{"id":441,"date":"2018-07-10T09:17:14","date_gmt":"2018-07-10T08:17:14","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=441"},"modified":"2018-07-10T09:17:14","modified_gmt":"2018-07-10T08:17:14","slug":"delacroix-un-simbolo-de-francia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=441","title":{"rendered":"Delacroix, un s\u00edmbolo de Francia."},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large aligncenter\" src=\"http:\/\/www.lavanguardia.com\/r\/GODO\/LV\/p5\/WebSite\/2018\/06\/29\/Recortada\/img_ebello_20180629-190050_imagenes_lv_terceros_delacroix-kp7C-U45485093767ueG-992x558@LaVanguardia-Web.JPG\" width=\"991\" height=\"558\" \/><\/p>\n<p><strong>Autora:<\/strong>\u00a0<a class=\"story-leaf-author-link\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.com\/autores\/almudena-blasco.html\" rel=\"author\">ALMUDENA BLASCO VALL\u00c9S<\/a><\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"http:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/culturas\/20180703\/45485093767\/delacroix-un-simbolo-de-francia.html\">La Vanguardia<\/a>, 03\/07\/2018.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La exposici\u00f3n dedicada al pintor Eug\u00e8ne Delacroix (1798-1863) permite detectar el sentir de Francia en la actualidad. Hay que ir al Museo del Louvre y soportar las cl\u00e1sicas colas para sumergirse en el\u00a0<i>esprit<\/i>\u00a0de un pintor excepcional y de una \u00e9poca \u00fanica en la historia europea de la magistral mano de los comisarios S\u00e9bastien Allard y C\u00f4me Fabre. Hallaremos un homenaje sentido, bien presentado y excelentemente explicado del pintor de la larga cabellera negra, las espesas cejas, los ojos oscuros y la tez cetrina que fue capaz de poner las reglas a su servicio para dar a entender al p\u00fablico de su tiempo, pero tambi\u00e9n del nuestro, el valor de la agitaci\u00f3n revolucionaria, la agon\u00eda del alma creadora; no en vano Baudelaire llegar\u00eda a decir de \u00e9l que era como \u201cun volc\u00e1n disimulado art\u00edsticamente bajo ramilletes de flores\u201d. Por esa aura de h\u00e9roe byroniano que ten\u00eda, Delacroix afront\u00f3 como ning\u00fan otro franc\u00e9s de su tiempo (en pintura, claro) que la transfiguraci\u00f3n del espacio esc\u00e9nico es una respuesta a la noci\u00f3n del tiempo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Romanticismo, en definitiva. Con las fuerzas irracionales tratando de salir a flote, entre gritos de rabia y desespero pero tambi\u00e9n de alegr\u00eda, de fiesta ciudadana, el mismo d\u00eda en que el viejo general Lafayette volvi\u00f3 a cabalgar sobre su caballo blanco para ver si se pon\u00eda fin de una vez por todas a la dinast\u00eda de los Borbones. Y mientras recorremos las salas nos hacemos la gran pregunta cuya respuesta es precisamente la exposici\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 tiene Delacroix que fascina cuando nos acercamos a \u00e9l? Tiene que es el testigo de un momento estelar de Francia, los tres d\u00edas de julio de 1830, \u201clas tres gloriosas\u201d que dignificaron el sentido de la revuelta del pueblo contra ese Antiguo R\u00e9gimen que se negaba a ser lo que al cabo ya era, un resto de una historia acabada pues Carlos X con su incapacidad innata para entender el curso de los acontecimientos ofreci\u00f3 sin pretenderlo argumentos para el desarrollo del movimiento rom\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Un mismo esp\u00edritu<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Eso ya estaba claro unos a\u00f1os antes, en 1815, cuando Delacroix se reun\u00eda, junto a G\u00e9ricault, otro gran pintor de ese tiempo, en el estudio de Horace Vernet para hacer frente amigablemente a los que se reun\u00edan en Barbizon en pleno bosque de Fontainebleau (Corot, Daubigny). A los ojos de los escritores como Victor Hugo o Alfred de Vigny no eran cen\u00e1culos rivales, eran partes de un mismo esp\u00edritu que se elevaba en Francia para canalizar los impulsos que ven\u00edan del esp\u00edritu de la \u00e9poca. Fueron quince a\u00f1os de espera, que sirvieron para madurar las ideas, las formas de pintar, pero tambi\u00e9n el estilo de vida, que a Delacroix le llev\u00f3 hasta el dandismo ingl\u00e9s, pues era en Londres donde se hac\u00eda los trajes, no en vano era hijo natural de Tayllerand. Pero siempre atento a todo lo nuevo, a lo m\u00e1s avanzado, como el recurso a la litograf\u00eda para ilustrar en 1828 el Fausto de Goethe.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El ambiente cosmopolita de Londres le llev\u00f3 a compartir confidencias con Chopin o George Sand, sus grandes amigos: confidencias sobre su amor por Elisabeth Salter, a la que escrib\u00eda en ingl\u00e9s, \u201cesa endemoniada lengua\u201d como sol\u00eda decir. Fue entonces, mientras estudiaba los colores del gran pintor John Constable, cuando encontr\u00f3 el tono de sus grandes obras, comenzando por<i>\u00a0La masacre de Qu\u00edos,<\/i>\u00a0con la que respond\u00eda a las exigencias de la \u00adintelectualidad de su \u00e9poca sobre la \u00adliberaci\u00f3n de Grecia de la opresi\u00f3n otomana, ofreciendo como tema para el Sal\u00f3n de 1824 una atrocidad turca que hab\u00eda provocado repudio en toda Europa. Esta pintura donde ya queda clara su deuda con Miguel \u00c1ngel y Rubens labr\u00f3 su reputaci\u00f3n de la noche a la ma\u00f1ana. No puede extra\u00f1arnos ya que aqu\u00ed el tema principal son las escenas de la \u00admasacre y la batalla forma parte de un tel\u00f3n de fondo apenas entrevisto. Fue un \u00e9xito que le hizo profundizar en el alma humana de la mano de sus tres autores preferidos: Walter Scott, William Shakespeare y Lord Byron.<\/p>\n<p>Efecto ingl\u00e9s<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Desde ese momento hay un efecto ingl\u00e9s en su pintura que se percibe con fuerza en otro lienzo de reivindicaci\u00f3n de Grecia en las ruinas de Missolongui, donde ya aparece el motivo de la mujer con los brazos abiertos pidiendo ayuda. Es una suerte de ensayo de su obra maestra con la que Delacroix rindi\u00f3 homenaje a la revoluci\u00f3n de 1830:<i>\u00a0La Libertad guiando al pueblo<\/i>, \u201cen las barricadas\u201d como \u00e9l sol\u00eda llamarla, donde<i>\u00a0madame France\u00a0<\/i>mira hacia atr\u00e1s para ver si la sigue el pueblo, y avanza imparable adelante, advirtiendo al espectador que o bien se une a ella, o terminar\u00e1 aplastado por los ideales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La libertad mira hacia atr\u00e1s para ver si la sigue el pueblo, y avanza imparable hacia delante<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Una vez vista esta bella obra de Delacroix descubrimos que constituye una verdad eterna para todo aquel que aliente el deseo de una vida honesta al servicio del pueblo. Tiene ese toque que se intuye tambi\u00e9n en el\u00a0<i>Hernani<\/i>\u00a0de Hugo (estrenado en Par\u00eds en febrero de 1830) o en la\u00a0<i>Sinfon\u00eda Fant\u00e1stica\u00a0<\/i>de Berlioz (compuesta en 1830): sue\u00f1os de una generaci\u00f3n de j\u00f3venes audaces que coincidieron en Par\u00eds en 1830: Gautier con diecinueve a\u00f1os, Chopin y De Musset con veinte, Berlioz y George Sand con veintisiete, Hugo con veintiocho, Balzac treinta y uno, Delacroix treinta y dos, Thiers y De Vigny treinta y tres. Al final cada uno de ellos, y en particular Delacroix convertido en el pintor oficial de la monarqu\u00eda de Julio, apostaron por el poder del pueblo, del\u00a0<i>demos<\/i>, es decir, por la democracia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora:\u00a0ALMUDENA BLASCO VALL\u00c9S Fuente: La Vanguardia, 03\/07\/2018. La exposici\u00f3n dedicada al pintor Eug\u00e8ne Delacroix (1798-1863) permite detectar el sentir de Francia en la actualidad. 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