{"id":792,"date":"2019-05-07T09:40:15","date_gmt":"2019-05-07T08:40:15","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=792"},"modified":"2019-05-07T09:40:15","modified_gmt":"2019-05-07T08:40:15","slug":"que-es-el-fascismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=792","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es el Fascismo?"},"content":{"rendered":"<figure style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ctxt.es\/images\/cache\/800x540\/nocrop\/images%7Ccms-image-000018734.jpg\" alt=\"&lt;p&gt;Benito Mussolini durante una inspecci\u00c3\u00b3n a las tropas, en Etiop\u00c3\u00ada.&lt;\/p&gt;\" width=\"720\" height=\"540\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Benito Mussolini durante una inspecci\u00f3n a las tropas, en Etiop\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Autor: ROBERT OWEN PAXTON<\/strong><\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> <a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20190501\/Politica\/25668\/Robert-Owen-Paxton-tribuna-lectura-anatomia-del-fascismo.htm\">CTXT,<\/a> 1\/05\/2019<\/p>\n<p>L\u00edmites<\/p>\n<p>No podemos comprender bien el fascismo sin trazar fronteras claras que lo diferencien de formas superficialmente similares. Es una tarea dif\u00edcil porque el fascismo fue ampliamente imitado, sobre todo durante la d\u00e9cada de 1930, cuando Alemania e Italia parec\u00edan tener m\u00e1s \u00e9xito que las democracias. Aparecieron as\u00ed pr\u00e9stamos del fascismo tan lejos de sus ra\u00edces europeas como en Bolivia y en China.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>La frontera m\u00e1s simple es la que separa el fascismo de la tiran\u00eda cl\u00e1sica. El socialista moderado exiliado Gaetano Salvemini, que abandon\u00f3 su c\u00e1tedra de Historia en Florencia y se fue a Londres y luego a Harvard porque no pod\u00eda soportar tener que ense\u00f1ar sin decir lo que pensaba, indic\u00f3 la diferencia esencial cuando se pregunt\u00f3 por qu\u00e9 \u00ablos italianos sintieron la necesidad de librarse de sus instituciones libres\u00bb precisamente en el momento en que deber\u00edan enorgullecerse de ellas y en que \u00abdeber\u00edan dar un paso adelante hacia una democracia m\u00e1s avanzada\u00bb.<sup>2<\/sup>\u00a0Para Salvemini el fascismo signific\u00f3 dejar a un lado la democracia y el procedimiento debido en la vida p\u00fablica en favor de la aclamaci\u00f3n de la calle. Es un fen\u00f3meno de las democracias fallidas y lo novedoso de \u00e9l fue que, en vez de simplemente imponer silencio a los ciudadanos como hab\u00eda hecho la tiran\u00eda cl\u00e1sica desde los tiempos m\u00e1s remotos, hall\u00f3 una t\u00e9cnica para canalizar sus pasiones en la construcci\u00f3n de una unidad nacional obligatoria en torno a proyectos de limpieza interna y de expansi\u00f3n externa. No deber\u00edamos utilizar el t\u00e9rmino\u00a0<em>fascismo\u00a0<\/em>para dictaduras predemocr\u00e1ticas. Por muy crueles que sean, carecen del entusiasmo de masas manipulado y de la energ\u00eda demon\u00edaca del fascismo, as\u00ed como de la misi\u00f3n que este se plantea de \u00abprescindir de las instituciones libres\u00bb en pro de la fuerza, la pureza y la unidad de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>El fascismo se confunde f\u00e1cilmente con la dictadura militar, porque los dirigentes fascistas militarizaron sus sociedades y situaron las guerras de conquista en el centro mismo de sus objetivos. Armas<sup>3<\/sup>\u00a0y uniformes fueron para ellos un fetiche. En la d\u00e9cada de 1930 las milicias fascistas estaban todas uniformadas \u2014tambi\u00e9n lo estaban, en realidad, las milicias socialistas en aquella era de la camisa de color\u2014,<sup>4<\/sup>\u00a0y los fascistas siempre han querido convertir la sociedad en una fraternidad armada. Hitler, reci\u00e9n instalado como canciller de Alemania, cometi\u00f3 el error de vestir una trinchera civil y sombrero cuando fue a Venecia el 14 de junio de 1934 para su primer encuentro con el m\u00e1s maduro Mussolini, \u00abresplandeciente de uniforme y daga\u00bb.<sup>5<\/sup>\u00a0A partir de entonces el F\u00fchrer apareci\u00f3 de uniforme en los actos p\u00fablicos, unas veces con chaqueta marr\u00f3n, m\u00e1s tarde a menudo con una guerrera militar sin adornos. Pero mientras todos los fascismos son siempre militaristas, las dictaduras militares no son siempre fascistas. La mayor\u00eda de los dictadores militares han actuado simplemente como tiranos, sin atreverse a desencadenar el entusiasmo popular del fascismo. Las dictaduras militares son mucho m\u00e1s comunes que los fascismos, porque no tienen ninguna conexi\u00f3n necesaria con una democracia fallida y han existido desde que ha habido militares.<\/p>\n<p>La frontera que separa al fascismo del autoritarismo es m\u00e1s sutil, pero es una de las m\u00e1s esenciales para la comprensi\u00f3n.<sup>6<\/sup>\u00a0He utilizado ya el t\u00e9rmino, o el similar de\u00a0<em>dictadura tradicional<\/em>, al analizar Espa\u00f1a, Portugal, Austria y la Francia de Vichy. La frontera entre fascismo y autoritarismo fue especialmente dif\u00edcil de trazar en la d\u00e9cada de 1930, cuando reg\u00edmenes que eran, en realidad, autoritarios adoptaron parte de la decoraci\u00f3n de los fascismos triunfantes del periodo. Aunque los reg\u00edmenes autoritarios pisotean a menudo las libertades ciudadanas y son capaces de una brutalidad criminal, no comparten el ansia del fascismo de reducir a la nada la esfera privada. Aceptan espacios mal definidos pero reales de \u00e1mbito privado para \u00ab\u00f3rganos de intermediaci\u00f3n\u00bb tradicionales como notables locales, c\u00e1rteles econ\u00f3micos y asociaciones, cuerpos de oficiales, familias e Iglesias.<\/p>\n<p>Estos \u00f3rganos, en vez de un partido \u00fanico oficial, son los principales instrumentos de control social en los reg\u00edmenes autoritarios. Los autoritarios prefieren dejar a la poblaci\u00f3n desmovilizada y pasiva, mientras que los fascistas tienden a hacer participar al p\u00fablico y a movilizarle.<sup>7<\/sup>\u00a0Los autoritarios tienen un gobierno fuerte, pero limitado. Vacilan a la hora de intervenir en la econom\u00eda, algo que los fascistas hacen de muy buena gana, o de embarcarse en programas de seguridad social. En vez de proclamar un nuevo camino, se aferran al statu quo.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>El general Francisco Franco, por ejemplo, que dirigi\u00f3 al Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol en la rebeli\u00f3n contra la Rep\u00fablica en julio de 1936 y que se convirti\u00f3 en 1939 en el dictador de Espa\u00f1a, tom\u00f3 prestados claramente algunos aspectos del r\u00e9gimen de su aliado Mussolini. Se hizo llamar\u00a0<em>Caudillo\u00a0<\/em>y convirti\u00f3 a la Falange fascista en el \u00fanico partido. Durante la Segunda Guerra Mundial y despu\u00e9s de ella, los aliados trataron a Franco como a un socio del Eje. Fortaleci\u00f3 esa impresi\u00f3n el car\u00e1cter sanguinario de la represi\u00f3n franquista, en la que pudieron haber muerto hasta 200.000 personas entre 1939 y 1945, y por los esfuerzos del r\u00e9gimen para impedir el contacto cultural y econ\u00f3mico con el mundo exterior.<sup>9<\/sup><\/p>\n<div class=\"pb-ads megabanner\">\n<div class=\"content\"><\/div>\n<\/div>\n<p>En abril de 1945, funcionarios espa\u00f1oles asistieron a una misa por la muerte de Hitler. Sin embargo, un mes m\u00e1s tarde el Caudillo explic\u00f3 a sus seguidores que \u00abera necesario bajar un poco las velas [de Falange]\u00bb.<sup>10<\/sup>\u00a0A partir de entonces la Espa\u00f1a de Franco,<sup>11<\/sup>\u00a0siempre m\u00e1s cat\u00f3lica que fascista, bas\u00f3 su autoridad en pilares tradicionales como la Iglesia, los grandes terratenientes y el Ej\u00e9rcito, encarg\u00e1ndoles b\u00e1sicamente del control social en vez de la cada vez m\u00e1s d\u00e9bil Falange o el Estado. El Estado franquista intervino poco en la econom\u00eda y apenas se esforz\u00f3 en regular la vida diaria de la gente siempre que se mostrase pasiva.<\/p>\n<p>El Estado Novo de Portugal<sup>12<\/sup>\u00a0difiri\u00f3 a\u00fan m\u00e1s profundamente del fascismo que la Espa\u00f1a de Franco. Salazar fue, sin duda, el dictador de Portugal, pero prefiri\u00f3 un p\u00fablico pasivo y un Estado limitado en el que el poder social se mantuvo en manos de la Iglesia, el Ej\u00e9rcito y los grandes terratenientes. En julio de 1934, el doctor Salazar prohibi\u00f3 el movimiento fascista portugu\u00e9s, el Nacionalsindicalismo, acus\u00e1ndolo de \u00abexaltaci\u00f3n de la juventud, el culto a la fuerza a trav\u00e9s de la llamada acci\u00f3n directa, el principio de la superioridad del poder pol\u00edtico del Estado en la vida social, la tendencia a organizar a las masas tras un dirigente pol\u00edtico\u00bb&#8230; No es una mala descripci\u00f3n del fascismo.<sup>13<\/sup><\/p>\n<p>La Francia de Vichy, el r\u00e9gimen que sustituy\u00f3 a la rep\u00fablica parlamentaria tras la derrota de 1940,<sup>14<\/sup>\u00a0es indudable que no fue fascista en un principio, ya que ni tuvo un partido \u00fanico ni instituciones paralelas. Un sistema de gobierno en el que el funcionariado selecto tradicional del pa\u00eds reg\u00eda el Estado, con papeles reforzados para los militares, la Iglesia, los especialistas t\u00e9cnicos y las \u00e9lites sociales y econ\u00f3micas establecidas, cae claramente dentro de la categor\u00eda de autoritario. Despu\u00e9s de que la invasi\u00f3n alemana de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en junio de 1941 llevase al Partido Comunista Franc\u00e9s a la resistencia abierta y obligase a las fuerzas de ocupaci\u00f3n alemanas a actuar con mucha mayor dureza en apoyo de la guerra total, Vichy y su pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n con la Alemania nazi se enfrentaron a una oposici\u00f3n creciente. En la lucha contra la Resistencia aparecieron organizaciones paralelas: la\u00a0<em>Milice,\u00a0<\/em>o polic\u00eda complementaria, \u00absecciones especiales\u00bb de los tribunales de justicia para juicios expeditivos de disidentes, la Polic\u00eda de Asuntos Jud\u00edos. Pero, aunque, como vimos en el cap\u00edtulo 4, se les diesen a unos cuantos fascistas de Par\u00eds puestos importantes en Vichy en los \u00faltimos d\u00edas del r\u00e9gimen, actuaron como individuos m\u00e1s que como jefes de un partido \u00fanico oficial.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es fascismo?<\/strong><\/p>\n<p>Ha llegado el momento de proporcionar al fascismo una definici\u00f3n breve y pr\u00e1ctica, aunque sepamos que no nos mostrar\u00e1 todos sus contenidos, lo mismo que una foto no puede mostrarnos del todo a una persona.<\/p>\n<p>Se puede definir el fascismo como una forma de conducta pol\u00edtica caracterizada por una preocupaci\u00f3n obsesiva por la decadencia de la comunidad, su humillaci\u00f3n o victimizaci\u00f3n y por cultos compensatorios de unidad, energ\u00eda y pureza, en la que un partido con una base de masas de militantes nacionalistas comprometidos, trabajando en una colaboraci\u00f3n inc\u00f3moda pero eficaz con \u00e9lites tradicionales, abandona las libertades democr\u00e1ticas y persigue con violencia redentora y sin limitaciones \u00e9ticas o legales objetivos de limpieza interna y expansi\u00f3n exterior.<\/p>\n<p>Ciertamente, la actuaci\u00f3n pol\u00edtica exige elegir entre opciones, y las opciones que se eligen \u2014como mis cr\u00edticos se apresuran a se\u00f1alar\u2014 nos hacen volver a las ideas subyacentes. Hitler y Mussolini, que despreciaban el \u00abmaterialismo\u00bb del socialismo y del liberalismo, insist\u00edan en la importancia b\u00e1sica de las ideas para sus movimientos. Muchos antifascistas, que se niegan a otorgarles esa dignidad, no piensan lo mismo. \u00abLa ideolog\u00eda del nacionalsocialismo est\u00e1 cambiando constantemente\u00bb, comentaba Franz Neumann. \u00abTiene ciertas creencias m\u00e1gicas \u2014adoraci\u00f3n de la jefatura, supremac\u00eda de la raza superior\u2014, pero no est\u00e1 expuesto en una serie de pronunciamientos categ\u00f3ricos y dogm\u00e1ticos\u00bb.<sup>15<\/sup>\u00a0Sobre ese punto, este libro se aproxima a la posici\u00f3n de Neumann, y ya examin\u00e9 con cierta extensi\u00f3n en el cap\u00edtulo 1 la relaci\u00f3n peculiar del fascismo con su ideolog\u00eda, simult\u00e1neamente proclamada como algo b\u00e1sico y, sin embargo, enmendada o violada cuando conviene.<sup>16<\/sup>\u00a0No obstante, los fascistas sab\u00edan lo que quer\u00edan. No se pueden desterrar las ideas del estudio del fascismo, pero puede uno situarlas adecuadamente entre todos los factores que influyen en este complejo fen\u00f3meno. Podemos abrirnos paso entre los extremos: el fascismo no consisti\u00f3 ni en la simple aplicaci\u00f3n de su programa ni en un oportunismo descontrolado.<\/p>\n<p>Yo creo que como mejor se deducen las ideas que subyacen a las acciones fascistas es partiendo de esas acciones, pues algunas de ellas no llegan a expresarse y se hallan impl\u00edcitas en el lenguaje p\u00fablico fascista. Muchas pertenecen m\u00e1s al reino de los sentimientos viscerales que al de las proposiciones razonadas. En el cap\u00edtulo 2 las llam\u00e9 \u00abpasiones movilizadoras\u00bb:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00a0un sentimiento de crisis abrumadora contra la que nada valen las soluciones tradicionales;<\/li>\n<li>\u00a0la primac\u00eda del grupo, respecto al cual uno tiene deberes superiores a cualquier derecho, sea individual o universal, y la subordinaci\u00f3n del individuo a \u00e9l;<\/li>\n<li>\u00a0la creencia de que el grupo de uno es una v\u00edctima, un sentimiento que justifica cualquier acci\u00f3n, sin l\u00edmites legales y morales, contra sus enemigos, tanto internos como externos;<\/li>\n<li>\u00a0el miedo a la decadencia del grupo por los efectos corrosivos del liberalismo individualista, la lucha de clases y las influencias extranjeras;<\/li>\n<li>\u00a0la necesidad de una integraci\u00f3n m\u00e1s estrecha de una comunidad m\u00e1s pura, por el consentimiento si es posible o por la violencia excluyente en caso necesario;<\/li>\n<li>\u00a0la necesidad de autoridad a trav\u00e9s de jefes naturales \u2014siempre varones\u2014, que culmina en un caudillo nacional que es el \u00fanico capaz de encarnar el destino hist\u00f3rico del grupo;<\/li>\n<li>\u00a0la superioridad de los instintos del caudillo respecto a la raz\u00f3n abstracta y universal;<\/li>\n<li>\u00a0la belleza de la violencia y la eficacia de la voluntad, cuando est\u00e1n consagradas al \u00e9xito del grupo;<\/li>\n<li>\u00a0el derecho del pueblo elegido a dominar a otros sin limitaciones de ning\u00fan g\u00e9nero de ley divina ni humana, derecho que se decide por el exclusivo criterio de la superioridad del grupo dentro de una lucha darwiniana.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El fascismo, de acuerdo con esta definici\u00f3n, as\u00ed como la conducta correspondiente a estos sentimientos, a\u00fan es visible hoy. Existe fascismo al nivel de la Etapa Uno dentro de todos los pa\u00edses democr\u00e1ticos, sin excluir a Estados Unidos. \u00abPrescindir de instituciones libres\u00bb, especialmente de las libertades de grupos impopulares, resulta peri\u00f3dicamente atractivo a los ciudadanos de las democracias occidentales, incluidos algunos estadounidenses. Sabemos, por haber seguido su rastro, que el fascismo no precisa de una \u00abmarcha\u00bb espectacular sobre alguna capital para arraigar; basta con decisiones aparentemente anodinas de tolerar un tratamiento ilegal de \u00abenemigos\u00bb de la naci\u00f3n. Algo muy pr\u00f3ximo al fascismo cl\u00e1sico ha llegado a la Etapa Dos en unas cuantas sociedades profundamente atribuladas. No es inevitable, sin embargo, que siga progresando. Los posteriores avances fascistas hacia el poder dependen en parte de la gravedad de una crisis, pero tambi\u00e9n en muy alto grado de elecciones humanas, especialmente las de aquellos que detentan poder econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico. Determinar las respuestas adecuadas a los avances fascistas no es f\u00e1cil, porque no es probable que su ciclo se repita a ciegas. Pero estamos en una posici\u00f3n mucho mejor para reaccionar sabiamente si entendemos c\u00f3mo triunf\u00f3 el fascismo en el pasado.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p><sup>1.\u00a0<\/sup>Para Bolivia, v\u00e9ase cap\u00edtulo 7, nota 69 (en p\u00e1gina 331).\u00a0Para China, v\u00e9ase Payne,\u00a0<em>History,\u00a0<\/em>pp. 337-338; Marcia H. Chang,\u00a0<em>The Chinese Blue Shirt Society: Fascism and De- velopmental Nationalism<\/em>, Berkeley y Los \u00c1ngeles, University of California Press, 1985, y Fred Wakeman, Jr., \u00abA Revisionist View of the Nanjing Decade: Confucian Fascism\u00bb,\u00a0<em>China Quarterly\u00a0<\/em>150, junio de 1997, pp. 395-430.\u00a0Wakeman no considera a los Camisas Azules aut\u00e9nticamente fascistas. Le agradezco sus consejos sobre este punto.<\/p>\n<p><sup>2.\u00a0<\/sup>Las lecciones de Harvard de Gaetano Salvemini, publicadas en\u00a0<em>Opera de Gae- tano Salvemini,\u00a0<\/em>vol. VI,\u00a0<em>Scritti sul fascismo,\u00a0<\/em>vol. 1, p. 343.<\/p>\n<p><sup>3.\u00a0<\/sup>Para las armas como un \u00abobjeto de amor\u00bb de los militantes fascistas, v\u00e9ase Emilio Gentile,\u00a0<em>Storia del partito,\u00a0<\/em>p. 498. \u00abMientras tenga una pluma en la mano y un rev\u00f3lver en el bolsillo\u00bb, dijo Mussolini despu\u00e9s de romper con los socialistas en 1914, \u00abno temo a nadie\u00bb. A principios de la d\u00e9cada de 1920, ten\u00eda siempre un rev\u00f3lver y un par de granadas en su escritorio. En la d\u00e9cada de 1930 el rev\u00f3lver hab\u00eda emigrado a un caj\u00f3n del escritorio de su grandioso despacho del Palazzo Venezia (Pierre Milza,\u00a0<em>Mussolini,\u00a0<\/em>Par\u00eds, Fayard, 1999, pp. 183, 232, 252, 442). Hitler prefiri\u00f3 las fustas (Kers- haw,\u00a0<em>Hitler,\u00a0<\/em>vol. 1, p. 188), pero el 23 de abril de 1942 les dijo a sus comensales que \u00abllevar armas contribuye al orgullo y el porte de un hombre\u00bb\u00a0<em>(Hitler\u2019s Table Talk,\u00a0<\/em>trad. de Norman Cameron y R. H. Stevens, Londres, Weidenfeld y Nicolson, 1953, p. 435).<\/p>\n<p><sup>4.\u00a0<\/sup>Las camisas de color proceden de la izquierda, probablemente de los \u00abMil\u00bb de Garibaldi, los voluntarios de camisa roja que conquistaron Sicilia y N\u00e1poles para una Italia liberal unida en 1860. Tambi\u00e9n procede de Garibaldi el t\u00edtulo de\u00a0<em>Duce<\/em>.<\/p>\n<p><sup>5.\u00a0<\/sup>Alan Bullock,\u00a0<em>Hitler: A Study in Tyranny,\u00a0<\/em>ed. rev., Londres, Harper &amp; Row, 1962, p. 297.<\/p>\n<p><sup>6.\u00a0<\/sup>Juan J. Linz ha hecho el an\u00e1lisis cl\u00e1sico del autoritarismo como una forma diferenciada de gobierno: \u00abAn Authoritarian Regime: Spain\u00bb, en Erik Allardt y Stein Rokkan (eds.),\u00a0<em>Mass Politics: Studies in Political Sociology<\/em>, Nueva York, Free Press, 1970, pp. 251-283; \u00abFrom Falange to Movimiento-Organizaci\u00f3n: The Spanish Single Party y the Franco Regime, 19 36-1968\u00bb, en Samuel P. Huntington y Clement Moore (eds.),\u00a0<em>Authoritarian Politics in Modern Societies: The Dynamics of Established One- Party Systems<\/em>, Nueva York, Basic Books, 1970, y \u00abTotalitarian and Authoritarian Regimes\u00bb, en Fred I. Greenstein y Nelson W. Polsby,\u00a0<em>Handbook of Political Science,\u00a0<\/em>Reading, MA, Addison-Wesley, 1975, vol.\u00a0III, esp. pp. 264-350.<\/p>\n<p><sup>7.\u00a0<\/sup>La frontera autoritaria-fascista es imprecisa aqu\u00ed, pues en la pr\u00e1ctica ninguno de los dos logra su deseo. Los autoritarios, lo mismo que los fascistas, enfrentados con p\u00fablicos exaltados, pueden intentar crear una \u00absolidaridad mec\u00e1nica\u00bb durkhei- miana.\u00a0V\u00e9ase Paul Brooker,\u00a0<em>The Faces of Fraternalism: Nazi Germany, Fascist Italy, and Imperial Japan<\/em>, Oxford, Clarendon, 1991.\u00a0Hasta los fascistas pueden no lograr m\u00e1s que un asentimiento \u00absuperficial\u00bb y \u00abfr\u00e1gil\u00bb.\u00a0Victoria de Grazia,\u00a0<em>The Culture of Consent:\u2019 Mass Organization of Leisure in Fascist Italy<\/em>, Cambridge, Cambridge Uni- versity Press, 1981, p. 20, y cap. 8, \u00abThe Limits of Consent\u00bb.\u00a0El estudio m\u00e1s meticu- loso sobre la opini\u00f3n p\u00fablica alemana bajo el nazismo, \u00abBavaria program\u00bb, de Mar- tin Broszat, llegaba a la conclusi\u00f3n de que estaba descontenta pero atomizada, fragmentada y pasiva.\u00a0V\u00e9ase Ian Kershaw,\u00a0<em>Popular Opinion and Dissent in the Third Reich<\/em>, Oxford, Clarendon, 1983, pp. 110, 277, 286, 389.<\/p>\n<p><sup>8.\u00a0<\/sup>V\u00e9ase la interesante comparaci\u00f3n de Javier Tusell G\u00f3mez, \u00abFranchismo et fascismo\u00bb, en Angelo del Boca\u00a0<em>et al<\/em>.,\u00a0<em>Il regime fascista,\u00a0<\/em>pp. 57-92.<\/p>\n<p><sup>9.\u00a0<\/sup>Michael Richards,\u00a0<em>A Time of Silence: Civil War and the Culture of Repression in Franco\u2019s Spain, 1936-1945<\/em>, Cambridge, Cambridge University Press, 1998, muestra c\u00f3mo la autarqu\u00eda econ\u00f3mica y cultural se correspond\u00eda con la represi\u00f3n interna. El n\u00famero estimado de muertos que aparece en Paul Preston,\u00a0<em>Franco<\/em>, Nueva York, Basic Books, 1994, p. 30, hace la acusaci\u00f3n de fascismo de otro modo, destacando las estrechas relaciones de Franco con el Eje al menos hasta 1942.<\/p>\n<p><sup>10.\u00a0<\/sup>El estudio indispensable sobre la Falange es Stanley G. Payne,\u00a0<em>Fascism in Spain, 1923-1977<\/em>, Madison, University of Wisconsin Press, 1999 (cita, en p. 401).<\/p>\n<p><sup>11.\u00a0<\/sup>V\u00e9ase cap\u00edtulo 6, pp. 254-255.<\/p>\n<p><sup>12.\u00a0<\/sup>V\u00e9ase cap\u00edtulo 6, pp. 256-257.<\/p>\n<p><sup>13.\u00a0<\/sup>Citado en Stanley Payne,\u00a0<em>History,\u00a0<\/em>p. 315.\u00a0Gregory J. Kasza, \u00abFascism from Abo- ve?\u00a0Japan\u2019s\u00a0<em>Kakushin\u00a0<\/em>Right in Comparative Perspective\u00bb, en Stein Ugelvik Larsen,\u00a0<em>Fascism Outside Europe,\u00a0<\/em>Boulder, CO, Social Science Monographs, 2001, pp. 223-232, trabajando a partir del ejemplo japon\u00e9s, propone una categor\u00eda diferenciada de re- g\u00edmenes unipartidistas que reprimen movimientos fascistas adoptando al mismo tiempo algunos instrumentos fascistas, como movimientos juveniles y econom\u00eda corporativista, situ\u00e1ndose as\u00ed entre el conservadurismo tradicional y el fascismo. Sus ejemplos son Jap\u00f3n, Portugal, Polonia en 1979, Estonia y Lituania.\u00a0Podr\u00eda a\u00f1a- dirse el Brasil de Vargas.<\/p>\n<p><sup>14.\u00a0<\/sup>V\u00e9ase pp. 193-194.<\/p>\n<p><sup>15.\u00a0<\/sup>Franz Neumann,\u00a0<em>Behemoth: The Structure and Practice of National Socialism, 1933-1944,\u00a0<\/em>2\u00aa ed., Nueva York, Oxford University Press, 1944, p. 39.\u00a0El escepticismo respecto a la ideolog\u00eda fascista no es algo que est\u00e9 limitado a la izquierda. Consid\u00e9- rese, por ejemplo, la famosa denuncia del antiguo presidente nazi del Senado de Danzig, Hermann Rauschning,\u00a0<em>Revolution of Nihilism<\/em>, Nueva York, Alliance\/ Longman\u2019s Green, 1939. V\u00e9anse tambi\u00e9n los comentarios de Hannah Arendt citados en cap\u00edtulo 2, p. 74.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup>\u00a0V\u00e9ase cap\u00edtulo 1, pp. 37-44.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p><strong>Robert Owen Paxton\u00a0<\/strong>(1932) es un polit\u00f3logo e historiador estadounidense que ha dedicado toda su vida al estudio de la Europa de la Segunda Guerra Mundial, la Francia de Vichy y el fascismo, y en esta obra,\u00a0<em>Anatom\u00eda del fascismo<\/em>, explora qu\u00e9 es el fascismo y c\u00f3mo ha llegado a tener un impacto tan duradero y continuado en nuestra historia. Paxton ha sido profesor en la Universidad de California, Berkeley y en la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook antes de unirse a la Universidad de Columbia en 1969. Trabaj\u00f3 all\u00ed durante el resto de su carrera, y se retir\u00f3 en 1997. Sigue siendo profesor emerito. Es colabordor habitual del\u00a0<em>The New York Review of Books<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: ROBERT OWEN PAXTON Fuente: CTXT, 1\/05\/2019 L\u00edmites No podemos comprender bien el fascismo sin trazar fronteras claras que lo diferencien de formas superficialmente similares. Es una tarea dif\u00edcil porque el fascismo fue ampliamente imitado, sobre todo durante la d\u00e9cada de 1930, cuando Alemania e Italia parec\u00edan tener m\u00e1s \u00e9xito que las democracias. Aparecieron as\u00ed &hellip; <a href=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=792\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfQu\u00e9 es el Fascismo?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":168,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[224388,224390],"tags":[224591],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/792"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/168"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=792"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/792\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=792"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=792"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=792"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}