El caso del grupo de animadoras.

En clase hemos discutido el caso del grupo de animadoras. Reclamación sobre la participación de una persona discapacitada en el grupo. ¿Debe peinarse el principio de equidad o dar preferencia a la competencia o mérito?. Comentarios invitados.

Publicado por

Ignacio Escañuela Romana

Interesado por la filosofía y la economía, que tiendo a mezclar a menudo. Es decir, seguir el lema kantiano: "Sapere Aude".

8 thoughts on “El caso del grupo de animadoras.”

  1. Yo pienso que el hombre al reclamar que la niña debe pasar las pruebas, estaría en su derecho debido a que podría haber otra niña con un alto potencial que se haya quedado sin esa vacante debido a la niña en silla de ruedas. Pero yo no estaría de acuerdo en reclamar debido a que la niña en silla de rueda esta incapacidad a no pasar las pruebas, pero no por formación sino por las lesiones que tiene, es decir, no es apta para pasar las pruebas, no por falta de entrenamiento o esfuerzo sino porque tiene una serie de lesiones que se lo impiden. Se podría plantear la solución de crear un equipo de animadoras de niñas discapacitadas, pero esta solución seria poco adecuada ya que se estaría marginando a las niñas por su discapacidad. En conclusión, yo pienso que debería haber en el equipo una serie de vacantes para niñas sin discapacidad con unas pruebas y otra serie de vacantes para las niñas con discapacidad con otro tipo de pruebas, dentro del mismo equipo.

  2. Este sería un caso complejo de resolver pero en mi opinión se debería dar preferencia a la competencia o a los méritos de cada uno porque se debe luchar y ganar el puesto. La chica discapacitada no está en las mismas condiciones que las otras chicas por lo que yo creo que debería crearse un grupo de animadoras solo para discapacitados como ocurre en el mundo del deporte. Un ejemplo es el baloncesto en el que hay una liga en la que participan los mejores del mundo con los que los discapacitados no podrían competir pero también existe una liga de baloncesto para discapacitados ya que cada uno debería competir según la capacidad de cada persona. También ocurre en el mundo del tenis, atletismo…
    En conclusión, es que la chica discapacitada no podría entrar a formar parte del grupo de animadoras ya que no posee las misma capacidades y habilidades.

  3. Voy a realizar un comentario del caso de la participación de una persona discapacitada en un grupo de animadoras. Para empezar, estoy a favor de que una persona discapacitada participe en dicho grupo. Porque esta persona tenga una discapacidad no tiene por qué no participar de animadora, está en todo su derecho poder participar, es una persona como otra cualquiera y puede tener como ilusión o sueño de participar en esto. Aunque en muchos grupos por competencia o mérito no lo permiten, ya que se requiere una elasticidad determinada, abrirse de piernas 180 grados o requisitos o cualidades que no tiene una persona discapacitada.

    El principio de equidad debe cumplirse ya que al todos tener los mismos derechos, una persona discapacitada sí puede participar en dicha actividad pero teniendo en cuenta sus limitaciones ya que no tiene la misma capacidad que las otras integrantes del grupo.

  4. En mi opinión este caso debería regirse bajo el principio de equidad, pues no es posible que el principio de competencia o mérito tenga la capacidad de impartir justicia en esta situación. Es cierto, sí, que la mujer que se encuentra en peor estado mental/físico tiene capacidades más limitadas, pero cuando hablamos de competencia no podemos olvidarnos de que esa condición de menor capacidad es inevitable.
    Si se aplicara el principio de competencia, entonces crearíamos una sociedad de perdedores, frustrados, e incluso determinada sin el esfuerzo. Solo los más aptos desde el nacimiento podrían alcanzar los mejores puestos, como en este caso, el hecho de ser animadora. Si determinamos a las personas por su nacimiento, entonces no habría cabida para todos en el mundo, la existencia para la mayoría sería frustración constante.
    Por eso, creo que debería premiarse el esfuerzo y buscar la igualdad en base al esfuerzo. La mujer discapacitada puede entrar en el grupo de animadoras siempre que su esfuerzo realmente lo merezca, pero si le quitamos la oportunidad de entrar directamente, esto se extrapolaría a muchos más ámbitos, creando así, como he dicho, una sociedad determinada. De ponernos así, ¿le valdría la pena vivir a esa mujer?, ya que siempre estaría en una situación inferior en cualquier puesto de competencia. Sin embargo, si premiamos el esfuerzo conseguiríamos una sociedad incluso más competente, ya que la gente que viese que al tener capacidades naturales más eficaces que los demás no les implicaría asegurar un puesto de forma más sencilla.

  5. El mundo en el que vivimos no es justo, eso ya lo sabemos, pero dentro de la sociedad en la que convivimos cada vez queremos hacernos más iguales, ya sea con movimientos como el feminista según el cual hombres y mujeres somos iguales, lgtb o grupos de inserción en la sociedad personas con síndrome de down o autismo.
    El caso aquí planteado es complejo porque debate si es mas importante la igualdad o el mérito en el ámbito del trabajo. Primero que nada, quiero decir que no todas las discapacidades son iguales, por ejemplo, es diferente una tetraplejia total que algún síndrome mental el cual se pueda mejorar con pastillas como la esquizofrenia. También es un punto importante pensar en la inclusión social ya que, realmente estar paralítico no te impediría animar a una grada incluso más si cabe porque ven el empeño que se le pone y si en el caso contrario, no se le permitiese hacer este trabajo que tanto le gusta estaríamos condenando todavía más a esta persona.
    Hay que ser solidario y pensar un poco en los demás aunque esto implique que a nosotros nos vaya un poco peor, ya que si lo más importante es la utilidad en el ámbito laboral tendríamos que despedir a gente tan válida como embarazadas o personas que han sufrido un accidente que les mantiene de baja.
    Y eso no es lo que queremos.

  6. Después del problema presentado, la pregunta es, ¿Es justo que la persona discapacitada forme parte del grupo sin pasar las pruebas?
    Vivimos en un mundo en el cual se lucha constantemente por la igualdad de todos y por qué todas las personas tengan las mismas oportunidades. Pero si en este caso se le permite entrar a la chica sin pasar las pruebas por su discapacidad, se debería de hacer en todos los casos, pongamos un ejemplo: sí una persona nace fea para los cánones establecido para la sociedad y se quiere presentar a un concurso de belleza, no ganará por su físico con el cual ha nacido así. ¿Se le debería de dejar ganar?.
    Aunque suene cruel, no todo las personas pueden llegar a todo lo que quieren y no se mira el esfuerzo si no el resultado.
    Sí a la persona discapacitada se le permite formar parte del grupo sin pasar las pruebas, se debería de establecer una ley universal así, la cual sería inviable y todo las personas seríamos lo que queremos ser sin estar preparados para ello, dejaría de existir la competencia y el esfuerzo.

  7. Al ponernos a reflexionar sobre este problema hemos pensado que en este caso debe de premiarse el principio de equidad, ya que todos debemos tener los mismos derechos y oportunidades.
    Debido a su discapacidad, esta persona se encuentra en silla de ruedas y es imposible que realice las mismas pruebas físicas que la demás; por lo que nosotros creemos que para ser equitativos debería de existir pruebas adaptadas a sus capacidades físicas para que no este en desigualdad y no se le pueda juzgar por no cumplir los requisitos en las pruebas.
    El hombre que ha denunciado a esta persona debe entender que todos debemos tener las mismas oportunidades y derechos y no discriminar a las personas discapacitadas.
    En conclusión, la chica tiene derecho a estar en el equipo y nadie debería de intentar sacarla ya que se estaría discriminando a las personas discapacitadas y se les estaría privando de tener una vida social igual que el resto de personas.

  8. Después de leer este caso detenidamente y ver como se ve dificultada la niña con discapacidad, creo que lo mejor en esta situación, sería aplicar el principio de equidad.
    El hecho de que me haya decantado por este no es más que por que lo considero la manera más justa y humana de llevar a cabo todo lo ocurrido.
    No es justo que una persona que no posee las mismas cualidades físicas o mentales sea evaluada de la misma manera que aquellas que no tienen dificultad alguna, lo más adecuado bajo mi punto de vista sería hacer una serie de evaluaciones ajustadas a las capacidades de cada persona, evitándose así la exclusión de estas y consiguiendo una mayor integración en la sociedad. Es incoherente querer que las personas que tienen diversos tipos de discapacidades puedan llegar a realizar las tareas con la misma destreza que los demás, por todo esto, creo que aquí no sería lo mejor aplicar el principio de competencia, ya que esta niña parte con desventaja.
    En conclusión la chica no debería ser evaluada de la misma manera que sus compañeros, las pruebas se deberían ajustar a ella, y ver sus méritos en el sentido de esfuerzo, ganas e interés; a parte de todo esto, además estaríamos luchando por la equidad un tema el cual el objetivo aún no ha sido alcanzado y en el que si nos rigiéramos por el principio de mérito seguiría estando al mismo nivel que antes.

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