{"id":211,"date":"2015-11-16T10:27:12","date_gmt":"2015-11-16T10:27:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/?p=211"},"modified":"2021-04-12T09:36:05","modified_gmt":"2021-04-12T08:36:05","slug":"jose","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/?p=211","title":{"rendered":"Jos\u00e9,hijo de Jacob."},"content":{"rendered":"<table border=\"0\" width=\"95%\" cellpadding=\"10\" align=\"center\">\n<tbody>\n<tr>\n<td valign=\"top\" width=\"70%\" height=\"113\">\n<div align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ntic.educacion.es\/w3\/eos\/MaterialesEducativos\/primaria\/religion_catolica\/biblia\/antiguo\/patriarcas\/jose.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"125\"><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"70%\" height=\"159\"><b>Jos\u00e9<\/b> era hijo de <b>Jacob<\/b> y <b>Raquel<\/b>. En la \u00e9poca de su nacimiento viv\u00edan en <b>Har\u00e1n,<\/b> en la casa de su abuelo <b>Lab\u00e1n<\/b>.<\/p>\n<p><b>Jacob<\/b> y sus doce hijos se establecieron en la tierra de <b>Cana\u00e1n<\/b>, donde hab\u00eda residido su padre <b>Isaac<\/b>, hijo de <b>Abraham<\/b>. De todos ellos amaba especialmente <b>Jacob<\/b> a su hijo <b>Jos\u00e9<\/b>, porque era el hijo de su ancianidad, y porque ten\u00eda un alma pura e inocente. Viendo sus hermanos que su padre le quer\u00eda m\u00e1s que a todos ellos, le aborrec\u00edan y nunca le dirigieron una palabra amable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1757 aligncenter\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/Joseph_-300x272.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"272\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/Joseph_-300x272.jpg 300w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/Joseph_.jpg 432w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colspan=\"2\">El Se\u00f1or hablaba a <b>Jos\u00e9<\/b> a trav\u00e9s de los sue\u00f1os. Un d\u00eda Jos\u00e9 so\u00f1\u00f3 que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante \u00e9l y lo adoraban. Cuando cont\u00f3 el sue\u00f1o a sus padres y a sus hermanos, su padre le reprendi\u00f3 dici\u00e9ndole: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 sue\u00f1o es \u00e9se, Jos\u00e9! \u00bfPiensas que alguna vez yo, tu madre y tus hermanos vamos a postrarnos en tierra ante ti?\u00bb El inocente Jos\u00e9 no respondi\u00f3. Para \u00e9l s\u00f3lo eran sue\u00f1os, porque a\u00fan ignoraba que Dios le hablaba a trav\u00e9s de los sue\u00f1os y que \u00e9stos, alg\u00fan d\u00eda, se har\u00edan realidad. Y su padre, <b>Jacob<\/b>, no pod\u00eda dejar de pensar en los sue\u00f1os de su hijo y en lo que tras ellos se ocultaba.<\/p>\n<p>Cuando el joven <b>Jos\u00e9<\/b> ten\u00eda diecisiete a\u00f1os, su padre le regal\u00f3 una t\u00fanica de colores. Y al verlo, sus hermanos lo odiaron a\u00fan m\u00e1s. Otra noche so\u00f1\u00f3 Jos\u00e9 que estando en el campo junto a sus hermanos, formando gavillas con el heno, su gavilla se levantaba y se manten\u00eda de pie, erguida, y las gavillas de sus hermanos la rodeaban y se inclinaban ante la suya. Cuando lo cont\u00f3 a sus hermanos, \u00e9stos le respondieron: \u00ab\u00bfAcaso piensas que has de reinar t\u00fa sobre nosotros y nos has de dominar?\u00bb Y desde ese momento lo odiaron a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 un d\u00eda que los hermanos de <b>Jos\u00e9<\/b> hab\u00edan marchado a apacentar sus ovejas cerca de <b>Siquem<\/b>, y Jacob le llam\u00f3 y le dijo: \u00abHace d\u00edas que no tenemos noticias de tus hermanos. Ve a donde est\u00e1n y vuelve para decirme como se encuentran ellos y el reba\u00f1o.\u00bb<\/p>\n<p>March\u00f3 <b>Jos\u00e9<\/b> en busca de sus hermanos. Al verlo llegar, pensaron que era la ocasi\u00f3n adecuada para deshacerse de \u00e9l. Pero <b>Rub\u00e9n<\/b> asustado ante lo que quer\u00edan hacer sus hermanos, exclam\u00f3: \u00abNo, no lo mat\u00e9is. No debemos manchar nuestras manos con su sangre. Arrojadlo a ese pozo del desierto y no pong\u00e1is la mano sobre \u00e9l.\u00bb As\u00ed lo hicieron. Pero antes le quitaron la t\u00fanica para mostr\u00e1rsela despu\u00e9s a su padre y decirle que Jos\u00e9 hab\u00eda muerto.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/jose.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-212\" src=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/jose-300x168.jpg\" alt=\"jose\" width=\"300\" height=\"168\"><\/a><\/p>\n<p>En ese mismo momento vieron llegar una caravana de ismaelitas con sus camellos cargados de perfumes, b\u00e1lsamo y mirra para venderlo en <b>Egipto<\/b> pues eran mercaderes. Entonces <b>Jud\u00e1<\/b> dijo a sus hermanos: \u00ab\u00bfQu\u00e9 sacar\u00edamos con matar a nuestro hermano y ocultar su sangre? Tengo una idea mejor. Vend\u00e1moslo a estos mercaderes y ellos lo llevar\u00e1n lejos de nosotros.\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed, los hijos de <b>Jacob<\/b> sacaron a su hermano Jos\u00e9 del pozo y lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata. Despu\u00e9s mataron a un macho cabr\u00edo, cubrieron con su sangre la t\u00fanica de <b>Jos\u00e9<\/b> y se la llevaron a <b>Jacob<\/b>, diciendo: \u00abLa hemos encontrado en el desierto. Mira a ver si es la t\u00fanica de tu hijo\u00bb. Al reconocerla, exclam\u00f3 <b>Jacob<\/b>: \u00abEs la t\u00fanica de mi hijo, una fiera lo ha devorado. Ha matado a mi querido <b>Jos\u00e9<\/b>.\u00bb Rasg\u00f3 Jacob sus vestiduras, se visti\u00f3 de saco y guard\u00f3 duelo por su hijo durante muchos d\u00edas. Y nadie pod\u00eda darle consuelo.<\/p>\n<p><b>Jos\u00e9<\/b> tuvo que acompa\u00f1ar a la fuerza a la caravana de mercaderes que se dirig\u00eda a <b>Egipto<\/b>. Anduvo pesaroso todo el viaje, sin comprender por qu\u00e9 sus hermanos lo hab\u00edan vendido. Lejos de su familia, no era m\u00e1s que un esclavo. En <b>Egipto<\/b> <b>Jos\u00e9<\/b> fue vendido a <b>Putifar<\/b>, jefe de la guardia del <b>fara\u00f3n<\/b>.<\/p>\n<p>Ten\u00eda <b>Putifar<\/b> una hija, llamada <b>Asenet<\/b>, a la que adoraba. Y sucedi\u00f3 que cuando Jos\u00e9 lleg\u00f3 a Egipto, la hija de Putifar estaba gravemente enferma. Su padre tem\u00eda por su vida y as\u00ed se lo dijo a Jos\u00e9. Y \u00e9l respondi\u00f3: \u00abNo debes preocuparte, <b>Putifar<\/b>; tu hija sanar\u00e1.\u00bb<\/p>\n<p><b>Asenet<\/b> recuper\u00f3 su salud y, agradecido, <b>Putifar<\/b> hizo a Jos\u00e9 mayordomo de su casa y puso en su poder todo lo que ten\u00eda. Y desde entonces, las cosas empezaron a irle tan bien al egipcio, que nunca volvi\u00f3 a tener ninguna preocupaci\u00f3n: confiaba en <b>Jos\u00e9<\/b> y Jos\u00e9 fue el mejor administrador de su hacienda.<\/p>\n<p>Pasaron los a\u00f1os. Diez se hab\u00edan cumplido desde la llegada de <b>Jos\u00e9<\/b> a <b>Egipto<\/b>, cuando en palacio se produjo un gran desasosiego. El fara\u00f3n hab\u00eda tenido dos sue\u00f1os que le hab\u00edan preocupado extraordinariamente y ninguno de sus consejeros hab\u00eda sido capaz de explic\u00e1rselo. Entonces <b>Putifar<\/b> le habl\u00f3 del joven hebreo que viv\u00eda en su casa y de sus extraordinarias cualidades para interpretar los sue\u00f1os.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1756 aligncenter\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/jose2222.jpeg\" alt=\"\" width=\"276\" height=\"182\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mand\u00f3 el fara\u00f3n que Jos\u00e9 el hebreo acudiera a su presencia y cuando estuvo ante \u00e9l, le dijo: \u00abEste es mi sue\u00f1o: Estaba yo en la ribera del r\u00edo y vi subir del r\u00edo siete vacas gordas y herrnosas, que se pusieron a pacer en la orilla; y he aqu\u00ed que detr\u00e1s de ellas vinieron otras siete vacas malas, feas y flacas, como no las he visto nunca en toda la tierra de <b>Egipto<\/b>. Y las siete vacas flacas se comieron a las siete vacas gordas. Y tuve tambi\u00e9n otro sue\u00f1o: Vi que sal\u00edan de un mismo tallo siete espigas grandes y hermosas y que tras ellas crec\u00edan otras siete espigas secas, quemadas por el viento; entonces las espigas secas devoraron a las espigas llenas.<\/p>\n<p>Al momento respondi\u00f3 <b>Jos\u00e9<\/b> al fara\u00f3n: \u00abTus dos sue\u00f1os no son sino uno. Las siete vacas gordas y las siete espigas llenas representan siete a\u00f1os, siete a\u00f1os de abundancia y prosperidad para <b>Egipto<\/b>. Pero tras ellas vendr\u00e1n las siete vacas flacas y las siete espigas secas, otros siete a\u00f1os, pero \u00e9stos de hambre y de escasez, que asolar\u00e1n las tierras de <b>Egipto<\/b>. Y esto es lo que deb\u00e9is hacer: Buscad a un hombre sabio y ponedlo al frente de las tierras de <b>Egipto<\/b>, para que se encargue de guardar las cosechas en los a\u00f1os de abundancia y que vuestro pueblo tenga para comer en los a\u00f1os de escasez.\u00bb<\/p>\n<p>Le parecieron bien las palabras de Jos\u00e9 al fara\u00f3n y decidi\u00f3 nombrarlo administrador de sus tierras y de sus cosechas. Y as\u00ed, un esclavo hebreo se convirti\u00f3 en el hombre m\u00e1s importante de <b>Egipto<\/b>, despu\u00e9s del fara\u00f3n.<\/p>\n<p>Por haber sabido interpretar los sue\u00f1os del fara\u00f3n, anunciando para <b>Egipto<\/b> siete a\u00f1os de abundantes cosechas, seguidos de otros siete de escasez, Jos\u00e9 el hebreo, hijo de <b>Jacob<\/b>, fue nombrado administrador de todas las tierras de <b>Egipto<\/b>. S\u00f3lo al fara\u00f3n deb\u00eda obediencia, mientras que todos hab\u00edan de obedecerle a \u00e9l.<\/p>\n<p>Fueron pasando los siete a\u00f1os de abundancia y la tierra produjo tanto trigo como las arenas del mar, tant\u00edsimo que hubo que dejar de contarlo porque no pod\u00eda contarse. Los graneros de todas las ciudades, de todos los pueblos de <b>Egipto<\/b> estaban llenos a rebosar.<\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda las tierras dejaron de producir y no hubo ya m\u00e1s cosechas. Y llegaron as\u00ed los siete a\u00f1os de escasez, tal como <b>Jos\u00e9<\/b> hab\u00eda predicho. Y hubo hambre en todas las tierras, menos en <b>Egipto<\/b>, porque sus graneros estaban llenos, y mand\u00f3 <b>Jos\u00e9<\/b> que se fuera distribuyendo poco a poco el grano entre las familias, para que a ninguna le faltara qu\u00e9 comer.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/jose2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-213\" src=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/jose2.jpg\" alt=\"jose2\" width=\"249\" height=\"203\"><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuera de <b>Egipto<\/b> se extend\u00eda el hambre y de todos los lugares llegaban gentes a comprar el trigo almacenado en los graneros de <b>Egipto<\/b>. Tambi\u00e9n en <b>Cana\u00e1n<\/b>, donde viv\u00edan Jacob y su familia, se empezaron a sentir los efectos de la escasez. Y <b>Jacob<\/b> dijo a sus hijos: \u00abHe o\u00eddo decir que en <b>Egipto<\/b> hay trigo en abundancia. Bajad pues all\u00ed y comprad alimento, para que no muramos de hambre.\u00bb<\/p>\n<p>Los diez hermanos mayores se pusieron en camino. S\u00f3lo <b>Benjam\u00edn<\/b>, el m\u00e1s peque\u00f1o, se qued\u00f3 con su padre, pues tem\u00eda \u00e9ste que le sucediera alguna desgracia si los acompa\u00f1aba. Tras la desaparici\u00f3n de Jos\u00e9, era <b>Benjam\u00edn<\/b> el hijo predilecto de Jacob. Llegaron a <b>Egipto<\/b> los diez hermanos, en medio de una multitud que buscaba desesperadamente alimento.<\/p>\n<p>Como era <b>Jos\u00e9<\/b> el encargado de distribuir el trigo, fueron llevados a su presencia y se postraron ante \u00e9l, rostro en tierra. Ellos no reconocieron a su hermano, pero Jos\u00e9 s\u00ed los reconoci\u00f3. Disimulando la emoci\u00f3n que sent\u00eda, les habl\u00f3 con dureza: \u00abS\u00e9 que sois esp\u00edas y hab\u00e9is venido a Egipto para descubrir nuestros puntos d\u00e9biles y poder as\u00ed atacarnos.\u00bb Asustados los hermanos respondieron: \u00abNo somos esp\u00edas, se\u00f1or. Somos doce hermanos, hijos de la tierra de Cana\u00e1n; pero el menor se ha quedado con nuestro padre y el otro ya no est\u00e1 con nosotros.\u00bb<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1759 aligncenter\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/josecopa.jpeg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/josecopa.jpeg 225w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/josecopa-150x150.jpeg 150w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/p>\n<p>Jos\u00e9, que ansiaba ver a su hermano <b>Benjam\u00edn<\/b>, mand\u00f3 a la guardia del fara\u00f3n que encerrara en una celda a Sime\u00f3n, uno de los hermanos, como reh\u00e9n y dejara ir al resto, haci\u00e9ndoles prometer que volver\u00edan con su hermano menor.<\/p>\n<p>Orden\u00f3 <b>Jos\u00e9<\/b> a sus hombres que llenaran de trigo los sacos de sus hermanos y volvieran a dejar en cada uno de ellos el dinero que le hab\u00edan entregado. Y los dej\u00f3 partir. Cuando <b>Jacob<\/b> su padre supo lo que hab\u00eda sucedido en Egipto llor\u00f3 por su hijo <b>Benjam\u00edn<\/b> y se neg\u00f3 a que regresaran a Egipto con \u00e9l. \u00abMe est\u00e1is quitando a mis hijos. Jos\u00e9 ya no est\u00e1 con nosotros, y tampoco Sime\u00f3n. \u00a1Y ahora quer\u00e9is arrebatarme a <b>Benjam\u00edn<\/b>! No lo permitir\u00e9.\u00bb<\/p>\n<p>Pasaron ocho meses y se acabaron las provisiones que hab\u00edan tra\u00eddo de Egipto. <b>Jacob<\/b> no tuvo mas remedio que aceptar que <b>Benjam\u00edn<\/b> acompa\u00f1ara a sus hermanos, para que no murieran todos de hambre. Cargados de presentes que su padre Jacob enviaba al hombre del fara\u00f3n, los hermanos de Jos\u00e9 emprendieron viaje a Egipto llevando con ellos a <b>Benjam\u00edn<\/b>.<\/p>\n<p>Cuando <b>Jos\u00e9<\/b> los vio llegar, dijo a su mayordomo: \u00abLleva a casa a estos hombres y prepara una buena comida, porque comer\u00e1n conmigo al mediod\u00eda.\u00bb Dicho esto, Jos\u00e9 se encerr\u00f3 en sus habitaciones para que nadie lo viera llorar, tan grande fue su emoci\u00f3n al volver a ver, al cabo de tantos a\u00f1os, a su hermano <b>Benjam\u00edn<\/b>.<\/p>\n<p>Mientras com\u00edan, Jos\u00e9 concibi\u00f3 un plan para que <b>Benjam\u00edn<\/b> se quedara con \u00e9l en <b>Egipto<\/b>. Y para, as\u00ed, atraer tambi\u00e9n a su padre. En un aparte, dijo a uno de sus servidores: \u00abLlena de v\u00edveres los sacos de estos hombres y tambi\u00e9n su dinero. Y en el saco del menor, guarda mi copa de plata.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/jose3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-214\" src=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/jose3.jpg\" alt=\"jose3\" width=\"240\" height=\"200\"><\/a><\/p>\n<p>Despuntaba el alba cuando se despidieron los hebreos con sus sacos cargados de alimentos. Los hermanos no pod\u00edan ocultar su alegr\u00eda y su agradecimiento por volver todos a casa. Pero no hac\u00eda sino un rato que hab\u00edan salido de la ciudad, cuando los guardias del fara\u00f3n llegaron tras ellos, examinaron su equipaje y hallando la copa en el saco de <b>Benjam\u00edn<\/b> les hicieron regresar a todos ante <b>Jos\u00e9<\/b>. \u00ab\u00bfC\u00f3mo hab\u00e9is podido ser tan ingratos conmigo?\u00bb, exclam\u00f3 Jos\u00e9 fingi\u00e9ndose ofendido. \u00ab\u00bfNo sab\u00e9is que soy adivino y os descubrir\u00eda? Por vuestro delito, vuestro hermano peque\u00f1o se quedar\u00e1 aqu\u00ed, como mi esclavo.\u00bb<\/p>\n<p>Acerc\u00f3se entonces <b>Jud\u00e1<\/b> y le dijo: \u00abEscuchadme, mi se\u00f1or. \u00bfC\u00f3mo voy a llegar hasta mi padre sin llevar a mi hermano conmigo? Sin duda morir\u00eda de dolor. Tomadme a m\u00ed como esclavo y dejad que Benjam\u00edn vuelva con nuestro padre.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces <b>Jos\u00e9<\/b> fue incapaz de contenerse por m\u00e1s tiempo y exclamo: \u00abAcercaos a m\u00ed. Yo soy <b>Jos\u00e9<\/b>, vuestro hermano.\u00bb Y al ver su asombro y temor a\u00f1adi\u00f3: \u00abNo teng\u00e1is miedo. No sois vosotros quienes me hicisteis venir a la tierra de Egipto, sino el se\u00f1or nuestro Dios. \u00c9l fue quien me trajo y me convirti\u00f3 en padre del Fara\u00f3n y se\u00f1or de toda la tierra de Egipto, para velar por mi pueblo, que es el pueblo de mi padre Jacob.\u00bb<\/p>\n<p>Jacob, a petici\u00f3n de Jos\u00e9, se estableci\u00f3 con su familia en la regi\u00f3n de <b>Gos\u00e9n<\/b>. Y all\u00ed pasaron los a\u00f1os de escasez que a\u00fan quedaban y vivieron muchos a\u00f1os m\u00e1s en paz, cultivando la tierra y cuidando los ganados.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1761 aligncenter\" src=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/hijosjacob.jpeg\" alt=\"\" width=\"257\" height=\"196\"><\/p>\n<p>Vivi\u00f3 <b>Jacob<\/b> en la tierra de Egipto diecisiete a\u00f1os, siendo todos los a\u00f1os de su vida ciento cuarenta y siete. Cuando los d\u00edas de Jacob llegaban a su fin, llam\u00f3 a sus hijos junto a su lecho y les habl\u00f3 as\u00ed: \u00abEscuchadme todos; Rub\u00e9n, mi primog\u00e9nito; y Sime\u00f3n, Lev\u00ed, Jud\u00e1, Zabul\u00f3n, Issacar, Dan, Gad, Aser, Neftal\u00ed, Jos\u00e9, Benjam\u00edn: prestad atenci\u00f3n a mis palabras. El hambre nos hizo abandonar la tierra de Cana\u00e1n, que el Se\u00f1or nos hab\u00eda dado. Yo ya no volver\u00e9. Pero vosotros s\u00ed volver\u00e9is alg\u00fan d\u00eda. Y si no sois vosotros, al menos vuestros hijos. De vosotros surgir\u00e1n las doce tribus de Israel.\u00bb<\/p>\n<p>Y dirigi\u00e9ndose a Jos\u00e9, le dijo: \u00abSi he hallado gracia a tus ojos te ruego que no me sepultes en Egipto. Quiero ser enterrado junto a mis antepasados, en la cueva de Makpel\u00e1, en la tierra de Cana\u00e1n, la que Abraham compr\u00f3 a Efr\u00f3n. All\u00ed est\u00e1n enterrados Abraham y Sara, su mujer; all\u00ed sepultaron a Isaac y a Rebeca, su mujer; all\u00ed sepult\u00e9 yo a L\u00eda y all\u00ed quiero ser sepultado yo.<\/p>\n<p>Cuando acab\u00f3 Jacob de dar instrucciones a sus hijos, muri\u00f3. Entonces Jos\u00e9 mand\u00f3 a sus servidores y a los m\u00e9dicos de Egipto que embalsamaran a su padre y los egipcios guardaron luto por \u00e9l setenta d\u00edas. Sus hijos lo llevaron a la tierra de Cana\u00e1n y lo sepultaron en la cueva del campo de Makpel\u00e1, en Hebr\u00f3n.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 era hijo de Jacob y Raquel. En la \u00e9poca de su nacimiento viv\u00edan en Har\u00e1n, en la casa de su abuelo Lab\u00e1n. Jacob y sus doce hijos se establecieron en la tierra de Cana\u00e1n, donde hab\u00eda residido su padre Isaac, hijo de Abraham. De todos ellos amaba especialmente Jacob a su hijo Jos\u00e9, porque &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/?p=211\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2163,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[357744],"tags":[],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/211"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2163"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=211"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/211\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1762,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/211\/revisions\/1762"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}