{"id":696,"date":"2019-01-29T20:19:19","date_gmt":"2019-01-29T19:19:19","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=696"},"modified":"2019-01-29T20:19:19","modified_gmt":"2019-01-29T19:19:19","slug":"condiciones-y-significado-de-la-revolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=696","title":{"rendered":"Condiciones y significado de la revoluci\u00f3n."},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_697\" aria-describedby=\"caption-attachment-697\" style=\"width: 1960px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-697\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2019\/01\/1541593930_890568_1541606183_noticia_normal_recorte1.jpg\" alt=\"1541593930_890568_1541606183_noticia_normal_recorte1\" width=\"1960\" height=\"1483\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2019\/01\/1541593930_890568_1541606183_noticia_normal_recorte1.jpg 1600w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2019\/01\/1541593930_890568_1541606183_noticia_normal_recorte1-300x227.jpg 300w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2019\/01\/1541593930_890568_1541606183_noticia_normal_recorte1-1024x775.jpg 1024w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2019\/01\/1541593930_890568_1541606183_noticia_normal_recorte1-768x581.jpg 768w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2019\/01\/1541593930_890568_1541606183_noticia_normal_recorte1-1536x1162.jpg 1536w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2019\/01\/1541593930_890568_1541606183_noticia_normal_recorte1-1200x908.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-697\" class=\"wp-caption-text\">Hannah Arendt en un retratao tomado en 1949. FRED STEIN GETTY<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Autora:<\/strong> Hannah Arendt<\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"https:\/\/elpais.com\/cultura\/2018\/11\/07\/actualidad\/1541593930_890568.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>El Pa\u00eds<\/em><\/a>, 8\/11\/2018.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><em><a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/revoluciones\/a\">Revoluci\u00f3n<\/a>,<\/em>\u00a0como cualquier otro t\u00e9rmino de nuestro vocabulario pol\u00edtico, puede utilizarse en sentido gen\u00e9rico, sin tenerse en cuenta ni el origen de la palabra ni el momento temporal en que el t\u00e9rmino se haya aplicado por primera vez a un fen\u00f3meno pol\u00edtico concreto. El presupuesto b\u00e1sico de semejante uso es que, con independencia de cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 apareciera el t\u00e9rmino, el fen\u00f3meno al que alude tiene la misma edad que la memoria humana. La tentaci\u00f3n de usar esta palabra en sentido gen\u00e9rico es particularmente fuerte cuando hablamos de \u201cguerras y revoluciones\u201d a un tiempo, pues de hecho las guerras son tan antiguas como la historia de la humanidad desde que tenemos testimonio de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Quiz\u00e1 cueste trabajo utilizar la palabra\u00a0<em>guerra<\/em>\u00a0en otro sentido que no sea el gen\u00e9rico, aunque solo sea porque su primera aparici\u00f3n no puede ser datada en el tiempo ni localizada en el espacio, pero no existe una excusa semejante para el uso indiscriminado del t\u00e9rmino\u00a0<em>revoluci\u00f3n<\/em>. Antes de que se produjeran las dos grandes revoluciones de finales del siglo XVIII y de que apareciera el sentido espec\u00edfico que adquiri\u00f3 luego, la palabra apenas ocupaba un lugar destacado en el vocabulario del pensamiento o la pr\u00e1ctica pol\u00edticos. Cuando encontramos el t\u00e9rmino en el siglo XVII, por ejemplo, va unido estrictamente a su significado astron\u00f3mico original, que se refer\u00eda al movimiento eterno, irresistible y recurrente de los cuerpos celestes; el uso pol\u00edtico era metaf\u00f3rico y describ\u00eda el retorno a un punto preestablecido por ende, un movimiento, el regreso a un orden predeterminado. La palabra se utiliz\u00f3 por primera vez no ya cuando estall\u00f3 en Inglaterra lo que podemos llamar efectivamente una revoluci\u00f3n y Cromwell se erigi\u00f3 en una especie de dictador, sino en 1660, con ocasi\u00f3n del restablecimiento de la monarqu\u00eda, tras el derrocamiento del Parlamento Remanente (<em>Rump Parliament<\/em>).\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/1988\/09\/30\/opinion\/591577210_850215.html\">Pero incluso la Revoluci\u00f3n Gloriosa,<\/a>\u00a0el acontecimiento gracias al cual el t\u00e9rmino supo encontrar su sitio, de forma harto parad\u00f3jica, en el lenguaje hist\u00f3rico pol\u00edtico, no fue concebida como una revoluci\u00f3n, sino como la restauraci\u00f3n del poder mon\u00e1rquico a sus antiguas rectitud y gloria.<\/p>\n<section id=\"sumario_1|html\" class=\"sumario_html izquierda\"><a name=\"sumario_1\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<blockquote>\n<p class=\"texto_grande\">El hecho de que la palabra &#8216;revoluci\u00f3n&#8217; significara originalmente restauraci\u00f3n es m\u00e1s que una mera curiosidad sem\u00e1ntica<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p style=\"text-align:justify\">El verdadero significado de\u00a0<em>revoluci\u00f3n<\/em>, antes de los acontecimientos de finales del siglo XVIII, queda expresado tal vez con la mayor claridad en la inscripci\u00f3n que lleva el Gran Sello de Inglaterra de 1651, seg\u00fan la cual la primera transformaci\u00f3n de la monarqu\u00eda en rep\u00fablica signific\u00f3: \u201c<em>Freedom by God\u2019s blessing restored<\/em>\u201d [libertad restaurada por la bendici\u00f3n de Dios].<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">El hecho de que la palabra\u00a0<em>revoluci\u00f3n<\/em>\u00a0significara originalmente restauraci\u00f3n es m\u00e1s que una mera curiosidad sem\u00e1ntica. Ni siquiera las revoluciones del siglo XVIII pueden entenderse sin advertir que estallaban ante todo con la restauraci\u00f3n como objetivo y que el contenido de dicha restauraci\u00f3n era la libertad. En Estados Unidos, en palabras de John Adams, los hombres que participaron en la revoluci\u00f3n se hab\u00edan visto \u201cllamados [a ella] sin haberlo previsto y no hab\u00edan tenido m\u00e1s remedio que hacerla sin tener una inclinaci\u00f3n previa\u201d; lo mismo cabe decir de Francia, donde, en palabras de Tocqueville, \u201chabr\u00eda cabido creer que el objetivo de la inminente revoluci\u00f3n ser\u00eda la restauraci\u00f3n del Antiguo R\u00e9gimen, no su derrocamiento\u201d. Y en el transcurso de ambas revoluciones, cuando sus actores iban adquiriendo consciencia de que se hab\u00edan embarcado en una empresa completamente nueva y no en el regreso a una situaci\u00f3n anterior, fue cuando la palabra\u00a0<em>revoluci\u00f3n<\/em>\u00a0adquiri\u00f3, por consiguiente, su nuevo significado. Fue Thomas Paine, ni m\u00e1s ni menos, quien todav\u00eda fiel al esp\u00edritu pret\u00e9rito propuso con toda seriedad llamar \u201ccontrarrevoluciones\u201d tanto a la Revoluci\u00f3n estadounidense como a la francesa. Quer\u00eda librar a aquellos acontecimientos tan extraordinarios de la sospecha de que con ellos se hab\u00eda dado vida a unos comienzos completamente nuevos, as\u00ed como del rechazo motivado por la violencia con la que dichos sucesos se hab\u00edan visto irremediablemente unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">Es muy probable que pasemos por alto la expresi\u00f3n de un horror casi instintivo en la conciencia de aquellos primeros revolucionarios ante algo que era completamente nuevo. Esto es posible en parte porque estamos perfectamente familiarizados con el entusiasmo de los cient\u00edficos y los fil\u00f3sofos de la Edad Moderna por \u201cunas cosas que no se hab\u00edan visto nunca hasta entonces y unas ideas que no se le hab\u00edan ocurrido nunca a nadie hasta la fecha\u201d.<\/p>\n<section id=\"sumario_3|html\" class=\"sumario_html derecha\"><a name=\"sumario_3\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<blockquote>\n<p class=\"texto_grande\">Ninguna revoluci\u00f3n, independientemente de con cu\u00e1nta amplitud abra sus puertas a las masas y a los oprimidos,\u00a0se ha iniciado nunca por ellos<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p style=\"text-align:justify\">Tambi\u00e9n es as\u00ed porque nada de lo sucedido en el curso de esas revoluciones resulta tan notable y tan sorprendente como el enf\u00e1tico hincapi\u00e9 hecho en la novedad, repetida una y otra vez por actores y espectadores a un tiempo, en la insistencia en que nunca se hab\u00eda producido hasta entonces nada comparable por su significaci\u00f3n y su grandeza. La cuesti\u00f3n crucial a la par que compleja es que el enorme pathos de la nueva era, el\u00a0<em>Novus Ordo Seclorum<\/em>, que a\u00fan aparece escrito en los billetes de un d\u00f3lar, sali\u00f3 adelante solo cuando los actores de la revoluci\u00f3n, en buena parte en contra de su voluntad, llegaron a un punto de no retorno.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify\">As\u00ed, lo sucedido a finales del siglo XVIII fue en realidad un intento de restauraci\u00f3n y recuperaci\u00f3n de antiguos derechos y privilegios que acab\u00f3 justo en lo contrario: en el desarrollo progresivo y la apertura de un futuro que desafiaba cualquier intento posterior de actuar o de pensar en t\u00e9rminos de movimiento circular o giratorio. Y mientras que la palabra\u00a0<em>revoluci\u00f3n<\/em>\u00a0se transform\u00f3 radicalmente en el proceso revolucionario, ocurri\u00f3 algo similar, pero infinitamente m\u00e1s complejo, con la palabra libertad. Mientras que con ella no se pretend\u00eda indicar nada m\u00e1s que la libertad \u201crestaurada por la bendici\u00f3n de Dios\u201d, seguir\u00eda refiri\u00e9ndose a los derechos y libertades que hoy asociamos con el gobierno constitucional, lo que propiamente se llaman derechos civiles. Entre estos no se inclu\u00eda el derecho pol\u00edtico a participar en los asuntos p\u00fablicos. Ninguno de los otros derechos, incluido el derecho a ser representado a efectos de tributaci\u00f3n, fue resultado de la revoluci\u00f3n, ni en la teor\u00eda ni en la pr\u00e1ctica. Lo revolucionario no era la proclama de \u201cvida, libertad y propiedad\u201d, sino la idea de que se trataba de derechos inalienables de todos los seres humanos, al margen de d\u00f3nde vivieran o del tipo de Gobierno que tuvieran. E incluso en esa nueva y revolucionaria extensi\u00f3n a toda la humanidad, la libertad no significaba m\u00e1s que la autonom\u00eda frente a todo impedimento injustificable, es decir, algo en esencia negativo. Los derechos civiles son resultado de la liberaci\u00f3n, pero no constituyen en absoluto la aut\u00e9ntica sustancia de la libertad, cuya esencia es la admisi\u00f3n en el \u00e1mbito p\u00fablico y la participaci\u00f3n en los asuntos p\u00fablicos.<\/p>\n<section id=\"sumario_2|html\" class=\"sumario_html izquierda\"><a name=\"sumario_2\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\">\n<div class=\"sumario-texto\">\n<blockquote>\n<p class=\"texto_grande\">Lo sucedido a finales del siglo XVIII fue en realidad un intento de restauraci\u00f3n y recuperaci\u00f3n de antiguos derechos y privilegios que acab\u00f3 justo en lo contrario<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p style=\"text-align:justify\">Ninguna revoluci\u00f3n, independientemente de con cu\u00e1nta amplitud abra sus puertas a las masas y a los oprimidos \u2014<em>les malheureux<\/em>,\u00a0<em>les mis\u00e9rables<\/em>\u00a0o\u00a0<em>les damn\u00e9s de la terre<\/em>, como los llamamos en virtud de\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/revolucion_francesa\/a\">la grandilocuente ret\u00f3rica de la Revoluci\u00f3n Francesa<\/a>\u2014, se ha iniciado nunca por ellos. Y ninguna revoluci\u00f3n ha sido jam\u00e1s obra de conspiraciones, de sociedades secretas o de partidos abiertamente revolucionarios. Hablando en t\u00e9rminos generales, ninguna revoluci\u00f3n es posible all\u00ed donde la autoridad del Estado se halla intacta, lo que, en las condiciones actuales, significa all\u00ed donde cabe confiar en que las Fuerzas Armadas obedezcan a las autoridades civiles. Las revoluciones no son respuestas necesarias, sino respuestas posibles a la delegaci\u00f3n de poderes de un r\u00e9gimen; no la causa, sino la consecuencia del desmoronamiento de la autoridad pol\u00edtica. En todos los lugares en los que se ha permitido que se desarrollen sin control esos procesos desintegradores, habitualmente durante un periodo prolongado de tiempo, pueden producirse revoluciones, a condici\u00f3n de que haya un n\u00famero suficiente de gente preparada para el colapso del r\u00e9gimen existente y para la toma del poder.<\/p>\n<p class=\"nota_pie\" style=\"text-align:justify\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/hannah_arendt\/a\">Hannah Arendt<\/a>\u00a0(1906-1975) es una de las pensadoras m\u00e1s influyentes del siglo XX. Este texto forma parte del ensayo\u00a0<em>La libertad de ser libres<\/em>, publicado por Taurus el 8 de noviembre. Traducci\u00f3n de Te\u00f3filo de Lozoya y Juan Rabasseda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora: Hannah Arendt Fuente: El Pa\u00eds, 8\/11\/2018. 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