{"id":318,"date":"2015-07-29T10:07:24","date_gmt":"2015-07-29T09:07:24","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=318"},"modified":"2015-07-29T10:07:24","modified_gmt":"2015-07-29T09:07:24","slug":"el-ludismo-la-sublevacion-del-hombre-contra-las-maquinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=318","title":{"rendered":"El ludismo: la sublevaci\u00f3n del hombre contra las m\u00e1quinas."},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone aligncenter\" src=\"http:\/\/www.nuevatribuna.es\/media\/nuevatribuna\/images\/2015\/07\/26\/\/2015072613405356161.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"243\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>Autor:<\/strong>\u00a0<a title=\"eduardo.montagut\" href=\"http:\/\/www.nuevatribuna.es\/author\/eduardo.montagut\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Eduardo Montagut<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>Origen:<\/strong>\u00a0<a href=\"http:\/\/www.nuevatribuna.es\/articulo\/cultura---ocio\/ludismo\/20150726132016118411.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">nuevatribuna.es<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La aplicaci\u00f3n de los nuevos inventos de las m\u00e1quinas en la industria textil provoc\u00f3 un claro empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores en la\u00a0<strong>Revoluci\u00f3n Industrial<\/strong>: bajada de salarios y aumento del paro. Una m\u00e1quina pod\u00eda hacer m\u00e1s trabajo que el que hac\u00edan los trabajadores y se pod\u00edan bajar los sueldos a los que no era despedidos. As\u00ed pues, no parece extra\u00f1o que los trabajadores expresaran su descontento destruyendo la maquinaria, en la primera fase del movimiento obrero, en el proceso de toma de conciencia de clase. Se pretend\u00eda presionar a los patronos para evitar despidos, mejorar las condiciones laborales y buscar aumentos de salario. <strong>Hobsbawm<\/strong> denomin\u00f3 a esta etapa la de la \u201cnegociaci\u00f3n colectiva a trav\u00e9s del mot\u00edn\u201d. Estas acciones ten\u00edan alg\u00fan grado de organizaci\u00f3n, aunque muy rudimentario. Los trabajadores enviaban comunicados amenazadores a los empresarios antes de una acci\u00f3n violenta contra las m\u00e1quinas. Siguiendo una vieja tradici\u00f3n, eran firmados con el nombre de <strong>Ned Ludd<\/strong>, un legendario calcetero que, supuestamente, fue el primero en romper el bastidor de un telar. Ese es el origen del nombre de este movimiento- ludismo- y que se refiere, por tanto, a las <strong>acciones organizadas por los trabajadores ingleses en los \u00faltimos decenios del siglo XVIII y primeros a\u00f1os del siglo XIX, contra las m\u00e1quinas<\/strong>. Acciones parecidas se produjeron en el resto de Europa.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La primera medida contra la destrucci\u00f3n de m\u00e1quinas y f\u00e1bricas se dio en <strong>1769 con una ley aprobada por el Parlamento ingl\u00e9s<\/strong>. Estos delitos ser\u00edan castigados con la pena capital. Los trabajadores elevaron protestas al parlamento para que se prohibiese el empleo de las m\u00e1quinas. Al no conseguir ninguna respuesta positiva a sus demandas, se reanudaron las destrucciones en los primeros decenios del siglo XIX. Como el movimiento alcanz\u00f3 una enorme dimensi\u00f3n, el gobierno ingl\u00e9s respondi\u00f3 con el empleo del terror. En 1812 se gener\u00f3, al respecto, un intenso debate parlamentario. <strong>Lord Byron<\/strong>pronunci\u00f3 un discurso contra el proyecto de ley, pero de nada sirvi\u00f3. La ley castigar\u00eda con la pena de muerte, como antes, las destrucciones.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En<strong> Espa\u00f1a<\/strong> tambi\u00e9n se dio el fen\u00f3meno de la destrucci\u00f3n de m\u00e1quinas e incendios de f\u00e1bricas en los albores del proceso de industrializaci\u00f3n. Las primeras manifestaciones de ludismo en Espa\u00f1a tuvieron lugar en<strong> Alcoy <\/strong>en el mes de <strong>marzo de 1821<\/strong>, en pleno<strong>Trienio Liberal<\/strong>. Los tejedores ocuparon la ciudad y una multitud destruy\u00f3 muchas m\u00e1quinas, exigiendo al Ayuntamiento que se desmontasen las que quedaban. Estos hechos provocaron la intervenci\u00f3n del ej\u00e9rcito. Las Cortes tomaron la decisi\u00f3n de indemnizar a los fabricantes. Las autoridades quisieron ver la mano de la reacci\u00f3n absolutista detr\u00e1s de esta violencia pero, en realidad, fue el primer episodio de odio hacia una tecnolog\u00eda que pod\u00eda afectar al salario y al empleo. El siguiente episodio tuvo lugar en <strong>Camprod\u00f3n<\/strong>, al destruirse m\u00e1quinas de hilar y cardar. Se detuvo a algunos de los responsables y cuatro de ellos fueron juzgados. Tambi\u00e9n se produjeron sucesos semejantes en <strong>Segovia<\/strong> y otras localidades.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Ante esta sucesi\u00f3n de acontecimientos y para evitar su reproducci\u00f3n se dict\u00f3 la Real Orden\u00a0 de 24 de junio de 1824, ya restaurado el <strong>absolutismo fernandino<\/strong> y que fue obra del <strong>ministro Luis L\u00f3pez Ballesteros<\/strong>. La disposici\u00f3n establec\u00eda tres medidas. La primera de ellas podr\u00eda ser calificada de pedag\u00f3gica, ya que ordenaba a las autoridades locales, religiosas y militares de los distintos lugares que instruyesen a los parados sobre los beneficios que proporcionaba la introducci\u00f3n de la tecnolog\u00eda. La segunda medida era claramente punitiva porque advert\u00eda que si se repet\u00edan los des\u00f3rdenes se abrir\u00edan procesos judiciales y se dictar\u00edan severas penas. Por fin, la tercera medida ten\u00eda un componente social. Hab\u00eda que procurar emplear a los parados en caminos, obras p\u00fablicas y trabajos comunitarios.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero esta orden no fren\u00f3 los incidentes. En aquel momento el problema ten\u00eda que ver con la cuesti\u00f3n del <strong>alargamiento de las piezas textiles<\/strong>. La introducci\u00f3n de la maquinaria permit\u00eda producir m\u00e1s piezas en menos tiempo. Los patronos pretend\u00edan que se aumentase el largo de las piezas y, de ese modo, pagar menos salario, ya que \u00e9ste se abonaba por pieza, adem\u00e1s de poder despedir a una parte de los trabajadores. Por eso el ludismo prendi\u00f3 tanto entre los obreros que segu\u00edan teniendo trabajo como entre los que se quedaban sin \u00e9l. Ante el aumento de los conflictos a finales de los a\u00f1os veinte en Barcelona, las autoridades obligaron a imponer a los fabricantes un l\u00edmite para el largo de las piezas. Esto ocurr\u00eda en 1827, pero los empresarios no hicieron mucho caso a esta disposici\u00f3n. Los <strong>tejedores <\/strong>protestaron y la Comisi\u00f3n de F\u00e1bricas no atendi\u00f3 las demandas. Al final, en 1831 la autoridad intervino para intentar evitar los conflictos e impuso un m\u00e1ximo para el largo de las piezas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Pero la medida del l\u00edmite del largo tampoco fren\u00f3 la conflictividad social, especialmente en Barcelona. En 1834, los obreros protestaron ante el capit\u00e1n general por la bajada de los salarios y los despidos. Los patronos contestaron en la<strong> Comisi\u00f3n de F\u00e1bricas<\/strong> que no estaban bajando los salarios y acusaron a los obreros de holgazaner\u00eda. Las quejas continuaron al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En 1835 se produjo uno de los hechos m\u00e1s conocidos de este fen\u00f3meno de destrucci\u00f3n de m\u00e1quinas, aunque debe ser enmarcado en un contexto m\u00e1s amplio de fuerte agitaci\u00f3n social y pol\u00edtica, con el<strong> gobierno de Toreno<\/strong> y la <strong>Milicia Nacional<\/strong> enfrentados, en pleno auge de la <strong>guerra carlista<\/strong> y con la primera <strong>quema de conventos <\/strong>de la Historia contempor\u00e1nea espa\u00f1ola. Nos referimos al <u>incendio de la f\u00e1brica \u201cEl Vapor\u201d de Bonaplata y C\u00eda<\/u>, el d\u00eda 5 agosto. En los d\u00edas sucesivos fueron ejecutados cuatro de los responsables y encarcelados otros muchos. Es curioso comprobar que la prensa de Barcelona se lanz\u00f3 contra estos hechos y no tanto contra la quema de conventos. Muchos empresarios se asustaron y no instalaron las m\u00e1quinas que hab\u00edan comprado, aunque muchos otros decidieron aumentar de nuevo la longitud de las piezas. El jefe pol\u00edtico de Barcelona dict\u00f3 un Bando obligando a los fabricantes a cumplir lo que se hab\u00eda establecido sobre el largo de las piezas textiles en el a\u00f1o 1831, pero dej\u00f3 muy claro que se arrestar\u00eda a los obreros que se moviesen bajo el pretexto de que el fabricante no cumpl\u00eda lo estipulado. Adem\u00e1s se cre\u00f3 una Comisi\u00f3n mixta que deb\u00eda inspeccionar las f\u00e1bricas y con el fin de resolver los conflictos laborales. Pero en junio de 1836 los<strong>obreros de Sabadell <\/strong>intentaron destruir m\u00e1quinas. En estos momentos comenz\u00f3 a superarse esta etapa del movimiento obrero espa\u00f1ol porque empez\u00f3 a tenerse conciencia de la importancia de luchar por el reconocimiento del derecho de asociaci\u00f3n, aunque sigui\u00f3 habiendo algunos episodios de ludismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor:\u00a0Eduardo Montagut Origen:\u00a0nuevatribuna.es La aplicaci\u00f3n de los nuevos inventos de las m\u00e1quinas en la industria textil provoc\u00f3 un claro empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores en la\u00a0Revoluci\u00f3n Industrial: bajada de salarios y aumento del paro. 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