{"id":1246,"date":"2020-08-21T08:54:00","date_gmt":"2020-08-21T07:54:00","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=1246"},"modified":"2020-08-21T08:54:00","modified_gmt":"2020-08-21T07:54:00","slug":"turismo-la-pandemia-cuestiona-tres-siglos-de-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=1246","title":{"rendered":"Turismo: la pandemia cuestiona tres siglos de historia"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"> La revoluci\u00f3n industrial, la regulaci\u00f3n de los horarios laborales y las vacaciones pagadas convirtieron al viaje por ocio en fen\u00f3meno de masas<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/image_948_465\/files\/fp\/uploads\/2020\/07\/30\/5f2292f331fa9.r_d.2790-1885-1693.jpeg\" alt=\"\" \/><figcaption>Una familia en una playa francesa alrededor del a\u00f1o 1900\u00a0<br>\u00a0Paul Popper\/Popperfoto<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Autora<\/strong>: <strong>ABRIL PHILLIPS<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente<\/strong>: <a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20200809\/27236\/turismo-pandemia-cuestiona-tres-siglos-historia.html\">lavanguardia.com\/historiayvida 2020\/08\/09 <\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>pandemia<\/strong>&nbsp;est\u00e1 condicionando h\u00e1bitos que hasta ahora parec\u00edan plenamente consolidados. Uno de ellos es el&nbsp;<strong>turismo<\/strong>, que no solo afronta la crisis coyuntural de este a\u00f1o a consecuencia del coronavirus, sino que&nbsp;<strong>puede ver reformulado su futuro<\/strong>&nbsp;cuando la enfermedad quede controlada. El actual podr\u00eda ser, pues, un punto de inflexi\u00f3n en&nbsp;<strong>uno de los sectores que m\u00e1s pesa<\/strong>&nbsp;en la econom\u00eda espa\u00f1ola; una actividad que, en todo el mundo, se ha desarrollado a trav\u00e9s de toda la historia, y en especial durante<strong>&nbsp;los tres \u00faltimos siglos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>El origen del turismo todav\u00eda est\u00e1 sujeto a discusi\u00f3n.&nbsp;<strong>Sasha Pack<\/strong>, profesor de Historia en la Universidad de Buffalo y autor del libro&nbsp;<em>La invasi\u00f3n pac\u00edfica: Los turistas y la Espa\u00f1a de Franco<\/em>&nbsp;(Noema), explica: \u201cAlgunos historiadores sostienen que siempre existi\u00f3 el deseo de ver el mundo y expandir los propios horizontes. Pero&nbsp;<strong>lo que es moderno en esto es el acceso<\/strong>, es el hecho de que muchas m\u00e1s personas puedan hacerlo y de que se cree un&nbsp;<strong>modelo comercial y una infraestructura de transporte<\/strong>&nbsp;para que esto sea f\u00e1cil de hacer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Aunque desde siempre ha habido grandes viajes, la caracter\u00edstica del turismo es que su motivo es el ocio<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Carolina Rodr\u00edguez-L\u00f3pez<\/strong>, profesora titular del Departamento de Historia Moderna e Historia Contempor\u00e1nea de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), afirma que \u201cha habido muchos viajes a lo largo de la historia, pero lo que los diferencia de la experiencia tur\u00edstica es la motivaci\u00f3n. El turismo se produce cuando hay una voluntad de conocer un lugar distinto, de&nbsp;<strong>viajar por placer<\/strong>&nbsp;sin un objetivo mayor que la propia experiencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, asegura que \u201cya hay viajes&nbsp;<strong>en la Antig\u00fcedad y la Edad Media<\/strong>&nbsp;que se realizaron por esta mera curiosidad. Suelen ser viajes que se emprenden con<strong>&nbsp;una motivaci\u00f3n concreta<\/strong>, ya sea una expedici\u00f3n comercial, una peregrinaci\u00f3n religiosa o una formaci\u00f3n acad\u00e9mica, y se prolongan porque el itinerario se bifurca y ampl\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/07\/30\/5f2293442b53b.jpeg\" alt=\"Illustrated map depicting the journey of the Venetian merchant Marco Polo (1254 - 1324) along the silk road to China. (Photo by MPI\/Getty Images)\" width=\"575\" height=\"384\" \/><figcaption>Un mapa ilustrado con el viaje de Marco Polo a lo largo de la Ruta de la Seda&nbsp;&nbsp;Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Entre muchos otros, ese fue el caso de&nbsp;<strong>Pausanias<\/strong>, historiador y ge\u00f3grafo griego del siglo II d. C., que viaj\u00f3 por Asia Menor, Siria, Palestina, Egipto, Macedonia, el Epiro (ahora Grecia y Albania) e Italia. Tambi\u00e9n el de&nbsp;<strong>Egeria<\/strong>, peregrina nacida en la antigua Roma en el siglo IV d. C., que viaj\u00f3 a Tierra Santa desde la Pascua de 381 a la de 384 d. C.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en la Edad Media, en el siglo XIII,<strong>&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/edad-media\/20190104\/47310803928\/asi-cumplio-marco-polo-el-encargo-de-kublai-kan.html\">Marco Polo<\/a><\/strong>&nbsp;pas\u00f3 a la historia como el explorador veneciano que viaj\u00f3 desde Europa a Asia desde 1271 hasta 1295, con una estancia de 17 a\u00f1os en China. En el siglo siguiente, la peregrinaci\u00f3n a La Meca de<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/edad-media\/20170222\/47313649683\/ibn-battuta-el-marco-polo-de-oriente.html\">&nbsp;<strong>Ibn Battuta<\/strong><\/a>&nbsp;se prolong\u00f3 hasta convertirse en un viaje de a\u00f1os, en el que lleg\u00f3 a recorrer unos 120.000 kil\u00f3metros y pudo conocer la mayor\u00eda de los pa\u00edses isl\u00e1micos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>El exclusivo &#8216;Grand Tour&#8217; naci\u00f3 hace tres siglos y se puede considerar el precursor del turismo<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para muchos historiadores, es hace tres siglos cuando se puede empezar a hablar de un ultraminoritario turismo. A finales del siglo XVII y principios del XVIII, se extendi\u00f3 entre los j\u00f3venes de la aristocracia europea el&nbsp;<em><strong>Grand Tour<\/strong><\/em>, la costumbre de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/edad-moderna\/20170720\/47311216010\/el-gran-tour-viajes-educativos-en-el-siglo-xviii.html\">emprender un viaje<\/a>&nbsp;por toda la Europa continental de entre seis meses y varios a\u00f1os, para ampliar su formaci\u00f3n acad\u00e9mica y art\u00edstica. \u201cEn este tipo de viajes, empiezan a dejarse llevar por las ganas de conocer. Finalmente,&nbsp;<strong>devienen en una experiencia plenamente tur\u00edstica<\/strong>, en donde el viajero se gu\u00eda por la contemplaci\u00f3n y el placer de viajar\u201d, dice Rodr\u00edguez-L\u00f3pez.<\/p>\n\n\n\n<p>Viajar era todav\u00eda un privilegio de las clases m\u00e1s altas. El turismo como una&nbsp;<strong>pr\u00e1ctica de alcance masivo<\/strong>&nbsp;aparecer\u00eda \u00fanicamente en la etapa industrial. \u201cLa capacidad de viajar largas distancias sin incurrir en demasiados riesgos y de tener los recursos para poder vivir durante semanas en el extranjero sin trabajar, se hicieron accesibles a un gran n\u00famero de personas<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20190927\/47653707858\/si-thomas-cook-levantara-la-cabeza.html\">&nbsp;<strong>de forma gradual en los \u00faltimos dos siglos<\/strong><\/a>\u201d, asegura Sasha Pack.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/07\/30\/5f22937b7fcd9.jpeg\" alt=\"Illustration showing tourists visiting the Roman ruins at Pompeii, in Italy, during their 'Grand Tour' of Europe. Circa 1840. (Photo by: Photo 12\/ Universal Images Group via Getty Images)\" width=\"578\" height=\"470\" \/><figcaption>Unos viajeros visitan las ruinas de Pompeya dentro de su &#8216;Grand Tour&#8217;&nbsp;&nbsp;Universal Images Group via Getty<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan explica el historiador, la extensi\u00f3n de este tipo de turismo dentro de Europa se fue produciendo por distintos motivos, como el<strong>&nbsp;desarrollo del transporte<\/strong>, la&nbsp;<strong>educaci\u00f3n masiva<\/strong>, que hizo que m\u00e1s personas quisieran conocer los sitios y monumentos hist\u00f3ricos que hab\u00edan descubierto en los libros, y la&nbsp;<strong>cultura rom\u00e1ntica<\/strong>, que ayud\u00f3 a perfilar el aspecto m\u00e1s l\u00fadico del viajar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La tuberculosis y el c\u00f3lera<\/strong>&nbsp;tambi\u00e9n hicieron su parte. Estas enfermedades, que brotaron en el siglo XIX en las ciudades industriales fr\u00edas, h\u00famedas y repletas de humo, impulsaron a muchos europeos del norte a querer refugiarse en las playas del sur, para respirar aire caliente y seco, lejos de la contaminaci\u00f3n. Todas estas cosas juntas produjeron una nueva demanda que fue r\u00e1pidamente satisfecha, aunque no sin esfuerzo.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Antes de convertirse en destinos tur\u00edsticos de masas, los pa\u00edses mediterr\u00e1neos tuvieron que luchar contra la malaria<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los pa\u00edses receptores trabajaron arduamente para acondicionar sus espacios y despejar los miedos a las&nbsp;<strong>enfermedades asociadas al Mediterr\u00e1neo, como la malaria<\/strong>. Rodr\u00edguez-L\u00f3pez explica que \u201cEspa\u00f1a acarreaba cierta lectura negativa. Los viajeros rom\u00e1nticos del siglo XVIII y del siglo XIX, lo ve\u00edan como un pa\u00eds visceral y aut\u00e9ntico, pero a la vez&nbsp;<strong>peligroso y algo sucio<\/strong>, y, por tanto, hubo que intentar lograr una imagen m\u00e1s amable para atraer a viajeros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el momento, el turismo espa\u00f1ol hab\u00eda sido bastante local. \u201cEl n\u00famero de turistas extranjeros es muy peque\u00f1o hasta despu\u00e9s de la\u00a0<strong>Guerra Civil<\/strong>. Durante esta primera mitad, los madrile\u00f1os toman su veraneo y la burgues\u00eda de Barcelona empieza a visitar la\u00a0<strong>Costa Brava<\/strong>\u00a0para ir de vacaciones. La gente trabajadora empieza a recorrer distancias no muy largas, a hacer peregrinaciones a Santiago de Compostela o la Virgen del Pilar en Zaragoza y a celebrar la Semana Santa\u201d, dice Sasha Pack.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/07\/30\/5f2293eb46b3e.jpeg\" alt=\"SPAIN - CIRCA 1900:  Cadiz, la Mejor Playa del Sur  (Photo by Buyenlarge\/Getty Images)\" width=\"576\" height=\"838\" \/><figcaption>Un cartel tur\u00edstico durante los a\u00f1os de la primera posguerra&nbsp;&nbsp;Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Para poder hablar de turismo de masas nos tenemos que ubicar a&nbsp;<strong>mediados del siglo XX<\/strong>. \u201cEs un fen\u00f3meno asociado a las coordenadas sociales y econ\u00f3micas que se derivan de la Segunda Guerra Mundial y de las sociedades que se conforman en Europa y EE.UU. a partir de la misma\u201d, dice Carolina Rodr\u00edguez-L\u00f3pez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDestinar una parte de la renta a viajar por placer es algo que no se hab\u00eda dado de manera generalizada hasta el momento\u201d, afirma la historiadora. No s\u00f3lo la&nbsp;<strong>extensi\u00f3n de las vacaciones pagadas<\/strong>&nbsp;posibilitaron este fen\u00f3meno, sino tambi\u00e9n \u201cla oferta estacional de recursos tur\u00edsticos y la&nbsp;<strong>regulaci\u00f3n de horarios laborales<\/strong>, que permitieron dividir mejor el tiempo de ocio y de trabajo, y de organizar una rutina familiar, lo que contribuy\u00f3 a que todos los miembros de la familia pudieran viajar juntos en la misma \u00e9poca del a\u00f1o\u201d, explica.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Viajar a otros pa\u00edses o veranear fuera de la ciudad se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo de estatus econ\u00f3mico<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Aunque tambi\u00e9n jugaron un papel ciertos h\u00e1bitos sociales: \u201cTomar vacaciones era visto como un&nbsp;<strong>signo de estatus social<\/strong>, permit\u00eda visibilizar el hecho de que tu familia hab\u00eda alcanzado cierto nivel de bienestar\u201d, aclara Rodr\u00edguez-L\u00f3pez. La moda de exhibir un cuerpo bronceado tambi\u00e9n se ven\u00eda consolidando. \u201cEl&nbsp;<strong>turismo de sol y playa<\/strong>&nbsp;era algo muy poco convencional hasta entonces. Estar moreno se asociaba a gente que trabajaba de sol a sol\u201d, dice la historiadora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn las pinturas de&nbsp;<strong>mediados del siglo XIX, la belleza era muy blanca y p\u00e1lida<\/strong>. Eran personas que pod\u00edan permanecer en el interior porque no ten\u00edan que trabajar. Pero mientras que en 1850, si eras rico, pod\u00edas evitar el sol, ya para 1900 o 1920 la posibilidad de tomar unas vacaciones en la playa es un signo de estatus\u201d, agrega Sasha Pack.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/07\/30\/5f22941192eb6.jpeg\" alt=\"At Lloret de Mar on the Costa Brava several hundred old-age pensioners are enjoying the beautifully warm sunshine. A few of the happy people on the Costa Brava. Most of the people in this picture are 5-month Stayers. November 1971 (Photo by Daily Mirror\/Mirrorpix\/Mirrorpix via Getty Images)\" width=\"576\" height=\"384\" \/><figcaption>Un grupo de turistas en Lloret de Mar, en la Costa Brava, a principios de los a\u00f1os 70&nbsp;&nbsp;Mirrorpix via Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Sin embargo, poder lucir los cuerpos en la playa era dif\u00edcil en la&nbsp;<strong>Espa\u00f1a franquista<\/strong>, donde pod\u00eda implicar una multa. Esto, sumado al hecho de que las carreteras tampoco eran buenas y la comida era algo dif\u00edcil de digerir para algunos turistas, hac\u00eda que la Espa\u00f1a de los a\u00f1os cuarenta&nbsp;<strong>no resultara demasiado atractiva<\/strong>. Sin embargo, el r\u00e9gimen de Franco hizo muchos esfuerzos por mejorar estos puntos.<\/p>\n\n\n\n<p>El turismo le aport\u00f3 un&nbsp;<strong>gran respaldo econ\u00f3mico<\/strong>&nbsp;al r\u00e9gimen franquista, a la vez que le sirvi\u00f3 como herramienta diplom\u00e1tica y propagand\u00edstica. A los ojos del mundo, Espa\u00f1a pod\u00eda ofrecer una&nbsp;<strong>buena imagen<\/strong>, sobre todo en contraste con otros pa\u00edses que tambi\u00e9n estaban bajo reg\u00edmenes autoritarios, donde los turistas no pod\u00edan circular con libertad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>La llegada de millones de visitantes dio al franquismo la posibilidad de ofrecer una cierta impresi\u00f3n de democratizaci\u00f3n<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>\u201cEl turismo le ayud\u00f3 a Franco a poder ser parte del mercado com\u00fan europeo sin tener que cambiar su r\u00e9gimen pol\u00edtico, porque dio esta&nbsp;<strong>impresi\u00f3n de democratizaci\u00f3n<\/strong>\u201d, explica Sasha Pack. \u201cSin embargo, abrir las puertas al turismo era tambi\u00e9n un riesgo, porque permit\u00eda a los espa\u00f1oles comparar su forma de vida y libertades con las de afuera\u201d, aclara Rodr\u00edguez-L\u00f3pez.<\/p>\n\n\n\n<p>Para<strong>&nbsp;la d\u00e9cada de los sesenta<\/strong>, Espa\u00f1a ya era uno de los epicentros del turismo masivo, el cual se extendi\u00f3 en todo el mundo hasta la actualidad. \u201cSi despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial asistimos a la masificaci\u00f3n del turismo, en lo que llevamos del siglo XXI ha habido otros elementos que&nbsp;<strong>lo han multiplicado<\/strong>, como las l\u00edneas&nbsp;<em>low cost<\/em>, los paquetes promocionales y las pol\u00edticas de liberalizaci\u00f3n de suelo para usos tur\u00edsticos\u201d, explica Rodr\u00edguez-L\u00f3pez.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/07\/30\/5f2294249ff5d.jpeg\" alt=\"Photographers Tourists In Paris. En France, \u00e0 Paris, le 18 juin 1962. Touristes jouant les apprentis photographes dans la ville. Groupe de femmes sur le Champs de Mars, prenant des photos de la Tour Eiffel en contre plong\u00e9e. (Photo by Philippe Le Tellier\/Paris Match via Getty Images)\" width=\"578\" height=\"381\" \/><figcaption>Turistas en Par\u00eds en el a\u00f1o 1962&nbsp;&nbsp;Paris Match via Getty Images<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras m\u00e1s de medio siglo de crecimiento exponencial, la pandemia ha puesto al turismo espa\u00f1ol en una&nbsp;<strong>situaci\u00f3n cr\u00edtica<\/strong>. Sin embargo, para Sasha Pack, la historia nos da motivos para creer que saldr\u00e1 adelante. \u201cDurante su auge en los a\u00f1os sesenta, muchos dec\u00edan que era&nbsp;<strong>algo coyuntural<\/strong>, que la gente visitaba Espa\u00f1a porque era muy barato, pero que dejar\u00edan de hacerlo cuando los precios se igualaran al resto. Eso nunca ocurri\u00f3. En cambio, Espa\u00f1a diversific\u00f3 y aument\u00f3 su oferta tur\u00edstica\u201d, dice el historiador, y apunta que \u201cel sector est\u00e1 sufriendo, pero<strong>&nbsp;volver\u00e1 a repuntar,<\/strong>&nbsp;porque, en cuanto se pueda viajar de nuevo, todos querr\u00e1n hacerlo. La gente siempre va a querer viajar\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La revoluci\u00f3n industrial, la regulaci\u00f3n de los horarios laborales y las vacaciones pagadas convirtieron al viaje por ocio en fen\u00f3meno de masas Autora: ABRIL PHILLIPS Fuente: lavanguardia.com\/historiayvida 2020\/08\/09 La&nbsp;pandemia&nbsp;est\u00e1 condicionando h\u00e1bitos que hasta ahora parec\u00edan plenamente consolidados. 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