Kant. Texto de Acceso. Pregunta 3 resuelta.

“He colocado el epicentro de la Ilustración, o sea, el abandono por parte del hombre de aquella minoría de edad respecto de la cual es culpable él mismo, en cuestiones religiosas, porque nuestros mandatarios no suelen tener interés alguno en oficiar como tutores de sus súbditos en lo que ataña a las artes y a las ciencias; y porque además aquella minoría de edad es asimismo la más nociva e infame de todas ellas. Pero el modo de pensar de un jefe de Estado que favorece esta primera Ilustración va todavía más lejos y se da cuenta de que, incluso con respecto a su legislación, tampoco entraña peligro alguno el consentir a sus súbditos que hagan un uso público de su propia razón y expongan públicamente al mundo sus pensamientos sobre una mejor concepción de dicha legislación, aun cuando critiquen con toda franqueza la que ya ha sido promulgada; esto es algo de lo cual poseemos un magnífico ejemplo, por cuanto ningún monarca ha precedido a ese al que nosotros honramos aquí“

Kant, I.: Contestación a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?

Pregunta 3: Justifique las ideas del texto en relación con la filosofía del autor.

Ignacio Escañuela Romana. 25/03/2020.

Lo explico paso a paso y doy la respuesta a la pregunta al final. Es un esquema sobre cómo debo trabajar en el examen para llegar a responder a lo planteado.

  1. Partimos de las ideas principales localizadas en la pregunta 2 y base de esa respuesta:
  • Ilustración
  • Minoría de edad
  • Culpabilidad por la minoría de edad
  • La Ilustración es abandonar la minoría de edad
  • Tres ámbitos de abandono de la minoría de edad están en el texto, en relación la Ilustración, pero también en general (Cambio un poco el orden de exposición)
  • Ciencia y arte: al Estado no le importa que las personas lo consigan
  • Religión: es el centro de la cuestión. Por exclusión: Kant afirma que el Estado favorece la minoría de edad en religión (ya que dice que al Estado no le importa que se abandone en ciencia y artes).
  • Legislación (política): permitir el uso libre de la razón y la libertad de expresión.
  • Ideas necesariamente a añadir, mencionadas en el texto y que precisan explicación: racionalidad, razón pública frente a razón privada.

2. ¿Qué voy a decir de cada cuestión para extender, relacionando, las ideas, pero sin repetir la anterior pregunta?:

  • Ilustración. Minoría de edad o inmadurez. Sapere aude. Estos temas llevan a extender la respuesta hacia el concepto de racionalidad en Kant.
  • Autonomía frente a heteronomía. Este tema sugiere extender la respuesta hacia la ética kantiana.
  • Usos público y privado. Lleva a hacer algunas consideraciones sobre los derechos en Kant.
  • Avance de la ciencia en la Ilustración. Lleva a extender la respuesta hacia la epistemología.
  • Religión. Sugiere ampliar el tema hacia el postulado de Dios en la ética.
  • Se vuelve al tema de los derechos.

3. Ordenar.

  • Partir de una consideración de la racionalidad en Kant.
  • Extender esa consideración hacia una valoración de la Ilustración y su relación con Kant.
  • Entrar en la ética.
  • Considerar derechos en Kant.
  • Un breve paréntesis en la epistemología.
  • Hacer una consideración general en torno al problema de derechos y libertades.

4. Extender.

  • Partir de una consideración de la racionalidad en Kant.
  • Extender esa consideración hacia una valoración de la Ilustración y su relación con Kant.
  • Entrar en la ética.
  • Considerar derechos en Kant.
  • Un breve paréntesis en la epistemología.
  • Hacer una consideración general en torno al problema de derechos y libertades.

Racionalidad

Kant constituye una filosofía crítica, centrada en comprender la posibilidad y los límites de la razón, en sus aspectos teórico y práctico. Es preciso recordar que este texto se enmarca dentro de las preguntas fundamentales esbozadas por Kant como objetivo de la filosofía. Dentro de su estudio de esa razón, centro del texto planteado en este examen y principio que nos configura como personas, primero establecer los principios y límites del conocimiento científico. Necesario para responder a la pregunta “¿qué puedo conocer?”. Segundo, justificar los principios racionales de la acción y las condiciones de la libertad, para responder a “¿qué debo hacer?”. Tercero, plantear el destino último del hombre con la cuestión “¿qué me cabe esperar?”.

Ilustración

El estudio y propuesta de la Ilustración como movimiento de liberación racional de toda y cada una de las personas, y el colectivo de ellas, que nos esboza este texto, ha de ser comprendido dentro de la influencia de Rousseau en Kant. Debido a este impacto intelectual, el autor de este texto reconoce como tema central la existencia de una subjetividad basada en la conciencia. El rechazo al miedo o la pereza de la libertad, la propuesta de la autonomía racional, la defensa de una sociedad que admita y promueva las libertades de pensamiento y expresión, todo ello se puede comprender a partir de la convicción en la autonomía, en la independencia de la moralidad frente a las leyes que rigen el mundo objetivo. Si el sujeto racional es el ámbito de la libertad, la sociedad debe promover esa condición.

Ética y derechos.

Para comprender este texto, por fin, necesitamos algunas ideas básicas de la ética kantiana, como propuesta de libertad y autonomía. Responder a la pregunta acerca de qué deba hacer depende, para Kant, de la libertad y la racionalidad. La razón que no puede estar afectada por otros (heteronomía, como en el caso de la doctrina religiosa planteada en este texto), ni por preferencias o por intereses. La ética consiste, pues, en que yo mismo trazo mi obligación.

Hay derechos humanos fundamentales que nacen de esa dignidad intrínseca a los seres racionales, las conciencias. No son disponibles y no pueden cederse. Ni yo mismo podría quitar mis derechos. De ahí el rechazo al miedo a la libertad o a la imposición de otros que podemos ver claramente en el texto que nos ocupa. Es el imperativo categórico, que tiene tres formulaciones en Kant. Primero, haz de tu conducta un modelo de comportamiento universal. Segundo, trata a los demás como fines en si mismo. Y a ti. Es decir, que un ser racional no sea nunca un instrumento para tu acción. Para tus fines. Tercero, actúa con autonomía.

En definitiva, la ética kantiana, como u su planteamiento político, contenidos en el texto, lo es de la libertad, conciencia y autonomía.

Epistemología.

No quiero concluir esta pregunta sin hacer una breve mención a la epistemología kantiana, cuyas propuestas basan todo el planteamiento que he explicado previamente. Están como fundamento de los temas del texto. Los juicios más importantes, nos dice, de la ciencia no pueden ser ni analíticos ni sintéticos a posteriori sino sintéticos a priori. Sintéticos por añadir contenido, a priori por ser universales y necesarios y el conocimiento de su verdad no provenir de la experiencia. Ahora bien, Kant creyó que los errores provenían de una «extralimitación» de la Razón: no respetar sus propios límites y pretender alcanzar un conocimiento más allá de toda experiencia (uso dogmático de la razón que da lugar a la filosofía dogmática).

Conclusión.

En conclusión, el texto plantea el problema de los derechos y libertades, así como las cuestiones de la racionalidad y la autonomía, y la necesidad de que la conciencia sea libre y la sociedad progrese a partir de este hecho. La educación será, pues, central: una enseñanza en libertad. He tratado de exponer que estas ideas proceden y concluyen en todos y cada uno de los temas fundamentales de la filosofía kantiana. Una filosofía que defiende el ámbito de la libertad de una conciencia racional. Por lo tanto, este autor quiere dar fundamento a derechos y libertades inalienables.

 

5. Respuesta final a la pregunta.

(Uno las ideas de forma razonada. Limo algunas consideraciones. Añado alguna cuestión que me suscita mi propia respuesta).

Es preciso recordar que este texto se enmarca dentro de las preguntas fundamentales esbozadas por Kant como objetivo de la filosofía. Kant constituye una filosofía crítica, centrada en comprender la posibilidad y los límites de la razón, en sus aspectos teórico y práctico. En consecuencia, dentro de su estudio de esa razón, centro del texto planteado en este examen y principio que nos configura como personas, primero quiere establecer los principios y límites del conocimiento científico. Necesario para responder a la pregunta “¿qué puedo conocer?”. Segundo, pretende justificar los principios racionales de la acción y las condiciones de la libertad, para responder a “¿qué debo hacer?”. Tercero, desea plantear el destino último del hombre con la cuestión “¿qué me cabe esperar?”.

El estudio y propuesta de la Ilustración como movimiento de liberación racional de toda y cada una de las personas, y el colectivo de ellas, que nos esboza este texto, ha de ser comprendido dentro de la influencia de Rousseau en Kant. Debido a este impacto intelectual, el autor de este texto reconoce como tema central la existencia de una subjetividad basada en la conciencia. El rechazo al miedo o la pereza de la libertad, la propuesta de la autonomía racional, la defensa de una sociedad que admita y promueva las libertades de pensamiento y expresión, todo ello se puede comprender a partir de la convicción en la autonomía, en la independencia de la moralidad frente a las leyes que rigen el mundo objetivo. Si el sujeto racional es el ámbito de la libertad, la sociedad debe promover esa condición.

Para comprender este texto, por fin, necesitamos algunas ideas básicas de la ética kantiana, como propuesta de libertad y autonomía. Responder a la pregunta acerca de qué deba hacer depende, para Kant, de la libertad y la racionalidad. La razón que no puede estar afectada por otros (heteronomía, como en el caso de la doctrina religiosa planteada en este texto), ni por preferencias o por intereses. La ética consiste, pues, en que yo mismo trazo mi obligación. Por cierto que fundamenta la idea de Dios como postulado de esta razón práctica: si quienes actúan éticamente son más infelices como consecuencia, debería haber un Dios que premiase a quienes así actúan. Esto es lo más que Kant se va a aproximar a un planteamiento religioso, muy alejado, pues, de esa religión doctrinal del texto.

Hay derechos humanos fundamentales que nacen de esa dignidad intrínseca a los seres racionales, las conciencias. No son disponibles y no pueden cederse. Ni yo mismo podría quitar mis derechos. De ahí el rechazo al miedo a la libertad o a la imposición de otros que podemos ver claramente en el texto que nos ocupa. Es el imperativo categórico, que tiene dos formulaciones en Kant. Primero, haz de tu conducta un modelo de comportamiento universal. Segundo, trata a los demás como fines en si mismo. Y a ti. Es decir, que un ser racional no sea nunca un instrumento para tu acción. Para tus fines. Tercero, actúa con autonomía.

En definitiva, la ética kantiana, como u su planteamiento político, contenidos en el texto, lo es de la libertad, conciencia y autonomía.

No quiero concluir esta pregunta sin hacer una breve mención a la epistemología kantiana, cuyas propuestas basan todo el planteamiento que he explicado previamente. Están como fundamento de los temas del texto. Los juicios más importantes, nos dice, de la ciencia no pueden ser ni analíticos ni sintéticos a posteriori sino sintéticos a priori. Sintéticos por añadir contenido, a priori por ser universales y necesarios y el conocimiento de su verdad no provenir de la experiencia. Ahora bien, Kant creyó que los errores provenían de una extralimitación de la razón: no respetar sus propios límites y pretender alcanzar un conocimiento más allá de toda experiencia.

En conclusión, el texto plantea el problema de los derechos y libertades, así como las cuestiones de la racionalidad y la autonomía, y la necesidad de que la conciencia sea libre y la sociedad progrese a partir de este hecho. La educación será, pues, central: una enseñanza en libertad. He tratado de exponer que estas ideas proceden y concluyen en todos y cada uno de los temas fundamentales de la filosofía kantiana. Una filosofía que defiende el ámbito de la libertad de una conciencia racional. Por lo tanto, este autor quiere dar fundamento a derechos y libertades inalienables.

Kant. Examen de Acceso. Pregunta 2 resuelta.

Ignacio Escañuela Romana. 24/03/2020.

Pregunta 2 examen de Acceso a la Universidad solucionado.

Texto:

“He colocado el epicentro de la Ilustración, o sea, el abandono por parte del hombre de aquella minoría de edad respecto de la cual es culpable él mismo, en cuestiones religiosas, porque nuestros mandatarios no suelen tener interés alguno en oficiar como tutores de sus súbditos en lo que ataña a las artes y a las ciencias; y porque además aquella minoría de edad es asimismo la más nociva e infame de todas ellas. Pero el modo de pensar de un jefe de Estado que favorece esta primera Ilustración va todavía más lejos y se da cuenta de que, incluso con respecto a su legislación, tampoco entraña peligro alguno el consentir a sus súbditos que hagan un uso público de su propia razón y expongan públicamente al mundo sus pensamientos sobre una mejor concepción de dicha legislación, aun cuando critiquen con toda franqueza la que ya ha sido promulgada; esto es algo de lo cual poseemos un magnífico ejemplo, por cuanto ningún monarca ha precedido a ese al que nosotros honramos aquí“

Kant, I.: Contestación a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?

Pregunta 2: Identifique y explique las ideas contenidas en el texto.

Resuelvo la pregunta 2 en tres pasos: primero, localizo ideas y las ordeno; segundo, aclaro las ideas y lo que quiero decir; tercero, uno razonadamente para contestar. 

Primero. Localizo las ideas y afirmaciones presentes:

  • Ilustración
  • Minoría de edad
  • Culpabilidad por la minoría de edad
  • La Ilustración es abandonar la minoría de edad
  • Tres ámbitos de abandono de la minoría de edad están en el texto, en relación la Ilustración, pero también en general (Cambio un poco el orden de exposición)
  • Ciencia y arte: al Estado no le importa que las personas lo consigan
  • Religión: es el centro de la cuestión. Por exclusión: Kant afirma que el Estado favorece la minoría de edad en religión (ya que dice que al Estado no le importa que se abandone en ciencia y artes).
  • Legislación (política): permitir el uso libre de la razón y la libertad de expresión.
  • Ideas necesariamente a añadir, mencionadas en el texto y que precisan explicación: racionalidad, razón pública frente a razón privada.

Segundo. ¿Qué voy a decir de cada cuestión sin salirme de identificación y explicación?:

  • Ilustración: Es movimiento cultura e histórico del siglo XVIII, descrito en la pregunta anterior, y que Kant analiza como la emergencia del hombre de su propia inmadurez.
  • Minoría de edad o inmadurez: Es la situación en que se encuentra la persona cuando no utiliza su propia razón para alcanzar sus propias conclusiones y decidir por sí misma su vida. En Kant, la causa es la falta de valor, el miedo a la libertad, a la posibilidad de equivocarse.
  • Sapere aude: Atrévete a saber.
  • Autonomía frente a heteronomía. Kant defiende que debemos ser autónomos, crear nuestra propia norma, como seres racionales. Frente a la situación histórica y humana de heteronomía que describe: Que otros decidan por mí.
  • Kant defiende, por lo tanto, la razón, como la fuerza que nos hace libres. Uso público de la razón: El que hacemos como seres racionales, todos en la misma esfera, en igualdad. Uso privado de la razón: El empleado público o quien forma parte de una organización religiosa o privada no puede, en uso de sus funciones, más que cumplir con las obligaciones del cargo. Luego debe circunscribir sus opiniones a tales deberes mientras está en tal cargo. Es decir, una persona que trabaje para el Estado debe limitar su libertad de expresión a los límites del cargo, mientras trabaja en él, pero puede tener libertad completa como ciudadano, fuera del cargo.
  • En ciencia y en creación artística, la Ilustración, afirma Kant, habría avanzado. Porque al Estado no le preocupa dicha autonomía y la consecuente libertad de expresión.
  • En lo que claramente se centra el texto es en los problemas de la religión y la legislación. Este autor está defendiendo que la misma autonomía y libertades deben ser permitidas por el Estado en referencia a la religión y al sistema político y jurídico. Que es algo positivo socialmente y así debe entenderlo el poder político. Es particularmente claro en la necesidad de que el pensamiento libre supere los límites doctrinales de la religión como creencia.
  • Finalmente, este fragmento, al igual que el texto sobre la Ilustración al que pertenece, es una defensa de la libertad de pensamiento y de la libertad de expresión. Frente al miedo a la libertad de muchas personas, en general, y a las reticencias de los Estados de la época, o de cualquier momento. Identifica Ilustración como movimiento histórico, con esta defensa.

Tercero. Uno las ideas de forma razonada. Redacto.

Solución a la pregunta 2:

Kant plantea en este texto el problema histórico, y filosófico, de la Ilustración como movimiento cultural, con amplias consecuencias en el pensamiento y la política del siglo XVIII. He descrito en la pregunta anterior, de forma sucinta, al movimiento ilustrado, que Kant analiza como el proceso de la superación del hombre de su propia inmadurez.

Es preciso aclarar esta idea, contenida en el texto, de la minoría de edad o inmadurez: es la situación en que se encuentra la persona cuando no utiliza su propia razón para alcanzar sus propias conclusiones y decidir por sí misma su vida. En Kant, la causa es la falta de valor, el miedo a la libertad, a la posibilidad de equivocarse. No logramos nuestra autonomía porque es más cómodo que otros decidan por mí. De esta manera, este autor está planteado los conceptos de autonomía frente a heteronomía. Kant defiende que debemos ser autónomos, crear nuestra propia norma, como seres racionales. Frente a la situación histórica y humana de heteronomía que describe: Que otros decidan por mí. Es el famoso lema kantiano del “sapere aude”: atrévete a saber, que se manifiesta a lo largo de todo el texto de este examen como la propuesta de las libertades de pensamiento y expresión.

Kant defiende, por lo tanto, la razón, como la fuerza que nos hace libres. Asimismo, distingue entre lo que denomina usos privado y público de la racionalidad, distinción que nos aparece en este texto. El uso público de la razón es el que hacemos como seres racionales, todos en la misma esfera, en igualdad. Mientras que el uso privado es el que corresponde a quien sea empleado público o quien forme parte de una organización religiosa o privada, quien está obligado, por ello, a cumplir con las obligaciones del cargo. Luego debe circunscribir sus opiniones a tales deberes mientras está en funciones. Es decir, una persona que trabaje para el Estado debe limitar su libertad de expresión a los límites del cargo, mientras trabaja, pero debe tener libertad como ciudadano, fuera del cargo.

Finalmente, Kant discute en el texto los ámbitos de la libertad de expresión. En ciencia y en creación artística, la Ilustración, afirma Kant, habría avanzado. Porque al Estado no le preocupa dicha autonomía y la consecuente libertad de expresión. Pero en lo que claramente se centra el texto es en los problemas de la religión y la legislación. Este autor está defendiendo que la misma autonomía y esas libertades deben ser permitidas por el Estado en relación con la religión y el sistema político y jurídico. Es algo positivo socialmente y así debe entenderlo el poder político. Es particularmente claro en la necesidad de que el pensamiento libre supere los límites doctrinales de la religión como creencia.

Finalmente, para concluir, este fragmento de Kant, al igual que el texto sobre la Ilustración al que pertenece, es una defensa de las libertades de pensamiento y de expresión. Frente al miedo a la libertad de muchas personas, en general, y frente a las reticencias de los Estados de la época, o de cualquier momento. Identifica Ilustración como el progreso individual y social basado en la racionalidad y la libertad.

Comparación: Tomás de Aquino, Kant y Rawls. Propuesta para la Prueba Acceso Universidad.

Ignacio Escañuela Romana.

A continuación introduzco una posible respuesta a la pregunta de la prueba de Acceso que nos pide relacionar al autor del texto (Tomás o Kant) con algún autor contemporáneo (en este caso, Rawls). Considero posible e interesante comparar a esos dos autores con esta posición contemporánea. Enriqueciendo el debate. Primero doy una comparación a tres bandas. Después saco lo que podrían ser comparaciones dos a dos. como posible respuesta.

1.

Es interesante comparar a autores tan alejados en el tiempo como Tomás de Aquino (siglo XIII), Kant (XVIII) y Rawls (XX), en torno a la idea de justicia. Es preciso recordar que, según el profesor Sandel, autor de referencia actual, la idea de justicia, que implica una concepción ética de base necesariamente, se ha definido de tres modos distintos en la historia de la filosofía. Tomás participa de una concepción meritocrática: ser justo es practicar la virtud. Por lo tanto, consiste en premiar los comportamientos socialmente positivos y castigar los perjudiciales. Teoría adquirida de Aristóteles. Tales conductas virtuosas se relacionarían con la ley natural, que responde a aquello que nuestra naturaleza recoge (naturalismo ético), especialmente la racionalidad aplicada al control de impulsos naturales. Kant y Rawls, por el contrario, participarían de una concepción «libertaria» que da énfasis a los derechos y libertades y la idea de dignidad de un ser racional. Ninguno de estos tres pensadores apoyaría, pues, la definición utilitaria de justicia que la hace depender de lograr el objetivo de la máxima felicidad o satisfacción posible en la mayor parte de las personas posible (Bentham, Stuart Mill). Los tres rechazan, por lo tanto, una consideración de la mayoría como criterio de justicia.

A partir de esta base, las diferencias y similitudes se extienden dando base a respuestas diferentes a los problemas éticos que puedan ir planteándose. En los tres es común la idea de racionalidad como fuente fundamental de las obligaciones éticas y la justicia social. Tomás la considera como un hecho constitutivo de la naturaleza humana del que emanan todas las obligaciones personales y sociales. La sociedad debería establecer un sistema que estimulase que las personas fuesen racionales y trabajasen por fines que beneficiarán a esa sociedad. Finalmente, la ley natural o justa deberá dar a cada uno lo que merece: deberá repartir beneficios e incentivos, así como sanciones, en función de si se practica esa virtud o todo lo contrario.

Por su parte, Rawls y Kant no acuden a ese argumento de naturalismo ético, de defensa de que lo que somos es lo que debemos de ser; Kant, más bien, apoya que todo ser racional actuaría según su razón, de forma autónoma. En consecuencia, su característica fundamental sería la libertad, lo que en Rawls, a partir de su tradición liberal, es la afirmación de que todas las personas son dueñas de sí mismas y nada, ni nadie, tiene derecho a fijar heterónomamente sus decisiones.

Sin libertad, dirían Rawls y Kant, no hay ética ni justicia posibles. Una vez utilizamos la razón autónomamente, afirma Kant, ésta concluye que los fines de la acción ética no pueden ser el interés (imperativo hipotético): no admite como fines la satisfacción o la felicidad aristotélica, que se impondrían a la libertad humana y, además, son cuestiones empíricas, subjetivas y cambiantes. De ahí que sobre la base de la autonomía personal, del atrévete a pensar por ti mismo y rechaza autoridades y tradiciones, Kant afirmará que el deber o imperativo categórico puede tener como desarrollo dos planteamientos fundamentales: haz de tu conducta norma de comportamientos universal (por lo que no mentir sí es obligación, pero mentir no, pues llevaría a que nadie hablase y nadie pudiera mentir) y trata a los demás como fines en sí mismos. Luego, por ejemplo, legalizar la prostitución es rechazado porque implica utilizar a la otra persona como medio para un disfrute. No yo podría prostituirme porque haría de mi mismo un instrumento para el disfrute de otro. Lo que Tomás hubiese atacada por ir contra natura, Y, en el caso de Rawls, sería asimismo rechazado por ir contra las condicioens básicas de un pacto equitativo en derechos de los individuos.

Por último, Rawls no parte de la naturaleza a la manera tomista, ni de la razón personal de la forma kantiana, sino de un pacto social originario en el que las personas fuesen racionales, razonables y un velo de ignorancia les impidiese conocer si serán personas aventajadas socialmente o no. Nótese que Kant no habla de interacción social, pero Rawls sí. A partir del pacto social originario, Rawls concluye que la «ley natural» o norma justa o equitativa sería la siguiente. Primero, que las personas tengan los máximos derechos y libertades, sin que la sociedad pudiera quitarlos. Segundo, que las desigualdades conserven los necesarios incentivos para los más trabajadores y competentes, pero que sean lo más pequeñas posibles para que todos los miembros de la sociedad, tras el mencionado velo, pacten ese sistema social.

En conclusión, el principio básico de organización sería en los tres autores la racionalidad. Pero ésta se configura como naturaleza ahistórica en Tomás, como facultad de la libertad autónoma y personal del individuo en Kant, y como fundamento de un eventual e imaginado pacto social equitativo en Rawls. Kant afirmaría que la naturaleza, lo que somos, y el pacto social, son ambos irrelevantes para un ser racional y autónomo, que debe fijar por sí mismo, y sin interés, sus derechos y deberes. Rawls diría que ese pacto social es preciso para fundar la idea de justicia en una sociedad que implica necesariamente interacción. Estos dos autores sí concluyen que los derechos y libertades, como inalienables, son la piedra angular de la existencia humana.

2. Tomás versus Rawls.

Es interesante comparar a autores tan alejados en el tiempo como Tomás de Aquino (siglo XIII), y y Rawls (XX), en torno a la idea de justicia. Es preciso recordar que, según el profesor Sandel, autor de referencia actual, la idea de justicia, que implica una concepción ética de base necesariamente, se ha definido de tres modos distintos en la historia de la filosofía. Tomás participa de una concepción meritocrática: ser justo es practicar la virtud. Por lo tanto, consiste en premiar los comportamientos socialmente positivos y castigar los perjudiciales. Teoría adquirida de Aristóteles. Tales conductas virtuosas se relacionarían con la ley natural, que responde a aquello que nuestra naturaleza recoge (naturalismo ético), especialmente la racionalidad aplicada al control de impulsos naturales. Kant y Rawls, por el contrario, participarían de una concepción «libertaria» que da énfasis a los derechos y libertades y la idea de dignidad de un ser racional. Ninguno de estos tres pensadores apoyaría, pues, la definición utilitaria de justicia que la hace depender de lograr el objetivo de la máxima felicidad o satisfacción posible en la mayor parte de las personas posible (Bentham, Stuart Mill). Tomás y Rawls rechazan, por lo tanto, una consideración de la mayoría como criterio de justicia.

A partir de esta base, las diferencias y similitudes se extienden dando base a respuestas diferentes a los problemas éticos que puedan ir planteándose. En los dos es común la idea de racionalidad como fuente fundamental de las obligaciones éticas y la justicia social. Tomás la considera como un hecho constitutivo de la naturaleza humana del que emanan todas las obligaciones personales y sociales. La sociedad debería establecer un sistema que estimulase que las personas fuesen racionales y trabajasen por fines que beneficiarán a esa sociedad. Finalmente, la ley natural o justa deberá dar a cada uno lo que merece: deberá repartir beneficios e incentivos, así como sanciones, en función de si se practica esa virtud o todo lo contrario.

Por su parte, Rawls no acude a ese argumento de naturalismo ético, de defensa de que lo que somos es lo que debemos de ser. Rawls, a partir de su tradición liberal, se basa en la afirmación o idea base de que todas las personas son dueñas de sí mismas y nada, ni nadie, tiene derecho a fijar heterónomamente sus decisiones.

Sin libertad, diría Rawls, no hay ética ni justicia posibles. Y ello implica el uso de la razón autónoma y la posibilidad de que diferentes personas se sienten y compartan razones para debateir sobre un acuerdo social. Luego, por ejemplo, legalizar la prostitución es rechazado por Rawls por infracción de las condiciones básicas de un pacto equitativo. El sujeto más vulnerable, con menos derechos, con peor acceso, es impulsado socialmente a ser un instrumento para el disfrute de otro. Lo que Tomás hubiese atacada por ir contra natura, Y, en el caso de Rawls, sería asimismo rechazado por ir contra las condiciones básicas de un pacto equitativo en derechos de los individuos.

Por último, Rawls no parte de la naturaleza a la manera tomista, ni de la razón personal de la forma kantiana, sino de un pacto social originario en el que las personas fuesen racionales, razonables y un velo de ignorancia les impidiese conocer si serán personas aventajadas socialmente o no. A partir del pacto social originario, Rawls concluye que la «ley natural» o norma justa o equitativa sería la siguiente. Primero, que las personas tengan los máximos derechos y libertades, sin que la sociedad pudiera quitarlos. Segundo, que las desigualdades conserven los necesarios incentivos para los más trabajadores y competentes, pero que sean lo más pequeñas posibles para que todos los miembros de la sociedad, tras el mencionado velo, pacten ese sistema social.

En conclusión, el principio básico de organización sería en los dos autores, y en otro clave como Kant, la racionalidad. Pero ésta se configura como naturaleza ahistórica en Tomás, como facultad de la libertad autónoma y personal del individuo en Kant, y como fundamento de un eventual e imaginado pacto social equitativo en Rawls. Kant afirmaría que la naturaleza, lo que somos, y el pacto social, son ambos irrelevantes para un ser racional y autónomo, que debe fijar por sí mismo, y sin interés, sus derechos y deberes. Rawls diría que ese pacto social es preciso para fundar la idea de justicia en una sociedad que implica necesariamente interacción. Estos dos autores sí concluyen que los derechos y libertades, como inalienables, son la piedra angular de la existencia humana.

3. Kant versus Rawls.

Es interesante comparar a autores tan alejados en el tiempo como Kant (XVIII) y Rawls (XX), en torno a la idea de justicia. Es preciso recordar que, según el profesor Sandel, autor de referencia actual, la idea de justicia, que implica una concepción ética de base necesariamente, se ha definido de tres modos distintos en la historia de la filosofía. Tomás y Aristóteles participan de una concepción meritocrática: ser justo es practicar la virtud. Por lo tanto, consiste en premiar los comportamientos socialmente positivos y castigar los perjudiciales. Tales conductas virtuosas se relacionarían con la ley natural, que responde a aquello que nuestra naturaleza recoge (naturalismo ético), especialmente la racionalidad aplicada al control de impulsos naturales. Kant y Rawls, por el contrario, participarían de una concepción «libertaria» que da énfasis a los derechos y libertades y la idea de dignidad de un ser racional. Ninguno de estos tres pensadores apoyaría, pues, la definición utilitaria de justicia que la hace depender de lograr el objetivo de la máxima felicidad o satisfacción posible en la mayor parte de las personas posible (Bentham, Stuart Mill). 

A partir de esta base, las diferencias y similitudes se extienden dando base a respuestas diferentes a los problemas éticos que puedan ir planteándose. En los dos es común la idea de racionalidad como fuente fundamental de las obligaciones éticas y la justicia social. Kant rehaza taxativamente la concepción aristotélica o tomista de la justicia y del deber ético. la ley natural o justa no debe consistir en dar a cada uno lo que merece: repartir beneficios e incentivos, así como sanciones, en función de si se practica una supuesta virtud o todo lo contrario. Sería tanto como justificar que sea aceptable éticamente las virtudes que históricamente pueden ir variando y que la sociedad puede afirmar o negar a su antojo. El deber es indiivdual, del sujeto libre, no sometible a objetivos convenientes colectivamente.

Kant apoya que todo ser racional actuaría según su razón, de forma autónoma. En consecuencia, su característica fundamental sería la libertad, lo que en Rawls, a partir de su tradición liberal, es la afirmación de que todas las personas son dueñas de sí mismas y nada, ni nadie, tiene derecho a fijar heterónomamente sus decisiones.

Sin libertad, dirían Rawls y Kant, no hay ética ni justicia posibles. Una vez utilizamos la razón autónomamente, afirma Kant, ésta concluye que los fines de la acción ética no pueden ser el interés (imperativo hipotético): no admite como fines la satisfacción o la felicidad aristotélica, que se impondrían a la libertad humana y, además, son cuestiones empíricas, subjetivas y cambiantes. De ahí que sobre la base de la autonomía personal, del atrévete a pensar por ti mismo y rechaza autoridades y tradiciones, Kant afirmará que el deber o imperativo categórico puede tener como desarrollo dos planteamientos fundamentales: haz de tu conducta norma de comportamientos universal (por lo que no mentir sí es obligación, pero mentir no, pues llevaría a que nadie hablase y nadie pudiera mentir) y trata a los demás como fines en sí mismos. Luego, por ejemplo, legalizar la prostitución es rechazado porque implica utilizar a la otra persona como medio para un disfrute. No yo podría prostituirme porque haría de mi mismo un instrumento para el disfrute de otro. Y, en el caso de Rawls, sería asimismo rechazado por ir contra las condicioens básicas de un pacto equitativo en derechos de los individuos.

Por último, Rawls no parte de la naturaleza a la manera tomista, ni de la razón personal de la forma kantiana, sino de un pacto social originario en el que las personas fuesen racionales, razonables y un velo de ignorancia les impidiese conocer si serán personas aventajadas socialmente o no. Nótese que Kant no habla de interacción social, pero Rawls sí. A partir del pacto social originario, Rawls concluye que la «ley natural» o norma justa o equitativa sería la siguiente. Primero, que las personas tengan los máximos derechos y libertades, sin que la sociedad pudiera quitarlos. Segundo, que las desigualdades conserven los necesarios incentivos para los más trabajadores y competentes, pero que sean lo más pequeñas posibles para que todos los miembros de la sociedad, tras el mencionado velo, pacten ese sistema social.

En conclusión, el principio básico de organización sería en los dos autores la racionalidad. Pero ésta se configura como facultad de la libertad autónoma y personal del individuo en Kant, y como fundamento de un eventual e imaginado pacto social equitativo en Rawls. Kant afirmaría que la naturaleza, lo que somos, y el pacto social, son ambos irrelevantes para un ser racional y autónomo, que debe fijar por sí mismo, y sin interés, sus derechos y deberes. Rawls diría que ese pacto social es preciso para fundar la idea de justicia en una sociedad que implica necesariamente interacción. Estos dos autores sí concluyen que los derechos y libertades, como inalienables, son la piedra angular de la existencia humana. Ambos defienden, desde bases conceptuales diferentes, la existencia de una dignidad humana indisponible por nada ni por nadie.