{"id":948,"date":"2020-01-13T08:58:00","date_gmt":"2020-01-13T07:58:00","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=948"},"modified":"2020-01-13T08:58:00","modified_gmt":"2020-01-13T07:58:00","slug":"el-congreso-de-viena-cuando-europa-quiso-congelar-el-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=948","title":{"rendered":"El Congreso de Viena: cuando Europa quiso congelar el tiempo"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/r\/GODO\/LV\/p6\/WebSite\/2019\/10\/06\/Recortada\/img_jmarting_20191007-094011_imagenes_lv_terceros_congreso_de_viena_balanza_politica_4_7_852864858-kmvH-U4784290170659D-992x558@LaVanguardia-Web.jpeg\" alt=\"\" \/><figcaption> Caricatura sobre el equilibrio de poderes entre las grandes potencias, cuyo logro fue uno de los objetivos de las reuniones en Viena. (Wikimedia Commons) <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Autor<\/strong>:  <strong>JOSEP TOM\u00c0S CABOT<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente<\/strong>: <em><a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20191008\/47842901706\/absolutismo-restauracion-congreso-viena.html\">La Vanguardia<\/a><\/em> 20\/12\/2019<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>En 1814, las potencias que hab\u00edan derrotado a Napole\u00f3n se reunieron en Viena para reorganizar Europa. El reparto del pastel territorial ser\u00eda duradero, pero no la pretensi\u00f3n de regresar a los valores del Antiguo R\u00e9gimen.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Napole\u00f3n Bonaparte, hijo de la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20190806\/47312217159\/que-consecuencias-tuvo-la-revolucion-francesa.html\">Revoluci\u00f3n Francesa<\/a>, represent\u00f3 en un determinado momento las ideas pol\u00edticas y sociales implantadas en su pa\u00eds por el pueblo llano y la burgues\u00eda a partir de 1789. El joven Bonaparte consigui\u00f3, con el ej\u00e9rcito popular de la Rep\u00fablica, dirigido por su genio militar,&nbsp;<strong>extender por todo el continente la influencia francesa<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Hab\u00eda modificado fronteras, impuesto alianzas que parec\u00edan antinaturales (lleg\u00f3 a casarse con la hija del emperador de Austria, uno de los soberanos m\u00e1s absolutistas del mundo), creado nuevas naciones sat\u00e9lites de Francia y<strong>&nbsp;transformado en el seno de muchas de ellas el pensamiento pol\u00edtico&nbsp;<\/strong>y econ\u00f3mico, as\u00ed como su gobierno efectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Pero alcanz\u00f3 un poder personal absoluto con el que no habr\u00edan estado de acuerdo los revolucionarios de 1789.&nbsp;<strong>Quince a\u00f1os despu\u00e9s, en 1804, se hizo proclamar emperador<\/strong>. \u00bfHab\u00eda sido infiel a sus ideales? Es posible. Pero Europa se somet\u00eda a sus deseos, y ello significaba una espectacular&nbsp;<em>grandeur&nbsp;<\/em>para Francia. Por este motivo, sus compatriotas le perdonaban lo que pudo parecer una traici\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Las monarqu\u00edas europeas se tambalearon durante mucho tiempo, pero la victoria de la \u00faltima gran coalici\u00f3n antinapole\u00f3nica en Leipzig y la entrada en Par\u00eds de los aliados victoriosos, en marzo de 1814,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20190501\/47312447146\/napoleon-desterrado-en-elba.html\">obligaron a Napole\u00f3n a abdicar<\/a>,&nbsp;<strong>dejando paso a la Restauraci\u00f3n (en la persona de Luis XVIII<\/strong>) de la monarqu\u00eda francesa decapitada en 1793.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>La delegaci\u00f3n rusa ocupaba un lugar muy destacado entre las potencias vencedoras en Viena<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">El emperador, abatido, busc\u00f3 entonces la protecci\u00f3n de los ingleses, que hab\u00edan sido&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20190716\/47312414331\/asi-se-burlaban-los-ingleses-de-napoleon.html\">sus m\u00e1s tenaces adversarios<\/a>, y acept\u00f3 resignado lo que ellos le ofrec\u00edan<strong>: un dorado retiro en la isla de Elba<\/strong>, en medio del Mediterr\u00e1neo, no lejos de su amada cuna corsa, de sus antiguos intereses y de sus viejos amigos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cita diplom\u00e1tica en Viena<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Con la creencia de que hab\u00eda pasado el peligro, firmada la Paz de Par\u00eds y alejado Napole\u00f3n del escenario de sus fulgurantes acciones b\u00e9licas, su suegro y sempiterno enemigo, el emperador de Austria Francisco I, convoc\u00f3 un congreso internacional en la capital de su imperio. Esta cita diplom\u00e1tica ten\u00eda como finalidad<strong>&nbsp;la reorganizaci\u00f3n pol\u00edtica e ideol\u00f3gica de Europa<\/strong>, alterada durante muchos a\u00f1os por la Revoluci\u00f3n Francesa y las campa\u00f1as de Napole\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Aquel continente que en 1814 sent\u00eda, a trav\u00e9s de sus clases m\u00e1s trasnochadas \u2013<strong>monarqu\u00edas fantasmag\u00f3ricas y rancia nobleza est\u00e9ril<\/strong>\u2013, la falsa seguridad y la enga\u00f1osa satisfacci\u00f3n de haberse recobrado a s\u00ed mismo, ya comenzaba a llamarse entonces \u201cla Europa de la Restauraci\u00f3n\u201d y quer\u00eda asegurar su propio futuro, un largo futuro sin m\u00e1s sobresaltos, ni revoluciones cruentas ni cambios de ning\u00fan tipo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Con este objetivo<strong>&nbsp;se reunieron entonces en Viena todos los enemigos de Napole\u00f3n y algunos de sus antiguos aliados<\/strong>&nbsp;(los reyes de Sajonia y Dinamarca, por ejemplo) para discutir las soluciones planteadas por los vencedores. Entre estos, la delegaci\u00f3n rusa ocupaba un lugar muy destacado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/r\/GODO\/LV\/p6\/WebSite\/2019\/10\/06\/Recortada\/img_jmarting_20191007-094011_imagenes_lv_terceros_congreso_de_viena_talleyrand-kWs--656x954@LaVanguardia-Web.jpg\" alt=\"El diplom\u00e1tico franc\u00e9s Charles Maurice de Talleyrand, uno de los protagonistas del congreso.\" \/><figcaption>El diplom\u00e1tico franc\u00e9s Charles Maurice de Talleyrand, uno de los protagonistas del congreso. (Wikimedia Commons)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Estaba encabezada por el propio&nbsp;<strong>zar, Alejandro I, dispuesto a gestionar personalmente los negocios p\u00fablicos de su pa\u00eds,<\/strong>&nbsp;del mismo modo que hab\u00eda dirigido sus tropas cuando entraron en Par\u00eds medio a\u00f1o antes. Le acompa\u00f1aban sus m\u00e1s fieles consejeros, entre ellos, su ministro Nesselrode y el conde Razumovski, antiguo embajador en Austria y uno de los personajes m\u00e1s cultos, ricos e influyentes de la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Durante aquellos meses,&nbsp;<strong>Razumovski demostr\u00f3 ser un diplom\u00e1tico eficaz<\/strong>&nbsp;para los intereses rusos. La sociedad vienesa apreci\u00f3, adem\u00e1s, el delicado gusto art\u00edstico del diplom\u00e1tico ruso, de quien se dec\u00eda que era hijo de Catalina la Grande.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Los prusianos acudieron con su rey Federico Guillermo III a la cabeza,&nbsp;<strong>convencidos de que el trabajo en el congreso no lo har\u00eda el soberano,<\/strong>&nbsp;poco dotado para las sutilezas pol\u00edticas, sino sus plenipotenciarios Hardenberg y Humboldt (Wilhelm, hermano del&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/mas-historias\/20190502\/47312199995\/humboldt-el-naturalista-que-fascino-a-darwin.html\">famoso naturalista<\/a>). Por su parte, la monarqu\u00eda inglesa estuvo representada primero por lord&nbsp;<strong>Castlereagh, embajador antip\u00e1tico pero eficaz<\/strong>&nbsp;en las cuestiones pol\u00edticas, y con posterioridad por el&nbsp;<strong>duque de Wellington<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><strong>Los franceses, que acud\u00edan como derrotados, cariacontecidos y humildes<\/strong>, tuvieron al frente de su delegaci\u00f3n al incombustible Talleyrand, que en poco tiempo logr\u00f3 cambiar los papeles. El antiguo ministro de Napole\u00f3n, pol\u00edtico brillante y eterno conspirador, actu\u00f3 como un patriota en el Congreso de Viena, y suyos fueron los grandes \u00e9xitos. Talleyrand consigui\u00f3 sentar en Europa el principio del respeto a Francia y el de la titularidad borb\u00f3nica del trono franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Tambi\u00e9n los espa\u00f1oles, los portugueses y los representantes de varios estados germ\u00e1nicos, eslavos y n\u00f3rdicos, as\u00ed como los enviados desde los Estados Pontificios, se sentaron en las mesas de negociaci\u00f3n y&nbsp;<strong>pudieron defender sus reclamaciones&nbsp;<\/strong>con mayor o menor fortuna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">El secretariado del congreso estuvo a cargo del diplom\u00e1tico austr\u00edaco Von Gentz, pero el alma del mismo fue siempre el omnipotente ministro Klemens von Metternich, apasionado partidario del Antiguo R\u00e9gimen. Pese a no intervenir en las discusiones pol\u00edticas,&nbsp;<strong>el emperador austr\u00edaco tuvo buen cuidado en organizar la vida y el ocio de sus ilustres invitados<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/r\/GODO\/LV\/p6\/WebSite\/2019\/10\/06\/Recortada\/img_jmarting_20191007-094011_imagenes_lv_terceros_congreso_de_viena_metternich-kWs--656x836@LaVanguardia-Web.jpeg\" alt=\"El pr\u00edncipe austriaco Klemence Von Metternich, gran opositor del liberalismo.\" \/><figcaption>El pr\u00edncipe austriaco Klemence Von Metternich, gran opositor del liberalismo. (Wikimedia Commons)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Cambios en la delegaci\u00f3n inglesa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En marzo de 1815<strong>&nbsp;continuaban las sesiones de trabajo sin grandes novedades<\/strong>. Solo hab\u00eda ocurrido un hecho destacable. El delegado ingl\u00e9s lord Castlereagh, soberbio y hura\u00f1o, pero considerado una de las mentes m\u00e1s s\u00f3lidas en aquellas reuniones pol\u00edticas, hab\u00eda sido sustituido por voluntad de sus superiores y obligado a regresar a Londres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Desde principios de febrero, el nuevo representante brit\u00e1nico en Viena era el famoso general Wellesley, duque de Wellington, coronado de laureles desde sus recientes campa\u00f1as victoriosas en Portugal y Espa\u00f1a. Pero lo m\u00e1s sorprendente del cambio para casi todos los asistentes al congreso no fue la sustituci\u00f3n de un diplom\u00e1tico por otro, sino la<strong>&nbsp;llegada de una mujer joven, bella y fascinante, la cantante francesa Madame Grazy&nbsp;<\/strong>\u2013amante de Wellington\u2013, que enseguida pas\u00f3 a ocupar el lugar dejado vacante por la esposa necia y poco agraciada de Castlereagh.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Justo un mes despu\u00e9s de su llegada, Wellington, al igual que los otros grandes personajes reunidos en Viena, recibi\u00f3 una noticia estremecedora.&nbsp;<strong>Napole\u00f3n hab\u00eda escapado de la isla de Elba<\/strong>, hab\u00eda podido desembarcar en las costa francesa y se dirig\u00eda, aclamado por sus compatriotas, a la ciudad de Par\u00eds, desorientada y ac\u00e9fala, pues el jefe de la monarqu\u00eda restaurada, Luis XVIII, hab\u00eda huido r\u00e1pidamente a B\u00e9lgica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\"><strong>El Congreso interrumpi\u00f3 sus sesiones<\/strong>&nbsp;despu\u00e9s de declarar oficialmente a Napole\u00f3n&nbsp;<em>persona non grata<\/em>&nbsp;y fuera de la ley. Casi todos los congresistas permanecieron en la capital austr\u00edaca, pero Wellington, reclamado por su gobierno y considerado por toda la Europa antinapole\u00f3nica como su \u00fanico salvador posible, volvi\u00f3 r\u00e1pidamente al campo de batalla.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los enemigos de Napole\u00f3n triunfaban y pod\u00edan seguir con sus reuniones, cacer\u00edas, \u00f3peras y banquetes<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En junio, otra noticia, esta favorable, lleg\u00f3 a Viena y puso nuevamente en marcha todos los resortes del Congreso. En Waterloo,<strong>&nbsp;las tropas francesas de Napole\u00f3n hab\u00edan sido definitivamente vencidas&nbsp;<\/strong>por las inglesas de Wellington, con el apoyo de un contingente prusiano al mando del mariscal Gebhard Bl\u00fccher.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La noticia se completaba con otras dos todav\u00eda mejores: la&nbsp;<strong>definitiva abdicaci\u00f3n del emperador galo<\/strong>, ocurrida en Par\u00eds cuatro d\u00edas despu\u00e9s de la derrota, y el anuncio de su obligada vuelta al destierro, esta vez en medio del Atl\u00e1ntico, en la solitaria isla de Santa Elena y de modo perpetuo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Los enemigos de Napole\u00f3n triunfaban de nuevo en Viena y pod\u00edan seguir con sus reuniones, sus cacer\u00edas, sus funciones de \u00f3pera, sus opulentos banquetes.&nbsp;<strong>\u201cLe Congr\u00e9s ne marche pas, il danse\u201d,<\/strong>&nbsp;rezaba la frase que el pr\u00edncipe de Ligne pronunci\u00f3, y que ha pasado a la historia como s\u00edmbolo de aquel ambiente mundano y cosmopolita que domin\u00f3 los d\u00edas del congreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En cualquier caso, cuando se firm\u00f3 el acta final hab\u00eda existido tiempo m\u00e1s que suficiente para crear y desarrollar en aquel lugar&nbsp;<strong>la idea de una Santa Alianza&nbsp;<\/strong>entre los tres soberanos m\u00e1s tradicionales, devotos y absolutistas de Europa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/r\/GODO\/LV\/p6\/WebSite\/2019\/10\/06\/Recortada\/img_jmarting_20191007-094010_imagenes_lv_terceros_congreso_de_viena_actas-kWs--656x747@LaVanguardia-Web.jpeg\" alt=\"Portada de las Actas del Congreso de Viena.\" \/><figcaption>Portada de las Actas del Congreso de Viena. (Wikimedia Commons)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Los tres, presentes en Viena, coincid\u00edan en este punto: la necesidad de&nbsp;<strong>mantenerse siempre unidos y vigilantes contra los liberales<\/strong>, los republicanos y los ateos, \u201cen nombre de la Muy Santa e Indivisible Trinidad y para la defensa de la Justicia, la Caridad cristiana y la Paz en todo el mundo\u201d. Pocas semanas despu\u00e9s de clausurado el Congreso, el emperador de Austria, el zar de Rusia y el rey de Prusia suscribieron con un gran fervor aquel solemne pacto m\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La gran cita diplom\u00e1tica de la Europa de la Restauraci\u00f3n que fue el Congreso de Viena dio frutos notables y persistentes. La organizaci\u00f3n internacional, el entramado de naciones y&nbsp;<strong>las fronteras pol\u00edticas creadas entonces tuvieron una existencia firme y larga<\/strong>. Pero los logros ideol\u00f3gicos fueron escasos y de poca duraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Pese a las acciones preventivas, tanto de car\u00e1cter pol\u00edtico como militar, no se pudo impedir la difusi\u00f3n de los ideales liberales y dem\u00f3cratas que estallar\u00edan en las&nbsp;<strong>revoluciones de 1830 y 1848<\/strong>. Lo cierto es que, al margen de la faceta fr\u00edvola que inspir\u00f3 a literatos, comedi\u00f3grafos, libretistas de \u00f3pera y directores de cine, aquel congreso dej\u00f3 huellas importantes en casi toda la Europa del siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EL CONGRESO SE DIVIERTE<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En aquellos meses, Viena, sus residencias palaciegas, sus parques y sus bosques fueron escenario de infinidad de actividades l\u00fadicas.&nbsp;<strong>Las personalidades&nbsp;extranjeras sol\u00edan acudir con sus familias,<\/strong>&nbsp;un numeroso servicio, caballos y carruajes. Hab\u00eda que acomodarlos a todos, habilitando las estancias vac\u00edas de grandes palacios, como los de Hofburg, Sch\u00f6nbrunn y Belvedere.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Hubo que crear&nbsp;<strong>cuadras de dimensiones ins\u00f3litas,&nbsp;<\/strong>porque los caballos acumulados llegaron a ser m\u00e1s de dos mil, y los innumerables perros de caza exig\u00edan perreras no solo limpias y confortables, sino tambi\u00e9n lujosas, que no hab\u00edan sido previstas por los anfitriones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Las fiestas palaciegas con grandes banquetes y conciertos eran frecuentes. Los cronistas del momento relataron la<strong>&nbsp;profusi\u00f3n de bailes<\/strong>, sin especificar qu\u00e9 tipo de danza se practicaba. La fantas\u00eda de algunos literatos y cineastas posteriores les ha hecho incurrir en un anacronismo. Sugestionados por&nbsp;<strong>la fama del&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20190610\/47309401949\/johann-strauss-y-la-guerra-del-vals.html\">vals vien\u00e9s<\/a>&nbsp;<\/strong>, han imaginado las parejas entrelazadas y un vistoso revuelo de valses en los salones del emperador Francisco.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/r\/GODO\/LV\/p6\/WebSite\/2019\/10\/06\/Recortada\/img_lbernaus_20190923-173403_imagenes_lv_terceros_istock-543360766_4_7_584968760-klhD--656x437@LaVanguardia-Web.jpg\" alt=\"Palacio Sch\u00f6nbrunn en Viena, Austria.\" \/><figcaption>Palacio Sch\u00f6nbrunn en Viena, Austria. (vichie81 \/ Getty Images)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Pero en 1814 el vals no exist\u00eda a\u00fan como danza distinguida de sal\u00f3n, pues los arist\u00f3cratas rechazaban el indecoroso abrazo de la pareja. Quienes ser\u00edan sus compositores m\u00e1s famosos, Joseph Lanner y el primer Strauss, ya hab\u00edan nacido, pero a\u00fan no hab\u00edan cruzado la adolescencia.&nbsp;<strong>La danza m\u00e1s usual en aquellos escenarios arist\u00f3cratas era el cl\u00e1sico minu\u00e9<\/strong>, en que las parejas apenas rozan la punta de sus dedos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En ambientes menos sofisticados, los congresistas pod\u00edan divertirse bailando un r\u00e1pido Deutscher Tanz o un menos vertiginoso L\u00e4ndler, danzas de pareja en comp\u00e1s ternario, muy corrientes en la Viena popular de la \u00e9poca. De estas brillantes reuniones sociales, la que tuvo un car\u00e1cter m\u00e1s art\u00edstico y cultural fue\u00a0<strong>el concierto que se celebr\u00f3 en noviembre de 1814<\/strong>\u00a0en el suntuoso escenario de la Redountensaal vienesa, con la asistencia de dos emperatrices, la de Austria y la de Rusia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Acudieron tambi\u00e9n los soberanos de Prusia y de Wurtemberg, as\u00ed como los m\u00e1s altos dignatarios del Imperio austr\u00edaco y los ministros y embajadores de otras legaciones. Se estren\u00f3 en este concierto una cantata de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20170317\/47311172682\/la-novena-de-beethoven-una-sinfonia-para-el-mundo.html\">Beethoven<\/a>&nbsp;compuesta expresamente para este acto, con un t\u00edtulo bien expresivo:&nbsp;<em>El momento glorioso<\/em>.&nbsp;<strong>El concierto fue un \u00e9xito memorable,<\/strong>&nbsp;pero tuvo un car\u00e1cter m\u00e1s pol\u00edtico y social que filarm\u00f3nico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: JOSEP TOM\u00c0S CABOT Fuente: La Vanguardia 20\/12\/2019 En 1814, las potencias que hab\u00edan derrotado a Napole\u00f3n se reunieron en Viena para reorganizar Europa. El reparto del pastel territorial ser\u00eda duradero, pero no la pretensi\u00f3n de regresar a los valores del Antiguo R\u00e9gimen. 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