1. «¡ HOLA, HOLA, BUENOS DÍAS !»
Cantinela infantil que permite saludar e ir dando la mano a cada uno de los niños y niñas del grupo. Nos ponemos en corro, uno de los pequeños se coloca en medio y estrecha la mano a los compañeros que cantan la tonadilla.
Se trata sólo de un primer acercamiento entre los niños y las niñas que forman un nuevo grupo. Es una invitación a conocernos y establecer contacto.
También de esta manera: juntos podemos observar el tiempo atmosférico y adaptar la letra con palabras de los propios niños (¡Buenos días, buenos días, hoy llueve mucho!) o también expresar el estado de ánimo del grupo (¡Buenas tardes, buenas tardes, hoy estamos contentos! ¡Buenos días, buenos días, hoy estamos todos!).
Valoramos:
Acabada la actividad realizamos una exposición en común: ¿hay algún compañero al que no hemos saludado? ¿qué significa estrechar la mano? , ¿ te gusta estrechar la mano?, ¿ y que te la estrechen?, ¿lo has visto hacer?, ¿a quién?
Éstas son las conclusiones:
Saludar a los compañeros amablemente hace que nos sintamos acogidos. Estrechar la mano es un gesto convencional para dar la bienvenida. Cada día al llegar a la escuela, nos saludamos
2. «TÍTERES»
Dramatización de conflictos con todo el grupo. Cuando se produce una situación conflictiva (mentir, pegar, mandar, quitar los juegos …) la maestra saca los títeres y representa el conflicto. Seguidamente los títeres solicitan ideas al grupo para solucionar el problema. Cada una de las alternativas se representa.
Ejemplo de situación:
-¡Soy el primero de la fila!
-¡El primero soy yo! (propinándole un empujón).
-¡Tonto! (llorando)
-¿Qué podemos hacer? (pidiendo ideas a los niños y representando las distintas maneras de enfrentar al conflicto).
Valoramos:
Las respuestas de los niños y niñas dan idea de la madurez del grupo y los recursos que tienen a su alcance individual y colectivamente. En próximas sesiones serán los niños que, manipulando los títeres, explicarán conflictos cotidianos y experimentarán a través de la representación las diferentes alternativas. La representación de conflictos con títeres se puede incorporar a la vida del grupo durante toda la educación infantil.
Éstas son las conclusiones:
Entre todos y todas podemos hablar de un conflicto y buscar diferentes maneras de cambiar la situación.
3. «NO SEÑOR, NO»
Presentamos al alumnado un cartel con el Señor NO, con cara de enfadado.
Cuando el Señor NO dice que no, es que no. Por ejemplo: un niño, en un momento determinado, no quiere jugar (porque no tiene ganas, porque le da vergüenza, porque no le gusta el juego…) y simplemente dice NO; una niña no quiere dejar el rotulador (porque no ha terminado de pintar) y dice NO; la maestra ve que la fila está mal hecha y dice que NO; a un niño le molestan y dice que NO. Ha de quedar claro que el Señor NO quiere decir que hemos de detener la acción molesta a los demás. Hecha esta introducción, colgamos el cartel en un lugar visible de la clase y pedimos a los niños y niñas que expliquen situaciones en que han hecho servir al Señor NO y también cuando los ha utilizado el padre, la madre, los hermanos, los compañeros…
Valoramos:
¿Cómo podemos decir que NO?, ¿cuándo hay que decir que NO?, ¿siempre podemos decir NO?, ¿aceptamos que nos digan NO?, ¿qué ocurre cuando alguien dice siempre que NO?…
Éstas son las conclusiones:
El Señor NO es un señor importante que nos ayuda a decir a los demás que hay cosas que nos molestan, que nos hacen daño, que no aceptamos…El Seño NO también nos ayuda a decir cuáles son nuestras opciones y elecciones, nuestros límites…Además, el Señor NO nos ayuda a protegernos y defendernos. Antes de utilizar el Señor NO hay que ver si la situación lo requiere: el Señor NO no sirve para no hacer caso, para salirnos con la nuestra, para ser maleducados…El Señor NO aparece cuando ya hemos dicho de otras maneras lo que pensamos y lo que queremos sin conseguir que nos respeten. Si una persona siempre dice que NO se queda sola.
4. «¿ME QUERÉIS O NO?»
Dividimos la clase en grupitos de seis personas, una de las cuales se queda fuera. Los cinco niños restantes hacen un corro de pie agarrándose fuerte por los hombros. El que está fuera intenta entrar. Evidentemente surgirán diferentes estrategias: empujar, buscar huecos, pillar a los compañeros desprevenidos, hacer cosquillas, pedirlo, hacer tratos, llorar, hacer trampas, enfadarse, mostrarse afectuoso…Pasado un tiempo prudencial, otro niño/a del grupo queda fuera del corro y repetimos el juego.
Valoramos:
¿Qué os ha parecido el juego?, ¿cómo os sentíais mientras estabais en el corro?, ¿cómo os sentíais cuando estabais fuera y no os dejaban entrar?, ¿qué habéis hecho para intentar entrar?, ¿qué os ha gustado más: estar dentro o fuera?, ¿os ha ocurrido alguna vez que alguien no os quiere (a la hora de jugar, de sentarse cerca, de hacer un trabajo…)?, ¿cómo os hace sentir?, ¿hay alguno de la clase que no deja sentar, jugar…a los demás?…
Éstas son las conclusiones:
En esta situación reflexionamos sobre la exclusión entre compañeros poniéndonos los unos en el lugar de los otros. Formar parte de un grupo nos hace sentir bien. Cuando alguien nos rechaza nos sentimos mal. En una clase no hemos de dejar solo a nadie. Podemos pedir compañía, una manera de formar parte de un gruo es pedir “¿me queréis?”.