{"id":1447,"date":"2020-12-22T09:36:00","date_gmt":"2020-12-22T08:36:00","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=1447"},"modified":"2020-12-22T09:36:00","modified_gmt":"2020-12-22T08:36:00","slug":"la-belle-epoque-no-era-tan-belle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=1447","title":{"rendered":"La Belle \u00c9poque no era tan \u201cbelle\u201d"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/image_948_465\/files\/fp\/uploads\/2020\/12\/16\/5fda3a3814920.r_d.392-319-11850.jpeg\" alt=\"\" \/><figcaption>El asesinato en un atentado del archiduque Francisco Fernando de Austria y su mujer desencaden\u00f3 la Primera Guerra Mundial.<br>\u00a0Dominio p\u00fablico<br><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Autor<\/strong>: <a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/autores\/javier-martin.html\">F<\/a><strong>RANCISCO MART\u00cdNEZ HOYOS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente<\/strong>: <em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20201218\/6127058\/belle-epoque-terrorismo-anarquismo.html\" target=\"_blank\">La Vanguardia<\/a><\/em> 18\/12\/2020<\/p>\n\n\n\n<p>El terrorismo internacional no es un invento de nuestra \u00e9poca. A finales del siglo XIX, el mundo se vio sacudido por una sucesi\u00f3n espectacular de atentados, en aquel momento de signo anarquista. Tendemos a pensar en la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20171021\/47314369191\/10-cosas-vez-sabias-sobre-moulin-rouge.html\">Belle \u00c9poque&nbsp;<\/a>como un tiempo feliz lleno de arte y glamur. En realidad, el esplendor de esta \u00e9poca legendaria ten\u00eda el reverso de las espantosas desigualdades sociales que se viv\u00edan en ciudades como Londres o Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En la capital del Sena, los trabajadores viv\u00edan en barrios insalubres en los que el\u00a0<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20201010\/33539\/como-epidemias-transformaron-ciudades.html\">impacto de las enfermedades<\/a>\u00a0era muy superior al que sufr\u00edan las zonas m\u00e1s ricas. En el caso de la tuberculosis, esta desproporci\u00f3n era de 5 a 1 entre el distrito XX y el de la \u00d3pera. La salud de los proletarios era mucho m\u00e1s fr\u00e1gil, algo l\u00f3gico, puesto que para ellos conseguir una alimentaci\u00f3n digna supon\u00eda una aventura \u00e9pica.<\/p>\n\n\n\n<p>Viv\u00edan inmersos en una constante incertidumbre, sin perspectivas de futuro. No hab\u00eda suficientes escuelas para sus hijos, pero contaban, eso s\u00ed, con infinito n\u00famero de tabernas en que ahogar su desesperaci\u00f3n con la bebida. Cuando no hab\u00eda manera de llegar a fin de mes, algunas mujeres no ve\u00edan otro camino que el de la prostituci\u00f3n espor\u00e1dica.<\/p>\n\n\n\n<p>La vivienda constitu\u00eda otro problema grave. En los suburbios de las grandes urbes, la gente se amontonaba en chabolas que edificaban de un d\u00eda para otro.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/12\/16\/5fda375a65b38.jpeg\" alt=\"'Al alba', cuadro de Charles Hermans.\" \/><figcaption>&#8216;Al alba&#8217;, cuadro de Charles Hermans.&nbsp;Dominio p\u00fablico<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La brecha social se muestra bien en&nbsp;<em>A l\u2019aube<\/em>&nbsp;(\u201cAl alba\u201d), el impactante lienzo de Charles Hermans, de 1875, conservado en el Museo de Bellas Artes de Bruselas. Un hombre con frac y sombrero de copa, ostensiblemente borracho, sale de un local. Le acompa\u00f1an dos mujeres, atra\u00eddas no tanto por \u00e9l como por su cartera. A la izquierda de la pintura, una familia proletaria les contempla en silencio. El mensaje del artista no puede ser m\u00e1s claro: mientras a unos les sobra el dinero, otros no tienen qu\u00e9 comer.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u201cPropaganda por el hecho\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p>Ante la magnitud de las injusticias, un sector del movimiento anarquista vio en la violencia una soluci\u00f3n. La revoluci\u00f3n iba a llegar, supuestamente, a trav\u00e9s de la denominada \u201cpropaganda por el hecho\u201d. Determinados peri\u00f3dicos libertarios apostaron por una apolog\u00eda directa de los m\u00e9todos m\u00e1s contundentes.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/12\/16\/5fda364191522.jpeg\" alt=\"Los trabajadores protestan al due\u00f1o de la f\u00e1brica, en el cuadro 'La huelga', por Robert Koehler, 1886.\" \/><figcaption>Los trabajadores protestan al due\u00f1o de la f\u00e1brica en el cuadro &#8216;La huelga&#8217;, por Robert Koehler, 1886.&nbsp;Dominio p\u00fablico<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Fue en este ambiente de crispaci\u00f3n cuando un joven de apenas veinti\u00fan a\u00f1os, \u00c9mile Henry (1872-1894), lanz\u00f3 un explosivo en el caf\u00e9 Terminus de Par\u00eds. Era la primera vez que un libertario atacaba a personas corrientes, que no eran representantes del poder pol\u00edtico militar. Para Henry, solo contaba su pertenencia a la burgues\u00eda. Pensaba que ning\u00fan miembro de esta clase social era inocente de la explotaci\u00f3n de los trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Henry buscaba rebelarse contra la tiran\u00eda del capitalismo, pero tambi\u00e9n quer\u00eda asegurarse un lugar en la posteridad revolucionaria. De ah\u00ed que en ning\u00fan momento intentara defenderse para escapar a la pena de muerte.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Estado de psicosis<\/h2>\n\n\n\n<p>La sucesi\u00f3n de atentados anarquistas, con la muerte de pol\u00edticos como el presidente franc\u00e9s Sadi Carnot o el espa\u00f1ol&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20200808\/27205\/canovas-castillo-asesinato-balneario.html\">C\u00e1novas del Castillo<\/a>, gener\u00f3 una psicosis mundial. Los gobiernos y los peri\u00f3dicos supusieron que exist\u00eda una organizaci\u00f3n internacional que decid\u00eda los atentados, el denominado \u201cclub de la dinamita\u201d, que solo exist\u00eda en la mente de los creadores de teor\u00edas conspiratorias.<\/p>\n\n\n\n<p>Los poderosos ve\u00edan por todas partes a escurridizos anarquistas portadores de explosivos, un estereotipo como el que utilizar\u00eda Joseph Conrad en su novela&nbsp;<em>El agente secreto&nbsp;<\/em>(1907). La prensa, con sus exageraciones sensacionalistas, contribuy\u00f3 poderosamente a la propagaci\u00f3n del p\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/07\/29\/5f213e7ac185e.jpeg\" alt=\"Ilustraci\u00f3n del asesinato de C\u00e1novas del Castillo en un libro de la \u00e9poca.\" \/><figcaption>Ilustraci\u00f3n del asesinato de C\u00e1novas del Castillo en un libro de la \u00e9poca.&nbsp;Terceros<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En Francia lleg\u00f3 un momento en que los m\u00e1s acomodados se lo pensaban dos veces antes de acudir al teatro o a un restaurante caro. Nadie sab\u00eda cu\u00e1ndo los \u201cdinamiteros\u201d pod\u00edan entrar en acci\u00f3n.Lee tambi\u00e9n<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, los militantes libertarios funcionaban a trav\u00e9s de peque\u00f1os grupos sin conexi\u00f3n entre s\u00ed. No pose\u00edan, como se\u00f1ala el historiador John Merriman en su reciente libro&nbsp;<em>El club de la dinamita<\/em>&nbsp;(Siglo XXI), \u201cuna organizaci\u00f3n real ni unos l\u00edderes capaces de controlar a sus fieles\u201d. Esta forma de proceder era coherente con sus principios filos\u00f3ficos, en los que la autonom\u00eda del individuo constitu\u00eda una prioridad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>En Par\u00eds, las fuerzas de orden tuvieron pr\u00e1cticamente carta blanca para actuar seg\u00fan su criterio y capricho<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los datos objetivos daban igual: la maquinaria represiva de los Estados no tard\u00f3 en ponerse en marcha. La polic\u00eda multiplic\u00f3 a sus agentes encubiertos, increment\u00f3 los fondos para delatores, detuvo a gente con raz\u00f3n o sin ella. Se promulgaron leyes que limitaban las libertades en nombre de la seguridad p\u00fablica, con lo que se desencadenaron todo tipo de abusos. Hasta contar un chiste se volvi\u00f3 peligroso. En Par\u00eds, las fuerzas de orden p\u00fablico tuvieron pr\u00e1cticamente carta blanca para actuar seg\u00fan su criterio y capricho.<\/p>\n\n\n\n<p>Tantas medidas de excepci\u00f3n, pensadas para combatir una amenaza formidable, contrastan con el car\u00e1cter muy modesto de la violencia anarquista, apenas un ara\u00f1azo en la dura piel del capitalismo. En la d\u00e9cada de 1890, un m\u00e1ximo de 60 personas muri\u00f3 en todo el mundo a consecuencia del terrorismo libertario.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2020\/12\/16\/5fda38b42c8dd.jpeg\" alt=\"Dibujo del anarquista Auguste Vaillant, quien atent\u00f3 contra la C\u00e1mara de los Diputados francesa en 1893.\" \/><figcaption>Retrato del anarquista Auguste Vaillant, que atent\u00f3 contra la C\u00e1mara de los Diputados francesa en 1893.&nbsp;Dominio p\u00fablico<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El promovido por el Estado resultaba incomparablemente m\u00e1s letal, en una proporci\u00f3n de 260 a 1, tal como relata Merriman. As\u00ed, adem\u00e1s de contribuir a alimentar el odio, la brutalidad de las autoridades favorec\u00eda una espiral de acci\u00f3n-reacci\u00f3n que solo contribu\u00eda a multiplicar los atentados.<\/p>\n\n\n\n<p>No faltaron, desde luego, los que vieron como h\u00e9roes a \u00c9mile Henry y otras figuras similares. Sin embargo, una inmensa mayor\u00eda de anarquistas conden\u00f3 su recurso a la violencia ciega: matar a inocentes no era el mejor camino para cambiar el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, de forma previsible, eso no impidi\u00f3 que las clases acomodadas redujeran el pensamiento libertario, sin el m\u00e1s m\u00ednimo matiz, a una simple apolog\u00eda del asesinato y del robo. Satisfecha de s\u00ed misma, la burgues\u00eda biempensante no contemplaba reformas, sino c\u00e1rceles y ejecuciones para los disidentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: FRANCISCO MART\u00cdNEZ HOYOS Fuente: La Vanguardia 18\/12\/2020 El terrorismo internacional no es un invento de nuestra \u00e9poca. A finales del siglo XIX, el mundo se vio sacudido por una sucesi\u00f3n espectacular de atentados, en aquel momento de signo anarquista. Tendemos a pensar en la&nbsp;Belle \u00c9poque&nbsp;como un tiempo feliz lleno de arte y glamur. 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