{"id":1133,"date":"2020-06-09T08:05:00","date_gmt":"2020-06-09T07:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=1133"},"modified":"2020-06-09T08:05:00","modified_gmt":"2020-06-09T07:05:00","slug":"juegos-erotismo-y-sexo-en-los-primeros-borbones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=1133","title":{"rendered":"Juegos, erotismo y sexo en los primeros Borbones"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/2020051918300172189.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Autor<\/strong>: <a href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/author\/edmundo-fayanas-escuer\">EDMUNDO FAYANAS ESCUER<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente<\/strong>: <a href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/cultura---ocio\/juegoseroticos-monarquia-erotismo-sexo-primerosborbones-historia\/20200519174750175044.html\">nuevatribuna.es  <\/a> 20\/05\/2020<\/p>\n\n\n\n<p>La influencia francesa en la corte espa\u00f1ola durante&nbsp;el reinado del&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/historia\/felipe-v-sexo-primer-borbon\/20170329110023138205.html\" rel=\"noreferrer noopener\">primer Borb\u00f3n, Felipe V<\/a>, alter\u00f3 la tradicional austeridad que rodeaba la&nbsp;<strong>Corte de los Austrias<\/strong>. El exagerado culto a la belleza y los placeres mundanos fueron importados desde&nbsp;<strong>Versalles<\/strong>&nbsp;con juegos sexuales y libertinos. Unas pr\u00e1cticas en las que&nbsp;el morbo y el pecado lo invaden todo hasta alcanzar el \u00e1mbito clandestino del placer humano. El universo m\u00e1s \u00edntimo, donde no caben leyes ni l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/cultura---ocio\/felipe-v-primer-borbon\/20141020171622108376.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Felipe V&nbsp;<\/a>fue el&nbsp;<strong>primer Borb\u00f3n en Espa\u00f1a<\/strong>. Destaca por su obsesi\u00f3n sexual, que se convierte en una patolog\u00eda. Nunca renunci\u00f3 al coito diario e introdujo en la Corte real espa\u00f1ola numerosas pr\u00e1cticas sexuales, tales como&nbsp;<em>\u201cel imp\u00e1vido\u201d<\/em>o<em>&nbsp;\u201cla gallina de vida o ciega\u201d&nbsp;<\/em>que escandalizaron a los puritanos.<\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"f1\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918302421740.jpg\"><em>Felipe V de Borb\u00f3n, el rey de la infamia de X\u00e1tiva<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un aspecto muy llamativo del reinado de&nbsp;<strong>Felipe V es su poco apego a la higiene personal, llegando a celebrar reuniones diplom\u00e1ticas en su habitaci\u00f3n, medio desnudo, sin asear y con un fuerte olor personal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Su primer matrimonio fue con&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/sociedad\/maria-luisa-gabriela-saboya-reina-nina\/20150711183028117958.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Mar\u00eda Luisa Gabriela de Saboya<\/a>, conocida como la reina ni\u00f1a. Tuvieron dos hijos fruto de su relaci\u00f3n, ambos fueron reyes de Espa\u00f1a,<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/cultura---ocio\/luis-i-espana-breve\/20150507113434115626.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Luis I el breve<\/a><strong>&nbsp;y Fernando VI.<\/strong>&nbsp;El primer encuentro sexual del matrimonio fue de antolog\u00eda: gritos, llantos, golpes y forcejeos, al parecer debido al miedo de ella y a la ansiedad de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>La princesa de los Ursinos informa a&nbsp;<strong>Luis XIV<\/strong>&nbsp;de lo bien que iba la pareja y le dice&nbsp;<em>\u201cno hay manera de que el Rey abandone la alcoba y por su gusto estar\u00eda todo el d\u00eda en la cama con la Reina\u201d.&nbsp;<\/em><strong>Mar\u00eda Luisa muere el catorce de febrero de 1714<\/strong>, debido a una<strong>&nbsp;larga enfermedad que padec\u00eda y a la desmedida afici\u00f3n al sexo de Felipe V, siendo sometida sexualmente hasta su \u00faltimo d\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>No s\u00f3lo impuso a sus sucesivas esposas la pr\u00e1ctica del coito diario, sino que \u00e9l mismo se entregaba siempre que pod\u00eda a la masturbaci\u00f3n. Le causaba grandes torturas morales en la adolescencia, que cubr\u00eda acudiendo al confesor tras cada&nbsp;masturbaci\u00f3n<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>duque de Saint-Simon<\/strong>, que era embajador especial de Francia para asuntos relacionados con Luisa Isabel de Orl\u00e9ans, cont\u00f3 que, unos d\u00edas antes, en la noche de bodas en Guadalajara,&nbsp;<em>\u201cla real pareja permaneci\u00f3 encerrada a cal y canto veinticuatro horas ininterrumpidas\u2026\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ante el fallecimiento de la reina, el gobierno plantea la necesidad de buscarle r\u00e1pidamente una nueva esposa, pues era de conocimiento p\u00fablico su afici\u00f3n al sexo. Hubo muchas pretendientes y entre las candidatas destaca Isabel de Farnesio, propuesta por el cardenal Julio Alberoni, que era consejero de Felipe V y la defin\u00eda de la siguiente manera<em>&nbsp;\u201cuna buena muchacha de veintid\u00f3s a\u00f1os, fe\u00facha, insignificante, que se atiborra de mantequilla y de queso parmesano y que jam\u00e1s ha o\u00eddo hablar de nada que no sea coser o bordar\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La princesa de los Ursinos ante semejante definici\u00f3n la eligi\u00f3, pensando, que podr\u00eda seguir gobernando como hab\u00eda hecho con&nbsp;<strong>Mar\u00eda Luisa Gabriela de Saboya<\/strong>. Sin embargo, la realidad era muy distinta pues ten\u00eda un car\u00e1cter fuerte y un gran talento para gobernar su vida y las de su entorno. El enga\u00f1o a la princesa de los Ursinos fue total.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918302465381.jpg\" alt=\"f2\" width=\"621\" height=\"466\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La princesa de los Ursinos sali\u00f3 a recibir a&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/cultura---ocio\/isabel-farnesio-sexo-y-poder\/20140918110000107287.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Isabel de Farnesio<\/a>&nbsp;en&nbsp;<strong>Jadraque<\/strong>&nbsp;adelant\u00e1ndose a Felipe V, que la esperaba en&nbsp;<strong>Guadalajara<\/strong>. Al recibirla, la princesa de los Ursinos no hizo la reverencia y la trat\u00f3 con familiaridad. Isabel de Farnesio reaccion\u00f3 de forma violenta, expuls\u00e1ndola de su presencia y de Espa\u00f1a de manera inmediata.<\/p>\n\n\n\n<p>Supo conquistar al rey neg\u00e1ndole la consumaci\u00f3n del matrimonio, hasta que lo tuvo a sus pies. A partir de entonces&nbsp;<strong>Isabel<\/strong>&nbsp;de&nbsp;<strong>Farnesio<\/strong>&nbsp;rein\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada m\u00e1s poner un pie por primera vez en el&nbsp;<strong>Palacio del Buen Retiro<\/strong>, la residencia de la familia real, Isabel de Farnesio fue conducida directamente a la alcoba en la que hab\u00eda fallecido su predecesora. La habitaci\u00f3n, oscura y asfixiante, llevaba sin ventilarse los diez meses transcurridos desde la muerte de<strong>&nbsp;Mar\u00eda Luisa Gabriela.<\/strong>&nbsp;Felipe cumpli\u00f3 con el capricho morboso de yacer con su segunda esposa por primera vez en palacio en el mismo t\u00e1lamo en el que hab\u00eda agonizado la primera.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918302496865.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La postura ortodoxa para el coito, en aquella \u00e9poca, era la tradicional del misionero, el hombre arriba y la mujer abajo.<strong>&nbsp;El primer Borb\u00f3n<\/strong>&nbsp;nunca fue muy dado a la ortodoxia, al menos en el aspecto sexual. Los confesores permit\u00edan, que dicha postura se invirtiera siempre y cuando el hombre acabara polucionando en lo que la Iglesia llamaba el&nbsp;<em>\u201cvaso natural\u201d<\/em>&nbsp;de la mujer y cuya finalidad era la procreaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante toda su vida, Felipe V tuvo una descarada adicci\u00f3n al orgasmo m\u00faltiple, considerado por \u00e9l como una de las razones fundamentales de la existencia. No s\u00f3lo impuso a sus sucesivas esposas la pr\u00e1ctica del coito diario, sino que \u00e9l mismo se entregaba siempre que pod\u00eda a la masturbaci\u00f3n. Le causaba grandes torturas morales en la adolescencia, que cubr\u00eda acudiendo al confesor tras cada&nbsp;masturbaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante una separaci\u00f3n de su primera esposa,&nbsp;<strong>en lugar de requerir los servicios de&nbsp;prostitutas,&nbsp;prefer\u00eda practicar el placer solitario, por m\u00e1s que le torturara<\/strong>. De hecho, le pregunt\u00f3 al cl\u00e9rigo si podr\u00eda ser perdonado por ello en caso de haberlo hecho con el pensamiento puesto en su esposa. La respuesta fue, que por supuesto contar\u00eda con la comprensi\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Veamos algunos de los juegos que se desarrollan en esta primera&nbsp;<strong>Corte de Felipe V.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>LOS LABERINTOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>Palacio de la Granja<\/strong>&nbsp;conserva intactos algunos de los rincones en los que disfrutaron&nbsp;<strong>Felipe V<\/strong>&nbsp;e&nbsp;<strong>Isabel de Farnesio junto a su Corte<\/strong>. El laberinto es el \u00fanico de Europa que se conserva en su dise\u00f1o original de su \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 empleado para los juegos er\u00f3ticos del&nbsp;<strong>Nocturnal<\/strong>, que posteriormente veremos y el de la gallina ciega.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918302527197.jpg\" alt=\"f4\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>LOS BOLOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Era uno de los preferidos en el palacio de la Granja. Los jardines de este palacio ten\u00edan cuatro pistas, de las que ya no queda nada. Se hab\u00edan construido rebajando el suelo, entre setos y con dobles muretes adosados con flores. Todo estaba medido, para que los jugadores y espectadores se aislasen del mundo y se concentrasen en el juego.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL MALLO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es tambi\u00e9n \u00fanico en Europa. Se trata de la antesala del golf. Se jugaba con una maza y una bola, que deb\u00eda colarse por una porter\u00eda met\u00e1lica peque\u00f1a. Se jugaba a pie o a caballo. Se hac\u00eda de forma individual, por parejas o por equipo. Se apostaba mucho dinero.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Reina siempre se dejaba ganar por Felipe V porque ten\u00eda muy mal perder<\/strong>. El mallo hab\u00eda sido un juego del populacho, hasta que pas\u00f3 a ser aristocr\u00e1tico. Cualquier gran palacio barroco de la \u00e9poca deb\u00eda tener una de estas pistas en sus jardines. Se constru\u00edan planos inclinados para salvar los desniveles del suelo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL NOCTURNAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918302566547.jpg\" alt=\"\" width=\"281\" height=\"289\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Se conoce como eran las estructuras de este juego, pero se desconoce como era la maquinaria que se empleaba en \u00e9l. Se dice, que fue inventado por&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/historia\/coste-absolutismo-caso-frances\/20160504105953127981.html\">Luis XIV<\/a>&nbsp;y constaba de dos anillos conc\u00e9ntricos, era como una especie de t\u00edo vivo. En el c\u00edrculo interior colgaban unas anillas con n\u00fameros inscritos. El c\u00edrculo exterior era un circuito circular con caballos de madera que giraban. Montando los caballos en este c\u00edrculo exterior se trataba de conseguir los catorce puntos necesarios para buscar a la mujer que ten\u00eda ese n\u00famero y tener una noche sexual con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Los caballeros sobre los caballos de madera luchar\u00edan por conseguir una de las cifras clavadas en la anilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Las damas ten\u00edan cada una un n\u00famero y se deb\u00edan esconder por los rincones de los jardines. El que consegu\u00eda sumar 14 buscar\u00eda en los lugares m\u00e1s rec\u00f3nditos del jard\u00edn para encontrar a la dama.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA GALLINA DE LA VIDA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Conocida popularmente el juego de la gallina ciega, ha sido retratado magistralmente por diversos pintores como&nbsp;<strong>Fragonad<\/strong>,<strong>&nbsp;Eugen Pierre Francois<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Francisco de Goya<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Consiste en vendar los ojos a uno\/a de los participantes, sin que pueda ver nada y mientras los que est\u00e1n a su alrededor hacen todo tipo de tocamientos libidinosos y er\u00f3ticos. Juego que provocaba grandes risas y era muy popular dentro de la corte de Felipe V.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/202005191830268452.jpg\" alt=\"f6\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>EL IMP\u00c1VIDO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Otro de los juegos que se practicaba en su Corte era el denominado \u201cEl Imp\u00e1vido\u201d que consist\u00eda en lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEn un peque\u00f1o sal\u00f3n se hab\u00eda dispuesto una amplia mesa redonda cubierta por un elegante mantel blanco que llegaba hasta el suelo. Una sala adyacente albergaba varios percheros donde dejaban las calzas que vest\u00edan y su ropa \u00edntima los seis varones invitados a la fiesta privada organizada por los monarcas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Despu\u00e9s fueron ocupando los seis asientos alrededor de la mesa, desnudados de la cintura para abajo. Cuando todos estaban sentados, se entreabri\u00f3 sigilosamente la puerta del sal\u00f3n para permitir la entrada de una elegante dama, claramente aristocr\u00e1tica por su parte, que llevaba los ojos cubiertos por un antifaz y vest\u00eda un ligero d\u00e9shabill\u00e9 bajo el que no llevaba ropa interior.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Con agilidad se inclin\u00f3 para colocarse debajo de la mesa. El espect\u00e1culo all\u00e1 abajo era verdaderamente curioso y tambi\u00e9n obsceno: los genitales de los seis hombres se ofrec\u00edan procaces a los deseos e insanas intenciones de la dama.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Comenzaba as\u00ed el libertino juego del Imp\u00e1vido, una invenci\u00f3n de la corte versallesca que estaba haciendo furor en los salones de la aristocracia en el pa\u00eds vecino.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La dama eligi\u00f3 un miembro viril al azar, sin reparar demasiado en c\u00f3mo era. Cerr\u00f3 los ojos, lo tom\u00f3 suavemente con una mano y acerc\u00f3 su boca hasta acertar a introducirlo en ella y comenz\u00f3 a succionar con la delicadeza de la ingravidez.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El caballero no tard\u00f3 en perder la compostura, por lo que qued\u00f3 eliminado y tuvo que retirarse ya que el juego consist\u00eda en aguantar imp\u00e1vido mientras la dama se empleaba a fondo en el reto de la excitaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918302666938.jpg\" alt=\"f7\" \/><figcaption> <em>Juguetes sexuales del siglo XVIII<\/em><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Ganaba aquel a quien no se le notara que estaba siendo elegido de la lujuria desatada debajo de la mesa\u2026&nbsp;a trav\u00e9s de una doble y oculta mirilla estrat\u00e9gicamente colocada, Isabel de Farnesio y Felipe V espiaban el juego sin perderse ni uno solo de los movimientos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La mujer fue realizando una felaci\u00f3n tras otra, e iban cayendo eliminados los hombres. Cundo el triunfo se dirim\u00eda ya s\u00f3lo entre dos de los participantes, a cada cual con m\u00e1s f\u00e9rrea fuerza de voluntad, lo que hac\u00eda el juego m\u00e1s intenso y excitante. Era el momento en que Felipe V se colocaba detr\u00e1s de Isabel de Farnesio, le sub\u00eda las faldas y le separaba las piernas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918302730800.jpg\" alt=\"\" width=\"264\" height=\"213\" \/><figcaption><em>Dildo que usaba Felipe V con Isabel de Farnesio con camafeo<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>Emiti\u00f3 un grito ahogado al tiempo que su cuerpo se arque\u00f3 al sentir c\u00f3mo era penetrada por un objeto extra\u00f1o y fr\u00edo, que parec\u00eda tener forma de cuerno\u2026&nbsp;de falo terso y duro, que el rey comenz\u00f3 a mover en cadencias cortas una vez y otra, y fue llegando hasta lo m\u00e1s hondo de Isabel.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Felipe V se aproxim\u00f3 otra vez a su rostro sin dejar descansar la mano que mec\u00eda el artilugio mientras susurraba con lenta cadencia:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Es un dildo\u2026&nbsp;un juguete que despierta fantas\u00eda\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfEspero a que sent\u00eds como si yo mismo os estuviera horadando en los m\u00e1s profundo de vos\u2026?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Os lo ense\u00f1are cuando acab\u00e9is, no antes\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A esto se le llama tambi\u00e9n biyoux de religieuse\u2026&nbsp;alhaja de religiosa\u2026&nbsp;a ve si adivin\u00e1is por qu\u00e9\u2026\u201c<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En la&nbsp;<strong>libertina Francia del s. XVIII<\/strong>&nbsp;se impuso clandestinamente a modo de consolador un objeto al que llamaban dildo. Su forma f\u00e1lica y el extraordinario pulido de la superficie de madera hac\u00edan las delicias de las nobles damas parisinas. Normalmente estos dildos usados por las elites, sol\u00edan llevar un camafeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras la corte se entreten\u00eda con todo este tipo de juegos, los espa\u00f1oles se mor\u00edan de hambre, devastado como se encontraba el pa\u00eds debido a la larga guerra de Sucesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luisa Isabel de Orleans, la esposa de Luis I el breve<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918302932823.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 en el&nbsp;<strong>Palacio de Versalles<\/strong>. Debido a que casi nadie le prestaba atenci\u00f3n cuando era ni\u00f1a, Luisa Isabel recibi\u00f3 poca educaci\u00f3n y parec\u00eda destinada a casarse con alg\u00fan pr\u00edncipe alem\u00e1n o italiano, que no fuera muy conocido. Al igual que su hermana menor,&nbsp;<strong>Diana<\/strong>, fue educada en un convento. Estuvo muy unida a su hermano,&nbsp;<strong>Luis<\/strong>,&nbsp;<strong>Duque de Chartres<\/strong>&nbsp;por nacimiento, pero al morir su padre en el a\u00f1o 1723, heredar\u00eda el t\u00edtulo de&nbsp;<strong>Duque de Orleans<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con apenas doce a\u00f1os, contrajo matrimonio por poderes con el&nbsp;<strong>Pr\u00edncipe de Asturias<\/strong>&nbsp;en el a\u00f1o 1721, el futuro rey&nbsp;<strong>Luis&nbsp;I de Espa\u00f1a<\/strong>,&nbsp;que contaba con quince a\u00f1os de edad. A pesar de la fr\u00eda acogida de la familia real espa\u00f1ola, especialmente por parte de&nbsp;<strong>Isabel de Farnesio<\/strong>, la madrastra de su futuro marido, se cas\u00f3 con Luis el veinte de enero del a\u00f1o 1722 en el palacio de&nbsp;<strong>Lerma<\/strong>&nbsp;(Burgos).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luisa Isabel de Orl\u00e9ans<\/strong>&nbsp;ten\u00eda catorce a\u00f1os cuando se convirti\u00f3 en reina consorte del rey Luis I al abdicar su padre,&nbsp;<strong>Felipe V<\/strong>. Ser\u00e1 la primera reina de Espa\u00f1a con inclinaciones l\u00e9sbicas. La primera y la \u00fanica, que se sepa.<\/p>\n\n\n\n<p>Luisa Isabel era nieta de&nbsp;<strong>Luis XIV&nbsp;<\/strong>por la rama bastarda. Era hija de una hija bastarda habida por el rey franc\u00e9s con madame de&nbsp;<strong>Montespan<\/strong>. Los padres esperaban un ni\u00f1o y cuando vieron, que era ni\u00f1a, se sintieron tan decepcionados que ni siquiera se preocuparon de educarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Luisa Isabel lleg\u00f3 a la edad de poderse casar tan desprovista de modales e instrucci\u00f3n como si se hubiera criado en las alcantarillas de Par\u00eds. El embajador&nbsp;<strong>Saint Sim\u00f3n<\/strong>, que la trajo a&nbsp;<strong>Madrid<\/strong>&nbsp;expres\u00f3 su descontento ante el comportamiento nada t\u00edmido de su tutelada:&nbsp;<em>\u201cNo puede disimular su carencia de educaci\u00f3n. Altiva con sus damas, abusa de la bondad de los reyes\u2026&nbsp;es desatenta con todo el mundo y caprichosa\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918303049860.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Como exig\u00eda el protocolo, Saint Sim\u00f3n fue a despedirse de ella antes de regresar a Francia. As\u00ed se describe la situaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEstaba Luisa Isabel bajo un dosel, en pie, las damas a un lado, los Grandes al otro. Hice mis tres reverencias y despu\u00e9s mi cumplido. Me call\u00e9 luego, pero en vano porque no me respondi\u00f3 ni media palabra. Tras el embarazoso silencio, quise darle tema para contestarme y le pregunt\u00e9 si algo deseaba para el rey, para la infanta y para madame, el duque y la duquesa de Orleans. Me mir\u00f3 y solt\u00f3 un eructo estent\u00f3reo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi sorpresa fue tan grande que qued\u00e9 confundido. Un segundo eructo estall\u00f3 tan ruidoso como el primero, perd\u00ed la serenidad y no pude contener la risa; y mirando a derecha e izquierda vi que todos ten\u00edan la mano sobre la boca y que aguantaban la risa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Finalmente, un tercer eructo, m\u00e1s fuerte aun que los dos primeros, descompuso a todos los presentes y a m\u00ed me puso en fuga con cuantos me acompa\u00f1aban, con carcajadas tanto mayores cuando que forzaron las barreras que cada uno hab\u00eda intentado oponerles.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Toda la gravedad espa\u00f1ola qued\u00f3 desconcertada; todo se desorden\u00f3, nada de reverencias: cada uno torci\u00e9ndose de risa sali\u00f3 corriendo como pudo, sin que la princesa perdiera un \u00e1tomo de seriedad\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918303037202.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 a sufrir un encierro ordenado por su esposo harto de los permanentes esc\u00e1ndalos. Abundando en lo mismo, el marqu\u00e9s de Santa Cruz apunta, \u201c<em>Esta ma\u00f1ana la reina se fue al jard\u00edn y por segunda vez volvi\u00f3 a almorzar con las criadas \u2026.&nbsp;despu\u00e9s anduvo paseando en ropa interior por todas las galer\u00edas de palacio dando locas carreras \u2026&nbsp;a continuaci\u00f3n se hizo guisar un pich\u00f3n y esta tarde se ha hinchado de r\u00e1banos escabechados, que no s\u00e9 c\u00f3mo no revienta\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Peor para la r\u00edgida moral espa\u00f1ola eran los juegos l\u00e9sbicos, que ten\u00edan lugar en la alcoba privada de la reina, en la que se encerraba en compa\u00f1\u00eda de sus m\u00e1s distinguidas criadas. Completamente desnudas, las j\u00f3venes, incluida Luisa Isabel, se entregaban a los m\u00e1s mundanos placeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello ten\u00eda cabida en una corte en la que la m\u00e1xima autoridad, Felipe V, era el primero en salirse de las normas establecidas para los comportamientos \u00edntimos.&nbsp;<em>En los c\u00edrculos cortesanos no se hablaba de otra cosa que no fuera el desenfreno sexual del rey<\/em><em>,<\/em>&nbsp;como puede leerse en la novela \u201c<em>La corona maldita<\/em>,\u201d de Mari Pau Dom\u00ednguez en la que se muestra la desenfrenada lucha que manten\u00eda el primer Borb\u00f3n contra la muerte a trav\u00e9s del sexo.<\/p>\n\n\n\n<p>La extravagante conducta de Luisa Isabel se convirti\u00f3 en la comidilla de las cortes europeas. El embajador ingl\u00e9s Stanphone escribe lo siguiente&nbsp;<em>\u201cEl alejamiento cada vez m\u00e1s patente de Luis hacia la reina se debe a sus extravagancias, como jugar desnuda en los jardines de palacio; a su pereza, desaseo y afici\u00f3n al mosto\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para sorpresa de todos, cuando el desventurado Luis enferm\u00f3 de viruela&nbsp;<strong>Luisa Isabel<\/strong>&nbsp;cambi\u00f3 totalmente de conducta, sent\u00f3 cabeza, asumi\u00f3 el papel de esposa devota y apenas se separ\u00f3 de su cabecera en los diez d\u00edas que dur\u00f3 la enfermedad y agon\u00eda, a\u00fan sabiendo que era muy contagiosa, de hecho tambi\u00e9n contrajo la viruela, pero la super\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Muerto el rey Luis I, su padre Felipe V, regres\u00f3 a Madrid para hacerse cargo del gobierno y devolvi\u00f3 a Francia a la reina viuda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LOS BORBONES FRANCESES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>LUIS XIV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luis XIV<\/strong>&nbsp;convirti\u00f3 al&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/sociedad\/los-palacios-sanpetersburgo-viajes-travel-rusia\/20181030174246156983.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Palacio de Versalles<\/a>&nbsp;en el centro de la vida social y cultural de la aristocracia francesa. Lo que no se sab\u00eda es c\u00f3mo era la intimidad de los encuentros entre los nobles.&nbsp;Si seguimos el libro escrito por&nbsp;<strong>Michel Verg\u00e9-Franceschi<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Anna Moretti<\/strong>&nbsp;\u201c<em>Una historia er\u00f3tica de Versalles\u201d<\/em>, las fiestas sexuales estaban a la orden del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"f12\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918303067441.jpg\"><em>Palacio de Versalles<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La historia de Ninon de Lenclos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3, el diez de noviembre del a\u00f1o 1620, en Par\u00eds. Su madre era una religiosa devota, pero su padre era conocido por sus andanzas en los burdeles de la ciudad. Ninon combin\u00f3 influencias de ambos.&nbsp;Si bien no era religiosa, era una estudiosa de la literatura y de las artes. Pero al mismo tiempo, fue una \u00e1vida exploradora de los placeres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>A la edad de diecisiete a\u00f1os qued\u00f3 hu\u00e9rfana y hered\u00f3 una interesante fortuna. La administr\u00f3 de manera ejemplar.&nbsp;Compr\u00f3 una casa y la ambient\u00f3 como pocas. No pas\u00f3 mucho tiempo, hasta que pas\u00f3 a ser un sitio de encuentro de buena parte de la nobleza francesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninon ten\u00eda una gran cultura literaria, adem\u00e1s de su belleza<strong>.<\/strong>&nbsp;Luego mostraba sus dotes sexuales. Algunas veces con hombres que eleg\u00eda individualmente para encuentros \u00edntimos. Otras con muchos a la vez. Algunas estimaciones se animan a aventurar que tuvo sexo con m\u00e1s de 5.000 personas, la mayor\u00eda miembros de la nobleza.&nbsp;Se dice que nadie dej\u00f3 de pasar por su cama, con la \u00fanica excepci\u00f3n del rey.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ninon<\/strong>&nbsp;despertaba pasiones tan exacerbadas que&nbsp;muchos hombres, especialmente sus amantes m\u00e1s j\u00f3venes, terminaron suicid\u00e1ndose, sin que a ella le importara demasiado.&nbsp;Por otro lado, testimonios de la \u00e9poca dan cuenta de que&nbsp;entre sus parejas sexuales estuvo su propio hijo, cuando ella ten\u00eda ya m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918303155910.jpg\" alt=\"f13\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Retrato de Ninon de Lenclos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La presi\u00f3n de una parte de la corte que rechazaba sus pr\u00e1cticas, la oblig\u00f3 a pasar m\u00e1s de un a\u00f1o confinada en un convento.&nbsp;Eso no la hizo perder el deseo. Al contrario,&nbsp;all\u00ed descubri\u00f3 el lesbianismo. Sus aventuras er\u00f3ticas continuaron cuando sali\u00f3 y se extendieron hasta que pas\u00f3 los 60 a\u00f1os.&nbsp;Despu\u00e9s se convirti\u00f3 en una especie de asesora sexual para muchas mujeres que la iban a consultar.&nbsp;<strong>Muri\u00f3 el diecisiete de octubre del a\u00f1o 1705 a los 84 a\u00f1os.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL MATRIMONIO DE LUIS XIV CON LA ESPA\u00d1OLA MAR\u00cdA TERESA DE AUSTRIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luis XIV<\/strong>&nbsp;se hab\u00eda convertido en un maravilloso bailar\u00edn y en un caballero de porte grave que amaba los placeres: bailes, caza, banquetes, mujeres. Pose\u00eda una inagotable energ\u00eda y una salud robusta, que le permitir\u00edan resistir no s\u00f3lo la enfermedad de la gota, la operaci\u00f3n de una f\u00edstula y los estragos de un asombroso apetito, sino los tratamientos de los m\u00e9dicos y la falta de higiene de la \u00e9poca, que se traduc\u00eda en una dentadura tan estropeada como la de la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p>La corte parisina cre\u00eda, que Luis XIV s\u00f3lo estaba preocupado por sus amores con&nbsp;<strong>Mar\u00eda Mancini<\/strong>, la sobrina del&nbsp;<strong>cardenal Mazarino<\/strong>. Sin embargo, el rey preparaba en secreto su verdadera entrada en la pol\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Luis XIV someti\u00f3 el amor a las exigencias de la diplomacia en el a\u00f1o 1660, cuando se produce su casamiento con la hija del rey de Espa\u00f1a&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/cultura---ocio\/felipe-iv-putero-mayor-reino\/20150906113738119834.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Felipe IV<\/a>,&nbsp;<strong>Mar\u00eda Teresa de Austria<\/strong>, que adem\u00e1s era prima hermana suya. Fue la ratificaci\u00f3n del&nbsp;<strong>Tratado de Paz de los Pirineos<\/strong>, que puso fin a la guerra entre los dos pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>La boda se celebr\u00f3 en&nbsp;<strong>San Juan de Luz<\/strong>, el nueve de septiembre, y un a\u00f1o despu\u00e9s los dos j\u00f3venes esposos entraban solemnemente en Par\u00eds, con la aprobaci\u00f3n de la reina madre, feliz por esta uni\u00f3n din\u00e1stica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mar\u00eda Teresa<\/strong>&nbsp;hab\u00eda renunciado a los derechos de sucesi\u00f3n de la corona espa\u00f1ola, a cambio de una dote de 500.000 escudos.&nbsp;<strong>Mazarino<\/strong>&nbsp;sab\u00eda que las agotadas arcas espa\u00f1olas jam\u00e1s podr\u00edan pagar esta cifra, con lo que dejaba abierta a Luis XIV la posibilidad de reclamar en el futuro la sucesi\u00f3n real, como as\u00ed sucedi\u00f3 con la imposici\u00f3n de Felipe V como rey de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918303160835.jpg\" alt=\"f14\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Luis XIV no encontr\u00f3 de su gusto a aquella espa\u00f1ola gordita, de dientes estropeados y con un peinado horrible, que hablaba con dificultad el franc\u00e9s y prefiri\u00f3 la compa\u00f1\u00eda de sus amantes, primero la duquesa de Valliere, que le dio cuatro hijos al monarca, y despu\u00e9s la marquesa de&nbsp;<strong>Montespan<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fruto de este matrimonio fueron seis hijos, todos fallecidos en la infancia a excepci\u00f3n del que ser\u00e1 el&nbsp;<strong>Gran Delf\u00edn de Francia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ignorada por el rey,&nbsp;<strong>Mar\u00eda Teresa<\/strong>&nbsp;goz\u00f3 de pocas simpat\u00edas en la corte de&nbsp;<strong>Versalles<\/strong>. Por otra parte, su procedencia de un pa\u00eds rival de Francia despertaba recelos. As\u00ed las cosas vino a alegrar la soledad de la reina un diminuto pigmeo, al que bautizaron con el nombre de Nabo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918303212387.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Algunos creen que fue regalo del duque de&nbsp;<strong>Beaufort<\/strong>, almirante de&nbsp;<strong>Francia<\/strong>, que sent\u00eda cierta simpat\u00eda por la reina espa\u00f1ola. Otros que fue el propio rey que lo hab\u00eda recibido del embajador de Issiny, un reino africano entre las actuales&nbsp;<strong>Ghana<\/strong>&nbsp;y<strong>&nbsp;Costa de Marfil.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El pigmeo&nbsp;<strong>Nabo<\/strong>&nbsp;era la alegr\u00eda de la reina y su \u00fanica distracci\u00f3n, de tal forma que alcanzaron una gran amistad y complicidad, hasta que un d\u00eda la esposa de&nbsp;<strong>Luis XIV<\/strong>&nbsp;qued\u00f3 embarazada y no era como consecuencia de su relaci\u00f3n sexual con Luis XIV, pues hac\u00eda tiempo que no manten\u00edan ning\u00fan contacto sexual.<\/p>\n\n\n\n<p>El embarazador hab\u00eda sido el pigmeo Nabo, el cual al saberse el estado de gestaci\u00f3n de la reina se le hizo desaparecer para siempre. El espect\u00e1culo vino cuando&nbsp;<strong>Mar\u00eda Teresa de Austria<\/strong>&nbsp;dio a luz a una ni\u00f1a negra, con las sonrisas que hab\u00eda en los presentes en el parto. A la ni\u00f1a se le bautiz\u00f3 con el nombre de Ana Isabel de Francia y al poco tiempo muri\u00f3 aduciendo, que era una ni\u00f1a muy d\u00e9bil y delicada.<\/p>\n\n\n\n<p>La historiograf\u00eda francesa siempre ha procurado saltarse este acontecimiento, puesto que el gran Luis XIV el denominado rey Sol fuera cornudo y adem\u00e1s de un pigmeo negro, resultaba totalmente negativo, cuando para los franceses su rey era el campe\u00f3n en el sexo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed cabe recordar un cap\u00edtulo posterior que pas\u00f3 en Espa\u00f1a, cuando Carlos III comentaba con su hijo la preparaci\u00f3n de su boda con Mar\u00eda Luisa de Parma.&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/cultura---ocio\/carlos-iii-rey-tranquilo\/20150419135954114922.html\" rel=\"noreferrer noopener\">Carlos III<\/a>&nbsp;le record\u00f3 la posibilidad que todo hombre tiene que sufrir alguna infidelidad.&nbsp;<strong>Carlos IV<\/strong>, le dijo muy seguro de s\u00ed mismo&nbsp;<em>\u201cPienso que los reyes est\u00e1n libres de las preocupaciones que tienen el resto de los maridos porque sus esposas no les pueden enga\u00f1ar con otras, ya que una reina no tiene otro rey cerca m\u00e1s que su esposo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Carlos III no pudo aguantarse ante la simpleza del razonamiento de su hijos&nbsp;<strong>Carlos IV<\/strong>&nbsp;y le respondi\u00f3:&nbsp;<em>\u201cCarlos, Carlos, que tonto eres, las princesas tambi\u00e9n pueden ser putas, hijo m\u00edo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>LAS AMANTES DE LUIS XIV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Luis XIV tuvo hasta treinta y seis amantes oficiales, que le dieron entre diecis\u00e9is o diecisiete hijos bastardos con distintas damas de su corte. De hecho, en asuntos de amor, el monarca franc\u00e9s era de lo m\u00e1s democr\u00e1tico, desde una princesa real hasta una simple sirvienta, siempre y cuando fueran bellas, todas&nbsp;eran aptas&nbsp;para calmar su ardiente temperamento, tal y como lo indic\u00f3 en su d\u00eda su cu\u00f1ada la&nbsp;<strong>Princesa Palatina<\/strong>, segunda mujer de su hermano&nbsp;<strong>Felipe, Duque de Orleans.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La amante del rey ten\u00eda un cierto papel en la&nbsp;<strong>Corte de Versalles<\/strong>&nbsp;y lograba convertirse en un personaje concreto, al menos algunas de sus amantes. No todas lograron ser elevadas a la categor\u00eda de duquesas y sentarse en un lugar destacado cuando el rey iba a misa o tener sus propios apartamentos en el palacio, como no todos los hijos nacidos de estas relaciones lograban tener el mismo status.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918303331819.jpg\" alt=\"f16\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>La marquesa de Montespan<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Luis XIV enamor\u00f3 a la sobrina de Mazarino,&nbsp;<strong>Olimpia Mancini<\/strong>, esposa del pr\u00edncipe de&nbsp;<strong>Saboya<\/strong>, condesa de Soissons y madre del c\u00e9lebre pr\u00edncipe Eugenio, fue la protagonista de uno de esos largos trances sentimentales que acab\u00f3 con la expulsi\u00f3n de la bella italiana de la corte, en la que hab\u00eda logrado ser nombrada para ejercer un cargo de importancia en el escalaf\u00f3n de las damas de palacio.<\/p>\n\n\n\n<p>El r\u00e9gimen de las amantes oficiales hab\u00eda empezado al poco tiempo de su casamiento, cuando el rey estableci\u00f3 una estrecha relaci\u00f3n con su cu\u00f1ada madame&nbsp;<strong>Enriqueta<\/strong>, duquesa de&nbsp;<strong>Orleans<\/strong>&nbsp;y, para evitar el esc\u00e1ndalo, tom\u00f3 por amante a una dama de honor de \u00e9sta,&nbsp;<strong>Louise de La Valli\u00e9re.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"f17\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918303394025.jpg\"><em>Louise de La Valli\u00e9re<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Era una muchacha t\u00edmida y algo coja, de diecis\u00e9is a\u00f1os, le dio cuatro hijos ileg\u00edtimos, a quienes cri\u00f3 la esposa de&nbsp;<strong>Colbert<\/strong>.&nbsp;Dos hijos fallecieron pronto. Los otros dos, los supervivientes, fueron legitimados por el rey y recibieron los t\u00edtulos de&nbsp;<strong>Vermandois<\/strong>&nbsp;y de&nbsp;<strong>Blois<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o1667, Luis XIV decide cambiar a su amante&nbsp;<strong>La Valli\u00e9re por Atenaida de Rochechuart<\/strong>, la espl\u00e9ndida marquesa de&nbsp;<strong>Montespan<\/strong>, que durante diez a\u00f1os domin\u00f3 al rey y a la corte como la verdadera sultana de las fiestas de&nbsp;<strong>Versalles<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La marquesa de Montespan, que era descarada, inteligente, ingeniosa, bella y experta. Ten\u00eda entonces veintis\u00e9is a\u00f1os, y le bastaba un gui\u00f1o para seducir al rey, que env\u00eda al exilio al poco conforme esposo de la marquesa.<\/p>\n\n\n\n<p>La marquesa de Montespan pasa a ser la favorita \u00fanica hasta el a\u00f1o 1679. \u00danica hasta donde el apetito insaciable del rey lo permite. Para ella construye el ex\u00f3tico&nbsp;<strong>Trianon de Porcelana<\/strong>&nbsp;que era un complejo palaciego. Juntos tienen ocho hijos, que entregan para su cuidado a&nbsp;<strong>Fran\u00e7oise d&#8217;Aubign\u00e9<\/strong>. Dos murieron de corta edad. Los seis restantes fueron legitimados y ennoblecidos por el monarca.<\/p>\n\n\n\n<p>La Montespan se hizo famosa por sus cr\u00edticas a los personajes de la corte, por sus burlas e imitaciones, por su desenfado y su enorme capacidad de intriga. El mando de la Montespan se hizo m\u00e1s visible al ser nombrada superintendente de la casa de la reina en el a\u00f1o 1680.<\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os, y los sucesivos partos, no perdonan. Sus siete partos fueron tema del Parlamento, que legitim\u00f3 a los cuatro hijos bastardos que sobrevivieron.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos pechos de la marquesa que hac\u00edan pecar a un santo van perdiendo atractivo mientras al rey se le va pasando la fiebre, la lujuria desmedida, y empieza a sentirse atra\u00eddo por la maternal d&#8217;Aubigne, que era viuda.<\/p>\n\n\n\n<p>Luis XIV cansado de sus c\u00f3leras y de sus celos, se separ\u00f3 de ella cuando la marquesa se vio implicada en un sonado esc\u00e1ndalo. El caso de los venenos, que salpic\u00f3 a un n\u00famero importante de personalidades, acusadas de brujer\u00eda y asesinato y se retira a un convento de monjas en el a\u00f1o 1670.<\/p>\n\n\n\n<p>El peso del matrimonio es mucho m\u00e1s agradable si se lleva entre tres. Luis XIV no tiene ning\u00fan reparo en dejarse ver con ambas favoritas a la vez. Incluso ordena que sus habitaciones del palacio de Versalles comuniquen con las habitaciones de una y otra. Esas relaciones conformar\u00e1n un enjambre de pasillos y pasadizos que es hoy el palacio, que poco a poco va ganando terreno f\u00edsica y metaf\u00f3ricamente.<\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" alt=\"f19\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918303451466.jpg\"><em>La marquesa de Maintenon<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Muere Mar\u00eda Teresa de Austria&nbsp;<\/strong>en el a\u00f1o 1863. Luis XIV contrae un matrimonio morgan\u00e1tico con la ya marquesa de Maintenon. No tuvieron hijos, pero m\u00e1s de treinta a\u00f1os de vida en com\u00fan borraron la sonrisa maliciosa de quienes la rebautizaron como madame&nbsp;<strong>Maintenant<\/strong>&nbsp;sin entender por qu\u00e9, pese a seguir coleccionando amantes, el monarca siempre volv\u00eda a la cama de aquella mujer sin el atractivo, ingenio ni descaro de otras.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue la uni\u00f3n de dos seres muy distintos que se amaron mutuamente y que segu\u00edan cohabitando, sexualmente, hasta los \u00faltimos a\u00f1os de la vida del rey. La presencia de esta mujer madura, formada en la tribulaci\u00f3n, en la miseria y en un primer matrimonio atroz, con un viejo marido enfermo, fue un sedante para los excesos de la corte misma, que a partir de esa fecha mantuvo un tono de mayor austeridad en los lujos y en el derroche de las fiestas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2020\/05\/19\/\/2020051918303486205.jpg\" alt=\"\" \/><figcaption>Luis XIV<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Luis XIV tuvo otras amantes como&nbsp;<strong>Anne de Rohan Chabot&nbsp;<\/strong>de la que se sinti\u00f3 atra\u00eddo por su cintura de avispa y la esbeltez de su cuerpo, para lo que Anne se somet\u00eda a un severo r\u00e9gimen alimenticio y s\u00f3lo com\u00eda&nbsp;<em>\u201cpollo, ensalada, fruta, algunos productos l\u00e1cteos y un poco de vino mezclado con agua\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Todas tuvieron or\u00edgenes diversos y algunas tuvieron una gran influencia en aspectos culturales, sociales e incluso en la pol\u00edtica. Muchas de ellas marcaron modas y costumbres como la importancia del aseo, entre ellas debemos destacar a&nbsp;<strong>Moretti<\/strong>&nbsp;y<strong>&nbsp;Verg\u00e9 Fransceschi.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El destino de estas amantes de Luis XIV fue dispar, unas murieron j\u00f3venes, otras cayeron en desgracia, otras acabaron en conventos y<strong>&nbsp;Madame de Maintenon&nbsp;<\/strong>que acab\u00f3 cas\u00e1ndose con el rey.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Luis XIV<\/strong>&nbsp;muere en el a\u00f1o 1715. Hab\u00eda conseguido convertir el palacio de&nbsp;<strong>Versalles<\/strong>&nbsp;en un templo de la lujuria y el libertinaje. Mientras el pueblo franc\u00e9s vive en la miseria m\u00e1s absoluta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: EDMUNDO FAYANAS ESCUER Fuente: nuevatribuna.es 20\/05\/2020 La influencia francesa en la corte espa\u00f1ola durante&nbsp;el reinado del&nbsp;primer Borb\u00f3n, Felipe V, alter\u00f3 la tradicional austeridad que rodeaba la&nbsp;Corte de los Austrias. El exagerado culto a la belleza y los placeres mundanos fueron importados desde&nbsp;Versalles&nbsp;con juegos sexuales y libertinos. Unas pr\u00e1cticas en las que&nbsp;el morbo y el &hellip; <a href=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=1133\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJuegos, erotismo y sexo en los primeros Borbones\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":168,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[224378,224397],"tags":[224459,224595,224748,224949],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1133"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/168"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1133"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1133\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1133"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1133"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1133"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}