{"id":1106,"date":"2020-05-08T10:34:00","date_gmt":"2020-05-08T09:34:00","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=1106"},"modified":"2020-05-08T10:34:00","modified_gmt":"2020-05-08T09:34:00","slug":"la-distancia-social-lecciones-de-la-pandemia-de-1918","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=1106","title":{"rendered":"La distancia social: lecciones de la pandemia de 1918"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.eldiario.es\/fotos\/Seattle-Unidos-mascarillas-Cruz-Roja_EDIIMA20200429_0887_19.jpg\" alt=\"\" \/><figcaption>La polic\u00eda de Seattle, Estados Unidos, con mascarillas hechas por la Cruz Roja durante la pandemia de 1918\u00a0WIKIMEDIA COMMONS<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Autora<\/strong>: <small>Nancy K. Bristow<\/small>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente<\/strong>: <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/theguardian\/Lecciones-pandemia-eficacia-medidas-distanciamiento_0_1021898573.html\" target=\"_blank\">eldiario.es<\/a><\/em> 02\/05\/2020<\/p>\n\n\n\n<p>En Estados Unidos, manifestantes armados han exigido que se pongan fin a las medidas de distanciamiento social. En Brasil, donde el presidente del pa\u00eds&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/world\/video\/2020\/apr\/25\/brazil-pot-banging-protests-bolsonaro-coronavirus-video\">se ha unido a las protestas en contra de las medidas<\/a>, algunos centros comerciales han reiniciado su actividad. A lo largo y ancho del mundo, se han o\u00eddo voces que piden a las autoridades un menor control y que flexibilicen las medidas tan pronto como sea posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tal vez nos conviene fijarnos en otro momento parecido de nuestra Historia. En los \u00faltimos d\u00edas, se han publicado en las redes sociales\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/JoaquimCampa\/status\/1252612589701550080?s=20\">unas sorprendentes im\u00e1genes de tablas y gr\u00e1ficos\u00a0<\/a>cient\u00edficos de la pandemia de gripe de 1918. Aunque estos diagramas dibujados a mano puedan parecernos arcaicos, son una jarra de agua fr\u00eda para los partidarios de una desescalada demasiado r\u00e1pida y de levantar unas medidas que afectan a muchas personas de muchos pa\u00edses del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1918,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/commentisfree\/2020\/apr\/05\/1918-flu-pandemic-coronavirus-drug-trials-scientists-treatments-evidence\">una pandemia de gripe azot\u00f3 al mundo entero<\/a>, en distintas oleadas. En Estados Unidos, es probable que el brote se iniciara en los estados del medio oeste, y luego se expandiera por el resto de un pa\u00eds en guerra. R\u00e1pidamete, los soldados llevaron la enfermedad a Europa. Primero, se contagiaron los soldados europeos y m\u00e1s tarde todo el continente.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la pandemia solo hab\u00eda comenzado. A finales de agosto de ese a\u00f1o, un segundo brote, mucho m\u00e1s letal, sacudi\u00f3 pr\u00e1cticamente de forma simult\u00e1nea al litoral de Estados Unidos, Francia y Sierra Leona, y desde esos lugares se expandi\u00f3 por el mundo entero. A este segundo brote le sigui\u00f3 un tercero. Cuando el virus empez\u00f3 a perder intensidad en 1920, hab\u00eda golpeado a unos 500 millones de personas y hab\u00eda matado entre 50 y 100 millones de personas. Estados Unidos registr\u00f3 unas 675.000 muertes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.eldiario.es\/fotos\/Grafico-mortalidad-pandemia-Unidos-Europa_EDIIMA20200429_0868_20.jpg\" alt=\"Gr\u00e1fico que muestra la mortalidad de la pandemia de gripe de 1918 en Estados Unidos y en Europa\" \/><figcaption>Gr\u00e1fico que muestra la mortalidad de la pandemia de gripe de 1918 en Estados Unidos y en Europa&nbsp;WIKIMEDIA COMMONS \/ NATIONAL MUSEUM OF HEALTH AND MEDICINE<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuando en 1918 los cient\u00edficos se enfrentaron a esta plaga, carec\u00edan de la tecnolog\u00eda necesaria que les permitiera ver el virus que lo causaba. Sin embargo, la revoluci\u00f3n bacteriol\u00f3gica del siglo XIX proporcion\u00f3 a las autoridades m\u00e9dicas y sanitarias de Estados Unidos la confianza suficiente para llegar a la conclusi\u00f3n de que se trataba de una enfermedad contagiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00e1mbito nacional, el Servicio de Salud P\u00fablica de los Estados Unidos foment\u00f3 campa\u00f1as educativas e impuls\u00f3, cuando lo crey\u00f3 necesario, medidas de control sobre la poblaci\u00f3n. Era competencia de las autoridades de los estados, del condado y de los municipios tomar las decisiones sobre c\u00f3mo gestionar la pandemia. Las elecciones que tomaron fueron determinantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Las autoridades sanitarias ten\u00edan a su disposici\u00f3n una serie de medios para gestionar esta crisis de salud p\u00fablica. Comenzaron por formar a la poblaci\u00f3n sobre h\u00e1bitos b\u00e1sicos de higiene, como lavarse las manos y cubrirse la boca al toser y estornudar.<\/p>\n\n\n\n<p>El servicio de salud p\u00fablica imprimi\u00f3 millones de folletos con informaci\u00f3n sobre la enfermedad y recomend\u00f3 una serie de medidas para evitar y tratar la enfermedad. La Cruz Roja de Estados Unidos public\u00f3 su propia circular en ocho idiomas diferentes. Muchas comunidades aprobaron leyes que prohib\u00edan a los ciudadanos escupir en la calle, as\u00ed como compartir tazas en espacios p\u00fablicos como aulas y estaciones de tren, una costumbre que todav\u00eda exist\u00eda en la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas fueron las medidas f\u00e1ciles de impulsar. Siguieron otras, como la que foment\u00f3 una mejor ventilaci\u00f3n en los tranv\u00edas. Para evitar grandes concentraciones de personas, algunas ciudades impulsaron unos horarios escalonados de trabajo y en los comercios. Pero la gripe sigui\u00f3 golpeando con fuerza y se establecieron controles m\u00e1s estrictos. A menudo se prohibieron las reuniones p\u00fablicas y se orden\u00f3 el cierre de todos los negocios y actividades, incluso bodas y funerales, excepto los m\u00e1s esenciales. Algunas ciudades intentaron exigir el uso de mascarillas. Otras, obligaron a los enfermos a hacer cuarentena. En algunas ciudades incluso se probaron vacunas nuevas que todav\u00eda estaban en fase experimental.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los modelos de gesti\u00f3n de Filadelfia y Seattle<\/h3>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la lecci\u00f3n que nos resulta m\u00e1s \u00fatil surge de la comparaci\u00f3n de la gesti\u00f3n de las ciudades de Filadelfia y Seattle. Filadelfia, a pesar de tener alguna advertencia de que la pandemia se avecinaba, pr\u00e1cticamente no se prepar\u00f3. Aunque la vecina Boston estaba sitiada a finales de septiembre, Filadelfia mantuvo su actividad. El 28 de septiembre organiz\u00f3 un desfile para celebrar el lanzamiento del Cuarto Pr\u00e9stamo de la Libertad; una campa\u00f1a de emisi\u00f3n de bonos para apoyar los gastos b\u00e9licos de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres d\u00edas m\u00e1s tarde, la ciudad registr\u00f3 635 nuevos casos de gripe, y la situaci\u00f3n empeor\u00f3. Aunque entonces intent\u00f3 impulsar medidas para frenar la pandemia, la ciudad qued\u00f3 desbordada. Las instalaciones sanitarias, que ya estaban al l\u00edmite debido a la guerra, quedaron sobrepasadas. Las morgues se desbordaron, no se pudo suministrar esa elevada cantidad de ata\u00fades y las autoridades tuvieron que recurrir a las fosas comunes. Filadelfia registr\u00f3 una de las tasas de mortalidad m\u00e1s altas del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, la gesti\u00f3n de Seattle fue completamente distinta. El 20 de septiembre, el responsable de salud, el doctor J.S McBride, reconoci\u00f3 que \u00abno era improbable\u00bb que la gripe llegara a la ciudad y advirti\u00f3 a la ciudadan\u00eda que, si esto pasaba, ser\u00eda necesario aislar a los enfermos. Cuando los soldados del cercano Campamento Lewis contrajeron la gripe, el campamento fue puesto en cuarentena. El 4 de octubre, se supo que un gran n\u00famero de estudiantes de la escuela naval de la Universidad de Washington hab\u00eda contra\u00eddo la gripe. En dos d\u00edas, la ciudad, a pesar de la gran oposici\u00f3n en contra de estas medidas, cerr\u00f3 las escuelas, prohibi\u00f3 los servicios religiosos y cerr\u00f3 muchos espect\u00e1culos p\u00fablicos. Se prohibieron las aglomeraciones en los negocios que segu\u00edan abiertos.<\/p>\n\n\n\n<p>En los d\u00edas siguientes, se impulsaron otras medidas. Las autoridades decidieron transformar un hotel de la ciudad en un hospital de emergencia. Escupir en p\u00fablico pas\u00f3 a ser un acto castigado con penas de c\u00e1rcel y mal visto por la sociedad. Era obligatorio el uso de mascarillas, se redujeron las horas de apertura de los negocios, y se establecieron nuevas restricciones para aquellos negocios que segu\u00edan abiertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque en un inicio McBride hab\u00eda previsto que la pandemia perdiera fuerza en menos de una semana, mantuvo las restricciones, incluso cuando la cifra de contagios comenz\u00f3 a disminuir. Finalmente, el 11 de noviembre, la ciudad y el estado Washington anunciaron que los negocios pod\u00edan reiniciar la actividad y que ya no era necesario el uso de mascarillas. La ciudad pronto tuvo que hacer frente a un nuevo brote de gripe. Una vez m\u00e1s Seattle actu\u00f3, esta vez poniendo en cuarentena a los enfermos. Como resultado de estas acciones, Seattle registr\u00f3 una de las tasas de mortalidad m\u00e1s bajas de la Costa Oeste, sustancialmente inferior a la de Filadelfia.<\/p>\n\n\n\n<p>Obviamente, muchos se opusieron a las medidas impuestas por las autoridades estadounidenses durante la pandemia de gripe de 1918. Los l\u00edderes religiosos indicaron una y otra vez que, en el contexto de una pandemia, eran necesarios los servicios de culto para atender a las necesidades de sus feligreses.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, los propietarios de negocios tambi\u00e9n lucharon con u\u00f1as y dientes para poder permanecer abiertos. Los propietarios de teatros cuestionaron la legalidad de los cierres y fueron muchos los que se opusieron al cierre de las escuelas. En San Francisco incluso surgi\u00f3 una \u00abliga antimascarillas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Las autoridades que no se doblegaron son las que obtuvieron mejores resultados. Estudios de acad\u00e9micos del Centro de la Historia de la Medicina de la Universidad de Michigan y de los Centros de Control y Prevenci\u00f3n de Enfermedades evidencian que&nbsp;<a href=\"https:\/\/jamanetwork.com\/journals\/jama\/fullarticle\/208354\">la imposici\u00f3n \u00abtemprana, sostenida y estratificada\u00bb<\/a>&nbsp;de intervenciones no farmacol\u00f3gicas como el distanciamiento social funcion\u00f3 en 1918, ralentizando el ritmo de la pandemia y reduciendo las tasas de mortalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Seattle y Filadelfia ofrecen una dura lecci\u00f3n: la imposici\u00f3n de medidas de confinamiento, as\u00ed como la obligatoriedad de las mascarillas y la cuarentena de las personas contagiadas, tanto enfermas como asintom\u00e1ticas, salva vidas. Pueden hacerlo de nuevo, si encontramos el valor y los recursos para mantenerlas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nancy K. Bristow es profesora de Historia en la Universidad de Puget Sound y es la autora de American Pandemic:&nbsp;<a href=\"https:\/\/global.oup.com\/academic\/product\/american-pandemic-9780190238551?cc=us&amp;lang=en&amp;\">The Lost Worlds of the 1918 Influenza Epidemic and Steeped in the Blood of Racism<\/a>&nbsp;[La pandemia estadounidense: Los mundos perdidos de la epidemia de gripe de 1918 y Empapados en la sangre del racismo (publicado en julio de 2020).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Traducido por Emma Reverter<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora: Nancy K. Bristow\u00a0 Fuente: eldiario.es 02\/05\/2020 En Estados Unidos, manifestantes armados han exigido que se pongan fin a las medidas de distanciamiento social. En Brasil, donde el presidente del pa\u00eds&nbsp;se ha unido a las protestas en contra de las medidas, algunos centros comerciales han reiniciado su actividad. 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