"tags":[224538,224584,224661,224823],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1060"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/168"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1060"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1060\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1060"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1060"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1060"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}