{"id":5297,"date":"2014-02-12T15:52:26","date_gmt":"2014-02-12T15:52:26","guid":{"rendered":"http:\/\/bibliotecalascumbres.weebly.com\/6\/post\/2014\/02\/12-de-febrero-recordamos-a-clara-campoamor.html"},"modified":"2014-02-12T15:52:26","modified_gmt":"2014-02-12T15:52:26","slug":"12-de-febrero-recordamos-a-clara-campoamor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/bibliotecasescolaresdecadiz\/2014\/02\/12\/12-de-febrero-recordamos-a-clara-campoamor\/","title":{"rendered":"12 de febrero: Recordamos a Clara Campoamor"},"content":{"rendered":"<div>\n<div class=\"wsite-image wsite-image-border-thin \" style=\"padding-top:10px;padding-bottom:10px;margin-left:0;margin-right:0;text-align:center\"> <a> <img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/bibliotecalascumbres.weebly.com\/uploads\/1\/6\/7\/4\/1674999\/5425944_orig.jpg\" alt=\"Imagen\" style=\"width:auto;max-width:100%\" \/> <\/a> <\/p>\n<div style=\"display:block;font-size:90%\"><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"paragraph\" style=\"text-align:justify;\"><font color=\"#9555c2\"><strong>Hoy, doce de febrero, hemos recordado a Clara Campoamor en nuestra biblioteca. Hoy hace 126 a&ntilde;os que naci&oacute; esta mujer excepcional. Hemos buscado informaci&oacute;n en varias p&aacute;ginas de internet, seleccionando y leyendo el texto de segundarep&uacute;blica (<a href=\"http:\/\/www.segundarepublica.com\/index.php?opcion=2&amp;id=44\">en este enlace<\/a>):<br \/><span><\/span><br \/> Clara Campoamor fue una mujer que se hizo a s&iacute; misma, que luch&oacute; siempre  contra todo, contra todos y contra todas -&laquo;mi ley es la lucha&raquo;, dec&iacute;a-  para conseguir una Espa&ntilde;a en donde la cuna fuera un origen, no un  destino, y donde la Ley no fuera un castigo sino un amparo. Naci&oacute; el 12  de febrero de 1888 en una familia humilde del madrile&ntilde;o barrio de  Maravillas. Su padre, Manuel Campoamor Mart&iacute;nez, hab&iacute;a nacido en Santo&ntilde;a  y era contable en un peri&oacute;dico madrile&ntilde;o. Su madre, Pilar Rodr&iacute;guez  Mart&iacute;nez, era modista, y de los tres hijos que tuvo el matrimonio  vivieron dos, Clara e Ignacio. Cuando Manuel muri&oacute;, Pilar tuvo que sacar  a todos adelante con su trabajo. Clarita dej&oacute; la escuela y se puso a  ayudar a su madre repartiendo ropa. Entr&oacute; luego de dependienta en una  tienda y a los 21 a&ntilde;os hizo oposiciones para auxiliar del Cuerpo de  Correos y Tel&eacute;grafos. Las gan&oacute; y empez&oacute; a trabajar en 1910 en San  Sebasti&aacute;n.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> En 1914 hace oposiciones para profesora de adultas en el Ministerio de  Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, gan&aacute;ndolas con el n&uacute;mero uno. Pero s&oacute;lo puede  ense&ntilde;ar taquigraf&iacute;a y mecanograf&iacute;a, ya que no ten&iacute;a siquiera el  Bachiller. Decide entonces estudiar mientras sigue ayudando a la  familia. Adem&aacute;s de sus clases, trabaja como mecan&oacute;grafa en el Ministerio  y en el diario maurista La Tribuna como secretaria del director,  C&aacute;novas Cervantes, m&aacute;s conocido como <em style=\"\">El Nini<\/em> (ni en pol&iacute;tica  era C&aacute;novas, ni escribiendo Cervantes). A Clara este puesto le permiti&oacute;,  sin embargo, conocer a gente, interesarse por la pol&iacute;tica y convencerse  de que &eacute;se era tambi&eacute;n su sitio. En 1920, cumplidos ya los 32, empieza  una vida nueva: se matricula como alumna de Bachillerato, que termina en  dos a&ntilde;os, y a continuaci&oacute;n en la Facultad de Derecho, concluyendo la  carrera en otros dos. Con 36 a&ntilde;os se convierte en una de las pocas  licenciadas espa&ntilde;olas y dispuesta a ejercer, cosa que hace desde 1925.  Sus ideas sobre la igualdad de la mujer la acercan al PSOE y prologa el  libro de Mar&iacute;a Cambrils <em style=\"\">Feminismo Socialista<\/em>, dedicado a Pablo  Iglesias. Pero ni ella era socialista ni aceptaba la colaboraci&oacute;n del  PSOE con la Dictadura. Cre&oacute; la Asociaci&oacute;n Liberal Socialista, pero la  dej&oacute; cuando no pudo conseguir su definici&oacute;n republicana. Mantuvo una  gran actividad como conferenciante en la Asociaci&oacute;n Femenina  Universitaria y la Academia de Jurisprudencia, defendiendo siempre la  igualdad de la mujer y la libertad pol&iacute;tica.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> Ileg&iacute;timo pero con indudable &aacute;nimo renovador, el r&eacute;gimen <em style=\"\">primorriverista<\/em>  ofreci&oacute; a tres abogadas j&oacute;venes y prestigiosas -Clara Campoamor,  Victoria Kent y Matilde Huici- entrar en la Junta del Ateneo. S&oacute;lo  Victoria Kent acept&oacute;. Cuando la Academia de Jurisprudencia otorg&oacute; a  Clara Campoamor la Cruz de Alfonso XII, por su Premio Extraordinario,  tambi&eacute;n la rechaz&oacute;, como gesto republicano. A pesar de su origen humilde  y su r&aacute;pida ascensi&oacute;n social, no abandon&oacute; la austeridad en su vida  privada ni la fidelidad a sus principios.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> Trabaj&oacute; con Mart&iacute; Jara, buen amigo de Aza&ntilde;a, en el embri&oacute;n de Acci&oacute;n  Republicana, en cuyo Consejo Nacional figur&oacute; al principio. Nunca logr&oacute;  su ideal estrat&eacute;gico: la fusi&oacute;n de todos los republicanos en un gran  partido de centro, con Aza&ntilde;a como delf&iacute;n natural de Lerroux.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> Tras la sublevaci&oacute;n de Gal&aacute;n y Garc&iacute;a Hern&aacute;ndez en Jaca, su fusilamiento  y el proceso del Comit&eacute; Revolucionario, Clara asumi&oacute; la defensa de los  implicados, entre ellos su hermano Ignacio. Los pobres lo pagaron m&aacute;s  caro que los ricos, como record&oacute; despu&eacute;s. El abandono del trono por  Alfonso XIII, tras el triunfo republicano en las grandes ciudades, llev&oacute;  al Poder de la noche a la ma&ntilde;ana a sus clientes, convertidos en  Gobierno Provisional. Se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes y  aunque el mito dice que la Rep&uacute;blica dio el derecho al voto a la mujer,  no fue as&iacute;. La II Rep&uacute;blica supuso un retroceso frente al derecho de  voto femenino parcial otorgano por Primo de Rivera. En 1931, la mujer  pudo ser elegida, no electora. Y Clara Campoamor sali&oacute; diputada en las  listas del Partido Radical, al que se afili&oacute; por ser &laquo;republicano,  liberal, laico y democr&aacute;tico&raquo;. Su propio ideario pol&iacute;tico.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> Form&oacute; parte de la Comisi&oacute;n Constitucional, de 21 diputados, y all&iacute; pele&oacute;  eficazmente por establecer la no discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de sexo, la  igualdad legal de los hijos habidos dentro y fuera del matrimonio, el  divorcio y el sufragio universal, generalmente llamado voto femenino.  Todo lo consigui&oacute; menos el voto, que tuvo que debatirse en el  Parlamento. Y all&iacute; es donde Clara Campoamor se gan&oacute; un puesto  imperecedero en la memoria de la libertad espa&ntilde;ola.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> La izquierda, con excepci&oacute;n de un grupo de socialistas y algunos  republicanos, no quer&iacute;a que la mujer votase porque se supon&iacute;a que estaba  m&aacute;s influida por la Iglesia e iba a favorecer a las derechas. Estas  tampoco lo quer&iacute;an pero lo apoyaban porque cre&iacute;an que les pod&iacute;a  favorecer. Entonces, el partido Radical Socialista puso frente a Clara a  la otra diputada, Victoria Kent, para negar el voto de la mujer  aplaz&aacute;ndolo <em style=\"\">sine die<\/em>. El debate fue extraordinaio y la  Campoamor arroll&oacute;. Pero no ten&iacute;a mayor&iacute;a. La consigui&oacute; con el apoyo de  la minor&iacute;a derechista, la mayor&iacute;a del PSOE y algunos republicanos.  Victoria Kent y los radicales trataron de ganar lo perdido mediante una  enmienda constitucional, pero Clara la desbarat&oacute;.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> Cuando la derecha abandon&oacute; el Parlamento por la Ley de Congregaciones se  hizo el &uacute;ltimo intento para impedir el voto femenino, pero la Campoamor  no s&oacute;lo se impuso en el debate sino que, contra pron&oacute;stico y por s&oacute;lo  cuatro votos, lo gan&oacute;. Apoy&aacute;ndose en el PSOE y en algunos republicanos  de derecha, derrot&oacute; a los socialistas de Prieto y a los republicanos de  su propio partido, el Radical, el Radical Socialista y el de Aza&ntilde;a.  Prieto sali&oacute; del hemiciclo diciendo que aquello era &laquo;una pu&ntilde;alada  trapera a la Rep&uacute;blica&raquo;. Hubo un gran esc&aacute;ndalo. Y cuando en el 33 la  CEDA gan&oacute; las elecciones y Lerroux form&oacute; gobierno, sin ellos y con  ellos, toda la izquierda le ech&oacute; la culpa de su derrota a Clara  Campoamor. Fue su muerte pol&iacute;tica.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> En el 33 no consigui&oacute; renovar su esca&ntilde;o, en el 34 abandon&oacute; el Partido  Radical por su subordinaci&oacute;n a la CEDA y los excesos en la represi&oacute;n del  golpe revolucionario de Asturias. Pero cuando, en 1934, pidi&oacute;, con la  mediaci&oacute;n de Casares Quiroga, ingresar en Izquierda Republicaca -fusi&oacute;n  de <em style=\"\">radicalsocialistas, aza&ntilde;istas y galleguistas<\/em>-, la sometieron a la humillaci&oacute;n de abrirle un expediente y votar en p&uacute;blico su admisi&oacute;n, que fue denegada.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> Dos afiliadas pasearon en alto su bola negra, jact&aacute;ndose de la venganza.  No entr&oacute; en las listas del Frente Popular, que gan&oacute; por una mayor&iacute;a m&aacute;s  amplia que la derecha en 1933 y, evidentemente, con el voto femenino.  Nadie le pidi&oacute; disculpas. Escribi&oacute; entonces, y public&oacute; en mayo de 1935, <em style=\"\">Mi pecado mortal. El voto femenino y yo<\/em>, testimonio de sus luchas parlamentarias y uno de los libros pol&iacute;ticos m&aacute;s admirables y menos divulgados del siglo XX espa&ntilde;ol.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> La guerra la pill&oacute; por sorpresa y huy&oacute; de Madrid temiendo que la pasearan sus republicanos. En 1937 public&oacute; en Par&iacute;s <em style=\"\">La revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola vista por una republicana<\/em>,  en franc&eacute;s, nunca editado en espa&ntilde;ol. Vivi&oacute; una d&eacute;cada en Buenos Aires y  se gan&oacute; la vida traduciendo, dando conferencias y escribiendo  biograf&iacute;as -Concepci&oacute;n Arenal, Sor Juana In&eacute;s de la Cruz, Quevedo-.  Trat&oacute; de volver a finales de los 40 y a comienzos de los 50, pero se  top&oacute; con que ten&iacute;a que ser <em style=\"\">depurada<\/em> por haber pertenecido a la logia mas&oacute;nica <em style=\"\">Reivindicaci&oacute;n<\/em>. A diferencia de otros exiliados, ella se neg&oacute; a declarar por un <em style=\"\">delito legal&iacute;simo<\/em> cuando se cometi&oacute;. As&iacute;, por principios, se qued&oacute; en el exilio para siempre.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> En 1955 se instal&oacute; en Lausanne (Suiza), trabajando en un bufete hasta  que perdi&oacute; la vista. Muri&oacute; de c&aacute;ncer y de nostalgia en abril de 1972 y  mand&oacute; que sus restos fueran incinerados en San Sebasti&aacute;n, donde se  hallaba al instaurarse la II Rep&uacute;blica.<br \/><\/strong><\/font> <font color=\"#9555c2\"><strong><br \/> Concha Fagoaga y Paloma Saavedra, en su reedici&oacute;n de <em style=\"\">El voto femenino y yo<\/em>,  en 1981, citan una carta de Clara Campoamor en 1959 a Mart&iacute;n Telo:  &laquo;Creo que lo &uacute;nico que ha quedado de la Rep&uacute;blica fue lo que hice yo: el  voto femenino&raquo;. Cierto. Y con s&oacute;lo el voto masculino nunca habr&iacute;amos  alcanzado el sufragio universal.<\/strong><\/font><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, doce de febrero, hemos recordado a Clara Campoamor en nuestra biblioteca. 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