NUESTRAS MUJERES PREFERIDAS
Queremos compartir con todas las familias algunas de las historias que hemos leído en clase durante estos días, coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer. La verdad es que nuestros chicos y chicas le han puesto mucho empeño, además de cariño, a sus escritos. Esperamos que os gusten.
«Yo conozco a una GRAN MUJER, la suelo llamar mamá.
Mi madre se llama María del Mar Osuna Martínez, nació en 1981 y estudió en el CEIP San José de Calasanz durante la EGB. Aquí practicó el baloncesto ¡se le dio genial, ganó muchas medallas!
Con 14 años se fue a una Escuela Hogar a Constantina donde realizó el Bachillerato y COU durante 4 años sin dejar de lado el baloncesto. Al siguiente año fue a estudiar Estadística a Sevilla pero tuvo que volver al pueblo para ayudar a su familia.
Hoy en día sigue en el pueblo trabajando en una empresa familiar creada en el año 2002, se dedica a servicios agrícolas y forestales, en un mundo de hombres».
Mª del Mar Sosa Osuna (5º de Primaria)
«Yo conozco a una GRAN MUJER, la suelo llamar abuela.
Carmen Castillo Fernández nació el 12 de enero de 1952 en La Puebla de los Infantes en un puesto de turrón y fue amamantada por una cabra. Mi bisabuela Lola la dejaba en el suelo del puesto en una manta y la cabra, cuando sentía llorar, se iba para ella y se ponía cerca de su boquita para que pudiera engancharse.
Mi abuela tuvo 13 hermanos y solo vivieron 4 con ella. La última murió con 2 añitos. La vida antes no era fácil. La mamá de mi abuela se quedó viuda con 34 años, cuando mi abuela Carmen tenía solo 6 años. Ella era la más pequeña de los hermanos y tenía que ayudar a su madre con las tareas, desde poner la mesa hasta hacer la comida.
Con 22 años se casó con mi abuelo y al poco tiempo se quedó embarazada. Nació Mª Carmen. A los 4 años, Rocío. Por circunstancias se tuvieron que ir a vivir a Mohíno, donde, a los tres años, nació mi mamá, Loli.
Al poco tiempo se mudaron a Palma del Río a una avenida nueva llamada Rafael Alberti. A los 9 años nació su última hija, Yolanda. A los dos años a mi abuelo le salió un trabajo en La Puebla de los Infantes y, llenos de ilusión, volvieron a su tierra.
Todo les fue muy bien, mucho trabajo, muy contentos con sus 4 hijas. Todas se fueron casando, teniendo niños y, cómo no, mi abuela ayudando a criarlos. Teníamos que quedarnos a dormir allí porque nuestros padres trabajaban desde muy temprano. Ella nos ha vestido, nos ha preparado el desayuno y nos ha llevado al cole. Para mi lo es todo y hay cosas que no se pagan con nada en la vida.
Ahora tiene 72 años y con todos sus dolores sigue viniendo a casa todas las mañanas para llevarnos al colegio».
Juan Gálvez Gómez (5º de Primaria)
«Yo conozco a una GRAN MUJER, la suelo llamar mamá.
Me siento muy orgullosa de todo lo que ha logrado: un trabajo, pero no cualquier trabajo, sino el que ella deseaba.
Mientras realizaba otro trabajo fuera de casa, cuidaba de nosotras, sus hijas, hacía las labores del hogar y renunciaba a otras muchas cosas, cada día, para lograr un poco de tiempo y estudiar y, de esa forma, conseguir el trabajo que tanto deseaba.
Se ha ganado el puesto en el que está gracias a su dedicación, disciplina y esfuerzo. Cuando parecía que era imposible, ella nos ha enseñado que cuando hay ganas, todo se puede lograr.
La quiero mucho».
Vega Saravia Castaño (5º de Primaria)
«Yo conozco a una GRAN MUJER, la suelo llamar mamá o mami.
Esta mujer, mi madre, es una super mujer. Todos los días ella se levanta temprano para dejar preparado y revisar todo nuestro material del cole antes de levantarnos mi hermana y yo. Cuando ya lo tiene todo preparado nos levantamos nosotros para ir a casa de mi abuela hasta que llegue la hora de ir al colegio.
Cuando nosotros nos vamos, ella se va a trabajar hasta el mediodía, momento en el que llega y empieza a preparar la comida de ese día y del día siguiente ya que, por la tarde, le da poco tiempo.
El último ejemplo que me ha enseñado esta super mujer fue hace una semana cuando, de madrugada, mi hermana empezó a sentir un dolor muy fuerte en la barriga y corriendo la llevó al ambulatorio, donde le dijeron que era apendicitis. Entonces salió corriendo para la casa, cogió algunas cosas y se fue para el hospital. Estuvo a su lado día y noche hasta que le dieron el alta y se vinieron para el pueblo donde, desde entonces, lleva a su lado, pendiente de ella y de los demás, como siempre.
Por eso, y por muchas cosas más, estoy orgulloso de conocer a una super mujer que se llama María Luisa, mi madre».
Julián Saravia Ariza (5º de Primaria)

