IUS COGENS (Derecho natural).

Ius cogens.

Ignacio Escañuela Romana.

Artículo 53 de la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados: define el Ius Cogens como el conjunto de normas imperativas de derecho internacional general, establecidas por la comunidad internacional de Estados en su conjunto. Las normas de ius cogens no pueden ser derogadas, salvo por otra norma del mismo rango. Cualquier tratado internacional contrario a una norma de ius cogens es nulo. (http://www.iuscogensinternacional.com/p/que-es-el-ius-cogens.html).

Por lo tanto, son obligaciones que, por ser ius cogens, reúnen tres características:
– Obligan a todos sin excepción.
– Se contraen ante todos los demás.
– Incorporan valores esenciales para la comunidad internacional, protegen derechos esenciales.

Nadie puede salirse de su cumplimiento. La defensa de los dirigentes alemanes en los juicios de Nüremberg fue afirmar que la ley alemana les facultaba para hacer lo que hicieron. Es decir, que los crímenes contra la guerra y contra la humanidad no serían tales crímenes si había leyes nacionales que no los reconociesen como tal. 

Eichmann: «Once again I would stress that I am guilty of having been obedient, having subordinated myself to my official duties and the obligations of war service and my oath of allegiance and my oath of office, and in addition, once the war started, there was also martial law. . . . I did not persecute Jews with avidity and passion. That is what the government did» (https://rationalwiki.org/wiki/Nuremberg_defense).

Frente a la defensa del seguimiento de una legalidad vigente, o unos órganos jerárquicos, los juicios de Nüremberg establecieron con claridad que hay Derechos que no pueden ser conculcados por ninguna ley positiva, porque se refieren a una ley natural preexistente. Algo que ata a todas las personas y Estados por igual.

«The Nuremberg trials established that all of humanity would be guarded by an international legal shield and that even a Head of State would be held criminally responsible and punished for aggression and Crimes Against Humanity. The right of humanitarian intervention to put a stop to Crimes Against Humanity – even by a sovereign against his own citizens – gradually emerged from the Nuremberg principles affirmed by the United Nations» (https://www.roberthjackson.org/speech-and-writing/the-influence-of-the-nuremberg-trial-on-international-criminal-law/).

Por ejemplo, la prohibición universal de racismo, de genocidio, de tortura, de colocar como objetivo de acciones militares a la población civil, etc.

Son normas cuyo fundamento moral es tan fuerte que se aplican con universalidad frente a todos y todas. Tiene efecto erga omnes. No pueden ser derogadas por derecho positivo o dispositivo.

Por ejemplo, en reciente sentencia la Corte Penal Internacional ha condenado por violación y asesinato como crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y de pillaje como crimen de guerra. Con este pronunciamiento la CPI confirma que está llamada a convertirse en un actor fundamental en la lucha contra la violencia sexual, siguiendo la estela marcada por los tribunales penales internacionales ad hoc.

Siendo no dispositiva, el hecho de que un Estado lo incumpla, no permite a otros Estados incumplirlo. Es decir, son Derechos fundamentales que no pueden hacerse depender del cumplimiento mutuo. Existen aunque las obligaciones sean incumplidas por alguien. No dependen de un pacto de ejercicio.

La responsabilidad por el incumplimiento comporta sanciones que se imponen sobre el Estado y sobre las personas. El Secretario General de NU en su visión de conjunto de las labores de la CDI relativas al Proyecto de Principios y de Delitos de 1950, señaló que los delitos contemplados en el proyecto referido implicaban tanto responsabilidad por acto de Estado como responsabilidad individual. Expresamente señaló: “La responsabilité del État est la responsabilité individuelle des membres du Gouvernement” (http://www.corteidh.or.cr/tablas/31463.pdf).

El positivismo jurídico rechaza la existencia del ius cogens, en base a que las únicas obligaciones jurídicas reales son las dictadas por cada Estado en el ámbito de su territorio. Ahora bien, la corrección de la tesis de existencia del ius cogens puede tomarse de Habermas:

«Sigamos a Alexy, quien aplica la teoría del discurso de Habermas a su teoría de la argumentación. Este último filósofo sostiene que todo hablante tiene una pretensión de validez que se expresa mediante actos de habla: a) constatativos (cuando se pretende tener la verdad); b) regulativos (se dan cuando se sostiene que lo mandado o exigido es correcto) y c) representativos (cuando hay sinceridad). Podemos apreciar que los sostenedores del ius cogens, tanto los que favorecían un artículo en la Convención de Viena, como los que se oponían a esa inclusión, se expresaron con actos de habla constatativos, pues pretendieron que sus enunciados eran verdaderos; también actuaron convencidos de la existencia de normas imperativas no derogables por acuerdos particulares, por lo que sus actos de habla regulativos manifestaron que lo mandado por las normas ius cogens es siempre correcto, y fueron igualmente representativos por la sinceridad de sus posiciones.

Si bien tenemos que expresar dudas sobre lo afirmado por Habermas en el sentido de que la verdad y la corrección de las proposiciones depende del consenso, en el caso de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados entre Estados, el consenso logrado mayoritariamente es claro indicio de la corrección del resultado logrado.» (http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-46542010000100001).

En este sentido es el mismo acuerdo de la comunidad internacional el que confiere carta de obligatoriedad indudable al derecho que recoge los intereses fundamentales de la Comunidad internacional y de las personas, todas y cada una.

Descartes: interpretación neokantiana.

Descartes: interpretación neokantiana.

En base a lo que apunta Cassirer sobre Descartes.

Introducción breve.

Descartes es el fundador de la filosofía moderna porque hace de la investigación del método el problema fundamental de la filosofía y la ciencia. Es decir, porque intenta que el conocimiento surja de un procedimiento estándar, universal y fluido, por un planteamiento epistemológico. 

Descartes es considerado, pues, fundador de la filosofía moderna y trae a la filosofía la influencia de la ciencia moderna naciente. La nueva física y la nueva astronomía. Es cierto que conserva mucho de la escolástica, pero intenta construir un edificio filosófico nuevo. Esto no había ocurrido desde Platón. Descartes escribe como un descubridor y explorador, en un estilo fácil, sin dar nada por sabido.

El método no es para él la estructura formal del conocimiento, sino el mismo contenido. La geometría analítica, a la que contribuyó decisivamente, no es más que «el fruto espontáneo de los principios innatos del método».

En la estructura y en la fundamentación de la filosofía cartesiana se encuentran dos tendencias diferenciadas de su pensamiento:

– De una parte, se desarrolla la unidad del intelecto a través de principios cada vez más concretos y determinados, derivándose de ellos el contenido de la matemática y de la ciencia de la naturaleza. Es el elemento epistemológico o de método que influirá fuertemente sobre la ciencia y la filosofía posteriores.

– De otra parte, tenemos el intento de reducir todo el conjunto del saber a un ser metafísico supremo, tratando de encontrar en él su base última de sustentación. Es el elemento metafísico que se desintegrará en una variedad de sistemas contradictorios en sus discípulos.

Este trabajo breve es un intento de explorar el primer elemento.

La labor científica de Descartes.

Su gran contribución a la geometría fue la invención de la geometría coordenada. Lo original era el empleo de coordenadas: determinar la posición de un punto en un plano por la distancia de dos líneas dadas. Empleó el método analítico: supone resuelto un problema y examina las consecuencias de la suposición. Aplicó el álgebra a la geometría.

Los libros en los que vertió la mayor parte de sus estudios científicos: Le Monde, Essais Philosophiques, Dela formation du foetus, y otros.

Sus investigaciones científicas fueron variadas, demostrando una gran curiosidad y pasión científica.

La unidad de conocimiento.

Sería necio, dice D., estudiar los misterios de la naturaleza, las fuerzas de los planetas, la mutación de los metales, etc. sin haber analizado previamente el concepto universal del saber mismo. D. traza una nueva concepción de la conciencia de uno mismo; no podemos conocer nada acerca de las cosas sin percatarnos al mismo tiempo de la esencia del propio pensamiento. El intelecto puro es el primer objeto que nos sale al paso en la serie de verdades. Éste es el nuevo centro y punto de partida descubierto por la filosofía cartesiana.

Todas las ciencias no son más que la sabiduría humana una, idéntica e invariable, por diferentes quesean los objetos sobre los que se proyecte. Los objetos no modifican al conocimiento, que sigue los mismos principios independientemente del campo estudiado.

Tres grupos de condiciones previas objetivas destacan como determinantes en el origen del criterio epistemológico fundamental de D.:

– Lógica. Se encuentra la lógica escolástica, que enseña más bien a explicar lo conocido, más que a descubrir lo desconocido.

– Geometría. Padece en la época de una constante supeditación a los sentidos y tiene una insuficiente simbolización.

– Álgebra. La aritmética de la época padece los mismos problemas de la geometría.

Luego se trata de buscar un nuevo método que reúna las ventajas de estas tres disciplinas pero no sus defectos. La lógica y la teoría de las magnitudes deben combinarse para crear una matemática universal.

La matemática universal cogerá:

– De la lógica -> el ideal de construcción deductiva y la existencia de primeros principios evidentes.

– De la geometría y el álgebra -> el contenido de esos primeros principios.

¿Cuál es ese contenido?. D. dice  que el contenido común a todas las ciencias es el concepto de ordenación y, por lo tanto, medida. Es siempre el criterio de relación y proporción el que sirve de punto de partida y de unidad.

Situación histórica de las ciencias fundamentales que el mismo D. detecta.

– Lógica: la lógica aristotélica predomina en tiempos de Descartes. Es una lógica de categorías, predicados y cuantificadores. Partía del concepto de sustancia de Aristóteles: lo que existe por sí mismo y respecto de lo cual se predica todo. Así Santiago es sustancia porque de él se dice hombre, alto, moreno, 34 años,….; y porque Santiago no se dice de ninguna otra cosa (no se emplea como predicado). La sustancia es la primera en el orden del ser y también en el del conocer.

->El ideal científico relacionado es la clasificación sistemática de los objetos. La física sería la investigación de la sustancia para determinar y retener lo que tiene de permanente. Por contra, la ciencia moderna no estudia la permanencia en la forma de las cosas, sino la regla del acaecer, las leyes.

La ciencia moderna exige una lógica general de relaciones que antecede a toda conjetura de los objetos particulares, sacando el resultado filosófico de ese proceso científico. Los objetos no se ordenan tal y como son en sí mismos, sino tal y como surgen unos de los otros en el orden en que los conocemos y razonamos.

 

El cogito cartesiano como elemento central de su epistemología. 

El núcleo de la filosofía cartesiana se encuentra en tres obras: Reglas para la Dirección de la Mente (no publicada e inconclusa), Discurso del Método, Meditaciones Metafísicas.

Descartes comienza con la duda metódica: para tener una base firme es preciso dudar de todo lo que admita esa duda. Empieza por el escepticismo en relación con los sentidos: ¿puedo dudar de que me encuentro sentado aquí, al lado del fuego, en este salón?. Sí pues a veces he soñado que estaba aquí cuando en realidad estaba tumbado en la cama. Además, los locos tienen alucinaciones y yo podría estar teniéndolas.

Los sueños, sin embargo, nos presentan copias de cosas reales, por lo menos en relación con sus elementos. Podemos soñar con un caballo alado, pero sólo porque hemos visto caballos y alas. Por consiguiente, la naturaleza corpórea, que implica extensión, magnitud y número, es menos fácil de ser puesta en duda que las creencias respecto a cosas particulares. La aritmética y la geometría, que no tratan de cosas particulares, son más ciertas que la física y la astronomía.

Pero es posible dudar de la aritmética y la geometría: puede que dios me haga cometer siempre errores, como contar mal o sumar mal, sin que me dé cuenta. Podría haber un genio maligno que me llevase al error.

¿De qué no puedo dudar?. De que conforme pienso, existo. Éste es el núcleo de la epistemología cartesiana. Y este elemento central conduce al subjetivismo de la teoría del conocimiento moderna. Todo lo que yo pueda conocer debe ser deducido de mi pensamiento. Este elemento central se encuentra tanto en el racionalismo continental, como en el empirismo inglés (las dos corrientes principales de la filosofía de los siglos XVII y XVIII).

El llamado cógito cartesiano: «pienso, luego existo», es el principio y modelo para establecer una evidencia indudable. Es la coincidencia entre el acto de pensar y el yo. «Veo muy claramente que para pensar hay que ser», concluye Descartes.

Desde ahí, Descartes intenta reconstruir todo el edificio del conocimiento. ¿Por qué es el cogito tan evidente?. Porque es una idea, una percepción interna, clara y distinta. Por lo que adopta la regla general de que todo lo que yo pueda pensar de forma clara y distinta es verdadero. Se trata del criterio de evidencia como verdad. Luego soy una cosa que piensa. Una sustancia, dirá, cuya esencia es pensar. Aquí Descartes acaba de pasar del campo de la epistemología, al terreno de la metafísica.

Pero antes, Descartes va a preguntarse por nuestro conocimiento de los cuerpos. Toma el ejemplo de un pedazo de cera del panal. Ciertas cosas son evidentes para mis sentidos: sabe a miel, huele a flores, tiene un color, tamaño y forma. Es dura y fría, y emite un sonido al golpear. Pero si la ponemos cerca del fuego, estas cualidades cambian, aunque la cera como tal persiste. Luego la cera misma sigue existiendo y las cualidades permanentes siguen: extensión flexibilidad y movimiento. El conocimiento de los sentidos es confuso, pero ahora mi mente ha descompuesto la idea de cera para llegar a percepciones claras y distintas de lo que es.

Es un error pensar que las cosas exteriores y las ideas son parecidas. Hay tres tipos de ideas:

– Las innatas: producto del uso de mis facultades mentales por sí mismas.

– Las que son extrañas y vienen de fuera. Aquí están las percepciones externas.

– Las que son inventadas por mí.

Las cuatro reglas del método propuesto por Descartes son:

  1. «no aceptar nunca ninguna cosa como verdadera si yo no la conociera ser tan evidentemente, es decir, evitar cuidadosamente la Precipitación y la Prevención; y no incluir en mis juicios nada más que lo que se presente tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviese ninguna ocasión de ponerlo en duda.» (Descartes, R.: Discurso del método).

Entonces, para Descartes existen proposiciones cuya verdad se impone al espíritu, como, por ejemplo, el llamado cógito: «Yo pienso, luego existo.» Hay una razón que permite determinar lo verdadero de lo falso sin salirse de sí mismo, se logra concebir ideas sin necesidad de recurrir al cuerpo sensorial.

2. «dividir cada una de las dificultades que examinaría en tantas parcelas como se pudiera y fuera requerido para resolverlas mejor.»

3. «conducir ordenadamente mis pensamientos comenzando por los objetos más sencillos y más fáciles de conocer, para ascender, poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los más complejos; e incluso suponiendo un orden entre los que naturalmente no se preceden unos a otros.» [Descartes, R.: Discurso del método,]

4. «… hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan generales que estuviera seguro de no omitir nada.» [Descartes, R.: Discurso del método]

Bajo este método, la totalidad de nuestros conocimientos exige que éstos se sigan unos a otros, de la misma manera en que se siguen los términos conocidos de los desconocidos en una ecuación matemática.

Así, pues, tenemos que la reducción del conocimiento a verdades innatas es similar a una forma axiomática.

La introducción de Dios como elemento que fundamenta la aplicación al mundo exterior.

¿Qué me asegura que las cosas externas sean tal y como yo las llego a analizar en ideas claras y distintas?. Dios. Para Descartes: «… nuestras ideas o nociones siendo cosas reales y que provienen de Dios en todo aquello en que son claras y distintas, no pueden ser en esto sino verdaderas» [Descartes, R.: Discurso del método, p. 51

Descartes utiliza el argumento ontológico, heredado de San Anselmo. Tengo la idea de un ser perfecto. Pero nada es perfecto si no existe realmente. Luego dios, que es ese ser perfecto, existe realmente. Y como es bueno y todopoderoso, no me engañará y las ideas claras y distintas tienen que ser ahora verdaderas en el sentido que se corresponden con cosas exteriores reales.

¿Cuáles son los hechos indubitables de los que parte Descartes para construir todo su edificio?. Son sus pensamientos, y el primero el yo pienso.  Al afirmar que soy una cosa que piensa va, no obstante , añade algo nuevo e injustificado. Ha introducido el principio de que la actividad mental que percibo tiene que tener un sujeto que la realiza.  Es indudable que percibo pensamientos, pero no lo es que existe un pensador o yo que los tiene.

Consideraba los cuerpos de los hombres y animales como máquinas, autómatas, gobernados enteramente por las leyes de la física. Pero los hombres tienen alma, que reside en la glándula pineal, donde interactúa con el cuerpo. La cantidad total de movimiento en el universo es constante pero el alma puede alterar la dirección del movimiento. Esta doctrina fue abandonada pues los físicos descubrieron la conservación del momento: la cantidad total de movimiento del mundo en cualquier dirección es constante. La acción del alma sobre el cuerpo, propuesta por Descartes, es imposible.

Esto genera una dificultad grave, que sigue dando problemas. Mi brazo se mueve cuando yo quiero que se mueva, pero mi querer es un fenómeno mental y el movimiento del brazo es físico. ¿Por qué entonces alma y cuerpo no pueden interactuar?. Guelincx, discípulo de Descartes, propuso la llamada teoría de los dos relojes. Supongamos que tenemos dos relojes que marchan perfectamente, uno marca la hora y el otro da las campanadas. Cuando vemos uno, escuchamos al otro, pero nos parece que está tocando las campanadas el mismo reloj que estamos mirando. Lo mismo ocurre con alma y cuerpo: dios ha determinado a los dos para que marchen acompasados, de modo que cuando deseo mover mi brazo, leyes puramente físicas son las que hacen que éste se mueva. La voluntad no actúa realmente sobre le brazo, aunque lo parece. Esta teoría cumplía dos requisitos: el alma era independiente del cuerpo,

Pero esa teoría es:

– extraña,

– la serie mental es tan determinista como la física. No hay libertad, ni culpa.

En mecánica, Descartes acepta la primera ley del movimiento: un cuerpo abandonado a sí mismo se movería con velocidad constante en línea recta. Pero no hay acción a distancia, con más tarde en la teoría de la gravitación de Newton. No existe le vacío, no hay átomos, toda acción recíproca es de la naturaleza del impacto. La química y biología son reductibles a mecánica.

El mundo en Descartes.

¿Cómo analiza el mundo? Con un método semejante. El mundo está determinado en Descartes por la extensión. Además de la Sustancia Infinita que es Dios, aparecen las dos sustancias finitas: la sustancia pensante (el hombre) y la sustancia externa (el mundo).

Según Descartes, los cuerpos existen en cuanto extensos y la idea clara de la extensión es concebida en nuestro entendimiento, con la misma certeza que en las matemáticas. Además: donde hay extensión hay materia.

De hecho, Descartes recurre a las extensiones geométricas para identificarlas con la materia física. Las cosas materiales (las figuras, los tamaños y los movimientos) se diversifican entre sí en el entendimiento según las reglas y principios de la geometría y la mecánica. Ya retomaremos esto.

Para Descartes su método es un instrumento de aplicación universal. Todos los conocimientos especiales pueden generarse a partir de éste. Bien señala Cassirer:

«Lo mismo que todos los números brotan de una operación exactamente determinada, que es la numeración, todos los conocimientos especiales se obtienen y solo pueden obtenerse por medio del ‘método’; y así como aquí el camino conduce a lo limitado, aunque la dirección del progreso aparece trazada de antemano de un modo preciso e inequívoco, así también, sin cerrarnos a la plenitud infinita de la experiencia, debemos aspirar a dominarla por medio de un plan y un bosquejo fijo y predeterminado del pensamiento.» [Cassirer, E.: El problema del conocimiento, p. 476]

¿Y la experiencia sensorial? Descartes no niega la intervención de la experiencia, solo que ésta aparece en un plano diferente: la dirección viene establecida por el método. Se contrapone al Empirismo, pero no para eliminar la experiencia, sino para ponerla en otra posición.

Matemáticas y metafísica

¿Juegan las matemáticas y la metafísica papeles importantes en la definición del método cartesiano? Sí, sin duda. Las matemáticas, el álgebra y la geometría, definen un modelo epistemológico que enfatiza la deducción. Una primera característica. Pero, además, la metafísica sirve para justificar la aplicación o introducción de los conceptos matemáticos en la realidad. Descartes usa la metafísica para darle validez a su método y para, dentro de su esquema epistemológico deductivo, justificar la verdad de sus axiomas y primeros principios. Si abstraemos la metafísica, tenemos simplemente el modelo de las matemáticas, tal y como era concebido por él.

 Russell: «Hay en Descartes un dualismo no resuelto entre lo que lo aprendió de la ciencia contemporánea y el escolasticismo que le enseñaron en La Flèche. Esto le llevó a contradicciones, pero también le hizo más rico en ideas fructíferas de lo que hubiera podido haber sido un filósofo completamente lógico.» 

En definitiva, la matemática era para Descartes el método del pensamiento humano, y de la ciencia, por antonomasia. El método capaz de llegar a verdades finales e indudables. Método que opera de manera apriórica, sin contacto con la experiencia sensible: las propiedades de una figura geométrica se establecen por el pensamiento puro, por la razón e intuición intelectual, sin contacto con ninguna percepción de tal figura.

La experiencia sirve para darme datos concretos sobre los que calcular. Pero las leyes generales son establecidas por intuición y deducción por la razón. Por lo tanto, un lenguaje universal. Cassirer:»La lógica y la teoría de las magnitudes deben combinarse y unirse, para crear el nuevo concepto de la matemática universal. Esta nueva ciencia toma de la lógica el ideal de la construcción rigurosamente deductiva y el postulado de los primeros fundamentos ‘evidentes’ de la argumentación, al paso que determina el contenido que a estos fundamentos debe darse tomando como modelo la geometría y el álgebra.»

Símbolos y alejamiento del ser.

Ignacio Escañuela Romana.

El hombre como ser simbólico. La libertad y el alejamiento del ser.

La primera pregunta de la filosofía y, por lo tanto, del pensamiento racional se dirigió al ser. ¿Qué es la realidad?, ¿Cómo es la realidad?. Más radicalmente, ¿por qué el ser y no la nada?. ¿Qué hace que existamos y existan los demás y todas las cosas?.

El hombre se enfrenta a lo que es, y conscientemente comprende, o cree entender, que hay una unidad que reúne la multiplicidad de los hechos que percibe. Debe haber algún primer principio que justifica lo existente.

Parménides luchó apasionadamente por esa unidad, cuestionando la multiplicidad y el cambio perceptivos. Si lo real es el ser, no puede no ser, por lo que ni lo que es, no es; ni lo que no es, es. Hay una constancia en el ser.

Heráclito comprendió, por su parte, que el tiempo es inevitable, como el agua de un río, pero afirmó la regla que unifica ese fluir. Todo fluye, menos la regla, la función. Universal.

Platón intentó dar un significado al ser, un sentido a la existencia. Que, por fin, se concretaba en esas Ideas universales y eternas que reúnen las características del ser de Parménides.

Aristóteles, amigo y discípulo de Platón, pero filósofo, reprochó un dualismo que multiplica sin solucionar. Lo real sería cada una de las cosas individuales, lo que existe por sí mismo, y no precisa de lo demás. O bien, de la misma forma, de lo que se dice y no sirve como predicado.

Dando un salto en la historia de la filosofía, el idealismo da énfasis al concepto o símbolo. En sentido neokantiano. El hombre crea los conceptos y construye enunciados universales. Para explicar y para predecir. Pero los conceptos son una creación y el ámbito de la libertad. Podríamos construir infinitos mundos simbólicos, de posibilidades, frente a los hechos únicos pero que nunca podríamos comprender totalmente.

¿Cuántas interpretaciones caben?. ¿Cuántas versiones tiene el ser?. La libertad está en dar el sentido, el significado o valor. Pero entonces tanto valen ciencia, como mito y religión. Cada uno en el ámbito de sus principios diferenciados. Con criterios distintos.

Serían formas del ser, todas admisibles. Interpretaciones producto de la libertad humana. Pero el ser se nos escaparía. Porque los conceptos no logran expresar la esencia de lo real. Sólo aproximarla.

Entonces, la libertad humana tendría como coste un alejamiento irremediable del ser.

El hombre es un ser simbólico, decía Cassirer. El animal que crea significado. Quizá el ser que da el valor a lo real. Al mismo tiempo, el ser que es consciente de su alejamiento o ruptura del ser.