Estructura inductiva; deductiva; paralelística.

Estos son ejemplos muy simples de las diferentes estructuras en las que puede organizarse un texto:

  • Estructura inductiva. La información más importante se expone al final del párrafo y se presenta como conclusión de lo expresado con anterioridad. Ejemplo: Lola es una chica a la que le gusta salir todos las noches a emborracharse. Por otra parte, no le gusta estudiar. Podemos concluir, pues, que Lola no tiene un perfil de buena estudiante. 
  • Estructura deductiva. La idea principal se enuncia al principio, y a continuación se explica, se demuestra o se desarrolla. Ejemplo: Lola no tiene un perfil de buena estudiante; en primer lugar, porque le gusta salir todas las noches a emborracharse; y, en segundo lugar, porque no le gusta estudiar.
  • Estructura paralelística. El párrafo se organiza como una sucesión de ideas que no quedan subordinadas unas a otras. Ejemplo: Lola no tiene un perfil de buena estudiante. Por otra parte, le gusta salir todas las noches a emborracharse. Además, a Lola no le gusta estudiar.