Preparación del terreno.
La preparación del terreno es una de las actividades más importante que se realiza en la formación de un jardín.
Una vez que hemos tomado todas las decisiones previas (diseño, planos, elección de plantas, …) se realizará las labores para la preparación del terreno.
Entre las labores que debe incluir la preparación del terreno destacamos:
1º) Labor profunda o fundamental: Se habla de labores profundas cuando la profundidad de la tierra que se remueve es superior a los 15-30 cm. Esta labor se realiza con un arado de vertedera, subsolador, motoazadas, azadas y palas planas. Esta labor sólo se realiza cuando se requiera profundidad para el desarrollo de la planta o por la compactación del terreno. Se sacará a la superficie todas las piedras, terrones, raíces, etc. dejando el suelo mullido.
2º) Labores superficiales: Son las que se realizan a una profundidad inferior a los 15 cm, como complemento de las profundas o cuando éstas no se efectúan. Estas labores se realiza con gradas de discos, fresadoras, cultivador o conquilde, motoazadas o motocultivador, cultivador manual, rastrillos, …
Con las labores superficiales realizamos:
– Aportación y reparto de tierra vegetal: La tierra vegetal se reparte con el rastrillo de jardinero. La tierra vegetal que se aporte tiene que tener como mínimo 30 cm de profundidad. Posteriormente se mueve con la motoazada, para dejar el terreno mullido.
– Aportación de enmiendas y abonado de fondo: Se incorporan de 2 a 6 meses antes de sembrar las plantas. Y se deben incorporar al suelo.
3º Labores complementarias: Con estas labores se realiza la eliminación de pequeñas piedras, raíces, … dejando el suelo preparado para su siembra. Se realiza con una grada de disco, cultivador o conquilde, rastrillo y escobas de jardinero. Con esta labor se facilita el enraizamiento y posterior desarrollo radicular de los distintos tipos de plantas, eliminando la compactación natural de la tierra.

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