{"id":951,"date":"2020-02-18T08:13:00","date_gmt":"2020-02-18T07:13:00","guid":{"rendered":"https:\/\/jmoragahc.wordpress.com\/?p=951"},"modified":"2020-02-18T08:13:00","modified_gmt":"2020-02-18T07:13:00","slug":"los-afrancesados-ilustres-y-perseguidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/?p=951","title":{"rendered":"Los afrancesados: ilustres y perseguidos"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"601\" height=\"518\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/02\/image.png?w=601\" alt=\"\" class=\"wp-image-991\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/02\/image.png 601w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/02\/image-300x259.png 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption>El cuadro de Goya \u00abLa Verdad, el Tiempo y la Historia\u00bb. (afrancesados Goya La Verdad, el Tiempo y la Historia)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Autora<\/strong>: <strong>MAR\u00cdA PILAR QUERALT DEL HIERRO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente<\/strong>:  <a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/historia-contemporanea\/20190822\/47310520802\/los-afrancesados-ilustres-y-perseguidos.html\">La Vanguardia 22\/08\/2019<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La crisis de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola se precipit\u00f3 en los primeros a\u00f1os del siglo XIX. El vertiginoso ascenso de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/las-tres-mujeres-de-manuel-godoy_12060_102.html\">Manuel de Godoy<\/a>, favorito de Carlos IV y Mar\u00eda Luisa de Parma, hab\u00eda puesto en entredicho la moralidad p\u00fablica y privada de la familia real. La sospecha de que&nbsp;<strong>el monarca pretend\u00eda hurtar la Corona a su leg\u00edtimo heredero<\/strong>, el futuro&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/fernando-vii-el-peor-rey-de-espana_12516_102.html\">Fernando VII,<\/a>&nbsp;a favor de Godoy desencaden\u00f3 en marzo de 1808 el llamado Mot\u00edn de Aranjuez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Esta insurrecci\u00f3n popular, acaudillada por unos cuantos arist\u00f3cratas, conllev\u00f3 la abdicaci\u00f3n del Rey en su hijo. La coyuntura fue aprovechada por&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/fernando-vii-impaciente_10754_102.html\">Napole\u00f3n<\/a>&nbsp;\u2013a quien Carlos IV hab\u00eda solicitado ayuda\u2013 para atraer a la familia real a Bayona y, una vez all\u00ed, obligar a Fernando VII a devolver la Corona a su padre. La maniobra&nbsp;<strong>dio el resultado que Bonaparte esperaba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/r\/GODO\/LV\/p0\/WebSite\/2019\/08\/22\/Recortada\/afrancesados-jose-i@LaVanguardia-Web.jpeg\" alt=\"Jos\u00e9 Bonaparte, hermano de Napole\u00f3n, y situado por este en el trono espa\u00f1ol.\" \/><figcaption>Jos\u00e9 Bonaparte, hermano de Napole\u00f3n, y situado por este en el trono espa\u00f1ol. (TERCEROS)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Recuperado el trono,&nbsp;<strong>Carlos IV lo puso a disposici\u00f3n de Napole\u00f3n,<\/strong>&nbsp;quien de inmediato situ\u00f3 en \u00e9l a su&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/el-reinado-de-jose-i-bonaparte_12773_102.html\">hermano Jos\u00e9<\/a>, mientras Fernando VII quedaba recluido en el castillo de Valen\u00e7ay. Sus padres y Godoy iniciaban un exilio forzoso, compensado por una cuantiosa renta otorgada por el Gran Corso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Herederos de la Ilustraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">No es de extra\u00f1ar, pues, que en tal situaci\u00f3n, con el descr\u00e9dito planeando sobre los Borbones,&nbsp;<strong>un sector de la poblaci\u00f3n aceptara de buen grado la posibilidad de un cambio din\u00e1stico<\/strong>. E incluso que, adem\u00e1s de por prudencia, una selecta minor\u00eda lo hiciera por seguir sus m\u00e1s profundas convicciones. Estos eran los herederos intelectuales de los ilustrados reformistas que a mediados del siglo XVIII, durante el reinado de Carlos III, hab\u00edan intentado difundir la&nbsp;<strong>filosof\u00eda del Siglo de las Luces<\/strong>, basada en el dominio de la raz\u00f3n y en e<strong>l esp\u00edritu de la Enciclopedia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Entre estos fieles a la causa de Jos\u00e9 Bonaparte abundaban los nobles, los eclesi\u00e1sticos y los terratenientes partidarios del r\u00e9gimen absoluto. Leales al principio mon\u00e1rquico, juraron sus cargos en defensa de la instituci\u00f3n por encima de la legalidad din\u00e1stica. Esta elite ilustrada preconizaba la necesidad de llevar a cabo desde el poder<strong>&nbsp;determinadas reformas pol\u00edticas y sociales,&nbsp;<\/strong>as\u00ed como la conveniencia de evitar un enfrentamiento b\u00e9lico con Francia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Lo necesario era contar con un monarca digno y avalado por la rectitud de su conducta.<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">De hecho, entre las m\u00faltiples consecuencias de la guerra tem\u00edan que una contienda y el consiguiente vac\u00edo de poder incentivase los prop\u00f3sitos independentistas de las colonias americanas. En su proyecto pol\u00edtico,&nbsp;<strong>solo una monarqu\u00eda reformista y puesta al d\u00eda pod\u00eda evitar la desmembraci\u00f3n de la naci\u00f3n<\/strong>. Lo necesario era contar con un monarca digno y avalado por la rectitud de su conducta. Si, adem\u00e1s, su v\u00ednculo con la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/revolucion-francesa_103_119.html\">Revoluci\u00f3n Francesa<\/a>&nbsp;permit\u00eda pensar que salvar\u00eda a Espa\u00f1a de su atraso social y econ\u00f3mico, mejor que mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Este pensamiento pol\u00edtico se define por s\u00ed solo en las&nbsp;<strong>palabras de un c\u00e9lebre afrancesado,&nbsp;<\/strong>el escritor Leandro Fern\u00e1ndez de Morat\u00edn. En respuesta a la promesa del nuevo rey de garantizar \u201cla integridad y la independencia de Espa\u00f1a\u201d y los \u201cderechos individuales de los ciudadanos\u201d, Morat\u00edn escribi\u00f3: \u201cEspero de Jos\u00e9 I una&nbsp;<strong>extraordinaria revoluci\u00f3n&nbsp;<\/strong>capaz de mejorar la existencia de la monarqu\u00eda, estableci\u00e9ndola sobre los s\u00f3lidos cimientos de la raz\u00f3n, la justicia y el poder\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Perseguidos durante la guerra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Mientras la mayor\u00eda de espa\u00f1oles se levantaba en armas contra las tropas bonapartistas,&nbsp;<strong>el nuevo monarca solo encontraba apoyo en los afrancesados.<\/strong>&nbsp;El rey trataba de iniciar una reforma pol\u00edtica y social encaminada a&nbsp;<strong>recortar el poder de la Iglesia y la nobleza a favor de la burgues\u00eda<\/strong>. El Estatuto de Bayona, promulgado en julio de 1808 y redactado por ilustres afrancesados, hab\u00eda puesto de relieve el alcance de aquellas transformaciones en \u00e1mbitos como la ense\u00f1anza, el derecho o la religi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/r\/GODO\/LV\/p0\/WebSite\/2019\/08\/22\/Recortada\/afrancesados-leandro-ferna-ndez-morati-n@LaVanguardia-Web.jpeg\" alt=\"El escritor Leandro Fern\u00e1ndez de Morat\u00edn fue uno de los afrancesados de mayor prestigio.\" \/><figcaption>El escritor Leandro Fern\u00e1ndez de Morat\u00edn fue uno de los afrancesados de mayor prestigio. (TERCEROS)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">As\u00ed, se llevaron a cabo importantes medidas, como&nbsp;<strong>la igualdad contributiva o la desamortizaci\u00f3n de los bienes de conventos<\/strong>. Pero el propio curso de la guerra, la falta de fuentes financieras y el contrapoder simbolizado en la Junta Central (m\u00e1ximo \u00f3rgano gubernativo de la Espa\u00f1a no ocupada) se erigieron en graves obst\u00e1culos para el desarrollo de las acciones reformistas. En este clima tan adverso, la situaci\u00f3n de los partidarios de Jos\u00e9 I no fue f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En las zonas ya liberadas de la ocupaci\u00f3n gala, la Junta orden\u00f3 incautaciones y ampli\u00f3 el n\u00famero de proscritos \u201cingratos a su leg\u00edtimo soberano, traidores a la patria y, como tales, acreedores de toda la severidad de las leyes\u201d. A ello se uni\u00f3 la vand\u00e1lica actitud de los ciudadanos. Fueron&nbsp;<strong>muchos los casos de linchamiento de presuntos simpatizantes&nbsp;<\/strong>con la causa del invasor a cargo de sus propios convecinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">En esta postura no dejaba de haber un importante componente social, puesto que, por lo general,&nbsp;<strong>en las peque\u00f1as poblaciones el afrancesado pertenec\u00eda a la elite local de la villa<\/strong>&nbsp;(el m\u00e9dico, el boticario, el maestro&#8230;), mientras que el grueso de sus agresores nac\u00eda del pueblo llano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las Cortes de C\u00e1diz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">De modo paralelo al transcurso de la guerra tuvo lugar un hecho hist\u00f3rico tan solo comprensible por el excepcional contexto que atravesaba el pa\u00eds. Debilitado el poder de la Junta Central tras una serie de derrotas militares, este \u00f3rgano de gobierno, refugiado en&nbsp;<strong>C\u00e1diz<\/strong>, dio paso a una regencia colectiva. En aquella ciudad, foco de liberales antibonapartistas,&nbsp;<strong>se produjo en 1810 una reuni\u00f3n a Cortes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Su situaci\u00f3n no hizo m\u00e1s que empeorar a lo largo de 1813, a medida que se hac\u00eda patente el fin de la soberan\u00eda de Jos\u00e9 Bonaparte.<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde sus diputados promulgaban&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/constitucion-de-cadiz_11208_102.html\">una constituci\u00f3n<\/a>&nbsp;de marcado talante liberal, con<strong>&nbsp;reformas de car\u00e1cter m\u00e1s avanzado que las propuestas por Jos\u00e9 Bonaparte<\/strong>, en la que se reconoc\u00eda a Fernando VII como rey de Espa\u00f1a. Pero no como rey absoluto, sino como monarca constitucional. Precisamente, el retorno de este a Espa\u00f1a acabar\u00eda con tal sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Por su \u201ccolaboraci\u00f3n con el enemigo\u201d, los afrancesados fueron en su mayor parte incapacitados para desempe\u00f1ar cargos p\u00fablicos durante las Cortes de C\u00e1diz. Su situaci\u00f3n no hizo m\u00e1s que empeorar a lo largo de 1813, a medida que se hac\u00eda patente el fin de la soberan\u00eda de Jos\u00e9 Bonaparte.<strong>&nbsp;El monarca ofreci\u00f3 una salida digna&nbsp;<\/strong>para aquellos que a\u00fan no hab\u00edan sido detenidos y con cuyo favor hab\u00eda contado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Para ello organiz\u00f3 caravanas enteras con destino a la frontera francesa. Tras la<strong>&nbsp;batalla de Vitoria, que puso el final definitivo&nbsp;<\/strong>a la aventura napole\u00f3nica en Espa\u00f1a, la expedici\u00f3n de fugitivos que cruzaron el Bidasoa constaba de unos doce mil componentes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cae el rey Jos\u00e9 I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">La vida de los afrancesados se complic\u00f3 terriblemente a la ca\u00edda del r\u00e9gimen josefino.\u00a0<strong>La reacci\u00f3n popular fue terrible: venganzas, linchamientos, denuncias<\/strong>&#8230; La represi\u00f3n oficial, al menos, consegu\u00eda que se respetase la integridad f\u00edsica de los implicados, que solo pod\u00edan defenderse mediante pliegos y pliegos de descargo redactados con el fin de librarse del estigma de su colaboracionismo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"926\" height=\"508\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/02\/image-1.png?w=926\" alt=\"\" class=\"wp-image-992\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/02\/image-1.png 926w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/02\/image-1-300x165.png 300w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/02\/image-1-768x421.png 768w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><figcaption>Promulgaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de C\u00e1diz en 1812. (TERCEROS)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Para controlar el proceso depurador se cre\u00f3 un tribunal que instru\u00eda procesos y recog\u00eda testimonios y apelaciones a favor o en contra de los encausados. Las prisiones se llenaron hasta rebosar y, para concentrar a los detenidos, hubo que habilitarse un sector del madrile\u00f1o parque del Retiro.&nbsp;<strong>El rigor de la justicia y un irracional deseo de venganza&nbsp;<\/strong>no se paraban ante persona alguna por m\u00ednima que hubiese sido su implicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Desenga\u00f1o en el exilio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Los exiliados confiaban en que Francia les compensar\u00eda de los servicios prestados al hermano del emperador. Sin embargo, la respuesta gala fue muy distinta de lo que esperaban. Concentrados en la regi\u00f3n de la Gironda, el Estado franc\u00e9s ni siquiera escuch\u00f3&nbsp;<strong>las continuas peticiones de Jos\u00e9 Bonaparte a favor de quienes le hab\u00edan ayudado<\/strong>. Por fin, hubo de hacerse cargo de ellos personalmente mediante la entrega de un mill\u00f3n de francos de su peculio particular.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify\">Tras censarles, se les adjudic\u00f3 residencia fija y se les concedi\u00f3 una cantidad de dinero proporcional al n\u00famero de componentes de la familia. Los espa\u00f1oles\u00a0<strong>estaban convencidos de que el exilio ser\u00eda algo pasajero.\u00a0<\/strong>De ah\u00ed que sobrellevaran su situaci\u00f3n con buen talante. Hab\u00eda llegado hasta ellos el rumor de que, en las conversaciones de paz entabladas entre el duque de San Carlos en nombre de Fernando VII y el embajador La Forest, representando a Napole\u00f3n, se establec\u00eda que cuantos\u00a0<strong>hab\u00edan servido a Jos\u00e9 I recuperar\u00edan su condici\u00f3n civil, sus posesiones y sus cargos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"677\" height=\"468\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/02\/image-2.png?w=677\" alt=\"\" class=\"wp-image-993\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/02\/image-2.png 677w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/aldeacordoba\/files\/2020\/02\/image-2-300x207.png 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption>El 2 de mayo en Madrid, ilustrado por el pincel de Francisco de Goya. (TERCEROS)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la firma del Tratado de Valen\u00e7ay, que pon\u00eda fin a la contienda, abr\u00eda las puertas a un&nbsp;<em>posible retorno de los exiliados&nbsp;<\/em>gracias a un decreto de amnist\u00eda que esperaban se promulgase con motivo de la onom\u00e1stica del rey, Fernando VII, en 1814.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La represi\u00f3n final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No contaban con el car\u00e1cter avieso e inmisericorde del nuevo monarca. Este inici\u00f3 un<strong>&nbsp;dur\u00edsimo proceso represivo<\/strong>&nbsp;contra todos aquellos que, en mayor o menor medida, hab\u00edan colaborado con el invasor. Se establecieron cuatro tipos diferentes de delito: en primer lugar, se dictaminaban las penas de los que hab\u00edan sido solicitados para cualquier cargo o implicaci\u00f3n con el nuevo r\u00e9gimen pero lo hab\u00edan rechazado.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo, los castigos para quienes hab\u00edan continuado en sus puestos durante el gobierno de Jos\u00e9 I, aun sin participar ideol\u00f3gicamente del mismo. Le segu\u00edan las sanciones destinadas a los que hab\u00edan obtenido prebendas y honores. Y por fin, como \u00faltima y m\u00e1s grave categor\u00eda, se dictaban las<strong>&nbsp;penas para los que hab\u00edan realizado proselitismo<\/strong>&nbsp;o hab\u00edan destacado por los servicios prestados a la causa josefina.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/r\/GODO\/LV\/p0\/WebSite\/2019\/08\/22\/Recortada\/afrancesados-monteleo-n-sorolla@LaVanguardia-Web.jpeg\" alt=\"Joaqu\u00edn Sorolla ilustra as\u00ed el levantamiento contra los franceses en el cuartel de Montele\u00f3n de Madrid.\" \/><figcaption>Joaqu\u00edn Sorolla ilustra as\u00ed el levantamiento contra los franceses en el cuartel de Montele\u00f3n de Madrid. (TERCEROS)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La consecuencia fue la&nbsp;<strong>expatriaci\u00f3n perpetua&nbsp;<\/strong>de todos los ministros, consejeros de Estado, cargos pol\u00edticos, dignidades eclesi\u00e1sticas, t\u00edtulos nobiliarios, militares o embajadores que hab\u00edan colaborado con el gobierno de Jos\u00e9 I. Es decir,&nbsp;<strong>casi cinco mil personas,<\/strong>&nbsp;puesto que la medida se hac\u00eda extensiva a las esposas y familiares directos de los implicados.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a las innumerables s\u00faplicas, pliegos de descargo, cartas y alegatos dirigidos a Fernando VII, en que los exiliados explicaban y razonaban sus diferentes posturas,&nbsp;<strong>la situaci\u00f3n empeor\u00f3<\/strong>. Sobre todo durante la ef\u00edmera vuelta al trono franc\u00e9s de Napole\u00f3n en 1815, en la que estos se manifestaron dispuestos a colaborar con el emperador. Con ello, tras la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/historiayvida\/el-retorno-de-napoleon-a-francia_12355_102.html\">ca\u00edda definitiva del Imperio napole\u00f3nico,&nbsp;<\/a>el retorno de los exiliados a su patria result\u00f3 impensable.<\/p>\n\n\n\n<p>Lanzando sus dardos represores contra afrancesados y liberales, el absolutismo fernandino pudo asentarse. S\u00f3lo en&nbsp;<strong>1820, cuando el par\u00e9ntesis del trienio liberal restableci\u00f3 la Constituci\u00f3n de 1812<\/strong>, las fronteras se abrieron para acoger a los expatriados. Para entonces, muchos ya hab\u00edan muerto. Otros reemprender\u00edan el camino del exilio en 1823, cuando, gracias a la ayuda de otro ej\u00e9rcito franc\u00e9s, el de los Cien Mil Hijos de San Luis, garantes del absolutismo en Europa, se suprimieron de nuevo las garant\u00edas constitucionales. Hab\u00eda llegado el exilio definitivo para los afrancesados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora: MAR\u00cdA PILAR QUERALT DEL HIERRO Fuente: La Vanguardia 22\/08\/2019 La crisis de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola se precipit\u00f3 en los primeros a\u00f1os del siglo XIX. El vertiginoso ascenso de&nbsp;Manuel de Godoy, favorito de Carlos IV y Mar\u00eda Luisa de Parma, hab\u00eda puesto en entredicho la moralidad p\u00fablica y privada de la familia real. 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