{"id":1096,"date":"2020-05-04T08:23:00","date_gmt":"2020-05-04T07:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=1096"},"modified":"2020-05-04T08:23:00","modified_gmt":"2020-05-04T07:23:00","slug":"las-contradicciones-de-garibaldi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=1096","title":{"rendered":"Las contradicciones de Garibaldi"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"855\" height=\"490\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image.png?w=855\" alt=\"\" class=\"wp-image-1097\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image.png 855w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-300x172.png 300w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-768x440.png 768w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Autora<\/strong>: <strong>\u00c0NGELS VILLAR<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente<\/strong>: <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20200430\/48781298302\/giuseppe-garibaldi-unificacion-italia-nacionalismo-siglo-xix.html\" target=\"_blank\">La Vanguardia<\/a><\/em> 30\/04\/2020<\/p>\n\n\n\n<p>Durante gran parte del siglo XIX, Europa estuvo inmersa en un clima beligerante y revolucionario en el que diversas corrientes nacionalistas ansiaban acabar con el absolutismo, restaurado en el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20191008\/47842901706\/absolutismo-restauracion-congreso-viena.html\">Congreso de Viena en 1815<\/a>&nbsp;tras la ca\u00edda de Napole\u00f3n.&nbsp;<strong>Las grandes potencias europeas&nbsp;<\/strong>\u2013Austria, Prusia, Rusia y Gran Breta\u00f1a\u2013&nbsp;<strong>hab\u00edan dividido el Viejo Continente a partir del principio de legitimidad mon\u00e1rquica<\/strong>, sin tener en cuenta las aspiraciones de las distintas nacionalidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Italia, pr\u00e1cticamente unificada bajo el dominio napole\u00f3nico, qued\u00f3 nuevamente segmentada en distintos reinos y ducados, muchos de ellos bajo el yugo de potencias extranjeras. En ese entorno de convulsi\u00f3n creci\u00f3 Giuseppe Garibaldi.&nbsp;<strong>Seducido por los aires de nacionalismo y liberalismo&nbsp;<\/strong>de la \u00e9poca, lleg\u00f3 a convertirse en un referente para sus correligionarios. Y no solo entre los europeos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su leyenda como revolucionario se empez\u00f3 a forjar en Sudam\u00e9rica, donde particip\u00f3 en numerosas&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20170711\/47314186718\/8-claves-de-las-independencias-hispanoamericanas.html\">insurrecciones<\/a>&nbsp;durante los doce a\u00f1os que permaneci\u00f3 al otro lado del Atl\u00e1ntico. Con el tiempo,&nbsp;<strong>ser\u00eda conocido como el h\u00e9roe \u201cde dos Mundos\u201d<\/strong>. Sin embargo, su fama se propuls\u00f3 en el marco del proceso de unificaci\u00f3n de Italia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Garibaldi, Roma era el s\u00edmbolo de Italia, y a esta&nbsp;<strong>la conceb\u00eda unida bajo la f\u00f3rmula de la federaci\u00f3n<\/strong>. Se defin\u00eda como republicano, porque consideraba la rep\u00fablica el gobierno de los justos, y como anticlerical, porque en el clero ve\u00eda el origen de todo despotismo. Aseguraba ser un amante de la paz, pero no por ello dud\u00f3 en defender que \u201cla guerra es la vida del hombre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Tras su primer fracaso revolucionario, Garibaldi lleg\u00f3 a Brasil para seguir con su lucha a favor de los oprimidos<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Son varios los expertos que definen su papel en la unificaci\u00f3n italiana como contradictorio. Si por un lado defend\u00eda el republicanismo, por otro&nbsp;<strong>acept\u00f3 la monarqu\u00eda de los Saboya aun partiendo de premisas liberales<\/strong>. En todo caso, las circunstancias que rodean estas contradicciones explican en gran medida el camino que Garibaldi tom\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De marino a exiliado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 en 1807 en la ciudad de Niza, entonces perteneciente al reino de Piamonte. Pas\u00f3 diez a\u00f1os de su vida a bordo de buques mercantes siguiendo los pasos de su padre, un marino de origen genov\u00e9s, y con el tiempo lleg\u00f3 a obtener la licencia de capit\u00e1n. Se labraba un futuro como marinero, pero sus&nbsp;<strong>ansias de aventura&nbsp;<\/strong>truncaron esta carrera.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras sentirse seducido por el pensamiento socialista del franc\u00e9s Henri Saint-Simon, entr\u00f3 en contacto en uno de sus viajes con la sociedad secreta Joven Italia, fundada por Giuseppe Mazzini.\u00a0<strong>El republicano Mazzini era ac\u00e9rrimo defensor de la unidad italiana<\/strong>\u00a0a trav\u00e9s de un levantamiento popular. Garibaldi abandon\u00f3 el mar y se lanz\u00f3 a la lucha por la libertad y la uni\u00f3n de Italia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"823\" height=\"489\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-1.png?w=823\" alt=\"\" class=\"wp-image-1099\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-1.png 823w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-1-300x178.png 300w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-1-768x456.png 768w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption>Casa en la que naci\u00f3 Garibaldi en Niza. (Dominio p\u00fablico)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La primera aventura revolucionaria en la que particip\u00f3 estuvo a punto de costarle la vida. Form\u00f3 parte de la insurrecci\u00f3n de G\u00e9nova, que acab\u00f3 en fracaso, y&nbsp;<strong>el joven Garibaldi fue condenado a muerte<\/strong>. Consigui\u00f3 refugiarse en Marsella y, en 1835, huy\u00f3 rumbo a R\u00edo de Janeiro. Con 28 a\u00f1os iniciaba su primer exilio.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La aventura americana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ese rev\u00e9s no amedrent\u00f3 a un Garibaldi que lleg\u00f3 a Brasil dispuesto a continuar con su lucha a favor de los oprimidos.&nbsp;<strong>En Sudam\u00e9rica libr\u00f3 muchas batallas<\/strong>, la primera de ellas junto a los farrapos, campesinos que combat\u00edan la corrupci\u00f3n de la administraci\u00f3n poscolonial. Tambi\u00e9n fue all\u00ed donde conoci\u00f3 a la mujer a la que llamar\u00eda \u201cla madre de mis hijos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera de sus tres esposas, Ana Maria de Jesus Ribeiro da Silva, conocida como Anita, se convirti\u00f3 con solo 19 a\u00f1os en la compa\u00f1era de aventuras de&nbsp;<strong>un Garibaldi de 32 que empezaba a ser muy conocido por su coraje en la guerra<\/strong>. El primer encuentro de la pareja est\u00e1 rodeado de un halo de romanticismo. Contraer matrimonio no hab\u00eda figurado hasta entonces entre los planes de Garibaldi, que se hallaba inmerso en una revoluci\u00f3n tras otra. Pero la muerte de parte de sus amigos le hizo cambiar de opini\u00f3n. El destino se encarg\u00f3 del resto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l mismo&nbsp;<strong>explica en sus memorias c\u00f3mo conoci\u00f3 a Anita<\/strong>. Se encontraba una tarde en la cubierta del Itaparica, barco amarrado en la ciudad de Laguna, inmerso en sus propios pensamientos, cuando a trav\u00e9s de unos prism\u00e1ticos divis\u00f3 a una mujer a los lejos. A su regreso a tierra intent\u00f3 sin \u00e9xito ubicar la casa de la joven. Gracias a un lugare\u00f1o que hab\u00eda conocido a su llegada a Laguna la encontr\u00f3. Al saludarla simplemente le dijo: \u201cUsted debe ser m\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Un a\u00f1o antes de morir, Anita vio cumplido uno de los sue\u00f1os de su amado: luchar por Italia<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Anita se convirti\u00f3 en la madre de sus cuatro primeros hijos (Menotti, Ricciotti, Teresita y Rosita, que fallecer\u00eda a los dos a\u00f1os y medio) y estuvo a su lado, combatiendo como un soldado m\u00e1s, hasta su muerte en 1849.&nbsp;<strong>Permanecieron juntos diez a\u00f1os&nbsp;<\/strong>y no se perdieron una sola batalla en Brasil y Uruguay.<\/p>\n\n\n\n<p>Anita hab\u00eda abandonado su tierra y a su familia \u2013incluso al hombre con el que estaba casada\u2013 para seguir los pasos de Garibaldi, m\u00e1s por el amor que sent\u00eda hacia \u00e9l que por sus convicciones revolucionarias.&nbsp;<strong>Fue valiente en la guerra y celosa en su relaci\u00f3n sentimental<\/strong>. En alguna ocasi\u00f3n se hab\u00eda presentado ante su marido portando dos pistolas: una para matarle a \u00e9l y otra para la que sospechaba era su rival.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De Italia al nuevo destierro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un a\u00f1o antes de morir, Anita vio cumplido uno de los sue\u00f1os de su amado: luchar por Italia. Garibaldi y sus seguidores\u00a0<strong>zarparon hacia Europa alentados por las noticias de una nueva revoluci\u00f3n<\/strong>\u00a0por la unidad de la pen\u00ednsula italiana. El l\u00edder de los \u201ccamisas rojas\u201d (atuendo distintivo de los seguidores de Garibaldi) desembarc\u00f3 en G\u00e9nova con 41 a\u00f1os convertido en un personaje m\u00edtico. Pronto llegar\u00eda el desenga\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-3.png?w=396\" alt=\"\" class=\"wp-image-1101\" width=\"328\" height=\"351\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-3.png 396w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-3-280x300.png 280w\" sizes=\"(max-width: 328px) 85vw, 328px\" \/><figcaption>Anita Garibaldi fue la combativa primera esposa del revolucionario italiano. (Dominio p\u00fablico)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/rsc\/images\/3_1.gif\" alt=\"Anita Garibaldi fue la combativa primera esposa del revolucionario italiano.\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Combati\u00f3 en Lombard\u00eda contra los austr\u00edacos, pero su intento de hacerles retroceder no prosper\u00f3, y se vio obligado a refugiarse en Suiza y posteriormente en Piamonte. No obstante,&nbsp;<strong>durante un breve lapso estuvo en su querida Roma, convertida en rep\u00fablica<\/strong>, donde lleg\u00f3 a ocupar un esca\u00f1o como diputado en la Asamblea Constituyente. Fue posible gracias a la huida del atemorizado papa P\u00edo IX, que dej\u00f3 la ciudad libre del gobierno eclesi\u00e1stico, aunque por poco tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>La oposici\u00f3n francesa a la nueva situaci\u00f3n y los enfrentamientos con las tropas napolitanas consiguieron&nbsp;<strong>un a\u00f1o despu\u00e9s expulsar de Roma a Garibaldi y los suyos<\/strong>. Anita falleci\u00f3 en el curso de la escapada a causa de unas fiebres. De nuevo era condenado al exilio. Parti\u00f3 hacia Estados Unidos. Pero en esta ocasi\u00f3n se iniciaba una de las etapas m\u00e1s amargas de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Viudo y lejos de sus hijos (Menotti estaba en una escuela militar en Niza, Ricciotti en un colegio de Inglaterra y Teresita viv\u00eda con unos amigos),&nbsp;<strong>Garibaldi se sent\u00eda destrozado<\/strong>. Medio mundo se empe\u00f1aba en tratarlo como un gran h\u00e9roe, y no como el hombre en que se hab\u00eda convertido tras el fracaso de 1848.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Despert\u00f3 tal admiraci\u00f3n que en Gran Breta\u00f1a, las camisas rojas se hab\u00edan convertido en una prenda de moda<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Todo parec\u00eda estar en su contra, incluso en el terreno amoroso, donde&nbsp;<strong>sus relaciones no pasaban de meras aventuras<\/strong>. Tras la muerte de Anita desfilaron por su vida varias mujeres, pero ninguna lleg\u00f3 a suscitarle los sentimientos que ella le despert\u00f3, pese a que a\u00f1os despu\u00e9s contraer\u00eda matrimonio en otras dos ocasiones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Promesa de inactividad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En Estados Unidos le acogi\u00f3 su amigo Antonio Meucci, originario de Florencia, para el que trabaj\u00f3 un tiempo en su f\u00e1brica de velas. Luego reemprendi\u00f3 su vida como capit\u00e1n. Durante tres a\u00f1os, hasta 1854, surc\u00f3 los mares de Australia, Am\u00e9rica del Sur y China. Pero todo fue in\u00fatil. Cansado y nost\u00e1lgico,&nbsp;<strong>solicit\u00f3 al gobierno de Piamonte autorizaci\u00f3n para regresar<\/strong>. Camilo Benso Cavour, presidente del reino piamont\u00e9s y defensor de su monarca, V\u00edctor Manuel II, se la concedi\u00f3, pero con una condici\u00f3n: que se mantuviese alejado de la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>El temor que sent\u00eda Cavour hacia Garibaldi estaba totalmente justificado. A mediados del siglo XIX el revolucionario era un hombre de una gran influencia.\u00a0<strong>Sus heroicidades le hab\u00edan convertido en un personaje idolatrado<\/strong>. En el punto m\u00e1s \u00e1lgido de su fama un impreso sat\u00edrico, que circul\u00f3 entre sus seguidores, lo mostraba de pie sobre un altar, entre rifles y ca\u00f1ones, con una inscripci\u00f3n que rezaba as\u00ed: \u201cHijos de Italia, si quer\u00e9is secar las antiguas l\u00e1grimas de Roma y Venecia, no importa que el cl\u00e9rigo no diga misa: estas son las velas y este es el santo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"348\" height=\"486\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-4.png?w=348\" alt=\"\" class=\"wp-image-1102\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-4.png 348w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-4-215x300.png 215w\" sizes=\"(max-width: 348px) 85vw, 348px\" \/><figcaption>Garibaldi retratado en un grabado. (Dominio p\u00fablico)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Y las an\u00e9cdotas no son pocas. Despert\u00f3 tal admiraci\u00f3n que, a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1864, cuando visit\u00f3 Gran Breta\u00f1a, las camisas rojas se hab\u00edan convertido en una prenda de moda entre la vestimenta femenina.&nbsp;<strong>Hab\u00eda una polca con su nombre, adem\u00e1s de un vals, unas galletas y un perfume<\/strong>. Pero esta veneraci\u00f3n, tan extrema como superficial, nunca cambi\u00f3 la personalidad del revolucionario.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Vuelta a las andadas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tras el per\u00edodo de destierro&nbsp;<strong>deb\u00eda empezar una nueva vida alejado del ajetreo pol\u00edtico y la guerra<\/strong>. Dispuesto a ello, utiliz\u00f3 los pocos ahorros de los que dispon\u00eda y la herencia de un hermano para comprar parte de la isla sarda de Caprera (un decenio despu\u00e9s unos amigos ingleses le regalaron el resto). Con su habitual tenacidad, Garibaldi se empe\u00f1\u00f3 en construir su propia casa en la isla, a pesar de su m\u00e1s bien escasa destreza como alba\u00f1il.<\/p>\n\n\n\n<p>Intentando cumplir la condici\u00f3n impuesta por el gobierno piamont\u00e9s, el h\u00e9roe de grandes batallas se dedic\u00f3 a la pesca, a cuidar animales y a cultivar hortalizas, mientras viv\u00eda alg\u00fan que otro escarceo amoroso. \u00c9l mismo defin\u00eda esta etapa como un per\u00edodo sin importancia. Tanta tranquilidad no iba a durar demasiado.&nbsp;<strong>Su residencia en Caprera se convirti\u00f3 en punto de encuentro de pol\u00edticos, exiliados y aventureros<\/strong>&nbsp;con planes descabellados para reanudar la lucha por la unificaci\u00f3n de Italia.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Volv\u00eda a estar en el campo de batalla, siendo consciente de que los pol\u00edticos se serv\u00edan de su fama<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Por ello, Garibaldi no tard\u00f3 en volver a las andadas, pero esta vez en un bando distinto.&nbsp;<strong>Entr\u00f3 en contacto con el llamado Grupo de G\u00e9nova<\/strong>, formado sobre todo por antiguos garibaldinos que hab\u00edan abandonado el republicanismo y se hab\u00edan adherido al programa de la Sociedad Nacional. Esta era una asociaci\u00f3n que conceb\u00eda&nbsp;<strong>la unidad italiana bajo un sistema mon\u00e1rquico<\/strong>, y no republicano como Mazzini.<\/p>\n\n\n\n<p>Al parecer, el alegato de uno de los fundadores de la organizaci\u00f3n convenci\u00f3 al viejo revolucionario. Giorgio Pallavicino Trivulzio dijo: \u201c<strong>Lo que necesitamos son armas<\/strong>, no la ch\u00e1chara de Mazzini. El Piamonte tiene soldados y ca\u00f1ones, por tanto soy piamont\u00e9s. Hoy el Piamonte es mon\u00e1rquico por tradici\u00f3n y por inteligencia y est\u00e1 en guardia, por tanto no soy republicano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Garibaldi, durante a\u00f1os exponente del republicanismo,\u00a0<strong>se convirti\u00f3 al principio mon\u00e1rquico<\/strong>. Argumentaba que siempre defender\u00eda la rep\u00fablica, pero que, present\u00e1ndose en ese momento la oportunidad de unir Italia combinando las fuerzas mon\u00e1rquicas y las nacionalistas, \u00e9l estaba dispuesto a aceptar este reto.\u00a0<strong>Mantuvo varias reuniones con Cavour<\/strong>, que le nombr\u00f3 general de divisi\u00f3n. Volv\u00eda a estar en el campo de batalla, siendo consciente de que los pol\u00edticos se serv\u00edan de su fama y luchando bajo el mando del rey V\u00edctor Manuel.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"463\" height=\"496\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-5.png?w=463\" alt=\"\" class=\"wp-image-1103\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-5.png 463w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-5-280x300.png 280w\" sizes=\"(max-width: 463px) 85vw, 463px\" \/><figcaption>Giuseppe Garibaldi en los Alpes junto a otros revolucionarios. (Picasa \/ Dominio p\u00fablico)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Sin embargo, nada fue como anta\u00f1o.&nbsp;<strong>El trato que Garibaldi y los suyos recibieron por parte de las autoridades no era ni el deseado&nbsp;<\/strong>ni el que merec\u00edan: les prohibieron usar sus camisas rojas, los uniformes les llegaban con cuentagotas e incompletos, no dispon\u00edan de unidades de caballer\u00eda, ni de artiller\u00eda ni tropas de apoyo. Tan solo voluntarios. Pero no por ello cejaron en su empe\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desenga\u00f1o y lucha<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estando involucrado en la guerra, Garibaldi contrajo por segunda vez matrimonio, aunque su duraci\u00f3n fue escasamente de cinco minutos. Durante una campa\u00f1a militar en 1859 conoci\u00f3 a la condesa Giuseppina Raimondi. Una vez m\u00e1s el soldado manten\u00eda una relaci\u00f3n con una joven de 18 a\u00f1os. No obstante, la arist\u00f3crata ten\u00eda un amplio bagaje en intrigas amorosas, y&nbsp;<strong>cuando se cas\u00f3 con Garibaldi estaba embarazada de un antiguo amante<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El revolucionario&nbsp;<strong>recibi\u00f3 una nota an\u00f3nima el d\u00eda del enlace<\/strong>&nbsp;en la que se le comunicaba la fatal noticia. Nada m\u00e1s abandonar la iglesia el matrimonio se dio por roto, aunque, cuando a\u00f1os m\u00e1s tarde quisieron obtener el divorcio, sufrieron la gran humillaci\u00f3n de ver aireada en la prensa la verdad de su relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Bajo la consigna de \u201cRoma o la muerte\u201d luch\u00f3 durante a\u00f1os contra el poder pontificio sin grandes avances<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para olvidar esta breve pero ultrajante historia, Garibaldi se dedic\u00f3 a la guerra por completo.&nbsp;<strong>El reino de Italia se proclamar\u00eda dos a\u00f1os despu\u00e9s<\/strong>. Al fin ve\u00eda su gran sue\u00f1o convertido en realidad, aunque fuese en un r\u00e9gimen mon\u00e1rquico.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el eterno defensor de la libertad no se mostr\u00f3 satisfecho: Roma segu\u00eda siendo ciudad papal. Bajo la consigna de \u201cRoma o la muerte\u201d&nbsp;<strong>luch\u00f3 durante a\u00f1os contra el poder pontificio<\/strong>&nbsp;sin grandes avances, siendo herido en una ocasi\u00f3n y detenido en otras. Nunca consigui\u00f3 entrar en la Ciudad Eterna.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El reposo del guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Incansable y tenaz, tras casi un decenio de batallas y desacuerdos con el gobierno italiano,<strong>&nbsp;decidi\u00f3 prestar sus servicios durante un a\u00f1o a la Rep\u00fablica Francesa<\/strong>, donde fue diputado en la Asamblea de Burdeos. Poco antes hab\u00eda ca\u00eddo&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20191216\/472182879808\/napoleon-iii-francia.html\">el imperio de Napole\u00f3n III<\/a>&nbsp;a ra\u00edz de la guerra franco-prusiana, en la que Garibaldi particip\u00f3, aunque rebel\u00e1ndose ante el mando franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Regres\u00f3 a Caprera para ver crecer a sus tres nuevos hijos, Clelia, Rosa y Manlio, fruto de la relaci\u00f3n que hab\u00eda iniciado un lustro atr\u00e1s con Francesca Armosino, para volver a la pol\u00edtica tres a\u00f1os m\u00e1s tarde,&nbsp;<strong>ocupando un esca\u00f1o en el Parlamento romano<\/strong>. Poco despu\u00e9s se retiraba definitivamente a Caprera, donde Francesca le cuidar\u00eda en unos a\u00f1os de vejez que aprovech\u00f3 para escribir sus memorias.<\/p>\n\n\n\n<p>Garibaldi, con limitados recursos econ\u00f3micos, quiso&nbsp;<strong>pasar el tiempo que le restaba en el \u00e1mbito de la paz dom\u00e9stica<\/strong>, c\u00f3modo con sus costumbres. Ba\u00f1os de agua fr\u00eda, que consideraba buenos para la salud, y una misma dieta: aceitunas, tomate, aceite de oliva, albahaca, anchoas y vino. La poca carne que consum\u00eda la cocinaba al estilo sudamericano.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero\u00a0<strong>estos peque\u00f1os placeres no aplacaban los pesares que surgieron<\/strong>. Vio c\u00f3mo Francesca se deshizo de todos aquellos amigos que le disgustaban, sufri\u00f3 que sus hijos y nietos abandonaran el hogar para iniciar su vida en solitario y soport\u00f3 que las conversaciones diarias en la hacienda versaran sobre todo en torno al dinero.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"412\" height=\"488\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-6.png?w=412\" alt=\"\" class=\"wp-image-1104\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-6.png 412w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/05\/image-6-253x300.png 253w\" sizes=\"(max-width: 412px) 85vw, 412px\" \/><figcaption>Fotograf\u00eda de Giuseppe Garibaldi del a\u00f1o 1866. (Dominio p\u00fablico)<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Su situaci\u00f3n econ\u00f3mica era p\u00e9sima<\/strong>, a pesar del negocio que dirig\u00eda Francesca, que en 1880 se convirti\u00f3 en su tercera esposa al formalizarse la relaci\u00f3n. Garibaldi se negaba continuamente a aceptar la pensi\u00f3n que el gobierno italiano le ofreci\u00f3 despu\u00e9s de que en los peri\u00f3dicos saliera publicada la noticia sobre el estado de cuentas de la familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, presionado por los suyos, se humill\u00f3 y acept\u00f3 la anualidad ofrecida por el Estado, pero \u00e9l no disfrut\u00f3 del dinero.&nbsp;<strong>Las cincuenta mil liras se desvanecieron<\/strong>, repartidas entre sus hijos. La mayor parte se la llev\u00f3 Menotti, que se encontraba en bancarrota. El resto se distribuy\u00f3 entre Teresita, Francesca, Clelia, Manlio y Ricciotti, que viv\u00eda en Londres muy por encima de sus posibilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la situaci\u00f3n, el antiguo revolucionario&nbsp;<strong>solo hall\u00f3 refugio en la literatura<\/strong>. En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida escribi\u00f3, adem\u00e1s de sus memorias,&nbsp;<em>Clelia, Los voluntarios Cantoni&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>Los Mil<\/em>, todas ellas novelas hist\u00f3ricas que no cosecharon demasiado \u00e9xito. La muerte le lleg\u00f3 la tarde del 2 de junio de 1882, a la edad de 75 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora: \u00c0NGELS VILLAR Fuente: La Vanguardia 30\/04\/2020 Durante gran parte del siglo XIX, Europa estuvo inmersa en un clima beligerante y revolucionario en el que diversas corrientes nacionalistas ansiaban acabar con el absolutismo, restaurado en el&nbsp;Congreso de Viena en 1815&nbsp;tras la ca\u00edda de Napole\u00f3n.&nbsp;Las grandes potencias europeas&nbsp;\u2013Austria, Prusia, Rusia y Gran Breta\u00f1a\u2013&nbsp;hab\u00edan dividido el Viejo &hellip; <a href=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=1096\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLas contradicciones de Garibaldi\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":168,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[224383],"tags":[224614,224786,224941],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1096"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/168"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1096"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1096\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1096"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1096"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1096"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}