
La creación de grupos cooperativos no debe ser un proceso azaroso, sino una decisión pedagógica estratégica. Para mejorar la eficiencia y la funcionalidad de los equipos base -algo sumamente relevante para la creación de un clima de trabajo óptimo en el aula-, propongo a continuación una forma de tomar decisiones teniendo en consideración tanto datos relacionados con la personalidad de nuestro alumnado como datos académicos, teniendo siempre en cuenta la primacía del docente, es decir, el objetivo no es suplantar sus decisiones, sino más bien agilizarlas, orientarlas y fundamentarlas en datos.
Los agrupamientos en el aula pueden variar según la necesidad de cada momento. Dentro del marco del aprendizaje cooperativo se suelen distinguir varios tipos:

Antes de explicar el proceso, es necesario establecer una serie de principios básicos que lo fundamentan:
-agilidad y eficiencia: las herramientas digitales nos permitirán recoger datos y tomar decisiones de una forma rápida y sencilla;
-protección de datos: es muy importante el cumplimiento estricto de la normativa de privacidad, más aún cuando estamos trabajando con datos especialmente sensibles;
-primacía del docente: la tecnología asiste, pero el criterio pedagógico del docente tiene la última palabra;
-revisabilidad: los equipos son estructuras dinámicas sujetas a reevaluación continua.Ningún equipo base debe ser definitivo.
–Fase I: la recogida de información.
El diseño de equipos base equilibrados requiere una visión global de nuestro alumnado. Para ello, es necesario recoger datos de dos dimensiones:
-dimensión socio–personal: se centra en la percepción intersubjetiva y la autopercepción de nuestro alumnado. A través de una herramienta digital sencilla y ágil recogeremos esta información en nuestra aula, capturando una realidad que no siempre es detectable a simple vista. Se trata, en definitiva, de observar las relaciones personales que mantienen entre sí nuestro alumnado, creando con ello un mapa de relaciones de nuestro alumnado;
-dimensión académica: se nutre de fuentes objetivas y cualitativas, integrando tanto la observación directa del docente como los registros históricos alojados en la plataforma Séneca.
| Herramienta digital para la recogida de datos. |
–Fase II: El análisis de los datos.
Una vez recopilada la información, procedemos a su procesamiento mediante la herramienta de creación de sociogramas. Este análisis nos permite transitar del dato bruto, muy difícil de interpretar, a la representación visual del ecosistema de relaciones (positivas y negativas) del aula. El sociograma se convierte en una radiografía esencial para identificar líderes positivos, alumnos en riesgo de exclusión y redes de afinidad, elementos clave para la cohesión de nuestros equipos base.
| Herramienta digital para realizar el análisis sociométrico de los datos. |
–Fase III: La toma de decisiones.
La fase final consiste en la síntesis del análisis social y académico para la formación de los equipos base. Utilizando la herramienta de generación de equipos, el docente puede configurar grupos heterogéneos u homogéneos (según su necesidad) basados en los datos que ha recopilado. Para ello, teniendo en cuenta los datos académicos de Séneca, pensará en tres perfiles de alumnado:
-alumnado con capacidad de ayuda: aquellos con alta competencia curricular y con capacidad para el apoyo a compañeras/os;
-alumnado con necesidades de apoyo: estudiantes que requieren ayuda;
-alumnado autónomo: perfiles que no requieren de una ayuda especial, pero que tampoco ofrecen ayuda a los demás.
| Herramienta digital para la creación de grupos. |
Siguiendo este modelo, lograremos que nuestros equipos base sean equilibrados, lo que beneficiará en la creación de un clima de trabajo adecuado en nuestra aula. No obstante, siempre será necesaria la observación sistemática del docente, evaluando continuamente la dinámica de trabajo e introduciendo las mejoras que se precisen en cada momento.