Sobre el uso torticero del concepto de Innovación Educativa

Peligroso artículo el de Jordi  Martí, que confunde el uso de marketing que  hacen las grandes corporaciones de la palabra innovación o educación o competencia o calidad, con el significado que tiene o debe tener realmente. Otra excusa más para el inmovilismo, el oscurantismo que extiende su niebla sobre la ciencia, en nuestro caso las ciencias de la educación. Ahora se segrega entre alumnos de bilingüe y los que no, ahora se segrega entre los alumnos de zonas depirmidas y los de barrios pudientes. Así que, el diagnóstico implícito en el artículo, por tanto, es torticero.
La innovación son las mejoras que deben producirse sobre lo que ya funciona y esta demostrado que funciona.  Aplicar actuaciones de éxito pedagógico en los centros no es innovación, es replicar lo que las ciencias de la educación han demostrado que funciona.
Me parece igual de fascista el uso de la palabra que hacen las grandes corporaciones, como el que usa la excusa de no aplicar las innovaciones que son las pequeñas aportaciones que hacen las  investigaciones educativas a las actuaciones pedagógicas de éxito. Pero claro, ni si quiera se está dispuesto a aplicar lo que está demostrado que ya funciona, es más, por mor del oscurantismo más retrogrado, de sentido más cortijero, se niega que sea así, como cuando se negó durante siglos que la tierra era redonda.
No, que quede claro, innovar en el aula no es cambiar una cosa que estoy haciendo por otra. En última instancia es lo que deja  entender el artículo. Es decir, si dejo mis explicaciones de pizarra por jugar al poker con mis alumnos, sería innovación, si cambio el libro de texto por el Marca o el Hola sería innovación. Innovar en el aula sería añadir, usando la investigación educativa, una aportación a lo que ya funciona, a las actuaciones pedagógicas de éxito, que los profesores de la pública rechazan en su gran mayoría y que por tanto pueden entender la palabra como les muestre el mejor postor,  sea una corporación neoliberal o sea Jordi Martí en su artículo http://www.xarxatic.com/algo-huele-a-podrido-en-el-reino-de-la-innovacion-educativa/

No duden que las élites ya están empezando a usar las actuaciones pedagógicas de éxito, no duden de que usen estas actuaciones las grandes corporaciones para vender más  y mantener el status quo
Valga este símil de los que le gusta a Ramón Flecha: la farmacéutica de la hepatitis c, que  vende, su producto innovador y que funciona, a precio de oro, no se deja intimidar por ninguna moral, ni estado, eso lo sabemos. Los médicos la recetan porque saben que funciona, que se pueda pagar o no no es asunto del médico. Esa vacuna en Educación, las actuaciones pedagogicas de éxito, están a disposición de todo paciente, de todo alumnado, pero resulta que quién no las receta, en este caso, es el maestro, es más piensa que recetar eso es un incordio fracase quien fracase. Y resulta que sale uno diciendo que la innovación es de fascistas y que se metan la vacuna por donde les quepa. Claro seguro que no tiene ningún hijo con hepatitis c, ni con riesgo de exclusión social. Como dice Ramón duden de aquellos que quieren para los hijos de otros lo que no quieren para los propios.

Updated: 23 mayo, 2016 — 12:34

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