Nuestra aventura ha comenzado genial, el cielo estaba despejado y hacía un día maravilloso, perfecto para ir de viaje.
El trayecto a Málaga se nos ha hecho muy corto gracias a las canciones de Melendi, las charlas y los selfies de Enrique y los vídeos ráfaga, jajaja. Creo que la ilusión también cuenta para que el tiempo pase rápido.
Al llegar al aeropuerto, estábamos muy ansiosos por llegar cuanto antes a Italia. Lo más emocionante ha sido el momento de subir al avión, estábamos muy ilusionados con la idea de volar. Para algunos, era la primera vez y aunque para mí era la segunda, apenas recordaba la primera.
Una vez en el avión, hemos tomado un chocolate caliente para empezar el viaje con algo dulcecito en el estómago. Durante el viaje, que también se ha hecho cortísimo, íbamos comentando cuáles eran las expectativas que teníamos acerca de esta experiencia nueva para nosotros. La verdad es que estamos muy ilusionados y vamos a intentar que todo salga bien.
Puntuales, hemos llegado a Bolonia con aroma a café (Esther–>Nízar) y Enrique ha repartido las maletas como un crupier en Las Vegas. Luego, a toda velocidad, a coger un tren rapidísimo que nos ha llevado hasta la estación de tren de Bolonia, para tomar otro tren hasta nuestro destino: Senigallia.
Esta primera hora en Italia ha sido muy ajetreada. Yo no sabía que era capaz de correr tanto tirando de una maleta. Y es q Enrique y Esther volaban de un tren a otro. Había que espabilar.
La llegada a Senigallia ha sido muy bonita y emotiva, hemos conocido a las familias con las que pasaremos esta semana y todas han sido muy amables y hospitalarias con nosotros. Nuestras expectativas se van cumpliendo y todo va saliendo bien. Mañana más y mejor!!!
Por Alex López García