{"id":1271,"date":"2020-09-08T08:49:00","date_gmt":"2020-09-08T07:49:00","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=1271"},"modified":"2020-09-08T08:49:00","modified_gmt":"2020-09-08T07:49:00","slug":"nicolas-ii-y-su-desastrosa-guerra-contra-japon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=1271","title":{"rendered":"Nicol\u00e1s II y su desastrosa guerra contra Jap\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/image_948_465\/files\/fp\/uploads\/2020\/09\/02\/5f4f4929930f8.r_d.529-472-9258.jpeg\" alt=\"\" \/><figcaption>Soldados japoneses cerca de Chemulpo, en Corea, entre agosto y septiembre de 1904.<br>\u00a0Dominio p\u00fablico<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Autora<\/strong>: <strong>EMPAR REVERT<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente<\/strong>: <a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20200905\/33073\/nicolas-ii-desastre-guerra-ruso-japonesa.html\">lavanguardia.com  <\/a>05\/09\/2020<\/p>\n\n\n\n<p>Nicol\u00e1s II estaba exultante. Tras un decenio como soberano, su pueblo al fin le demostraba la entrega que tanto hab\u00eda anhelado.&nbsp;<strong>Toda Rusia reaccionaba como una sola voz contra el ataque japon\u00e9s a la base imperial en Port Arthur<\/strong>. Bien, no toda. Algunas figuras de la corte, pocas, presintieron los peligros que una guerra encerraba para una Rusia tan grande como fr\u00e1gil. El ministro Sergei Witte era la principal de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios del siglo XX Rusia era un gigante con pies de barro que supl\u00eda la decadencia de sus estructuras con un incesante crecimiento territorial.&nbsp;<strong>El zar ostentaba a\u00fan el poder absoluto<\/strong>, y en el caso de&nbsp;<strong>Nicol\u00e1s II eso era un problema<\/strong>. Los asuntos de Estado no eran lo suyo. El conde Witte, tan estimado por su padre, el zar&nbsp;<strong>Alejandro III<\/strong>, era un ministro capaz, pero no pod\u00eda evitar menospreciar a Nicol\u00e1s, que a su vez encontraba molesto al pol\u00edtico.Lee tambi\u00e9n<\/p>\n\n\n\n<p>El imperio de los Romanov no hab\u00eda abordado con firmeza el camino de la modernizaci\u00f3n. Siguiendo su inercia,&nbsp;<strong>la Rusia zarista buscaba su propia justificaci\u00f3n a ojos del pueblo a trav\u00e9s de guerras victoriosas<\/strong>. Impedida su expansi\u00f3n hacia el oeste y el sur europeos, sus miras desde mediados del siglo XIX se fijaban en Oriente.<\/p>\n\n\n\n<p>La permanencia de&nbsp;<strong>estructuras semifeudales tambi\u00e9n hab\u00eda sido una caracter\u00edstica esencial de la sociedad japonesa<\/strong>. La presi\u00f3n de Estados Unidos y Europa para obtener concesiones comerciales llev\u00f3 a su organizaci\u00f3n tradicional a una crisis irreversible. Sin embargo, el Jap\u00f3n que emergi\u00f3 de esa crisis estaba decidido a tratar con el hombre blanco de igual a igual.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras un serio proceso de revisi\u00f3n, el Imperio nip\u00f3n retuvo los que consideraba sus m\u00e1ximos valores \u2013patriotismo, lealtad, diligencia\u2013 y los combin\u00f3 con los modelos pol\u00edticos y la tecnolog\u00eda occidentales.&nbsp;<strong>Bajo el reinado de Mutsuhito<\/strong>&nbsp;(el emperador Meiji),&nbsp;<strong>el poder pas\u00f3 a manos de oligarcas&nbsp;<\/strong>plenamente involucrados en esta misi\u00f3n. La sociedad japonesa conoci\u00f3 un r\u00e1pido proceso de modernizaci\u00f3n, y a finales del siglo XIX Jap\u00f3n ya estaba en posici\u00f3n de desempe\u00f1ar un papel de primer orden en Asia oriental.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/09\/02\/5f4f47a66a104.jpeg\" alt=\"Retrato de Nicol\u00e1s II coronado.\" width=\"323\" height=\"456\" \/><figcaption>Retrato de Nicol\u00e1s II coronado.&nbsp;Dominio p\u00fablico<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>El rival imprevisto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La resoluci\u00f3n nipona se puso de manifiesto muy pronto, en la guerra chino-japonesa de 1894-95<\/strong>, derivada del choque de intereses entre ambos pa\u00edses sobre Corea. El coreano era un estado ligado a China por v\u00ednculos tributarios y juzgado por el gobierno de Tokio como el trampol\u00edn natural para su expansi\u00f3n en el continente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La r\u00e1pida victoria nipona sobre China sorprendi\u00f3 y alarm\u00f3 a las potencias occidentales, en particular a Rusia, que no esperaba competencia en la regi\u00f3n.&nbsp;<strong>A expensas de Pek\u00edn, San Petersburgo se hab\u00eda anexionado decenios antes la isla de Sajal\u00edn<\/strong>&nbsp;y una amplia zona al norte del r\u00edo Amur. Ahora acariciaba la idea de extender su influencia por Manchuria y la estrat\u00e9gica pen\u00ednsula de Liaotung. En ella, Port Arthur garantizar\u00eda a la marina imperial una salida al mar libre de hielos durante todo el a\u00f1o, algo que el puerto de Vladivostok, mucho m\u00e1s al norte, no pod\u00eda ofrecer.<\/p>\n\n\n\n<p>El tratado que pon\u00eda fin a la guerra entre China y Jap\u00f3n arrancaba al Imperio chino la pen\u00ednsula de Liaotung. Adi\u00f3s al puerto libre de hielos. Y ya no era solo eso.&nbsp;<strong>Como intu\u00eda Witte, si Jap\u00f3n se instalaba en Liaotung, no se detendr\u00eda all\u00ed<\/strong>. San Petersburgo recab\u00f3 el apoyo de sus aliados europeos, Francia y Alemania, para obligar a los japoneses a renunciar a sus demandas sobre la pen\u00ednsula china. El Imperio nip\u00f3n tuvo que ceder a las presiones y contentarse b\u00e1sicamente con Taiw\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/09\/02\/5f4f481608236.jpeg\" alt=\"Caricatura que ironiza sobre el reparto de China que se hac\u00eda entre las grandes potencias.\" width=\"576\" height=\"790\" \/><figcaption>Caricatura que ironiza sobre el reparto de China entre las grandes potencias.&nbsp;Dominio p\u00fablico<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El pueblo japon\u00e9s lo consider\u00f3 un trato humillante, y su resentimiento se convirti\u00f3 en indignaci\u00f3n dos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando el imperio del zar dej\u00f3 al descubierto sus intenciones. Rusia impuso al gobierno chino un acuerdo por el que obten\u00eda la concesi\u00f3n de Liaotung \u2013con Port Arthur\u2013 durante 25 a\u00f1os prorrogables.&nbsp;<strong>Jap\u00f3n vio claro que necesitaba aliados y que el enfrentamiento con Rusia era bastante probable<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Promesas incumplidas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones diplom\u00e1ticas ruso-japonesas empeoraron en 1900 a ra\u00edz de la guerra de los B\u00f3xers, en que&nbsp;<strong>el estallido de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20170912\/47311462313\/la-democracia-fallida-de-china.html\">una revuelta xen\u00f3foba en China<\/a>&nbsp;desencaden\u00f3 la intervenci\u00f3n de un contingente europeo<\/strong>. A \u00e9l se uni\u00f3 Jap\u00f3n para impedir que Rusia tomara ventaja de la situaci\u00f3n, pero los nipones no pudieron evitarlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>Jap\u00f3n ofreci\u00f3 reconocer&nbsp;la hegemon\u00eda rusa en Manchuria si el Imperio zarista hac\u00eda lo propio con la japonesa sobre Corea<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El foco m\u00e1s activo del movimiento xen\u00f3fobo se encontraba en Manchuria, precisamente donde las fuerzas rusas eran mayores.&nbsp;<strong>El Imperio zarista lo aprovech\u00f3 para ocupar toda la regi\u00f3n<\/strong>, a lo que Gran Breta\u00f1a y Jap\u00f3n respondieron con una en\u00e9rgica protesta. Cediendo a las presiones, los rusos decidieron firmar un acuerdo con el gobierno chino que preve\u00eda la evacuaci\u00f3n de las tropas de Manchuria en varias fases.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera fase de evacuaci\u00f3n de las tropas rusas de Manchuria se llev\u00f3 a cabo puntualmente, pero cuando lleg\u00f3 el momento de poner en marcha la segunda fase, en 1903,&nbsp;<strong>Nicol\u00e1s II decidi\u00f3 no solo no cumplirla, sino obtener de China nuevas concesiones en la regi\u00f3n<\/strong>. Tokio intent\u00f3 solucionar la crisis por la v\u00eda diplom\u00e1tica. Ofreci\u00f3 a Rusia el reparto de zonas de influencia: Jap\u00f3n reconoc\u00eda la hegemon\u00eda rusa en Manchuria si el Imperio zarista hac\u00eda lo propio con la japonesa sobre Corea.<\/p>\n\n\n\n<p>En San Petersburgo, la propuesta cont\u00f3 con el favor de algunos de los miembros de la corte, como&nbsp;<strong>Sergei Witte<\/strong>, en ese momento apartado del poder por el zar y que, consciente de las flaquezas del Imperio, siempre&nbsp;<strong>hab\u00eda abogado por una expansi\u00f3n por medios distintos de los militares<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/09\/02\/5f4f42849a500.jpeg\" alt=\"Retrato de Serg\u00e9i Witte.\" width=\"267\" height=\"396\" \/><figcaption>Sergei Witte.&nbsp;Dominio p\u00fablico<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Nicol\u00e1s II<\/strong>&nbsp;no accedi\u00f3 a la oferta ni propuso alternativas.&nbsp;<strong>Cre\u00eda que Jap\u00f3n no ir\u00eda a la guerra<\/strong>. A principios de enero de 1904, Tokio opt\u00f3 por romper las relaciones. D\u00edas despu\u00e9s, la marina nipona atacaba por sorpresa a las fuerzas rusas destacadas en Port Arthur.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estalla la lucha<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pese a todo, Nicol\u00e1s II no se alarm\u00f3.&nbsp;<strong>Sobre el mapa, Jap\u00f3n era un pa\u00eds m\u00ednimo que no hac\u00eda tanto que se defend\u00eda con katanas<\/strong>. El zar se dej\u00f3 arrullar por el fervor popular en una empresa que parec\u00eda hacer olvidar las incipientes muestras de descontento social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las ventajas del Imperio ruso eran solo aparentes.\u00a0<strong>Los efectivos rusos en Manchuria eran inferiores<\/strong>. Los refuerzos pod\u00edan llegar \u00fanicamente por el\u00a0<strong>ferrocarril transiberiano<\/strong>, que no estaba listo para el transporte de grandes cantidades de hombres y suministros. Para asistir a la flota de Port Arthur apenas podr\u00eda contarse con la de Vladivostok, impedida por los hielos, ni con la del mar Negro, que por convenci\u00f3n internacional ten\u00eda prohibido atravesar el estrecho del B\u00f3sforo, mientras que la del B\u00e1ltico tendr\u00eda que rodear \u00c1frica antes de llegar a la zona de conflicto. A pesar de todo esto, en San Petersburgo, como en casi toda Europa, primaba la convicci\u00f3n de que Rusia saldr\u00eda vencedora.Lee tambi\u00e9n<\/p>\n\n\n\n<p>Frente al ataque de la flota japonesa dirigida por el almirante Togo,&nbsp;<strong>el vicealmirante ruso Makarov, al mando en Port Arthur, apost\u00f3 por una estrategia ofensiva<\/strong>&nbsp;que arrebatara a los nipones el dominio del mar Amarillo. Sus objetivos se truncaron cuando, al regresar al puerto tras una incursi\u00f3n, su nave top\u00f3 con una mina. Murieron Makarov y casi toda la tripulaci\u00f3n. Los japoneses tuvieron desde ese momento el control absoluto del mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante el rev\u00e9s,&nbsp;<strong>el zar puso al contralmirante Rozhestvenski a la cabeza de la flota del B\u00e1ltico,<\/strong>&nbsp;que tendr\u00eda que prepararse para emprender una traves\u00eda de varios meses hasta Port Arthur. Rozhestvenski, un mando competente y severo, accedi\u00f3 con una petici\u00f3n. Era consciente de que Port Arthur caer\u00eda antes de su llegada, y solicit\u00f3 el refuerzo de la flota \u2013un mont\u00f3n de chatarra\u2013 con la compra a Argentina y Chile de siete cruceros de fabricaci\u00f3n reciente. Su solicitud se acept\u00f3, pero no se llegar\u00eda a cumplir.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/09\/02\/5f4f43ac27468.jpeg\" alt=\"Zinovi Petrovich Rozhestvenski, a quien el zar puso al frente de la flota del B\u00e1ltico.\" width=\"574\" height=\"720\" \/><figcaption>Zinovi Petrovich Rozhestvenski, a quien el zar puso al frente de la flota del B\u00e1ltico.&nbsp;Dominio p\u00fablico<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, un ej\u00e9rcito japon\u00e9s pasaba de Corea a Manchuria, y poco despu\u00e9s un segundo contingente desembarcaba en la pen\u00ednsula de Liaotung.&nbsp;<strong>Port Arthur estaba rodeado<\/strong>. En cuesti\u00f3n de semanas, las fuerzas niponas entraban en el vecino puerto de Dairen, evacuado por los rusos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los intentos del general Kuropatkin, comandante de las tropas rusas en Manchuria, de romper el cerco de Port Arthur no tuvieron \u00e9xito y, tras una contraofensiva japonesa,&nbsp;<strong>los rusos se vieron, adem\u00e1s, obligados a retirarse al norte<\/strong>, hacia Mukden.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>De Port Arthur a Tsushima<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En enero de 1905, tras un asedio de cinco meses, Port Arthur se rend\u00eda. Las naves de Rozhestvenski, que hab\u00edan partido de Rusia a finales del a\u00f1o anterior, se hallaban a\u00fan en Madagascar.&nbsp;<strong>El desastre caus\u00f3 una honda impresi\u00f3n en el Imperio y atiz\u00f3 a la oposici\u00f3n interna<\/strong>, que ped\u00eda reformas sociales y libertades pol\u00edticas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/09\/02\/5f4f48a8d9501.jpeg\" alt=\"Retirada de las tropas rusas tras la batalla de Mukden, en 1905.\" width=\"585\" height=\"371\" \/><figcaption>Retirada de las tropas rusas tras la batalla de Mukden, en 1905.&nbsp;Dominio p\u00fablico<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Pocas semanas despu\u00e9s de la ca\u00edda de Port Arthur,&nbsp;<strong>una multitud reunida ante el palacio de Invierno en demanda de mejoras era dispersada a tiros por la guardia del zar<\/strong>. El episodio, que pas\u00f3 a la historia como el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20171023\/47314401941\/10-momentos-clave-para-la-revolucion-rusa.html\">Domingo Sangriento<\/a>, se cobr\u00f3 m\u00e1s de cien muertos y dos mil heridos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la p\u00e9rdida de Port Arthur no hab\u00eda decidido la guerra. El grueso del ej\u00e9rcito ruso segu\u00eda intacto.<strong>&nbsp;Las tropas del zar y las del Sol Naciente se enfrentaron en la batalla de Mukden&nbsp;<\/strong>y, esta vez s\u00ed, los japoneses infligieron graves da\u00f1os al ej\u00e9rcito ruso, que no tuvo m\u00e1s remedio que replegarse al norte de esa ciudad. Manchuria se hab\u00eda convertido de pronto en un sue\u00f1o fuera de su alcance.<\/p>\n\n\n\n<p>Quedaba&nbsp;<strong>Rozhestvenski, la \u00faltima esperanza del zar<\/strong>. Al contralmirante, en cambio, no le quedaba ninguna. Con los medios de que dispon\u00eda, estaba convencido de que navegaba hacia el desastre. Deso\u00eddas sus opiniones al respecto, se resignaba a perder la vida en combate, aunque dispuesto a convertirse en un enemigo dif\u00edcil de batir.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/09\/02\/5f4f44e2adac5.jpeg\" alt=\"Togo y su tripulaci\u00f3n antes de entrar en combate.\" width=\"576\" height=\"435\" \/><figcaption>Togo y su tripulaci\u00f3n antes de entrar en combate.&nbsp;Dominio p\u00fablico<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Mediado mayo, dejaba atr\u00e1s las costas de Indochina. Sus \u00f3rdenes eran unirse con la flota de Vladivostok, ahora libre de hielos. Se decidi\u00f3 por la ruta menos mala, aun sabiendo que era la m\u00e1s directa hacia la armada japonesa: a trav\u00e9s del golfo de Corea.&nbsp;<strong>A finales de mes, Togo y Rozhestvenski se enfrentaron en el estrecho de Tsushima<\/strong>. Fue un duelo a la altura de sus aptitudes, pero el contralmirante volv\u00eda a estar en lo cierto. La flota del B\u00e1ltico no estaba en condiciones. Fue casi completamente destruida y su comandante capturado.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La r\u00e1pida firma de la paz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La derrota en Tsushima y l<strong>os aires de rebeli\u00f3n interna convencieron al zar de la necesidad de negociar la paz<\/strong>, para lo que rehabilit\u00f3 al conde Witte. Jap\u00f3n, pese al triunfo, ten\u00eda la misma prisa, porque el esfuerzo b\u00e9lico hab\u00eda dejado exhausto al pa\u00eds. Ambos contendientes aceptaron la oferta de mediaci\u00f3n del presidente estadounidense Theodore Roosevelt, y en agosto se inaugur\u00f3 la Conferencia de Portsmouth.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Jap\u00f3n logr\u00f3 el control de la pen\u00ednsula de Liaotung y de la parte meridional de Sajal\u00edn, el protectorado sobre Corea y la evacuaci\u00f3n del ej\u00e9rcito ruso de Manchuria. Menos de lo que esperaba. Aun as\u00ed,&nbsp;<strong>el prestigio japon\u00e9s creci\u00f3 como la espuma en el resto de Asia<\/strong>, que no previ\u00f3 el dominio, tanto o m\u00e1s feroz que el occidental, que la nueva potencia impondr\u00eda sobre buena parte del continente en los a\u00f1os siguientes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para la Rusia autocr\u00e1tica represent\u00f3 un paso m\u00e1s hacia la tumba<\/strong>. El estallido de la Revoluci\u00f3n de 1905, aplastada a finales de a\u00f1o, fue el preludio de la que doce a\u00f1os despu\u00e9s derrocar\u00eda a Nicol\u00e1s II.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 fue de los dos contendientes de Tsushima? En el juicio por la derrota, celebrado en 1906, Rozhestvenski se autoinculp\u00f3, pero la sentencia le declar\u00f3 inocente, tras lo cual decidi\u00f3 retirarse. Muri\u00f3 en 1909, a los 60 a\u00f1os. En cuanto a&nbsp;<strong>Togo, convertido en h\u00e9roe, fue nombrado jefe del Estado Mayor Naval y miembro del Consejo Supremo de Guerra<\/strong>. Recibi\u00f3 el t\u00edtulo de conde y se le encarg\u00f3 la educaci\u00f3n del&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20190103\/47310748121\/el-milagro-que-salvo-a-hirohito.html\">pr\u00edncipe heredero Hirohito<\/a>. Muri\u00f3 en 1934, a los 86 a\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora: EMPAR REVERT Fuente: lavanguardia.com 05\/09\/2020 Nicol\u00e1s II estaba exultante. Tras un decenio como soberano, su pueblo al fin le demostraba la entrega que tanto hab\u00eda anhelado.&nbsp;Toda Rusia reaccionaba como una sola voz contra el ataque japon\u00e9s a la base imperial en Port Arthur. Bien, no toda. 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