{"id":93,"date":"2015-11-15T13:58:15","date_gmt":"2015-11-15T13:58:15","guid":{"rendered":"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/?p=93"},"modified":"2025-04-24T12:02:43","modified_gmt":"2025-04-24T11:02:43","slug":"los-sacramentos-de-curacionreconciliacion-y-uncion-de-enfermos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/?p=93","title":{"rendered":"LOS SACRAMENTOS DE CURACI\u00d3N(RECONCILIACI\u00d3N Y UNCI\u00d3N DE ENFERMOS)."},"content":{"rendered":"<p><strong>El Sacramento de la PENITENCIA \u2013 abarca:<\/strong><br \/>\n1.&nbsp;Sacramento del perd\u00f3n de los pecados Es un encuentro del bautizado pecador arrepentido que acude al Se\u00f1or misericordioso para obtener de \u00c9l, el beneficio inmenso del perd\u00f3n de sus pecados. Con este medio divino: Podemos, siempre, regresar a la casa del Padre y a su amor. Combatimos y derrotamos al pecado y a su reino. Nos purificamos cada vez m\u00e1s de nuestras culpas para ser Iglesia sin mancha, inmaculada y santa.<\/p>\n<p>2.&nbsp;Sacramento de la conversi\u00f3n Lo primero que tiene que hacer el cristiano es convertirse a Dios de todo coraz\u00f3n renunciando al pecado y a su imperio tenebroso y triste. Si faltara el prop\u00f3sito de arrepentimiento y el prop\u00f3sito de convertirnos, nuestra reconciliaci\u00f3n es rutinaria, superficial, hip\u00f3crita, semejante a los encuentros con Cristo de los escribas y fariseos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-94\" src=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac1-300x96.jpg\" alt=\"sac1\" width=\"300\" height=\"96\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac1-300x96.jpg 300w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac1.jpg 373w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>3.&nbsp;Sacramento de la penitencia Sin penitencia, no podemos pensar en una conversi\u00f3n eficaz y aut\u00e9ntica ya que si nos declaramos verdaderos seguidores de Cristo, necesariamente hemos de actuar en contra del pecado. Haciendo penitencia padecemos con Cristo para expiar nuestros pecados y los pecados de los dem\u00e1s.&nbsp; Padecemos con Cristo para purificar el pecado y sus consecuencias en nuestra vida y la comunidad eclesial, y as\u00ed edificar el reino de Dios entre los hombres. Toda la vida de Cristo fue cruz y martirio en contra del pecado, sin descanso, hasta la victoria plena y definitiva.&nbsp; Tambi\u00e9n nuestra vida cristiana ha de estar llena, colmada de obras de penitencia, conversi\u00f3n que nos lleva a liberarnos y purificarnos del pecado. Las formas fundamentales de penitencia se\u00f1aladas por la Iglesia son:<br \/>\nLa oraci\u00f3n,<br \/>\nEl ayuno,<br \/>\nobras de caridad,<br \/>\nFiel cumplimiento de las obligaciones cristianas seg\u00fan nuestro estado<br \/>\nAceptaci\u00f3n de los dolores y dificultades de la vida,<br \/>\nFormaci\u00f3n y cultura religiosa.&nbsp; La instrucci\u00f3n religiosa es necesaria y provechosa.<br \/>\n4.&nbsp;Sacramento de la confesi\u00f3n Requiere disposici\u00f3n de convertirnos y hacer penitencia Es un acto religioso sincero y humilde confesar nuestros pecados reconociendo nuestra condici\u00f3n de pecadores y proclamando la justicia redentora de Dios. Debemos manifestar en la confesi\u00f3n todos y cada uno de los pecados graves&nbsp; luego de examinar nuestra conciencia La confesi\u00f3n debe ser \u00edntegra, clara, serena sin condicionarnos a falsa verg\u00fcenza o a escr\u00fapulos in\u00fatiles. Existe la obligaci\u00f3n de confesarse por lo menos una vez al a\u00f1o, en peligro de muerte y para acercarse a la comuni\u00f3n cuando tenemos conciencia de haber cometido pecado grave.<br \/>\nCuando conscientemente callamos un pecado grave, celebramos indignamente el sacramento de la reconciliaci\u00f3n.&nbsp; Buscamos enga\u00f1ar a Dios que todo lo ve y todo lo sabe.&nbsp; Quien se confiesa as\u00ed deber\u00e1 confesar nuevamente todos sus pecados graves cometidos desde la \u00faltima confesi\u00f3n bien hecha. Un buen examen de conciencia es necesario para poder confesarnos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-98 aligncenter\" src=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac5-199x300.jpg\" alt=\"sac5\" width=\"199\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac5-199x300.jpg 199w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac5.jpg 332w\" sizes=\"(max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">5.&nbsp;Sacramento del regreso a Dios Con el pecado nos alejamos de Dios, huimos de \u00c9l para ir, lejos, a la b\u00fasqueda de una falsa libertad y de unas satisfacciones ef\u00edmeras. Regresar a Dios es regresar al Padre, a Jesucristo y al Esp\u00edritu Santo: Las tres divinas personas.&nbsp; Dios vuelve a entregarse a nosotros y nos pide \u00fanicamente que no volvamos a huir de El por el pecado. 6.&nbsp;Sacramento del regreso a la comunidad eclesial. Pecando nos volvemos hijos infieles de la Iglesia, traicionamos a la comunidad eclesial, rompemos su solidaridad, despreciamos su vida que es la gracia, rechazamos su amor que es la divina caridad de Cristo, desechamos su fe y su esperanza.<\/p>\n<p>Con el perd\u00f3n y la paz con nuestros hermanos, nos incorporamos nuevamente a la comunidad eclesial: 1.&nbsp;A su vida de gracia. 2.&nbsp;A su participaci\u00f3n a la Eucarist\u00eda. 3.&nbsp;A su actividad lit\u00fargica. 4.&nbsp;A su caridad operante. 5.&nbsp;A su lucha en contra del mal. 6.&nbsp;A su continua renovaci\u00f3n. 7.&nbsp;A su espero del Se\u00f1or. 8.&nbsp;A su premio eterno.<\/p>\n<p>RITO DE LA RECONCILIACION: 1.&nbsp;Examen de conciencia previo. 2.&nbsp;Dolor de coraz\u00f3n. 3.&nbsp;Prop\u00f3sito de enmienda. 4.&nbsp;Confesi\u00f3n de los pecados. 5.&nbsp;Cumplir la penitencia impuesta por el Sacerdote.<br \/>\n<strong>El Sacramento de la UNCI\u00d3N DE ENFERMOS<\/strong><br \/>\n1.&nbsp;Es el sacramento que \u00abtiene por fin conferir una gracia especial al cristiano que experimenta las dificultades inherentes al estado de enfermedad y vejez\u00bb (Catecismo, n. 1527).<br \/>\n2.Esta unci\u00f3n santa de los enfermos fue instituida por Cristo nuestro Se\u00f1or como un sacramento del Nuevo Testamento, verdadero y propiamente dicho, insinuado por Marcos (cfr. Mc. 6, 13), y recomendado a los fieles y promulgado por Santiago, ap\u00f3stol y hermano del Se\u00f1or (Catecismo, n. 1511). 3.&nbsp;La unci\u00f3n de los enfermos, \u00abcon la que la Iglesia encomienda a los fieles gravemente enfermos al Se\u00f1or doliente y glorificado, para que los alivie y salve, se administra ungi\u00e9ndolos con \u00f3leo, y diciendo las palabras prescritas en los libros lit\u00fargicos\u00bb (CIC, c. 998). La materia remota es el aceite de oliva bendecido por el obispo en la Misa Crismal del Jueves Santo (cfr. CIC, c. 1000). En caso necesario, es materia apta cualquier otro aceite vegetal, sobre todo porque en algunas regiones falta o es dif\u00edcil de conseguir el aceite de oliva.<br \/>\nAunque el obispo es quien habitualmente bendice el \u00f3leo que se emplea en la unci\u00f3n, pueden tambi\u00e9n hacerlo los que jur\u00eddicamente se equiparan a \u00e9l, o en caso de necesidad cualquier presb\u00edtero, pero dentro de la celebraci\u00f3n del Sacramento (cfr. CIC, c. 999 &amp; 1).<br \/>\nLa materia pr\u00f3xima es la unci\u00f3n con el \u00f3leo santo. Est\u00e1n previstas por las normas lit\u00fargicas unciones en la frente y en las manos, y por tanto, estas unciones son las exigidas para la licitud. En caso de necesidad, para la validez basta una sola unci\u00f3n en la frente o en otra parte del cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left\"><a href=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac4.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-97 aligncenter\" src=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac4-300x115.gif\" alt=\"sac4\" width=\"300\" height=\"115\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac4-300x115.gif 300w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac4-1024x392.gif 1024w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac4-700x268.gif 700w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">El Catecismo Romano se\u00f1ala razones de conveniencia sobre el uso del aceite en este sacramento: \u00abas\u00ed como el aceite sirve mucho para aplacar los dolores del cuerpo, as\u00ed tambi\u00e9n la virtud de este sacramento disminuye la tristeza y el dolor del alma. El aceite adem\u00e1s restituye la salud, causa dulce sensaci\u00f3n y sirve como de alimento a la luz; y, por otra parte, es muy a prop\u00f3sito para reparar las fuerzas del cuerpo fatigado. Todo lo cual da a entender los efectos que se producen en el enfermo por virtud divina cuando se administra este sacramento\u00bb (p. 2, cap. 6, n. 5).<\/p>\n<p>6.3.2 La forma La forma del sacramento son las siguientes palabras, prescritas por el ritual y pronunciadas por el sacerdote: \u00abPor esta santa unci\u00f3n y por su bondadosa misericordia te ayude el Se\u00f1or con la gracia del Esp\u00edritu Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvaci\u00f3n y te conforte en tu enfermedad\u00bb (cfr. Catecismo, n. 1513). Estas palabras determinan el sentido de lo que se hace para que, junto con la unci\u00f3n, se expresa el significado del rito, se realice el signo sacramental y se produzca la gracia.<br \/>\n6.4 EFECTOS DEL SACRAMENTO Ense\u00f1a Santo Tom\u00e1s de Aquino que la unci\u00f3n de los enfermos es \u00abcomo una inmediata preparaci\u00f3n para la entrada en la gloria\u00bb (S. Th., III, q. 65, a. 1, ad. 4).<br \/>\nEl enfermo, abandonado a sus solas fuerzas, estar\u00eda tentado a desesperar; pero, en ese momento supremo, viene Cristo, \u00c9l mismo, a reconfortar a sus fieles con su omnipotencia redentora y con la proximidad de su presencia. \u00c9l ha instituido, para la hora de los \u00faltimos combates, un sacramento especial para acabar en nosotros su obra de purificaci\u00f3n, para sostener a los \u2018suyos\u2019 hasta el fin, para arrancarlos de la influencia invisible del demonio e introducirlos sin tardanza en la casa del Padre. La unci\u00f3n es el sacramento de la partida. All\u00ed est\u00e1 el sacerdote, in persona Christi, a la cabecera del enfermo para perdonarle sus faltas y conducir su alma al para\u00edso.<br \/>\nLos efectos que produce este sacramento son:<br \/>\nAumento de gracia santificante;<br \/>\ngracia sacramental espec\u00edfica;<br \/>\nla salud corporal, cuando conviene a la salvaci\u00f3n del alma;<br \/>\nel perd\u00f3n de los pecados veniales y la desaparici\u00f3n de las reliquias del pecado.<br \/>\nSecundariamente, puede producir el efecto de remitir los pecados mortales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-96\" src=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac3-300x225.jpg\" alt=\"sac3\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac3-300x225.jpg 300w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac3.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">6.4.1 Aumento de gracia santificante Como todo sacramento de vivos, la unci\u00f3n de enfermos produce un incremento de la gracia santificante en el alma del que lo recibe. Como veremos despu\u00e9s (cfr. 6.4.5), secundariamente o por accidente, puede causar la infusi\u00f3n de la gracia al alma en pecado mortal.<\/p>\n<p>6.4.2 Concesi\u00f3n de la gracia sacramental La gracia sacramental espec\u00edfica de la unci\u00f3n de los enfermos es una gracia de consuelo, de paz y de \u00e1nimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez. Esta gracia es un don del Esp\u00edritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, especialmente la tentaci\u00f3n de desaliento y de angustia ante la muerte (Catecismo, n. 1520). 6.4.3 La salud corporal, cuando conviene a la salvaci\u00f3n del alma La gracia sacramental propia de la unci\u00f3n tiene como efecto la curaci\u00f3n, si esta conviene a la salud del cuerpo. \u00abEsta asistencia del Se\u00f1or por la fuerza de su Esp\u00edritu quiere conducir al enfermo a la curaci\u00f3n del alma, pero tambi\u00e9n a la del cuerpo, si tal es la voluntad de Dios\u00bb (Catecismo, n. 1520).<br \/>\nLa unci\u00f3n de los enfermos no produce la salud corporal en virtud de las propiedades naturales de su materia, sino por el poder de Dios, que act\u00faa de modo razonable; y como un agente dotado de inteligencia nunca induce un efecto secundario sino en cuanto ordenado al efecto principal, de ah\u00ed que no siempre se consiga la salud del cuerpo, sino s\u00f3lo cuando conviene para la salud espiritual (S. Th., Supp., q. 30, a. 2). Tambi\u00e9n por este motivo no se debe esperar el \u00faltimo momento para administrar este sacramento, porque equivaldr\u00eda a poner un \u00f3bice a este aspecto de su eficacia, ya que los sacramentos no existen para causar milagros.<br \/>\n6.4.4 El perd\u00f3n de los pecados veniales y la remisi\u00f3n de las penas del Purgatorio. Ambas cosas son obst\u00e1culos para la inmediata entrada del alma en el cielo; aunque este efecto depende de la debida disposici\u00f3n, es decir, del sincero dolor por los pecados veniales. La indulgencia plenaria, que suele acompa\u00f1ar al sacramento, perdona la pena temporal (cfr. 5.9).<br \/>\n6.4.5 Indirectamente puede perdonar los pecados mortales La unci\u00f3n de los enfermos es un sacramento de vivos y, por tanto, no ha sido instituido para devolver al alma la gracia perdida. Su finalidad no es, pues, perdonar los pecados mortales, para lo que ya est\u00e1 el sacramento de la penitencia. Sin embargo, si no es posible recibir la confesi\u00f3n y la persona est\u00e1 arrepentida, aunque s\u00f3lo sea con contrici\u00f3n imperfecta, la unci\u00f3n tambi\u00e9n perdona los pecados mortales:<br \/>\nAs\u00ed lo ense\u00f1a el Magisterio de la Iglesia (cfr. Concilio de Trento, Dz. 909); as\u00ed lo insin\u00faan la Sagrada Escritura (cfr. el texto ya citado de Sant. 5, 16, donde la expresi\u00f3n griega amart\u00eda traducido como pecados, se usa habitualmente en la Escritura para designar los pecados graves) y la Tradici\u00f3n, atestiguada por diversos textos de los Padres.<br \/>\nSe puede, por tanto, decir que la unci\u00f3n es primariamente un sacramento de vivos, pero que consecuentemente, por su espec\u00edfica raz\u00f3n de ser, es tambi\u00e9n un sacramento de muertos. Si m\u00e1s adelante se supera la imposibilidad de acudir a la confesi\u00f3n, el enfermo est\u00e1 obligado a confesar \u00edntegramente los pecados.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac2.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-95\" src=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac2-249x300.png\" alt=\"sac2\" width=\"249\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac2-249x300.png 249w, https:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac2.png 290w\" sizes=\"(max-width: 249px) 100vw, 249px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">6.5 NECESIDAD DE RECIBIR ESTE SACRAMENTO.<br \/>\nEste sacramento no es necesario por s\u00ed mismo para la salvaci\u00f3n del alma, pero a nadie le es l\u00edcito desde\u00f1ar su recepci\u00f3n, y por tanto ha de procurarse con esmero y diligencia que los enfermos lo reciban cuando est\u00e1n en plenitud de sus facultades mentales.<br \/>\nEsta obligaci\u00f3n se considera leve ya que no hay ninguna indicaci\u00f3n en contrario en la Sagrada Escritura, en la Tradici\u00f3n o en el derecho de la Iglesia; sin embargo, si se rechazara con peligro de esc\u00e1ndalo o con desprecio se puede llegar a cometer un pecado grave.<\/p>\n<p>Es obligaci\u00f3n de todo cristiano prepararse del mejor modo para la muerte, y los que rodean a un enfermo tienen el deber -que es grave- de darle a conocer su situaci\u00f3n peligrosa y de sugerirle la conveniencia de recibir el sacramento. Ha de administrarse en un momento prudente: Ni demasiado pronto, ni demasiado tarde, obrando con sentido com\u00fan y caridad cristiana. El temor a asustar, que puede proceder de una visi\u00f3n poco cristiana de la muerte, se demuestra adem\u00e1s infundado, porque la experiencia hace ver que los \u00fanicos que se asustan son los que rodean al enfermo, el cual recibe con gran serenidad la noticia y que con el auxilio del sacramento, obtiene una mayor paz.<br \/>\nEl cristiano debe recordar, y hacer ver a los dem\u00e1s, que \u00aben la unci\u00f3n de los enfermos. . . asistimos a una amorosa preparaci\u00f3n para el viaje, que terminar en la casa del Padre\u00bb (Mons. Jos\u00e9 Mar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer, Es Cristo que pasa, n. 80).<br \/>\n<em>De lo anterior se sigue que no debe aguardarse al \u00faltimo momento para recibir la unci\u00f3n:<\/em><br \/>\n1) Porque en la inminencia de la muerte las facultades est\u00e1n debilitadas, y no se obtiene el mismo fruto, pues faltan las disposiciones ex opere operantis que aumentan la eficacia del sacramento: El Ordo Unctionis Infirmorum insiste que no se retrase para que el enfermo con plena fe y devoci\u00f3n de esp\u00edritu pueda robustecerse con la fuerza del sacramento en plena lucidez (n. 13; cfr. n. 27).<br \/>\n2) Porque la curaci\u00f3n corporal no se hace por milagro, sino que el fortalecimiento del esp\u00edritu estimula el proceso corporal de curaci\u00f3n o Dios favorece tal proceso mediante una ayuda especial. Por tanto, el estado del enfermo ha de ser tal que a\u00fan sea posible la curaci\u00f3n naturalmente (SCHMAUS, M., Teolog\u00eda dogm\u00e1tica, VI, p. 655). El Catecismo Mayor de San P\u00edo X dice que no ha de aguardarse a que el enfermo est\u00e1 desahuciado (n. 812).<br \/>\nPor \u00faltimo, \u00aba los que van a dejar esta vida, la Iglesia ofrece, adem\u00e1s de la Unci\u00f3n de los enfermos, la Eucarist\u00eda como vi\u00e1tico. Recibida en este momento del paso hacia el Padre, la Comuni\u00f3n del Cuerpo y la Sangre de Cristo tiene una significaci\u00f3n y una importancia particulares\u00bb. Es semilla de vida eterna y poder de resurrecci\u00f3n, seg\u00fan las palabras del Se\u00f1or: \u2018El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitar\u00e9\u201a el \u00faltimo d\u00eda\u2019 (Jn. 6, 54). Puesto que es sacramento de Cristo muerto y resucitado, la Eucarist\u00eda es aqu\u00ed sacramento del paso de la muerte a la vida, de este mundo al Padre (Catecismo, n. 1524). 6.5.1 Reiteraci\u00f3n del sacramento<br \/>\nLa unci\u00f3n de los enfermos no imprime car\u00e1cter, y por lo tanto puede repetirse, teniendo en cuenta lo siguiente Si un enfermo que recibi\u00f3 la unci\u00f3n recupera la salud, puede, en caso de una nueva enfermedad grave, recibir de nuevo este sacramento. En el curso de la misma enfermedad, el sacramento puede ser reiterado si la enfermedad se agrava (Catecismo, n. 1515).<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-100\" src=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac7.jpg\" alt=\"sac7\" width=\"218\" height=\"163\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">6.6 MINISTRO DEL SACRAMENTO DE LA UNCI\u00d3N DE LOS ENFERMOS<br \/>\n\u00abTodo sacerdote, y s\u00f3lo \u00e9l, administra v\u00e1lidamente la unci\u00f3n de los enfermos\u00bb (CIC, c. 1003). Consta as\u00ed tanto por las palabras de la Ep\u00edstola de Santiago, como por las definiciones que citan e interpretan este texto de los Concilios de Florencia (Dz. 700) y de Trento (Dz. 910 y 919). Ordinariamente son los sacerdotes con cura de almas quienes tienen la obligaci\u00f3n y el derecho de administrarlo a los fieles que tienen encomendados. Sin embargo, por una causa razonable cualquier otro sacerdote puede dar la unci\u00f3n, con el consentimiento al menos presunto del sacerdote que tiene la cura de esa alma. Para facilitar la administraci\u00f3n del sacramento, todo sacerdote puede llevar consigo el \u00f3leo bendito.<\/p>\n<p>6.7 SUJETO DEL SACRAMENTO DE LA UNCI\u00d3N DE LOS ENFERMOS<br \/>\n\u00abSe puede administrar la unci\u00f3n de los enfermos al fiel que, habiendo llegado al uso de raz\u00f3n, comienza a estar en peligro por enfermedad o vejez\u00bb (CIC, c. 1004 &amp; 1; Catecismo, n. 1514).<br \/>\nHa habido una cierta evoluci\u00f3n en la praxis de este sacramento, porque ahora basta que un fiel comience a estar en peligro, no que est\u00e1 a punto de morir. La Constituci\u00f3n Sacram Unctionem Infirmorum del 30-XII-1972 dice que este sacramento \u00abse confiere a los que sufren una enfermedad peligrosa\u00bb.<br \/>\nPara juzgar la gravedad de la enfermedad, basta con tener un dictamen prudente y probable de peligro de muerte, aunque no sea necesariamente inminente el desenlace. Las condiciones que ha de reunir el sujeto son:<br \/>\n1.- Estar bautizado, 2.- haber llegado al uso de raz\u00f3n, 3.- tener intenci\u00f3n de recibirlo, y 4.- peligro de muerte por enfermedad o vejez.<br \/>\na) Quien vaya a recibir el sacramento, como en el caso de todos los dem\u00e1s, debe estar bautizado. Si se hubiera bautizado en aquel momento, podr\u00eda recibir inmediatamente la unci\u00f3n pues de esa manera se recibe un aumento de gracia que es muy necesaria para resistir a las posibles tentaciones.<br \/>\nb) Tambi\u00e9n es necesario que el sujeto tenga uso de raz\u00f3n y, por eso, capacidad de cometer pecado personal.<br \/>\nNo se ha de Administrar a los ni\u00f1os menores de 7 a\u00f1os, pues este sacramento se ordena a robustecer al enfermo frente a las tentaciones de desesperanza por los pecados pasados, haciendo desaparecer las reliquias de ellos. Al infante, el bautismo le es suficiente para que alcance la vida eterna.<br \/>\nEn la duda sobre si el enfermo ha alcanzado el uso de raz\u00f3n, se le debe administrar el sacramento (cfr. CIC, c. 1005).<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac8.gif\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-101\" src=\"http:\/\/blogsaverroes.juntadeandalucia.es\/blogdereligion\/files\/2015\/11\/sac8-258x300.gif\" alt=\"sac8\" width=\"258\" height=\"300\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left\">c) Para recibirlo v\u00e1lidamente, es necesario en el sujeto la intenci\u00f3n. Si se trata de un enfermo que carece ya del uso de raz\u00f3n, se le debe administrar si, cuando estaba en posesi\u00f3n de sus facultades, lo pidi\u00f3 al menos de manera impl\u00edcita (cfr. CIC, c. 1006).<br \/>\nAunque ordinariamente es necesaria la intenci\u00f3n habitual, es decir, la que se ha tenido una vez y no ha sido retractada, en estos casos basta la intenci\u00f3n habitual impl\u00edcita, es decir, la que se incluye en la pr\u00e1ctica de la vida cristiana; por tanto, esta intenci\u00f3n debe siempre presumirse en cualquier bautizado cat\u00f3lico, mientras no se demuestre lo contrario.<\/p>\n<p>En cambio, no se le debe administrar el sacramento a quienes persisten obstinadamente en un pecado grave manifiesto, o a quienes rechazaron expl\u00edcitamente el sacramento antes de perder la conciencia (cfr. CIC, c. 1007). Si alguno de estos elementos es dudoso, debe administr\u00e1rsele sub conditione. d) No hace falta, como ya dijimos, que el peligro de muerte sea grave y cierto, basta que comience. En cambio s\u00ed hace falta que ese peligro se deba a enfermedad o vejez. Podemos precisar un poco m\u00e1s esta idea: Puede darse la santa unci\u00f3n a un enfermo que va a ser operado, con tal de que una enfermedad grave sea la causa de la intervenci\u00f3n quir\u00fargica; tambi\u00e9n a los ancianos, cuyas fuerzas se debilitan seriamente, aunque no padezcan una enfermedad grave; e igualmente a los ni\u00f1os, a condici\u00f3n de que comprendan el significado del sacramento.<br \/>\nNo es sujeto del sacramento el hombre sano, aunque est\u00e9 en inminente peligro de muerte por causa externa, por ejemplo, el soldado antes de entrar en batalla.<br \/>\nLa raz\u00f3n de lo anterior la clarifica Santo Tom\u00e1s de Aquino: Aunque haya quien est\u00e9 en peligro de muerte sin enfermedad (. . .) este sacramento s\u00f3lo se ha de administrar al enfermo, puesto que se administra como una medicina corporal, la cual corresponde \u00fanicamente a quien est\u00e1 corporalmente enfermo, pues es conveniente observar la significaci\u00f3n del sacramento (C.G., 4, q. 73). Vale la pena recordar aqu\u00ed que la \u2018significaci\u00f3n\u2019 de cada sacramento es de instituci\u00f3n divina, y como tal, inalterable (ver 1.1.1.B).<br \/>\nSi se duda que el enfermo a\u00fan viva, o ha sido muy reciente su fallecimiento, se le debe administrar de cualquier modo la unci\u00f3n. En estos casos se confiere \u2018bajo condici\u00f3n\u2019, que se expresar en los t\u00e9rminos \u2018Si vives. . .\u2019<br \/>\nEs praxis com\u00fanmente admitida conferir este sacramento hasta dos horas despu\u00e9s de la muerte aparentemente sobrevenida.<br \/>\nCopiado de la p\u00e1gina web:http:\/\/virgendelpozo.org\/ensenanzas\/los-siete-sacramentos\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Sacramento de la PENITENCIA \u2013 abarca: 1.&nbsp;Sacramento del perd\u00f3n de los pecados Es un encuentro del bautizado pecador arrepentido que acude al Se\u00f1or misericordioso para obtener de \u00c9l, el beneficio inmenso del perd\u00f3n de sus pecados. 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