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Sitio web del colegio de educación infantil y primaria San Sebastián de La Puebla del Rio (Sevilla)
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Estamos en fechas claves para la compra de juguetes, así que estas recomendaciones pueden venir bastante bien…
La primera Carta Magna Liberal de Europa cumple doscientos años el 19 de marzo de 2012. En esta fecha se conmemora el nacimiento de las libertades y los derechos civiles en nuestro país, del concepto de ciudadano y de la España Moderna. La Constitución Española de 1812 fue promulgada en el Oratorio San Felipe Neri coincidiendo con la celebración de la festividad de San José, de ahí el sobrenombre de La Pepa. Esta ley se convirtió en todo un mito democrático que influyó en la redacción de varias constituciones europeas y que repercutió en los fundamentos constitucionales de la mayoría de los estados americanos tras su independencia.
Esto quiere decir que hace doscientos años fuimos pioneros al implantar de forma tangible valores, libertades y derechos cívicos que hoy son incuestionables y forman parte de nuestra idiosincrasia como pueblo. Dos siglos más tarde debemos hacer memoria histórica y celebrar un acontecimiento que ha convertido a nuestro país en una de las democracias más fuertes del mundo.
Las mujeres del siglo XIX, tenían como único oficio el matrimonio, y para ello se las educaba. La mujer estaba relegada a ocupar un papel secundario dentro de vida social, económica, cultural y política, debido principalmente a que la educación que recibía, auspiciada fundamentalmente por la iglesia, consideraba que la mujer tenía reservado un lugar propio, y que éste se circunscribía únicamente al ámbito familiar, es decir la mujer debía servir de nexo entre la figura del patriarca y los hijos, para lo cual, se consideraba que una mujer estaba bien formada y cumplía a la perfección con su rol social, simplemente con saber leer y escribir, tener breves nociones de literatura e historia y saber de otras materias, más vinculadas a lo doméstico que al nivel intelectual.
La exclusión de la mujer en la vida política del Cádiz de las Cortes fue tan radical que ni siquiera fue reconocida como ciudadana en la Constitución. Por este motivo, muchas de las gaditanas, sobre todo aquellas de alto nivel cultural, optaron por organizar tertulias literarias y políticas.
Dos de las tertulias femeninas más populares fueron las de Margarita López Morla y Frasquita Larrea.
*** Margarita López Morla realizó sus estudios en Inglaterra y era muy simpática y buena conversadora. Era una mujer liberal por lo que «iban a su tertulia los principales corifeos del partido liberal, nombre con el que empezaba a ser considerado el dominante de las Cortes», explica Alcalá Galiano. Además, contó con el beneplácito del mismísimo Lord Byron.
*** La tertulia de Frasquita Larrea, madre de la escritora Cecilia Böhl de Faber —que se escondía detrás del pseudónimo Fernán Caballero—, fue la más famosa. Su marido, un comerciante alemán, cónsul de su país en Cádiz, era muy aficionado a la literatura española del Siglo de Oro, por lo que también participaba en las reuniones que tenían un corte muy conservador.
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| Doña Larrea, madre de la escritora Cecilia Böhl de Faber |

Estas han sido las actividades realizadas este año con motivo del 25 N: Día Internacional por la No Violencia de Género:
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Aquí tenemos una serie de materiales para trabajar los Derechos de la Infancia en nuestra clase, a nivel familiar, amigos y amigas… A ver qué os parecen.
¡No dejes de pinchar en cada uno de los apartados!
La mitad de Juan– Gemma Lineas y África Fanlo. Ed. La Galera
Juan está harto. En casa, todo el mundo le riñe para que no haga nada de lo que hacen las niñas.
– Juan, por qué pintas el árbol de color plata? Así los pintan las niñas…
– Juan, ¿estás llorando? Vamos, sécate las lágrimas, que los niños no lloran.
– Juan, ¿estáis jugando a marineros? Pues tú tienes que ser el capitán.
En el colegio se ríen si hace lo mismo que las niñas.
– Juan es una niña porque ni juega al fútbol.
– ¡Juan! ¿Dónde vas con esa camiseta rosa? ¡Pareces una niña!
Juan está más que harto.
Ha decidido que, para ser un niño, tiene que deshacerse de todo lo que sea de niña. Así que coge una caja de cartón vacía y mete en ella la camiseta rosa, el cuento de princesas que le gusta más que la pelota y el rotulador de color plata. Antes de cerrarla, aún guarda dentro tres lágrimas que, sin querer, le caen de los ojos.
Después entierra la caja en un rincón del jardín.
– ¡Ahora ya soy un niño!- dice.
Y juega al fútbol, y pega puñetazos cuando se enfada, y se ríe de las niñas porque llevan bambas blancas y rosas, y cuando tiene ganas de llorar, se aguanta. Lo pasa muy mal y se aburre mucho, pero ahora ya es un niño.
Eso es lo que tú te crees, dice el hada Menta.
– Entonces- pregunta Juan-, si no soy un niño, ¿qué soy? ¿Un gusano? ¿Un cocodrilo?
El hada Menta se parte de risa.
– Frío, frío- le dice-. Seguro que no lo adivinas.
– ¿Una patata? ¿Un buñuelo?
El hada Menta dice que no.
Juan está preocupado. Él quería ser un niño. Ha hecho todo lo necesario y ahora resulta que no lo es.
El hada Menta no ha aparecido para dar la lata a Juan, sino para ayudarle.
– Acompáñame- le dice.
Y juntos van hasta el espejo del baño. Como queda muy alto, el hada Menta acerca un taburete para que Juan se suba. Juan lo hace y se mira en el espejo.
– ¿Qué ves?- pregunta el hada Menta.
Juan se ha quedado tan parado que casi no puede hablar. Ve…
– Sólo veo medio Juan.
¡Y sí! En el espejo sólo hay un ojo y una oreja y un agujero de la nariz y la mitad del pelo y un trozo de la cara y la mano derecha y la pierna derecha…
– Sólo eres la mitad de Juan- dice el hada.
De la sorpresa, Juan está a punto de perder el equilibrio.
-¡Ea! Baja o te caerás.
Desde el suelo, Juan mira al hada sin entenderla.
– ¿Es que no te dabas cuenta?
Juan mueve la cabeza de un lado a otro para decir que no.
– A ver- dice el hada Menta- ¿Cómo te lo has pasados estos últimos días: bien o mal?
– Mal- dice Juan.
– ¿Has estado contento o triste?
– Triste.
– Quizá te falta algo…
– ¿Qué?- pregunta Juan.
– Piensa- dice el hada Menta.
Juan se rasca la nariz porque así puede pensar mejor. Y de golpe se le ocurre.
– ¡Ya lo sé! Me faltan las cosas que enterré en la caja de cartón.
-¡Exacto!- grita el hada Menta.
Juan y el hada Menta corren al jardín a desenterrar la caja. Juan saca la camiseta rosa y se la pone. Coge el rotulador de plata y se dibuja una pulsera en la muñeca. Y se coloca el cuento bajo el brazo porque quiere irse a la cama a mirarlo enseguida.
Y con mucho cuidado, recoge las tres lágrimas y se las guarda para cuando tenga ganas de llorar.
Y ahora Juan se siente tan contento como en el día de Reyes.
– ¿Sabes por qué te sientes feliz, Juan?
Porque ahora ya no eres medio niño, sino un niño entero.
Juan se toca la oreja y el ojo. Sí, está todo en su sitio.
-Claro, hombre. No hagas caso a nadie que te diga que te saques de encima todo lo que es de niña.
– Pero, entonces, ¿seré una niña?
– ¡No! Serás un niño entero.
– ¿Aunque haga cosas de niña?
El hada Menta ríe mientras da vueltas muy veloz y se aleja.
Mientras la sigue con la mirada, Juan piensa que Menta parece una bengala. El hada Menta frena en seco, guiña el ojo a Juan y le señala a una niña.
– Es Mar. Ahora verás qué hace.
Mar se acerca a un árbol y, de un agujero del tronco, saca un bulto. Lo desenvuelve.
– ¡Jolín!- dice Juan- ¡Bambas con tacos y rodilleras para jugar al fútbol! Pero si es un juego de niños…
– Juan, no hay juegos de niño y juegos de niña. Sólo hay juegos de personas, como jugar a pelota y saltar a la cuerda, y jugar a coches y a cocinitas, y subirse a árboles y hacer dormir a los muñecos…
– ¿Vale todo si eres persona?
– Vale todo lo que te gusta.
Y sólo tú sabes lo que te gusta; los demás no tienen que decírtelo.
Entonces Juan oye un silbido. Es Mar.– ¡Eh! ¿Quieres jugar conmigo al fútbol?- le pregunta ella.
Juan se va corriendo a jugar un partido con Mar, vestido con su camiseta rosa y la pulsera de plata pintada en la muñeca.
FIN
¿Te has sentido alguna vez como Juan? ¿Crees que hay, de verdad, juegos, colores, canciones, oficios o deportes de chicos o de chicas? Cuéntanos tu opinión y escribe un comentario.