¿Qué es la justicia?. Epistocracia y oportunidades.

Autor: José Antonio Tirado Carballo.

¿QUÉ ES LA JUSTICIA?.

A lo largo de nuestra historia no cabe duda que hemos ido evolucionando en todos los ámbitos, quizás a veces estos avances fueron eficaces y en algunas otras ocasiones más bien adversos. Lo único claro que se puede deducir de aquí es que nos encontramos
en constante cambio, todo lo que conocemos hoy quedará obsoleto en un periodo conciso de tiempo.

Ya Platón por el siglo IV a.C escribió sobre la justicia, defendiendo la epistocracia, un modelo de gobierno en el los individuos más justos y
sabios serían los gobernantes, quedando en un segundo plano el resto de personas debido a la ignorancia.

John Rawls a mediados-finales del siglo XX estudió la justicia y trató de
entenderla de una manera exhaustiva. Según Rawls, para que exista la justicia, debe considerársela “equitativa” según unos principios de igualdad. Los principios fundamentales que Rawls enuncia básicamente son, que todas las personas deben tener el mismo derecho a las libertades básicas, y que debemos de solucionar las desigualdades sociales y económicas de manera que sea posible tener soluciones que
favorezcan a todos y estén ligadas a metas abiertas para cualquiera. Es decir, Rawls argumenta que la sociedad, en un principio, debe ser igual, sin importar la condición.(…) Así podrían llegar a un acuerdo sobre cómo sería una justicia y una sociedad ideal, sin que ninguno de ellos
supiera cuál sería su lugar en el futuro. De ésta manera, todos los individuos tendrían la misma oportunidad de posicionarse favorablemente en la escala social.

En mi opinión, todas estas teorías expuestas anteriormente tienen claros rasgos subjetivos, es claramente imposible que un término como la “justicia” sea una verdad absoluta e inmutable, ya que conforme la humanidad avanza, los conceptos digamos que se adaptan Sinceramente me siento bastante identificado entre la epistocracia y la teoría de lajusticia de Rawls. Desde mi punto de vista, la justicia comenzaría con una sociedad en la que los nuevos individuos tendrían la misma condición, es decir, no importaría la posición social de su familia, por ejemplo. A partir de ahí todos los individuos serían
tratados de igual manera, de modo que dispondrían de las mismas oportunidades para escalar puestos en la sociedad. Los individuos, con mayor o menor motivación y capacidad, decidirán dónde y cómo trabajar, cuál será su nivel de ingresos.

Debe existir justicia mediante la igualdad de oportunidades, y las desigualdades deben disponerse para el mayor beneficio de los menos aventajados. Una vez que se cumple todo esto, podríamos basarnos en la epistocracia para un modelo de gobierno, en el que, gobernarían los sabios, es decir, los que más saben, de manera que en un principio todos los individuos habrían podido tener la oportunidad de
ser sabios.

El sabio comenzarán en la escala inferior de la sociedad, no tendrían ningún privilegio extra o más posibilidades de escalar socialmente
sin demostrar méritos, así igualmente se evitaría que el sabio se corrompiese por la vía hereditaria. Como dije al principio, la idea de justicia está muy ramificada y es demasiado extensa, aquí he dejado mi opinión al respecto, criticando de manera indirecta la sociedad actual en la que vivimos, donde las oportunidades se presentan de manera más asequible a los grupos sociales más poderosos, derivando en un círculo donde los grandes propietarios cada vez se van haciendo más y más ricos, y los demás van disminuyendo o manteniendo en su nivel.

La Justicia Social y la igualdad de oportunidades.

La justicia social y la igualdad de oportunidades.

Autor: Juan Manuel Rodríguez Sánchez.

El término de justicia social se define como la búsqueda de un reparto equitativo de los bienes sociales basado en la equidad, la igualdad de oportunidades y el respeto de los derechos humanos. Creando así una sociedad en la que todas las clases sociales dispongan de las mismas oportunidades de desarrollo, fomentando, por lo tanto, el ascenso por mérito propio.

La justicia social se da cuando la sociedad posibilita que todas las personas dispongan de los medios necesarios para su pleno desarrollo. Existiendo no solo en los límites de un país, sino a nivel internacional, de forma que las naciones poderosas se vean obligadas a asistir a las más necesitadas económicamente para que puedan combatir las malas condiciones en las que vive su población. La justicia social reclama, el que todos y cada uno tengamos la misma igualdad de oportunidades, a pesar de las desigualdades con las que partimos. Circunstancias como el lugar de nacimiento, su lugar de residencia, su género o grupo étnico no deben nunca determinar su nivel de ingresos o las oportunidades que pueda llegar a tener.

Por lo tanto, ésta propone un sistema de distribución de la riqueza en el que, la diferencia entre ricos y pobres se vea reducida, pero no eliminada. Ya que, las personas, sin alicientes, no se esforzarían para ascender económicamente, y, en consecuencia, la sociedad fracasaría.

Desde mi punto de vista, la justicia es un concepto universal, y, por lo tanto, aplicable equitativamente en todas partes y a todas las personas.

El principal problema que crea la desigualdad en los países es que nuestros propios líderes no tienen desarrollada la moralidad en su estadio final, en el que se reconocen los principios éticos universales que toda la humanidad debe respetar y que, en caso de conflicto, se guía por estos principios éticos universales, y no por el beneficio propio o por la leyes locales; sino que, se quedan estancados en un estadio intermedio, y, como niños que temen el castigo de sus padres, temen el castigo que pueda proporcionarles la ley local. Este mismo caso puede ser interpolado a países en los que las leyes locales se alejan de los principios universales, y, al verse sin esta presión judicial, actúan sin tener en cuenta los derechos de los otros miembros de la sociedad.

Si bien el acatamiento de la justicia por temor legal es una buena solución temporal, no es definitiva, porque en el momento en el que comprueben que al realizar un acto delictivo no les pasa nada, dejan de cumplir con estas normas y se vuelven corruptos. Esto es causado por no tener bien asimilada la idea de justicia.

Por consiguiente, la mejor forma de cumplir con un desarrollo completo de la moralidad es mediante la enseñanza. Porque, si bien en algunos casos la moralidad y la ética pueden ser desarrolladas de manera racional, como mejor se interiorizan es empíricamente.

Bibliografía y Webgrafía

Definición de justicia social. (s.d.). Récupéré sur definicion.de.

Guardini, R. (s.d.).

Historia Justicia Social. (s.d.). Récupéré sur ser-verdad-libertad.blogspot.com

Justicia Social. (s.d.). Récupéré sur www.quesignificado.com

La Justicia. (s.d.). Récupéré sur filosofia.laguia2000.com

Moerae. (s.d.). Lumière dans L’obscurité.

Monografía de Justicia Social. (s.d.). Récupéré sur www.monografias.com

Peral, À. V. (s.f.). El desarrollo moral de los seres humanos según Kohlberg. Obtenido de https://www.nodo50.org/filosofem/spip.php?article9

 

FILOSOFÍA MEDIEVAL. Un muy breve resumen.

FILOSOFÍA MEDIEVAL. CONTEXTO TOMÁS DE AQUINO.

Ignacio Escañuela Romana.

Fuentes:

recursos.cnice.mec.es/filosofia/swf/unidad18.swf 

http://recursostic.educacion.es/bachillerato/proyectofilosofia/web/f2ruta1.php?id_ruta=18&id_etapa=4 

http://recursostic.educacion.es/bachillerato/proyectofilosofia/web/f2ruta1.php?id_ruta=18&id_etapa=3

http://filosofia-reflex.blogspot.com/2015/09/filosofia-medieval.html

http://www.selectividad.tv/S_FF_3_2_1_S_santo_tomas:_suma_de_teologica.html

http://recursostic.educacion.es/bachillerato/proyectofilosofia/web/f2ruta1.php?id_ruta=18&id_etapa=2

http://www.selectividad.tv/S_FF_3_2_2_S_la_existencia_de_dios.html

  1. Períodos.

Filosofía Medieval: período de la historia de la filosofía que abarca desde el siglo VIII hasta el siglo XIV. Límites temporales son un tanto convencionales. Los siglos inmediatamente anteriores al IX pueden designarse más propiamente como los de la Patrística. Los siglos inmediatamente posteriores al XIV se consideran como pertenecientes a la filosofía del Renacimiento.

Por «período patrístico» se entiende el lapso de casi siete siglos comprendido entre la muerte del último de los Apóstoles de Jesucristo (acaecida hacia el año 100) y el comienzo de la Edad Media (hacia el 750). En ese tiempo histórico coexistieron los últimos brotes de la filosofía antigua (platonismo medio y neoplatonismo) y la primera andadura filosófica practicada por pensadores cristianos. La denominación del período ha tenido su origen en la historiografía cristiana, y se basa en el hecho de que muchos de los escritores cristianos de ese tiempo han recibido el título de Padres de la Iglesia. Estos primeros siete siglos de filosofía cristiana suelen dividirse en tres etapas:

1ª. Desde comienzos del siglo II hasta el Concilio de Nicea (325). Destacan: Justino, Tertuliano, San Ireneo de Lyon, Clemente de Alejandría y Orígenes.

2ª. Desde Nicea al derrumbamiento del Imperio Romano de Occidente (476). Constituye su etapa de máximo esplendor y destacan figuras tales como: San Basilio, Gregorio Nazianceno, San Gregorio de Nisa, San Ambrosio de Milán, San Jerónimo y San Agustín (354-430).

3ª Desde comienzos del siglo VI hasta mediados del siglo VIII: Esta última etapa constituye, en el Occidente europeo, la transición a la Edad Media. Pseudo-Dionisio Areopagita, Boecio, Casiodoro y San Isidoro de Sevilla son los autores más representativos.

  1. La inspiración Cristiana.

El pensamiento medieval cristiano está centrado evidentemente en torno al cristianismo. Las aportaciones del pensamiento judeocristiano,  frente al pensamiento griego, son las siguientes.

A- La concepción lineal del tiempo, herencia de la mentalidad judía. Frente a la concepción circular del tiempo griega, que toma por modelo del devenir el tiempo cíclico de la naturaleza observable, la concepción lineal tiene por trasfondo el acontecer histórico del hombre, donde nada se repite. El mundo tiene un punto inicial absoluto (la creación), un trazado, que es el suceder de las generaciones jugándose su destino, y un punto y se acabó, que es el juicio final. Esta concepción se refleja en el papel del Dios cristiano. Mientras que los griegos habían puesto a los dioses en relación con la naturaleza (ya sea como inteligencia ordenadora en Anaxágoras y Platón, o acto puro y motor inmóvil en Aristóteles, ya sea como Razón universal en los estoicos), el cristianismo pone a Dios en relación con el acontecer humano. Dios se ocupa directamente de los asuntos humanos.

B- La identificación de Dios con la verdad y la sustitución del ideal griego del sabio por el ideal del santo contemplativo. Mientras que el filósofo griego poseía una verdad que había obtenido con el esfuerzo de su inteligencia (una verdad siempre relativa) el hombre cristiano se presentaba en posesión de la verdad definitiva y absoluta, a la que consideraba una gracia de Dios y a la que se adhería por  la fe.

C- El monoteísmo, que no había sido nunca postulado expresamente por la filosofía griega y que es una herencia de la religión judía.

D- La omnipotencia de Dios. Los dioses de la filosofía griega no eran omnipotentes: estaban sujetos al orden necesario del mundo.

E- El creacionismo. La idea judeocristiana de que Dios creó el mundo ex nihilo es extraña a la filosofía griega, la cual pensaba el mundo como eterno.

F- La idea cristiana del hombre posee las siguientes características: que el hombre es hecho a imagen y semejanza de Dios, que el alma es inmortal (doctrina presente ya en Platón y en otros pensadores griegos), que los cuerpos resucitarán al final de los tiempos. También las nociones de culpa y pecado.

G- La concepción cristiana de la vida humana traía también  una importante novedad en el ámbito de la doctrina moral. Como vimos en el tema anterior, la filosofía griega es básicamente intelectualista respecto de la moral. En cambio, la moral cristiana no es intelectualista. En el intelectualismo, el mal moral no es sino ignorancia; en el cristianismo el mal moral no es ignorancia, sino pecado, y el pecado es el resultado de dos factores: la maldad humana que inclina al mismo, y la libertad humana, que cede a tal inclinación.

  1. La Escolástica.

Durante el siglo IX aparecen, como consecuencia del renacimiento carolingio, las escuelas. Y un cierto saber, cultivado en ellas, que se va a llamar la Escolástica. Por escolástica se entiende, en sentido estricto, aquella especulación filosófico-teológica que se cultivó y desarrolló en las escuelas del propio medioevo, es decir, desde Carlomagno hasta el renacimiento, tal y como ha quedado consignada, sobre todo en la literatura de Sumas y Quaestiones. Originariamente, dichas escuelas fueron las de las catedrales y conventos, más tarde las universidades. En un sentido más amplio se designa también como escolástica el movimiento doctrinal de ese ámbito histórico que, aun sin emplear un método rigurosamente escolar, racional-conceptual, se mueve en el mismo mundo metafísico y religioso, como por ejemplo la mística.

Ciertos autores han identificado completamente la filosofía medieval con la filosofía cristiana, estimando como a lo sumo incitantes o suplementarios los movimientos de la filosofía árabe y judía. No obstante, la filosofía de los árabes y judíos es conocida por los escolásticos cristianos e influyó fuertemente en ellos, al mismo tiempo que tuvieron el importante papel de ser los transmisores de los textos aristotélicos y dicha aportación caracterizó la época de plenitud de la escolástica.

  1. Los temas de la Filosofía Medieval.

Así, a diferencia de lo que había ocurrido con la filosofía griega, que había centrado su reflexión en torno a la determinación del objeto, la filosofía medieval centrará su interés en Dios. La filosofía helenística había dado una orientación práctica al saber, dirigiéndolo hacia la felicidad del hombre. Es el caso del estoicismo y del epicureísmo, que habían colocado a la ética en el vértice del saber. A lo largo de los primeros siglos de nuestra era, la progresiva expansión del cristianismo y otras religiones mistéricas irá provocando la aparición de otros modelos de felicidad o «salvación individual», que competirán con los modelos filosóficos.

Frente a la inicial hostilidad hacia la filosofía manifestada por algunos de los primeros padres apologistas cristianos, sus continuadores encontrarán en la filosofía, especialmente a partir del desarrollo del neoplatonismo de Plotino, un instrumento útil, no sólo para combatir otras religiones o sistemas filosóficos, sino también para comprender, o intentar comprender, los misterios revelados. Surge de ahí una asociación entre filosofía y cristianismo o, más en general, entre filosofía y religión, que pondrá las bases de la futura filosofía medieval, entre los cristianos, los musulmanes y los judíos. El tema fundamental de reflexión pasará a ser la divinidad, quedando subordinada la comprensión e interpretación del mundo, del hombre, de la sociedad, etc. al conocimiento que se pueda obtener de lo divino. Por consiguiente, las preocupaciones más constantes en la filosofía medieval son las que se centran en la cuestión de la naturaleza y propiedades de Dios y de la relación entre Dios y el mundo en tanto que creador.

Durante los siglos XI-XIII, las principales controversias que vertebraron el pensamiento medieval fueron las relaciones entre razón y fe, así como el problema de los universales. La fe, que suministra las creencias a las que no se puede renunciar, tratará de entrar en diálogo con la razón. La inicial sumisión de la razón exigida por la fe, dejará paso a una mayor autonomía propugnada, entre otros, por Santo Tomás de Aquino, que conducirá, tras la crisis de la Escolástica, a la reclamación de la independencia de la razón con la que se iniciará la filosofía moderna. Por otra parte, el realismo (trascendente o inmanente), el nominalismo y el conceptualismo fueron corrientes que surgieron como respuesta a la cuestión acerca de los universales. Es decir, bien los conceptos abstractos tienen como referencia algo real, un objeto, sea como fuere conceptuado. Bien es sólo un modo de hablar y conocer: construimos los conceptos abstractos mediante un razonamiento acerca de lo común y diverso. Pero su realidad es sólo mental. Bien

No obstante, las anteriores caracterizaciones no hacen la debida justicia a la complejidad de la filosofía medieval. Así, por ejemplo, existen ciertos movimientos de la filosofía medieval (especialmente en el dominio de la filosofía natural), análisis y especulaciones que pueden ser considerados como una anticipación del pensamiento científico moderno. En este sentido, la crítica que se hizo de la física aristotélica y su concepción del movimiento fue decisiva para los posteriores inicios de la ciencia renacentista y barroca. Así, las soluciones de los físicos nominalistas (Buridán, Oresmes, Alberto de Sajonia) situaron a la mecánica en el camino de la ciencia moderna. También existen numerosos e importantes desarrollos en ámbitos como la lógica, la semiótica, etc. De todos modos, la filosofía medieval es un pensamiento en el que predominan los intereses ontológicos sobre los gnoseológicos.

Finalmente, y en lo que se refiere a la filosofía medieval, destacamos algunos de sus filósofos más significativos: siglo IX: Juan Escoto Erigena; siglo X: Alfarabi; siglo XI: Avicena, Avicebrón, San Anselmo, Roscelino; siglo XII: Abelardo, San Bernardo, Pedro Lombardo, Averroes, Maimónides: siglo XIII: Alejandro de Hales, San Alberto Magno, Rogelio Bacon, Pedro Hispano, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino, Sigerio de Brabante, Ramón Llull, Maestro Eckhart, Juan Duns Escoto; siglo XIV: Nicolás de Autrecourt, Juan Ruysbroek, Guillermo de Ockham, Juan Buridán, Nicolás de Oresme.