Ambientes
Si el ambiente está bien preparado, las propuestas son coherentes con los diferentes ritmos y estilos de aprendizaje y los materiales y los microtalleres van evolucionando a medida que los niños van necesitando nuevos retos, el trabajo será muy autónomo en muchos momentos y, de este modo, se favorecerá la autonomía y el autoaprendizaje, desplegando en todo momento competencias de aprender a aprender .
Diseño y proyección
En el diseño de los ambientes tenemos en cuenta dónde se ubica cada espacio, qué estrategias utilizamos para su ubicación, cómo está definido el espacio, cómo se delimita, qué estado de ánimo provoca cada microespacio dentro del ambiente, qué materiales necesitan los niños que lo habitarán, cómo disponemos estos materiales… de modo que los niños/as, dentro de estos espacios puedan, según la edad y la etapa evolutiva, jugar a ser y a hacer, construir y destruir , crear y expresarse a través de sus lenguajes, encontrar momentos de calma y concentración, investigar y explorar, relacionarse y encontrarse, compartir y cooperar, y un largo etcétera.
Los ambientes deben ser serenos, con colores suaves, armónicos y los entendemos como sitios comunitarios y de socialización dotados de unos materiales concretos y de una organización determinada. Los materiales que encontramos en los ambientes deben ser provocadores, fuente de aprendizaje y de relación, favorecedores del desarrollo del pensamiento autónomo y libre, y deben permitir a las niñas ya los niños, construir un itinerario de aprendizaje personal y social, con el objetivo de favorecer el bienestar y el crecimiento de todos los niños, en todos los sentidos.
Por tanto, entendemos los ambientes y los diversos espacios de la escuela como lugares que nos aportan experiencias multisensoriales y, en el momento de diseñarlos, siempre tenemos en cuenta que respeten algunos principios como:
- Intimidad acústica : deben facilitar la concentración de manera que los niños y niñas se puedan implicar en las diversas propuestas y en los diálogos que los conectan con los otros niños, a través de compartir propuestas y materiales.
- Los olores … el olor de una escuela, de sus espacios, de los ambientes nos conecta con la emoción, la relación… es importante que los diferentes ambientes y espacios hagan olores agradables y diferentes, de modo que se pueda vincular un olor con un espacio o momento concreto.
- La forma del tacto : debemos acercar a los niños lo que más sentido tiene por ellos… el aprender haciendo, tocando, sintiendo, experimentando, manipulando; las niñas y niños necesitan tener vivencias, aprendizajes y experiencias con los materiales que les ofrecemos para que se genere aprendizaje.
- El gusto por materiales que pueden ser más atípicos, como materiales naturales o materiales estructurados realizados con materiales naturales y de calidad. Es necesario también un contacto cotidiano, especialmente con los niños más pequeños, con el agua, la arena, los palos, las hojas, las conchas…
- El sentido de la sombra para poder ir más allá de lo que se ve a simple vista, logrando aprendizajes significativos a través de la creatividad y la imaginación.
- La mirada … provocar miradas en los niños; miradas de satisfacción, miradas de profundización, miradas para alcanzar nuevas metas…
- La permeabilidad , la transparencia, la transferencia, la riqueza y la transformación.
Por tanto, a la hora de proyectar estos ambientes, tendremos en cuenta muchos aspectos como la etapa evolutiva o el momento vital de la infancia, los objetivos y finalidades del espacio que estamos construyendo, el contexto urbano de nuestra escuela, el grupo de alumnos a los que acogerá el ambiente en relación a intereses generales e individuales, los microespacios que necesitaremos para poder ofrecer propuestas que enriquezcan lo que los niños nos vayan haciendo llegar a través de sus lenguajes, los diferentes espacios para atender diferentes momentos y necesidades durante el día (espacios de descanso , espacios de concentración, espacios de lectura, espacios de recogimiento, espacios íntimos para conectar con uno mismo o con una misma, espacios de despliegue…), la luz natural, la necesidad de puntos de luz en algunos espacios concretos del ambiente, olores, los colores, el sonido, los materiales… y un largo etcétera.
Relaciones y diálogos en los ambientes
Estos ambientes también se caracterizan por ser espacios flexibles , donde existe un constante diálogo a tres: niño-adulto-espacio; estos diálogos son los que nos permiten, a los adultos y adultas que acompañamos, ir transformando el ambiente de manera que siempre esté en sintonía con lo que los niños nos van diciendo, y con la cultura de la infancia que vamos observando. Por tanto, son espacios vivos que permiten, a las niñas y a los niños, ir construyendo su propio camino, siendo ellas y ellos, los propios protagonistas de su vida y de su proceso de desarrollo afectivo, emocional, cognitivo, motriz y relacional .
También hay que tener en cuenta que son espacios que favorecen las relaciones entre los niños así como el intercambio entre ellos en formatos diversos y que hace posible vivir en comunidad. En este sentido, debemos tener en cuenta que las niñas y los niños necesitan la relación con sus iguales para crecer en todos los sentidos y nuestra responsabilidad es que la estructura de la escuela favorezca y permita estas relaciones que son tan naturales y espontáneas en la infancia. De este modo, vamos tejiendo una serie de relaciones que favorece el bienestar del niño vinculado al compromiso hacia el otro o al otro, y al reconocimiento y aceptación progresivas de las demás personas.
Respeto por la diversidad
Finalmente, queremos destacar cómo estos ambientes favorecen la autonomía, la creatividad y el autoaprendizaje vinculados a los deseos internos del niño y a la posibilidad de la acción como herramienta para favorecer un aprendizaje natural y auténtico . Es de esta manera como cada niña y cada niño se podrá desarrollar desde sus competencias desplegando su potencial de forma autónoma, con el acompañamiento de la persona adulta.
Y es a través de estos ambientes que vamos haciendo visible y narrando, a través de la documentación, todo lo que las niñas y los niños nos dejan ver, todo lo que muestran de forma transparente a los ojos del adulto o la adulta , que a veces debe interpretar procesos siendo sensible a la cultura de la infancia que las niñas y los niños le van regalando todos los días. Adultos y adultas acompañantes que deben ser capaces y capaces de gestionar el ritmo interno del ambiente, el tiempo, el espacio (que deben cuidar estética y funcionalmente), que deben realizar intervenciones coherentes, sin juicios, atendiendo a las necesidades individuales y colectivas, fomentando el autoaprendizaje y la autorregulación y potenciando el despliegue de la autonomía e iniciativa personales.