{"id":533,"date":"2018-09-11T19:13:02","date_gmt":"2018-09-11T18:13:02","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=533"},"modified":"2018-09-11T19:13:02","modified_gmt":"2018-09-11T18:13:02","slug":"el-derrumbe-del-antiguo-regimen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=533","title":{"rendered":"El derrumbe del Antiguo R\u00e9gimen"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2018\/09\/6090a-mapa2bs2bxviii2bpaz2bde2butrech2bmoll-europe2b1.jpg\" width=\"750\" height=\"460\" \/><\/p>\n<p><strong>Autor: Enrique Llopis<\/strong>,<\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2012\/01\/22\/negocio\/1327240345_850215.html\"><em>El Pa\u00eds<\/em><\/a>, 22\/01\/2012<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Las secuelas de la Revoluci\u00f3n Francesa de 1789 desencadenaron el inicio de la crisis del Antiguo R\u00e9gimen en Espa\u00f1a, un periodo caracterizado por las guerras, la debilidad y el derrumbe de muchas de las viejas instituciones, la inestabilidad pol\u00edtica y la alteraci\u00f3n de la din\u00e1mica econ\u00f3mica.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Desde un punto de vista macroecon\u00f3mico, entre 1789 y 1840, a\u00f1o en el que finaliz\u00f3 la primera guerra carlista y se asent\u00f3 el r\u00e9gimen liberal, se alternaron dos fases expansivas, 1789-1801 y 1815-1840, y una recesiva, entre 1802 y 1814. Este art\u00edculo se ocupa esencialmente de la crisis de la d\u00e9cada y media inicial del siglo XIX, pero tambi\u00e9n extiende su mirada al antes y al despu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En cuanto a las fases de crecimiento, resulta aparentemente parad\u00f3jico que Espa\u00f1a, de 1789 a 1801 y de 1815 a 1840, obtuviera resultados econ\u00f3micos positivos en momentos de graves contratiempos internos y de cierta desintegraci\u00f3n de la econom\u00eda internacional. La principal clave explicativa radica en que el debilitamiento, primero, y el desplome, despu\u00e9s, del Antiguo R\u00e9gimen facilitaron la incorporaci\u00f3n a la labranza de enormes extensiones de tierra.<\/p>\n<section id=\"sumario_1|html\" class=\"sumario_html izquierda\"><a name=\"sumario_1\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<blockquote>\n<p class=\"texto_grande\">En la Espa\u00f1a del XVIII coexist\u00edan dos velocidades, dos maneras de crecer<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<section id=\"sumario_2|html\" class=\"sumario_html izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<blockquote>\n<p class=\"texto_grande\">El siglo XIX se abri\u00f3 con importantes epidemias y malas cosechas<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<section id=\"sumario_3|html\" class=\"sumario_html izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<blockquote>\n<p class=\"texto_grande\">La Guerra de la Independencia abort\u00f3 la incipiente recuperaci\u00f3n<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<section id=\"sumario_4|html\" class=\"sumario_html izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<blockquote>\n<p class=\"texto_grande\">Las colonias americanas prescindieron de la mediaci\u00f3n hispana<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<section id=\"sumario_5|html\" class=\"sumario_html izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<blockquote>\n<p class=\"texto_grande\">La ocupaci\u00f3n francesa debilit\u00f3 las instituciones del Antiguo R\u00e9gimen<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<section id=\"sumario_6|html\" class=\"sumario_html izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<blockquote>\n<p class=\"texto_grande\">La expansi\u00f3n del cultivo de cereal sostuvo el avance entre 1815 y 1850<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<section id=\"sumario_7|apoyos\" class=\"sumario_apoyos izquierda\">\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<div class=\"apoyos\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p style=\"text-align:justify\">En la Espa\u00f1a del siglo XVIII coexistieron dos velocidades y dos modos distintos de crecimiento econ\u00f3mico. En los territorios interiores y en las regiones septentrionales, el PIB aument\u00f3 a una tasa no superior al 0,5%, el crecimiento tuvo un car\u00e1cter marcadamente rural, la productividad del trabajo en la agricultura permaneci\u00f3 estancada y los progresos en la especializaci\u00f3n y en los tr\u00e1ficos mercantiles fueron modestos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Espa\u00f1a interior estaba lejos de aprovechar plenamente su potencial de crecimiento agrario: muchas zonas se hallaban a\u00fan poco colonizadas porque los grandes propietarios territoriales rentistas, las oligarqu\u00edas locales con importantes negocios pecuarios, los due\u00f1os de caba\u00f1as trashumantes y la Mesta, grupos que acumulaban bastante poder, estaban interesados en frenar las roturaciones en las tierras municipales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por el contrario, en el \u00e1rea mediterr\u00e1nea y en la Andaluc\u00eda atl\u00e1ntica, el PIB creci\u00f3 a una tasa cercana o algo superior al 1% y la expansi\u00f3n productiva se sustent\u00f3, al igual que en otras zonas de Europa occidental, en un cierto incremento de la productividad agraria, en el auge de la econom\u00eda mar\u00edtima, en el desarrollo de la protoindustria y en la mayor laboriosidad de la mano de obra familiar. En muchos casos, esa intensificaci\u00f3n del factor trabajo fue la respuesta a la ca\u00edda de los salarios reales y\/o al descenso de ingresos netos de numerosas explotaciones agrarias, fruto del incremento de las rentas territoriales y de la reducci\u00f3n de su tama\u00f1o ocasionada por la mayor presi\u00f3n de la poblaci\u00f3n sobre los recursos agrarios.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Por consiguiente, las \u00abfuerzas econ\u00f3micas del progreso\u00bb (mayor comercio y especializaci\u00f3n y peque\u00f1os avances tecnol\u00f3gicos) solo resultaban claramente hegem\u00f3nicas en una parte minoritaria de Espa\u00f1a; de ah\u00ed que nuestro pa\u00eds siguiese divergiendo de Europa occidental en el siglo XVIII.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La d\u00e9cada de 1790 fue un periodo de fuertes convulsiones, de desequilibrio financiero del Estado y de crisis sectoriales, pero tambi\u00e9n de aceleraci\u00f3n del crecimiento demogr\u00e1fico y agrario. En la Espa\u00f1a del siglo XVIII, su \u00faltimo decenio fue, tras el de 1720, el de mayor crecimiento de los bautismos (v\u00e9ase el gr\u00e1fico 1 basado en una muestra de m\u00e1s de 1.200 localidades). Lo m\u00e1s llamativo de este auge radic\u00f3 en que fue protagonizado fundamentalmente por regiones que hab\u00edan registrado una expansi\u00f3n modesta o moderada en el siglo XVIII (Andaluc\u00eda occidental, Arag\u00f3n y Castilla-La Mancha). En las zonas interiores, este crecimiento demogr\u00e1fico habr\u00eda sido inalcanzable sin que simult\u00e1neamente se registrara una importante expansi\u00f3n agraria.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El impulso agr\u00edcola de la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XVIII fue fruto de la necesidad, de los mayores incentivos y de las oportunidades abiertas por el nuevo panorama pol\u00edtico. Los granos se encarecieron notablemente en todos los mercados y, adem\u00e1s, el diferencial de precios del trigo entre la periferia y el interior se increment\u00f3 debido en buena medida a la disminuci\u00f3n y a la mayor irregularidad de las importaciones resultantes de las perturbaciones que los conflictos b\u00e9licos ocasionaron al comercio exterior desde 1793. De modo que el interior se encontr\u00f3 con una coyuntura favorable para incrementar su participaci\u00f3n en el abasto de cereales de la periferia. Adem\u00e1s, el cambio de escenario pol\u00edtico provocado por la Revoluci\u00f3n Francesa indujo a los integrantes del\u00a0<em>frente antirroturador<\/em>\u00a0a moderar su oposici\u00f3n a los rompimientos. El notable incremento de la defraudaci\u00f3n en el pago del diezmo, aparte de ser un exponente del inicio de la descomposici\u00f3n del Antiguo R\u00e9gimen, tambi\u00e9n constituy\u00f3 un acicate para ampliar las labores.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La d\u00e9cada de 1790 present\u00f3 una cara, la expansi\u00f3n demogr\u00e1fica y cerealista, pero tambi\u00e9n una cruz: fuerte incremento de las tensiones inflacionistas y acusado descenso de los salarios reales, agudizaci\u00f3n de los problemas financieros de la Monarqu\u00eda, reducci\u00f3n y mayor irregularidad del comercio exterior y dificultades para todas las econom\u00edas perif\u00e9ricas que manten\u00edan un apreciable grado de dependencia de los intercambios internacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La recesi\u00f3n de la d\u00e9cada y media inicial del siglo XIX estuvo integrada, en realidad, por dos crisis distintas: la ocasionada por las malas cosechas y las importantes epidemias (paludismo, tifus y fiebre amarilla) de principios del Ochocientos, y la desencadenada por la Guerra de la Independencia. Los factores ex\u00f3genos a la econom\u00eda y a la sociedad espa\u00f1olas desempe\u00f1aron un papel preponderante en dichas crisis, pero los end\u00f3genos no fueron ajenos a la magnitud de ambas: primero, la creciente desigualdad en el reparto del ingreso en la segunda mitad del Setecientos hab\u00eda acentuado la precariedad de muchas familias; y, segundo, la elevada mortalidad del periodo tambi\u00e9n obedeci\u00f3 a la incapacidad de los Gobiernos para paliar escaseces y carest\u00edas, y al deterioro del funcionamiento de los mercados y de instituciones asistenciales, como los p\u00f3sitos, que estaban siendo sacrificadas para evitar el colapso financiero de la Monarqu\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En la Espa\u00f1a interior de la \u00e9poca moderna, la crisis de mortalidad de 1803-1805 fue, tras la de 1596-1602, la que tuvo un mayor alcance territorial e intensidad. El desastre demogr\u00e1fico de 1803-1805 fue fruto de una crisis de subsistencias muy profunda (el promedio anual del precio del trigo se increment\u00f3, con respecto al de la d\u00e9cada precedente, m\u00e1s de un 125%), pero tambi\u00e9n de una important\u00edsima crisis epid\u00e9mica. Aparte de la mortalidad catastr\u00f3fica, tambi\u00e9n aument\u00f3 notablemente la ordinaria en la d\u00e9cada y media inicial del siglo XIX. En 25 pueblos de la provincia de Guadalajara, el cociente difuntos\/bautizados fue de 0,87 en 1785-1799, de 1,14 en 1800-1814 y de 0,72 en 1815-1829 (v\u00e9ase el gr\u00e1fico 2).<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Las \u00e1reas perif\u00e9ricas tambi\u00e9n tuvieron que afrontar unos importantes contratiempos econ\u00f3micos en los albores del siglo XIX. Las guerras navales, las dificultades y la carest\u00eda del transporte mar\u00edtimo y la crisis agraria y demogr\u00e1fica de los territorios no mar\u00edtimos provocaron un descenso en el nivel de actividad manufacturera y comercial. Desde 1805, las colonias americanas pr\u00e1cticamente prescindieron de la mediaci\u00f3n hispana en sus tr\u00e1ficos exteriores.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La Guerra de la Independencia abort\u00f3 la recuperaci\u00f3n que la agricultura espa\u00f1ola hab\u00eda iniciado despu\u00e9s de 1805. Ahora bien, las secuelas de este conflicto fueron mucho m\u00e1s all\u00e1 del desencadenamiento de una nueva crisis econ\u00f3mica. Entre las principales, han de contabilizarse:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>1.<\/strong>\u00a0Tras la ocupaci\u00f3n del pa\u00eds por las tropas francesas, muchas de las instituciones fundamentales del Antiguo R\u00e9gimen se desmoronaron o quedaron muy debilitadas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>2.<\/strong>\u00a0El vac\u00edo de poder en la metr\u00f3poli propici\u00f3 el estallido de movimientos independentistas en buena parte de las colonias americanas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>3.<\/strong>\u00a0La crisis financiera del Estado absolutista se intensific\u00f3 extraordinariamente.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>4.<\/strong>\u00a0La sobremortalidad y la merma de nacimientos ocasionadas por la guerra ascendieron a no menos de medio mill\u00f3n de personas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">En el terreno m\u00e1s estrictamente econ\u00f3mico, deben mencionarse:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><em>a)<\/em>\u00a0Numerosas explotaciones agrarias vieron reducidas sus disponibilidades de fuerza de trabajo y de ganado; de ah\u00ed que muchas de ellas tratasen de incorporar mayores cantidades del factor tierra para compensar las p\u00e9rdidas en los otros factores y restablecer un cierto equilibrio productivo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><em>b)<\/em>\u00a0Los saqueos y las destrucciones de cosechas provocaron da\u00f1os de consideraci\u00f3n en no pocas zonas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><em>c)<\/em>\u00a0Las secuelas del conflicto perjudicaron de un modo especialmente intenso al comercio y a la industria.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><em>d)<\/em>\u00a0Los ahorros de los propietarios rurales fueron absorbidos por grav\u00e1menes extraordinarios, requisas, suministros y pr\u00e9stamos forzosos a los ej\u00e9rcitos, a la guerrilla y a los municipios. Los m\u00e1s pudientes acumularon unos activos de elevado valor nominal sobre unos concejos cuyo nivel de endeudamiento les imped\u00eda atender sus obligaciones financieras, salvo que se desprendiesen de parte de sus todav\u00eda extensos patrimonios territoriales. De modo que tales acreedores enseguida se percataron de que solo hab\u00eda una alternativa para recuperar sus contribuciones a la financiaci\u00f3n del conflicto b\u00e9lico: la privatizaci\u00f3n de tierras municipales.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Es indudable que la Guerra de la Independencia tuvo, en el corto plazo, un impacto econ\u00f3mico muy negativo, pero tambi\u00e9n gener\u00f3 otras secuelas que contribuyeron a inducir, en el medio y largo plazo, cambios en la velocidad y en el tipo de crecimiento econ\u00f3mico, en la pol\u00edtica comercial y en los niveles de desigualdad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El mayor potencial de crecimiento agr\u00edcola de Espa\u00f1a, al menos a corto y medio plazo, estribaba en las enormes extensiones de tierras que pod\u00edan roturarse. Durante la Guerra de la Independencia se crearon condiciones favorables para el estallido de una gran oleada de rompimientos, que se moder\u00f3 en las etapas de restablecimiento del absolutismo, pero que mantuvo un ritmo relativamente intenso hasta mediados del siglo XIX: tras el hundimiento del Antiguo R\u00e9gimen, ni las viejas autoridades locales, ni las nuevas pudieron refrenar las ansias de numeros\u00edsimos productores agrarios de ocupar y roturar tierras comunales; la desamortizaci\u00f3n silenciosa de tierras municipales facilit\u00f3 los rompimientos de extensas \u00e1reas de pastizales y bosques; y, el incremento de los precios de los granos tambi\u00e9n constituy\u00f3 un acicate para extender los cultivos cerealistas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Una vez concluido el conflicto, la recuperaci\u00f3n demogr\u00e1fica fue inmediata e impetuosa, sobre todo en las regiones cerealistas meridionales. El vigor de ese proceso obedeci\u00f3 al fuerte crecimiento del producto agr\u00edcola, pero tambi\u00e9n al relativamente reducido nivel de la mortalidad entre 1815 y 1830. De 1820 a 1850, la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola creci\u00f3 al 0,9% y la europea al 0,81%. Las estimaciones de \u00c1lvarez Nogal y Prados de la Escosura apuntan a que, entre 1787 y 1857, el PIB y el PIB por habitante se expandieron a una tasa cercana al 1% y a otra superior al 0,2%, respectivamente. Es indudable, pues, que el conflicto con los franceses tambi\u00e9n entra\u00f1\u00f3 una ruptura en el \u00e1mbito econ\u00f3mico: nunca antes la poblaci\u00f3n y el PIB hab\u00edan crecido tan velozmente en Espa\u00f1a como lo hicieron entre 1815 y 1850.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El impulso agr\u00edcola posterior a 1815 tuvo tres pilares esenciales: la marea roturadora, el r\u00e1pido crecimiento de la poblaci\u00f3n y la implantaci\u00f3n y pervivencia de una pol\u00edtica comercial prohibicionista en materia de cereales. Varios factores nos ayudan a entender por qu\u00e9 Espa\u00f1a adopt\u00f3 en 1820 tal pol\u00edtica comercial y por qu\u00e9 la mantuvo tantos a\u00f1os:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>1.<\/strong>\u00a0La oleada de proteccionismo en\u00e9rgico en la que estuvieron involucrados numerosos pa\u00edses europeos y Estados Unidos, pa\u00edses que hab\u00edan impulsado procesos de sustituci\u00f3n de importaciones entre 1793 y 1815.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>2.<\/strong>\u00a0La necesidad de defender una nueva e importante actividad cerealista de la competencia exterior en los mercados litorales una vez concluidas las guerras napole\u00f3nicas, nueva actividad que se hab\u00eda desarrollado en periodos de precios absolutos y relativos de los granos muy altos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>3.<\/strong>\u00a0El r\u00e9gimen liberal, necesitado de ampliar su base social, utiliz\u00f3 el prohibicionismo cerealista para frenar el descenso de las rentas agrarias y de los precios agr\u00edcolas, lo que torn\u00f3 m\u00e1s atractivas las compras de las tierras desamortizadas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>4.<\/strong>\u00a0Los propietarios y cultivadores de tierras de cereal contaron con el decidido apoyo de los industriales catalanes en la defensa del prohibicionismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><strong>5.<\/strong>\u00a0La p\u00e9rdida de las colonias americanas origin\u00f3 un fuerte deterioro de las cuentas externas y un dr\u00e1stico cambio en el panorama monetario (del intenso crecimiento del\u00a0<em>stock<\/em>\u00a0de oro y plata en el periodo 1770-1796, se pas\u00f3 a una fase de descenso apreciable del mismo). Los sucesivos Gobiernos tuvieron que emprender una pol\u00edtica de reequilibrio de la balanza de pagos y el prohibicionismo constituy\u00f3 un instrumento esencial de la misma.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">La presi\u00f3n que el prohibicionismo ejerci\u00f3 sobre los precios de los cereales result\u00f3 clave para la formidable extensi\u00f3n de los cultivos en la primera mitad del siglo XIX, pero otros factores tambi\u00e9n contribuyeron a la aceleraci\u00f3n del crecimiento econ\u00f3mico: la notable ampliaci\u00f3n del mercado nacional derivada, ante todo, del intenso auge demogr\u00e1fico; el impulso en la urbanizaci\u00f3n desde la d\u00e9cada de 1820; el modesto incremento de la productividad en la agricultura; los avances en la integraci\u00f3n de los mercados; el inicio de la industrializaci\u00f3n catalana, y el dinamismo de la demanda exterior de productos agrarios mediterr\u00e1neos y de minerales a medida que tomaba cuerpo la industrializaci\u00f3n europea.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El balance econ\u00f3mico del periodo 1815-1850 presenta luces y sombras. Por un lado, el crecimiento se aceler\u00f3 fuertemente con respecto a las fases precedentes y la distribuci\u00f3n del ingreso se torn\u00f3 menos desigual (entre 1788-1807 y 1815-1839, la ratio renta de la tierra\/salarios agr\u00edcolas descendi\u00f3 un 21% y un 28% en Navarra y Castilla la Vieja, respectivamente). En contrapartida, Espa\u00f1a, pese a su impulso econ\u00f3mico, se alej\u00f3 de Europa; el prohibicionismo perjudic\u00f3 a las regiones exportadoras, sobre todo a Valencia, Murcia y a la Andaluc\u00eda mar\u00edtima; y, adem\u00e1s, el modelo de crecimiento de despu\u00e9s de la Guerra de la Independencia ten\u00eda una fecha de caducidad cercana: la expansi\u00f3n agraria se debilit\u00f3 a medida que iba complet\u00e1ndose el proceso colonizador y que empeoraban las condiciones de acceso a la tierra; de hecho, a finales de la d\u00e9cada de 1850 ya se hallaba pr\u00e1cticamente agotado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Sin embargo, nuestro pa\u00eds no acabar\u00eda en el callej\u00f3n sin salida al que parec\u00eda abocado: merced en buena medida a los ferrocarriles, en los que los capitales, la tecnolog\u00eda y el capital humano for\u00e1neos fueron trascendentales, y a la creciente demanda exterior de minerales y de distintos productos agrarios mediterr\u00e1neos, especialmente de vinos, Espa\u00f1a pudo ir desliz\u00e1ndose hacia un nuevo modelo de crecimiento econ\u00f3mico en el que el cultivo del cereal, actividad en la que Espa\u00f1a no ten\u00eda ninguna ventaja comparativa, dej\u00f3 poco a poco de tener una hegemon\u00eda tan n\u00edtida y en el que los cultivos mediterr\u00e1neos, las actividades urbanas, el comercio exterior y, en general, las relaciones econ\u00f3micas internacionales ganaron protagonismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Las lecciones del pasado decimon\u00f3nico apuntan en la misma direcci\u00f3n que las del siglo XX: los vientos europeos fueron cruciales para derribar el Antiguo R\u00e9gimen (aunque para ello el pa\u00eds sufriera un conflicto b\u00e9lico muy costoso en vidas y recursos), primero, y para dar un nuevo impulso al crecimiento econ\u00f3mico espa\u00f1ol, m\u00e1s tarde, desde que comenz\u00f3 a agotarse el modelo que hab\u00eda tenido uno de sus pilares esenciales en el prohibicionismo cerealista y algodonero. La historia contempor\u00e1nea evidencia, pues, el grave error que el aislacionismo ha entra\u00f1ado para nuestro pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: Enrique Llopis, Fuente: El Pa\u00eds, 22\/01\/2012 Las secuelas de la Revoluci\u00f3n Francesa de 1789 desencadenaron el inicio de la crisis del Antiguo R\u00e9gimen en Espa\u00f1a, un periodo caracterizado por las guerras, la debilidad y el derrumbe de muchas de las viejas instituciones, la inestabilidad pol\u00edtica y la alteraci\u00f3n de la din\u00e1mica econ\u00f3mica. 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