¿Cómo seguiría el fragmento?. ¡Haz literatura o filosofía!

Os propongo cuatro fragmentos, uno de filosofía, dos de una novela y el último de poesía. Se os propone darle una continuidad. La continuación es libre, es decir el tema, el estilo, si es literatura o ensayo: todo esto es libre. Anímate y pon tu continuación como comentario de esta entrada. ¡Crea filosofía o literatura! Las continuaciones seleccionadas se colocarán en entradas del blog.

Primer fragmento. «Es imposible comunicar la sensación de vida de una época determinada de la propia existencia, lo que constituye su verdad, su sentido, su sutil y penetrante esencia. Es imposible. Vivimos como soñamos … solos.» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).

………. (¿continuación?)

Segundo fragmento. «Es curiosa la vida … ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo … que llega demasiado tarde… y una cosecha de remordimientos inextinguibles» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).

………. (¿continuación?)

Tercer fragmento. «Pues sin respaldo religioso o metafísico, el derecho coercitivo, cortado a la medida de un comportamiento al que no se exige sino que se ajuste a la ley, sólo puede conservar ya su fuerza de integración social haciendo que los destinatarios de esas normas jurídicas puedan a la vez entenderse en su totalidad como autores racionales de esas normas. Por este lado el derecho moderno se nutre de una solidaridad que se concentra en el papel de ciudadano y en ultima instancia proviene de la acción comunicativa» (Habermas, en IV Coloquio Sul-Americano de Realismo Jurídico, LAS BASES MORALES PREPOLÍTICAS DEL ESTADO LIBERAL, El debate Habermas-Ratzinger, p.6)

………. (¿continuación?)

Cuarto fragmento. 

«Sólo el hombre está solo. Es que se sabe
vivo y mortal. Es que se siente huir
-ese río del tiempo hacia la muerte-.

Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
subir, a contra muerte, hasta lo eterno.
Le da miedo mirar. Cierra los ojos
para dormir el sueño de los vivos». Blas de Otero, fragmento del poema «La Tierra»

………. (¿continuación?)

16 thoughts on “¿Cómo seguiría el fragmento?. ¡Haz literatura o filosofía!”

  1. Segundo fragmento. «Es curiosa la vida … ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo … que llega demasiado tarde… y una cosecha de remordimientos inextinguibles»

    Una vida que se va, al igual que viene… En instantes, en segundos… Sin saber el porqué, sin percatarnos de la importancia que tienen esos pensamientos, esos recuerdos y esos actos… Nos acabamos dandos cuenta tarde y aún así , sin saberlo, seguimos desaprovechando el tiempo y esos segundos que pueden marcar la diferencia. No hay nadie que escape del final.. pues la vida es una dulce mentira y la muerte una amarga verdad.

    Pablo Ortega Salas 2 H1 – historia de la filosofía

  2. Segundo fragmento.«Es curiosa la vida … ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo … que llega demasiado tarde… y una cosecha de remordimientos inextinguibles»(Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).

    Continuación: Es cierto aquello de “Nos pasamos la vida esperando que algo pase y lo único que pasa es la vida”. Dedicamos nuestra débil existencia a perseguir lo que creemos que es la felicidad y no nos percatamos de que se nos pasa el tiempo,se nos pasan las oportunidades,la gente,los sueños. Es el momento en el en nuestra mente se instaura el implacable “¿y si?”, que nos hace cuestionar todo lo que hemos hecho bien y mal en nuestra vida y lo que por ende nos ha llevado hasta lo que somos hoy. Y cuando solo estamos constituidos de arrepentimientos y poco nos queda ya de lo que éramos,se esfuman los recuerdos,la única conexión con todos los “yo” que hemos sido y no volveremos a ser.

  3. LEANDRO IGLESIAS LAGARES
    Segundo fragmento. «Es curiosa la vida … ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo … que llega demasiado tarde… y una cosecha de remordimientos inextinguibles» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).

    Constantemente nos paramos a pensar en nuestras acciones «¿estará esto bien?´´ pensando si nos puede perjudicar o no, sin vivir al máximo, dejando remordimientos atrás. La vida se va en cuestión de segundos, sin darnos cuenta el tiempo pasa y cuando llegue nuestra hora final… ¿qué quedará de nosotros?, ¿nuestros recuerdos?, ¿nuestra alma? Una persona no muere si alguien la recuerda, o al menos, eso dicen. La vida es inaudita, un mundo sin explorar al que llegamos sin saber el porqué de ello, sin embargo, intentamos vivirla felices e intentamos encontrar nuestra vocación en ella, aunque a veces, debemos dejarnos llevar y no pensar mucho para nunca tener remordimientos de cómo vivimos nuestra propia vida; una vida fugaz y cruel.

  4. Continuación del segundo fragmento. «Es curiosa la vida … ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo … que llega demasiado tarde… y una cosecha de remordimientos inextinguibles» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).

    Somos insaciables. Los humanos, curiosos por naturaleza e inconformistas por experiencia, tenemos una mentalidad descubridora, perjudicial para nuestra experiencia de vida. Nuestra ansia es conocer todo aquello que somos incapaces de saber. El pensamiento de averiguar qué es lo que hay después de la vida nos abstrae de lo real, lo tangible, todo aquello de lo que tenemos completa certeza.

    Tenemos tanto interés en descubrir que hay más allá que se nos olvida el hecho de que, al menos en el plano sentimental o espiritual, ya conocemos un sentimiento similar. Antes de nacer, mucho antes de saber que íbamos a ser algo en el vasto universo, conocíamos la eternidad infinita. Ese sentimiento de no existir, no sentir, pero estar. Tal vez no estábamos nosotros, sino nuestro espíritu. Tal vez tampoco eso, sino que lo que estaba era nuestra esencia. O simplemente nada, pero la nada acaba siendo algo cuando antes del primer latido de nuestro corazón ha habido miles de millones de otros seres viviendo en el tiempo y espacio. Conformando así un lugar existente en alguna parte. Y todos estos corazones que algún día vivieron se encuentran ahora donde nosotros estábamos cuando ellos existían en la tierra.
    Ese lugar puede ser el cielo, el infierno, el limbo, la nada. Pero lo es todo. Es hacia donde todos vamos y de donde todos procedemos. Es aquello que sin saberlo conocemos mejor que nuestra propia vida, la cual no nos preocupa descubrir. ¿Por qué tanto empeño en conocer el lugar inexistente de donde venimos, a dónde vamos al morir? Pues sencillamente porque nos aburre la vida. Buscamos más.

    Y así, en una búsqueda interminable, acabaremos muriendo sin respuestas. Solo sabremos que es la muerte y que hay más allá cuando lleguemos a ella. Irónico qué a su vez, una vez encontremos la respuesta a lo que nos ha condicionado en vida, no seremos conscientes de ella. Así vuelve a nacer otra búsqueda nueva, la de la verdad siendo nosotros simplemente meros recuerdos que ya se han desvanecido.

    Por eso, nuestra vida es la búsqueda infinita y la respuesta finita, la cual llega demasiado tarde.

  5. Cuarto fragmento.

    Sólo el hombre está solo. Es que se sabe
    vivo y mortal. Es que se siente huir
    -ese río del tiempo hacia la muerte-.

    Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
    subir, a contra muerte, hasta lo eterno.
    Le da miedo mirar. Cierra los ojos
    para dormir el sueño de los vivos.

    Sólo el hombre pretende, con clara ineficacia,
    escapar de su destino, de su vieja amiga.
    Corre, sueña, ignora… o lo intenta.

    Ella, impasible y conocedora,
    tanto de su función como del miedo,
    no el suyo, sino el de su presa,
    arrasa, devora, devasta: acaba con todo.

    Sólo el hombre, único ser racional,
    tiene la antinatural insolencia de no dejarse llevar.
    Sólo el hombre.

    Javier Pérez Jiménez. 2º BACH – H3

  6. Primer fragmento. «Es imposible comunicar la sensación de vida de una época determinada
    de la propia existencia, lo que constituye su verdad, su sentido, su sutil y penetrante esencia.
    Es imposible. Vivimos como soñamos… solos.» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).

    Esa sensación de tenerlo todo y no tener nada, porque la vida no es algo material que
    puedas comprar… la vida son momentos y personas pasajeras… son vivencias, vivencias que
    se guardan para siempre en tu memoria… memoria llena de recuerdos que se prende en la
    soledad, ahí es cuando comienzas a darte cuenta de quien sí y quien no y de qué es lo que
    realmente vale la pena, es, entonces, cuando empiezas a plantearte de qué manera hacer las
    cosas y a pensar en ti…

    Elena Carrasco Pérez – 2º BACH-H2

  7. SANDRO JIMÉNEZ DOMÍNGUEZ 2BACH C1

    FILOSOFÍA: TRABAJO CONTINUACIÓN DEL FRAGMENTO.

    Segundo fragmento. «Es curiosa la vida … ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo … que llega demasiado tarde… y una cosecha de remordimientos inextinguibles» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).
    ………. (¿continuación?)
    …La vida es entendida de muchas maneras distintas dependiendo de tu religión, ideología o forma de ser, para algunos es un tiempo de transición hasta alcanzar la verdadera vida eterna, para otros es un cúmulo de problemas interminables y para otros es una maravilla y un regalo que se nos ha sido otorgado por Dios.
    La vida no es un problema para ser resuelto, sino un misterio para ser vivido, y aunque nos da muchos golpes siempre hay que seguir hacia delante. Es cierto que no podemos esperar mucho de ella; pero por eso mismo no hay que esperar nada sino lograr, formar y vivir tu vida sin más, no debemos querer todo para disfrutar pues tenemos la vida y no hace falta más y si pasas de todo, veras tu vida pasar.
    En definitiva, la vida es muy complicada y a largo de ella vamos a tener que superar momentos tanto felices como muy tristes; pero nadie nace sabiendo como vivir la vida o triunfar en ella; pues cada uno vive su vida como quiere o puede y como dijo Lucio Anneo Séneca: “Hace falta toda una vida para aprender a vivir”.

  8. «Es imposible comunicar la sensación de vida de una época determinada de la
    propia existencia, lo que constituye su verdad, su sentido, su sutil y penetrante
    esencia. Es imposible. Vivimos como soñamos … solos.» (Joseph Conrad, El
    Corazón de los Tinieblas).
    Es imposible hacer saber a personas de otras épocas como se vivió hace 50
    años, por ejemplo, sí lo que sucedió, su historia, pero no es posible transmitir
    los sentimientos, las vivencias de cada persona. Podemos poner de ejemplo el
    régimen franquista, actualmente sabemos qué sucedió, cómo y cuándo lo hizo,
    pero no hay forma de saber lo que sentía cada persona en cada momento. Ya
    que, eso es algo que solo uno mismo puede conocer.

  9. «Es curiosa la vida … ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada
    hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto
    conocimiento de uno mismo … que llega demasiado tarde… y una cosecha de
    remordimientos inextinguibles» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).

    La vida, ese misterioso ser que se va tan rápido como viene. Pasa tan rápido que
    ni te das cuenta, y hay personas que hasta que no pasa alrededor de ellas lo ven
    como algo imposible. Cuando la muerte se te acerca es cuando te replanteas,
    ¿estoy viviendo como realmente quiero? ¿Qué es lo que me está dando la vida?
    Entonces te das cuenta de que probablemente no, no estás viviendo como
    quieres, ya que el ser humano, por desgracia, es inconformista por naturaleza.

  10. Segundo fragmento. «Es curiosa la vida… ese misterioso arreglo de lógica implacable orientada hacia un objetivo fútil. Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo… que llega demasiado tarde… y una cosecha de remordimientos inextinguibles» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).

    La vida, en la cual la mayoría de los seres humanos están limitados por su pasado, o piensan demasiado en su futuro, dejando que estos dos conceptos influyan nuestro presente y sin darnos cuenta que en realidad lo único importante es el día a día; ese presente que la mayoría de los seres humanos no aprovechamos solo por dar por hecho que existirá un futuro, en el cual podremos cumplir todos nuestros propósitos.

    La cual no nos hace ver que lo más importante que ella contiene es el tiempo; que nos hace reflexionar cuando ya nos encontramos en una etapa tardía, donde lo único que nos queda es seguir viviendo y hacerlo lo mejor posible, intentando aplicar lo aprendido.

    Por lo que en esta vida, solo nosotros tenemos el poder para cambiarlo todo, y empezar a vivir el día a día de la forma que nos imaginamos nuestro futuros, cumpliendo nuestros objetivos y haciendo lo que realmente nos hace felices, sin posponer dichos actos para un futuro que quizás no exista.

  11. Primer fragmento «Es imposible comunicar la sensación de vida de una época determinada de la propia existencia, lo que constituye su verdad, su sentido, su sutil y penetrante esencia. Es imposible. Vivimos como soñamos … solos.» (Joseph Conrad, El Corazón de los Tinieblas).
    Y como vivimos moriremos, y con nosotros todas aquellas experiencias e historias que jamás nadie podrá recordar o contar con su esencia y verdad propia. Y es que lo vivido es único. Nadie podrá saber nunca con certeza como te sientes antes de un primer beso, nadie podrá describir la tristeza en tus ojos tras una mala noticia o el brillo en ellos después de conseguir por lo que tanto has luchado. Entonces, ¿cuál es mi consejo? Vivir. Y es que no queda de otra, porque quien sabe cuándo todo acabará, cuando ya no podremos volver a sentir nada de esto, y en ese momento el arrepentimiento de no haberlo hecho no tendrá sentido. Vuela alto, esparce amor allí donde vayas y absorbe los momentos más efímeros, suelen ser los mejores. Y sal fuera, busca aquello que te haga feliz y entonces observa las estrellas, estoy segura de que ese día que te sientas más feliz que nunca ellas acompañarán tu brillo como jamás lo habían hecho. Por ello, vive cada día como si fuera el último.

  12. Cuarto fragmento:

    «Sólo el hombre está solo. Es que se sabe
    vivo y mortal. Es que se siente huir
    -ese río del tiempo hacia la muerte-.

    Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
    subir, a contra muerte, hasta lo eterno.
    Le da miedo mirar. Cierra los ojos
    para dormir el sueño de los vivos»

    Continuación:

    Y evitar el sueño de los muertos. Ese sueño, que se convertirá en pesadilla por culpa del miedo.

    Y ese hombre que está solo, está luchando para que no se lo lleve la corriente del río (el tiempo) hacia la muerte.

    Esa cosa que nadie quiere. Ese hombre solitario, que sabe que algún día morirá, ya que es un ser mortal y no inmortal.

    Ese río que seguirá su corriente sin parar, hasta de ella acabar.

  13. Primer fragmento. «Es imposible comunicar la sensación de vida de una época determinada de la propia existencia, lo que constituye su verdad, su sentido, su sutil y penetrante esencia. Es imposible. Vivimos como soñamos … solos.»

    Continuación:
    Nos alimentamos unos de otros hasta que aprendemos a crecer , hasta que aprendemos a conocernos y a convivir con nosotros mismos , la vida que conocemos la constituimos por un ayer , un hoy y mañana para darle sentido al tiempo el cual nos quita esta misma , cuando caemos se produce nuestro propio error en la Matrix como una paradoja, de repente algo falla a la realidad que conocemos y dejamos de intentar ser para tratar de existir , de buscar la esencia y el sentido de esta vida , para darnos cuenta de que existe una perspectiva distinta desde cada persona en cada momento de cada dia ,a pesar de estar rodeado de personas, para acabar por darte cuenta de que vivimos como soñamos , solos.

  14. Cuarto fragmento.

    «Sólo el hombre está solo. Es que se sabe
    vivo y mortal. Es que se siente huir
    -ese río del tiempo hacia la muerte-.

    Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
    subir, a contra muerte, hasta lo eterno.
    Le da miedo mirar. Cierra los ojos
    para dormir el sueño de los vivos».
    Que se sienten vivos, y no muertos.
    que se saben vencedores de un averno
    al que se condenan solos, viviendo.

    Quieren salir, nadan con fuerza.
    Hasta la superficie de lo eterno.
    Mas cuando salen caen en la cuenta
    de que la vida eterna es un infierno.

    Se encuentran indecisos los mortales.
    Pues no saben si morir o seguir
    viviendo.

  15. Continuación 4 fragmento: «Sólo el hombre está solo. Es que se sabe
    vivo y mortal. Es que se siente huir
    -ese río del tiempo hacia la muerte-.
    Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
    subir, a contra muerte, hasta lo eterno.
    Le da miedo mirar. Cierra los ojos
    para dormir el sueño de los vivos».
    Esa muerte que tememos, que nos asusta, se arrastra inevitablemente hacia nosotros sin poder hacer nada, temida por acabar con todo y con nada a la vez, en un instante terminas con la realidad que te concierne para sumirte en lo desconocido y pasas de ser algo a no ser más que el recuerdo de ese algo, pasas a no ser nada.
    Se podría ver como un reloj de arena, va pasando el tiempo hasta no quedar nada y ahí se acaba todo, tenemos consciencia de nosotros mismos y eso nos hace tristemente darnos cuenta de que algún día dejaremos de estar aquí, vivimos con ese miedo a que todo acabe, tratamos de alejarnos inútilmente porque queremos prolongar nuestra vida, no continuar hacia lo que viene después porque nos da miedo, ese desconocimiento de qué es la muerte y que pasará cuando acabe nuestra vida, porque eso es lo que más nos asusta, lo desconocido, y por mucho que nos de miedo estará siempre al final, implacable, siniestra y desconocida, la muerte.

  16. Cuarto fragmento.
    «Sólo el hombre está solo. Es que se sabe vivo y mortal. Es que se siente huir
    -ese río del tiempo hacia la muerte-.
    Es que quiere quedar. Seguir siguiendo,
    subir, a contra muerte, hasta lo eterno.
    Le da miedo mirar. Cierra los ojos
    para dormir el sueño de los vivos». Blas de Otero, fragmento del poema «La Tierra»
    ………. (¿continuación?)
    Y cuando los abre,
    se olvida de saborear,
    de mirar lo que tiene,
    lo que la vida le da.
    Malgasta su turno sin cesar,
    buscando ganancias, en lo terrenal. Afronta sus logros con vanidad,
    sus derrotas con frialdad,
    nada le complace,
    todo le da igual.
    Piensa que debe ganar,
    que debe conseguir más,
    que debe avanzar,
    que debe al resto mutilar
    para subir más arriba
    casi al pedestal.
    De repente llega el final,
    llega la partida espiritual,
    todo se queda, y el partirá,
    buscando lo que abajo no pudo encontrar, aquello donde dejó su libertad,
    aquello donde manchó
    el amor sin piedad,
    aquello donde dejó su dignidad,
    aquello que ya nadie le reprochará.
    El tiempo se fue, no volverá,
    pasó rápido y fugaz,
    pasó ligero y audaz,
    sin dejar rastro, ya que todo se olvidará,
    volviendo de nuevo a empezar
    con su llegada en el más allá.
    Por ello, “NO VIVAS PENSANDO EN LO DE ALLÁ, SI SINTIENDO EL MÁS ACÁ”

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