{"id":865,"date":"2019-09-24T08:17:00","date_gmt":"2019-09-24T07:17:00","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=865"},"modified":"2019-09-24T08:17:00","modified_gmt":"2019-09-24T07:17:00","slug":"walt-whitman-la-voz-libre-de-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=865","title":{"rendered":"Walt Whitman, la voz libre de Am\u00e9rica"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-wp-embed\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\nhttps:\/\/www.laaventuradelahistoria.es\/walt-whitman-la-voz-libre-de-america\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-wp-embed\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\nhttps:\/\/www.laaventuradelahistoria.es\/walt-whitman-la-voz-libre-de-america\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.laaventuradelahistoria.es\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/1-1-696x837.jpg\" alt=\"\" \/><figcaption> El poeta Walt Whitman en Washington, hacia 1865. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Fuente<\/strong>: <a href=\"https:\/\/www.laaventuradelahistoria.es\/walt-whitman-la-voz-libre-de-america\">laventuradelahistoria.com<\/a>  31\/05\/2019<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Todo empez\u00f3 en marzo de 1842, cuando Ralph Waldo Emerson imparti\u00f3 la conferencia&nbsp;<em>El poeta<\/em>&nbsp;en Nueva York. Por entonces, Walter Whitman (Walt Whitman) era un redactor de la revista&nbsp;<em>Aurora<\/em>&nbsp;que acud\u00eda a la cita del fil\u00f3sofo con mayor prestigio de Estados Unidos. Emerson comenz\u00f3 diciendo que&nbsp;<strong>el verdadero poeta rompe las cadenas de todos,<\/strong>&nbsp;que representa al hombre completo y la belleza, que ese poeta daba fe de lo que experimentaba y que llevaba a la liberaci\u00f3n personal. Pero Emerson a\u00fan no lo hab\u00eda encontrado en su pa\u00eds: \u201cBusco en vano a este poeta del que hablo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Walt Whitman se qued\u00f3 tan fascinado que aquellas palabras se quedaron resonando en su interior hasta que, ocho a\u00f1os despu\u00e9s, escribi\u00f3 los primeros versos. Llevaba casi una d\u00e9cada haciendo acopio de la<strong>&nbsp;fuerza y libertad<\/strong>&nbsp;con la que escribir\u00eda toda su vida, y decidi\u00f3 que aquel impulso creativo ten\u00eda que ver la luz en 1855. Su grito al mundo se llamaba&nbsp;<em>Hojas de hierba<\/em>, y eran cientos de versos que ocupaban 95 p\u00e1ginas encuadernadas en un verde amarillento. Whitman no olvidaba qui\u00e9n le hab\u00eda inspirado.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.laaventuradelahistoria.es\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/3-169x300.jpg\" alt=\"El apoyo y la influencia de Ralph W. Emerson fue clave para que &quot;Hojas de hierba&quot; triunfase.\" class=\"wp-image-2523\" \/><figcaption>El apoyo y la influencia de Ralph W. Emerson fue clave para que \u00abHojas de hierba\u00bb triunfase.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Acudi\u00f3 a la oficina de correos y envi\u00f3 a Concord (Massachusetts) un paquete con uno de los mil ejemplares que hab\u00eda pagado de su bolsillo. El fil\u00f3sofo de Concord recibi\u00f3 desconcertado un libro an\u00f3nimo con el retrato de un hombre de barbas y sombrero, los derechos de autor a nombre de un tal Walter Whitman, y unos versos encajados en el primer poema que dec\u00edan: \u201cWalt Whitman,&nbsp;<strong>un cosmos<\/strong>, el hijo de Manhattan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Emerson se qued\u00f3 impresionado de aquellos doce poemas sin t\u00edtulo que rasgaban las convenciones y&nbsp;<strong>cantaban a lo m\u00e1s \u00edntimo del ser humano,<\/strong>&nbsp;ya que encajaban en sus m\u00e1s viejos anhelos. D\u00edas despu\u00e9s de recibir el libro, el fil\u00f3sofo ley\u00f3 un anuncio en la prensa que le confirm\u00f3 la autor\u00eda del libro, as\u00ed que escribi\u00f3 al tal Whitman, augur\u00e1ndole una gran carrera. El libro, escrib\u00eda en la carta, \u201ces una de las piezas m\u00e1s extraordinarias de humor y sabidur\u00eda con las que Am\u00e9rica ha contribuido\u201d. Adem\u00e1s, quer\u00eda ir a verle a presentarle sus respetos a Nueva York, algo que sucedi\u00f3 a finales de a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Revoluci\u00f3n y provocaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\"><em>Hojas de Hierba<\/em>&nbsp;era una revoluci\u00f3n y una provocaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n la voz profunda de un poeta que en el pr\u00f3logo ya advert\u00eda que \u201cla verdadera prueba para un poeta es que su pa\u00eds lo absorba tan afectuosamente como \u00e9l lo ha absorbido\u201d. Y a pesar de propagar la voz popular de su pueblo y de un pa\u00eds al que cantaba, tuvo que&nbsp;<strong>bajar el precio para dar salida a aquel manojo de p\u00e1ginas<\/strong>&nbsp;que pocos comprendieron: de dos d\u00f3lares a 50 centavos.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">La cr\u00edtica se le ech\u00f3 encima por el&nbsp;<strong>alto voltaje sexual<\/strong>, pero tambi\u00e9n por desafiar el puritanismo que envolv\u00eda la sociedad en un pa\u00eds que en 1850 hab\u00eda aprobado una ley para capturar a los esclavos que se fugaban de sus amos. Los versos transpiraban libertad, no estaban sometidos a rimas, m\u00e9tricas ni convenciones. Eran tan libres como la naturaleza, y tan democr\u00e1ticos como las convenciones que romp\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.laaventuradelahistoria.es\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/2-1024x838.jpg\" alt=\"Edici\u00f3n de 1856 de &quot;Hojas de Hierba&quot;.\" class=\"wp-image-2522\" \/><figcaption>Edici\u00f3n de 1856 de \u00abHojas de Hierba\u00bb.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">El&nbsp;<em>New York Tribune<\/em>&nbsp;public\u00f3 una rese\u00f1a diciendo que la poes\u00eda de Whitman era \u201cburda y grotesca\u201d, y no le vio mucho futuro; el poeta y editor James Rusell Lowell crey\u00f3 que \u201ceran aut\u00e9nticas paparruchas\u201d. Y hasta el famoso&nbsp;<strong>Thomas Carlyle<\/strong>, que ley\u00f3 los versos desde Inglaterra, dijo a\u00f1os despu\u00e9s que parec\u00eda \u201ccomo si el toro del pueblo hubiera aprendido a sostener una pluma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Ten\u00eda en contra a la opini\u00f3n p\u00fablica pero, del otro lado, el mayor fil\u00f3sofo de Estados Unidos hac\u00eda fuerza a su favor, difundiendo&nbsp;<em>Hojas de hierba<\/em>, envi\u00e1ndoselo a amigos y recomendando leer una obra de \u201c<strong>budismo norteamericano<\/strong>\u201d. Algo en la literatura norteamericana cambiaba para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una vida de sobresaltos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Pocas personas est\u00e1n tan \u00edntimamente ligadas a su obra como Whitman.&nbsp;<em>Canto a m\u00ed mismo<\/em>, el poema que abre el libro, es ya una declaraci\u00f3n abierta de la naturaleza humana \u201cporque cada \u00e1tomo que me pertenece, te pertenece tambi\u00e9n a ti\u201d. Y es precisamente esa voz que navega en lo m\u00e1s profundo lo que hace de Whitman un revolucionario al<strong>&nbsp;romper las reglas establecidas<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Whitman hab\u00eda nacido en una granja de Long Island, Nueva York, el 31 de mayo de 1819. Entre los nueve hermanos, dos ten\u00edan nombres de h\u00e9roes: George Washington y otro Thomas Jefferson. Su padre era un carpintero que le\u00eda con fruici\u00f3n, algo que \u00e9l hered\u00f3. Los versos del joven de 36 a\u00f1os ten\u00edan voz furiosa, y&nbsp;<em>Hojas de hierba<\/em>&nbsp;segu\u00eda el rastro \u00e9pico de los viejos poemas griegos. Por aquel entonces hab\u00eda le\u00eddo la&nbsp;<em>Il\u00edada<\/em>&nbsp;de Homero a orillas del mar, en Long Island, y recorr\u00eda en autob\u00fas la calle Broadway<strong>&nbsp;recitando en voz alta a Homero<\/strong>. Los vecinos ve\u00edan, extra\u00f1ados, a aquel hombre descamisado con botas de cuero, barbas y sombrero, de piel rojiza y un cuello musculoso, sin sospechar que iba a revolucionar la literatura.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Hasta publicar la primera edici\u00f3n, el poeta hab\u00eda trabajado en una larga lista de oficios, desde tip\u00f3grafo, ayudante en un despacho de abogados, regente de una papeler\u00eda, hasta carpintero y periodista, el m\u00e1s estable en su vida: fund\u00f3&nbsp;<em>The Long Islander<\/em>&nbsp;y trabaj\u00f3 en el New York&nbsp;<em>Evening Post<\/em>,&nbsp;<em>Life Illustrated<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>The Brooklyn Daily Eagle<\/em>. Con 21 a\u00f1os, y trabajando de profesor en Nueva York, ya mostraba en sus cartas \u2013hay 3.000, editadas en seis vol\u00famenes\u2013 la vena pasional e inconformista que mantendr\u00eda en su vida. \u201c\u00a1Woodbury! \u00a1Qu\u00e9 nombre tan apropiado! Si me viera obligado a soportar su intolerable insipidez durante todo un a\u00f1o, sin esperanza de alivio, ser\u00eda capaz de enterrarme, a m\u00ed y a cualquiera que albergase un \u00ednfimo deseo de compa\u00f1\u00eda inteligente. (\u2026) Amigo m\u00edo, no puedes hacerte una idea de la horrible monoton\u00eda de este sitio.&nbsp;<strong>Hacer dinero, trabajar, trabajar, trabajar<\/strong>\u2026\u201d, le escribi\u00f3 a su amigo Paul Leech el 19 de agosto de 1840.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.laaventuradelahistoria.es\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/9-1024x1024.jpg\" alt=\"Seguidores de Walt Whitman reunidos para leer y comentar su obra.\" class=\"wp-image-2534\" \/><figcaption>Seguidores de Walt Whitman reunidos para leer y comentar su obra.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Por suerte, su destino era la escritura y estaba convencido despu\u00e9s de una aventura en Nueva Orleans, de donde le echaron del&nbsp;<em>Daily Crescent<\/em>&nbsp;por su irreverencia pol\u00edtica. En la ciudad sure\u00f1a se hab\u00eda&nbsp;<strong>impregnado de otra cultura<\/strong>&nbsp;y tantas gentes a las que luego honrar\u00eda en&nbsp;<em>Canto a m\u00ed mismo<\/em>: la prostituta, el fumador de opio, el barquero, el ganadero, el director de orquesta, la novia, el cobrador, los carpinteros, los cazadores de mapaches.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Sin embargo, sus empe\u00f1os literarios hab\u00edan resonado poco hasta&nbsp;<em>Hojas de Hierba<\/em>. Su novela&nbsp;<em>Franklin Evans, el borracho<\/em>, publicada en 1842, pas\u00f3 desapercibida y \u00e9l mismo lleg\u00f3 a decir que era<strong>&nbsp;\u201cuna aut\u00e9ntica porquer\u00eda\u201d<\/strong>. Y aunque estaba considerada como su \u00fanica novela, recientemente se descubri\u00f3 que no era la \u00fanica.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Se llama&nbsp;<em>Vida y aventuras de Jack Engle<\/em>&nbsp;y fue publicada en 1852 por entregas en el peri\u00f3dico&nbsp;<em>The Sunday Dispach<\/em>&nbsp;de forma an\u00f3nima, por lo que se perdi\u00f3 entre los papeles. Hasta que, en el 2016, un estudiante de la Universidad de Houston que realizaba un doctorado<strong>&nbsp;hall\u00f3 en los cuadernos de Whitman notas donde perge\u00f1aban personajes e ideas<\/strong>. Cuando pidi\u00f3 las copias del&nbsp;<em>The Sunday Dispach<\/em>&nbsp;a la Biblioteca Nacional, vio que coincid\u00edan los personajes y las tramas. La historia publicada era de Walt Whitman.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Tras su regreso de Nueva Orleans, trabaj\u00f3 en el Brooklyn Freeman hasta que se uni\u00f3 a su padre en el taller de carpinter\u00eda, pero su progenitor muri\u00f3 poco despu\u00e9s de publicar&nbsp;<em>Hojas de Hierba<\/em>&nbsp;y su vida tomar\u00eda nuevo rumbo, con detractores y admiradores. Los fil\u00f3sofos Henry David Thoreau y Amos Bronson Alcott, amigos \u00edntimos \u2013y vecinos\u2013 de Emerson, formaban parte del segundo grupo, as\u00ed que lo visitaron en el oto\u00f1o de 1856 en su casa de Brookling, donde lo encontraron en su buhardilla,&nbsp;<strong>con im\u00e1genes de Baco y H\u00e9rcules en las paredes<\/strong>, en un extra\u00f1o desorden.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Entreg\u00f3 a Thoreau la segunda edici\u00f3n de&nbsp;<em>Hojas de Hierba<\/em>, que llevaba escrito en el lomo y con letras doradas, los buenos augurios que Emerson le hab\u00eda deseado en aquella carta: \u201cLo saludo al principio de una gran carrera\u201d. Thoreau, que le hab\u00eda preguntado al poeta si hab\u00eda le\u00eddo a los orientales \u2013Whitman dijo que no\u2013, tras leer con inter\u00e9s la segunda edici\u00f3n en la que incorporaba la famosa carta de Emerson y un nuevo poema, dijo que hab\u00eda dicho \u201cm\u00e1s verdades que cualquier otro norteamericano o moderno\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Aun as\u00ed, al poeta erigido en voz nacional, con<strong>&nbsp;barba de druida y una salud \u00edntegra<\/strong>, le gustaba la adulaci\u00f3n y se rodeaba de chicos j\u00f3venes, en quienes ve\u00edan la audiencia perfecta para hablar de s\u00ed mismo y seguir escribiendo versos; un af\u00e1n que expres\u00f3 en p\u00fablico en el verano de 1856: \u201cEl trabajo de mi vida consiste en escribir poes\u00eda\u2026 unos pocos a\u00f1os, y la media anual de poemas que me exijo es de entre diez y veinte mil, o probablemente m\u00e1s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Compromiso humano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Whitman comenz\u00f3 a atraer cierta admiraci\u00f3n a partir de 1860, con la tercera edici\u00f3n de un poemario al que Emerson hab\u00eda sugerido supresiones y \u00e9l se hab\u00eda negado porque quer\u00eda&nbsp;<strong>seguir su propio camino<\/strong>. A\u00f1os despu\u00e9s, recordando aquella conversaci\u00f3n, el poeta dijo que el sabio de Concord lo hab\u00eda apreciado m\u00e1s por no aceptar su consejo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Al tiempo, Whitman a\u00f1ad\u00eda nuevos poemas y pul\u00eda otros para incorporar en&nbsp;<em>Hojas de Hierba<\/em>, una obra surgida en la&nbsp;<strong>gran d\u00e9cada de literatura estadounidense<\/strong>, pues en apenas unos a\u00f1os se publicaban&nbsp;<em>La Letra Escarlata<\/em>&nbsp;(1850),&nbsp;<em>Moby Dick<\/em>&nbsp;(1851) y&nbsp;<em>Walden<\/em>&nbsp;(1854). Pero aquel pa\u00eds que parec\u00eda nacer de nuevo pronto se caer\u00eda al precipicio de la Guerra de Secesi\u00f3n. El pesimismo de Whitman aumentaba, as\u00ed que&nbsp; trat\u00f3 de compensarlo con un compromiso que lo llev\u00f3 por campamentos militares y campos de batalla hasta instalarse en Washington. All\u00ed trabaj\u00f3 como voluntario en un hospital de heridos y all\u00ed compuso, tras el&nbsp;<strong>asesinato de Lincoln<\/strong>&nbsp;en 1865,&nbsp;<em>La \u00faltima vez que florecieron las lilas en el jard\u00edn<\/em>. La guerra lo hab\u00eda desconcertado y su compromiso humano, que ya se vislumbraba hac\u00eda d\u00e9cadas, aument\u00f3. De hecho, a\u00f1os despu\u00e9s,&nbsp;<em>The Galaxy<\/em>&nbsp;public\u00f3 sus ensayos sobre democracia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.laaventuradelahistoria.es\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/5-765x1024.jpg\" alt=\"El poeta Walt Whitman probablemente en Nueva York, hacia 1870.\" class=\"wp-image-2525\" \/><figcaption>El poeta Walt Whitman probablemente en Nueva York, hacia 1870.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Instalado en Washington, Whitman se acord\u00f3 de Emerson, su viejo mentor, para que le ayudara a buscar trabajo. Necesitaba cartas de recomendaci\u00f3n y Emerson accedi\u00f3 a enviarle una al secretario del Tesoro, aunque a pesar de elogiar su patriotismo y decir que sus textos eran \u201cm\u00e1s profundamente americanos, democr\u00e1ticos y en inter\u00e9s de la libertad pol\u00edtica que los de cualquier otro poeta\u201d, el secretario,&nbsp; Salmon P. Chase, pens\u00f3 que la reputaci\u00f3n del poeta era mala. Finalmente, Whitman consigui\u00f3 un trabajo en 1865 como administrativo en el Departamento de Interior, pero no dur\u00f3 mucho, ya que su jefe encontr\u00f3 un ejemplar&nbsp;<em>Hojas de Hierba<\/em>&nbsp;en el caj\u00f3n. Tras leerlo, lo ech\u00f3 del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Whitman continu\u00f3 recibiendo amenazas por \u201cla desfachatez\u201d de su libro a pesar de las siete ediciones que llevaba hacia 1882. Las presiones por censurarlo se manten\u00edan. \u00c9l, ya instalado en Candem (Nueva Jersey), no desisti\u00f3 en su camino y&nbsp;<strong>sigui\u00f3 escribiendo y dictando conferencias<\/strong>, sobre todo acerca de Lincoln, con ese car\u00e1cter que ya hab\u00eda advertido un joven escritor en la revista<em>&nbsp;Putnam\u2019s<\/em>. Tras la aparici\u00f3n de la primera edici\u00f3n, Charles Eliot Norton lo hab\u00eda definido como \u201cuna mezcla de trascendentalista de Nueva Inglaterra con alborotador de Nueva York\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:justify\">Los \u00faltimos a\u00f1os de vida, instalado en la casa que compr\u00f3 en Candem y que hoy es un museo, Whitman recib\u00eda a admiradores de todo el mundo, que acud\u00edan con fervor a conocer al poeta revolucionario que acab\u00f3 escribiendo y puliendo 389 poemas en nueve ediciones. El escritor&nbsp;<strong>Mark Twain<\/strong>, intuyendo que la vida del poeta llegaba a su fin, le envi\u00f3 en 1889 una carta de felicitaci\u00f3n por su cumplea\u00f1os y un regalo: que se tomara treinta a\u00f1os m\u00e1s de vida. Pero Whitman muri\u00f3 tres a\u00f1os despu\u00e9s y el tiempo acab\u00f3 por confirmar&nbsp;<em>Hojas de Hierba<\/em>&nbsp;como una de las grandes creaciones estadounidenses.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: laventuradelahistoria.com 31\/05\/2019 Todo empez\u00f3 en marzo de 1842, cuando Ralph Waldo Emerson imparti\u00f3 la conferencia&nbsp;El poeta&nbsp;en Nueva York. Por entonces, Walter Whitman (Walt Whitman) era un redactor de la revista&nbsp;Aurora&nbsp;que acud\u00eda a la cita del fil\u00f3sofo con mayor prestigio de Estados Unidos. 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