Tras una noche de descanso en Praga, hoy hemos vivido un día de inmersión total antes de poner rumbo definitivo a Česká Třebová.
Hemos empezado el día con energía. El desayuno del hotel ha sido tan completo que los camareros nos miraban con asombro; creo que no estaban preparados para el apetito de diez adolescentes andaluces (y sus profesores).

Pero como no podíamos irnos sin llamar la atención, mientras organizábamos las maletas en recepción… ¡clash! Una copa ha terminado en el suelo. Por suerte, el personal del hotel ha sido encantador y nos han perdonado el «atentado cristalino» a cambio de una buena reseña en Google. ¡Diplomacia Erasmus en estado puro!
A pocos metros del hotel, en el Museo Nacional, nos estaba esperando Lenka con el grupo checo, con esa puntualidad que tanto la caracteriza. Al principio ha habido unos minutos de timidez típica, pero pronto los menos vergonzosos han roto el hielo. Es fascinante ver cómo el inglés es un idioma universal, dejando de ser una materia para convertirse en una herramienta que nos ha permitido y nos sigue permitiendo, compartir risas y buenos momentos.
Los alumnos/as checos han ejercido de guías de lujo:
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Hemos hecho la foto de rigor con Wenceslao mientras nos contaban su historia.

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Hemos aprendido sobre la Míčovna, ese antiguo salón de juegos de pelota que la guerra no perdonó.
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Hemos rodeado el imponente Castillo de Praga y hemos visitado una iglesia católica preciosa.
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Además, frente al Muro de Lennon, hemos comprendido que el hormigón más duro termina rindiéndose al peso de una canción y el trazo de un sueño, convirtiéndose en el símbolo de una resistencia pacífica que los regímenes no pudieron silenciar.
Después, hemos hecho una parada técnica junto al río Moldava para reponer fuerzas antes de cruzar el Puente de Carlos, donde confirmamos una sospecha: ¡hay casi tantos españoles en Praga como en la Puerta del Sol (pero de Madrid, no de Canjáyar)!

Centrándome en mi labor de Job Shadowing, mientras caminábamos, hemos charlado con Lenka sobre las diferencias entre nuestros institutos. Nos ha llamado mucho la atención que aquí muchos niños/as empiezan el cole un año más tarde, a los 7 años, y que terminan la Secundaria a los 18. Tienen un sistema muy enfocado a la especialización, combinando Primaria y Secundaria en algunos centros (en algunos centros andaluces esto también ocurre con 1º y 2º de ESO, pero no es lo habitual). ¡Siempre se aprende algo nuevo de nuestros vecinos europeos!
Por primera vez en este viaje, me ha dado cuenta de que este intercambio, no solo consiste en ver monumentos, también consiste en descubrir que, aunque ellos empiecen el cole más tarde (o nosotros rompamos copas en los hoteles), compartimos las mismas ganas de aprender y de entendernos.
La comida típica checa de hoy nos ha servido para estrechar lazos y para confirmar que en la República Checa se come muy, pero que muy bien.
Próxima parada: ¡Česká Třebová!
Mario (profesor en Job Shadowing)