Mi compañera y yo nos llevamos genial y hacemos mil planes juntas

Hola!! Soy Sandra, alumna del grado superior de dirección de cocina.
Ya llevo un mes en este pueblecito de Irlanda, y aunque las primeras semanas se hicieron algo complicadas por no conocer a la gente y el lugar, ahora estoy muchísimo mejor. Aunque no se me ha hecho muy difícil adaptarme a las costumbres de aquí, el acento me costó pillarlo un poco ya que aunque no tienen una forma de hablar muy cerrada si que hay muchas expresiones que tuve que preguntar varias veces hasta quedarme con ellas.

La llegada a Irlanda fue muy sencilla aunque por poco creí que había perdido mi guitarra.
La directora de la escuela de hostelería de Limerick nos recogió y llevó al pueblo donde estamos haciendo las prácticas, y el jefe de cocina nos recibió con un té para reanimarnos un poco tras el viaje (cabe mencionar que eran las 2 de la mañana)

La suerte que tengo es que mi compañera y yo nos llevamos genial y hacemos mil planes juntas, además somos un gran apoyo para la otra y eso que nos conocimos al llegar aquí!!

Los primeros días que pasamos en el hotel nos alojamos en una de las suites, porque los apartamentos de personal estaban siendo reacondicionados y creíamos que vendría otra persona más a compartir piso pero hasta ahora estamos en habitaciones diferentes, con la comida también cubierta en gran parte porque podemos coger cosas básicas de los que haya en la cocina del hotel. La mayoría de los platos de la carta los probamos mientras nos instalábamos porque podíamos bajar a comer siempre al restaurante

El pueblecito es precioso, está en la costa y ahora que empiezan los atardeceres de verano está siendo increíble, hay prados verdes para donde mires y rutas de senderismo bastante interesantes y para la noche hay varios pubs donde en uno de ellos hay música en directo todas las noches. La mayoría de la gente es bastante agradable y te saludan hasta cuando te los cruzas en coche, hemos visitado algunos pueblos y ciudades cercanas, Galway es la que está más cerca aunque aún así sigue siendo una hora en bus, pero merece la pena por todas las cosas que hay para ver y las tiendas donde puedes encontrar lo que necesites.

En cuanto al trabajo en la cocina del hotel, se puede aprender el funcionamiento de una cocina con grandes producciones y donde ahora que entra la temporada alta se hacen hasta colas para sentarse a comer o cenar en el restaurante. Igualmente no se gestionó muy bien nuestra llegada ya que pilló por completa sorpresa al jefe de cocina que tuviera alumnas de diferentes cursos, sobre todo a mi que no estoy estudiando solo cocina y poco a poco estamos consiguiendo adaptar mi experiencia y aprendizaje a temas de gestión del restaurante y no sólo a preparación o dar servicios día tras día. Es una suerte que hayamos venido con tan buen nivel de inglés y paciencia ante las malas gestiones.

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