Pregunta 3. Prueba Acceso. Tomás de Aquino.

Ignacio Escañuela Romana.

«Solución. Hay que decir: Como ya dijimos, los principios de la ley natural son en el orden práctico lo que los primeros principios de la demostración en el orden especulativo, pues unos y otros son evidentes por sí mismos» Tomás de Aquino, Suma teológica.

Pregunta: Relaciona lo planteado  en el  texto con la posición filosófica del autor.

Tomás de Aquino parte de los primeros principios. Éstos son los fundamentos de los que partimos en el orden del conocimiento y en el orden del ser. La base de lo que conocemos y lo que es. En la comparación entre razón teórica que busca probar la verdad, y  razón práctica que responde a la pregunta por los objetivos de la conducta y lo que debemos hacer, los principios introducen la certeza. Sobre ella hablaré un poco más adelante.

La ley natural consiste en cumplir la naturaleza humana (creada por Dios), que es el conjunto de impulsos y normas no aprendidos y, por ello, compartidos por todos. Éste es el objeto de este fragmento y del texto a que pertenece (perteneciente a la Suma Teológica). Tan verdadero como el principio de no contradicción teórico (Parménides) , lo es la obligación de hacer el bien y evitar el mal (ley natural), obligatoria para el hombre en tanto hombre. A diferencia de la ley positiva (adoptada por la sociedad, pero variable). Aunque algunas sociedades y personas desconozcan la no contradicción o el cumplimiento del bien, esto no les quita su valor.

Para Tomás de Aquino, por lo tanto, la ley natural es consecuencia de la esencia de una sustancia que es cada hombre individual. La esencia, concepto que toma de Aristóteles, es aquello que define al hombre como tal, es decir, sin lo cual éste no sería ser humano. Y esta esencia es la racionalidad. Al afirmar la validez de la naturaleza, transplanta al deber ser lo que somos, en un naturalismo ético. Al proponer que el fin de la acción humana es el bien, adopta una ética tanto platónica, como aristotélica. De hecho, una ética material del objetivo, con contenido, frente a las éticas formales de la norma, tipo kantiano.

Al discutir la razón práctica, este autor está realizando, en consecuencia, una investigación en torno a la sustancia hombre (cada hombre individual, que comparte con el resto de individuos la esencia que le define como hombre, como tal). La sustancia es aquello que existe por sí mismo, no depende de otro y sólo puede ser sujeto de un enunciado, y no predicado (Aristóteles).

Por otra parte, en relación a las cuestiones epistemológicas planteadas en este texto, este autor afirma el carácter de verdad absoluta e indubitable de la ley natural. Tomás parte de la evidencia o sensación de certeza absoluta del primer principio de la razón práctica, esa ley natural, para deducir la validez de las propuestas éticas. Estos enunciados son proposiciones «per se notae»: no añaden contenido, son tautologías donde el predicado repite el sujeto. ¿Por qué evidencia y no prueba?. Porque Tomás comprende que hay que partir de un principio, y evitar así el círculo vicioso: probar A en función de B y B desde A. 

Este enfoque puede calificarse como apriorista, en el sentido de que no está fundando los enunciados generales sobre datos empíricos. Implícitamente, está rechazando una postura empirista al afirmar que enunciados de la ley natural encuentran base en la conciencia racional, sin necesidad de observar ningún dato empírico.

En definitiva, el texto recoge un planteamiento cognoscitivo y metafísico de base mediante el cual Tomás de Aquino fundamenta la existencia de una ley natural única y obligatoria, basada en la conciencia racional y con validez erga omnes.

Publicado por

Ignacio Escañuela Romana

Interesado por la filosofía y la economía, que tiendo a mezclar a menudo. Es decir, seguir el lema kantiano: "Sapere Aude".

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