Comunicaba.

Ignacio Escañuela Romana.

https://filosofia-reflex.blogspot.com/2021/03/comunicaba.html

Pensó en lo vivido conforme se adentraba en la lectura de Adorno. Las palabras se iban desplegando ante sus ojos y, entonces, sentado al sol de una tarde andaluza tranquila, bajo la sombra de un naranjo, lo comprendió. Volvió entonces a trazar las palabras en su mente para asegurarse y vivir esa certeza de nuevo: “Cuanto más íntegramente se resuelve el lenguaje en pura comunicación, cuanto más plenamente se convierten las palabras, de portadoras sustanciales de significado, en puros signos carentes de cualidad, cuanto más pura y transparente hacen la transmisión del objeto deseado, tanto más opacas e impenetrables se hacen al mismo tiempo esas palabras».

Sí, se dijo, es cuando queremos comunicarnos directamente, transmitir hechos simples olvidándonos de que portan significados complejos, el momento en que no logramos nada. La referencia sí, pero como no es lo que realmente queremos expresar…. Es como si un muro de palabras y objetos se alzase para impedir que dos personas puedan comprenderse íntimamente. Como si la expresión perfecta del significado fuese precisamente lo que impide comprender. A veces, es más importante comprender la intención de la otra persona al decirnos algo, qué quiere realmente decirnos de ellas, que atender a los objetos u hechos a los que aparentemente se refiere.

Y, entonces, en ese momento, con un escalofrío, pudo entender el fracaso vivido. Le dolió intensamente: que hubiese sido un simple problema de palabras. Nada sustancial: bueno sí, tan relevante como la humanidad misma y la incomunicación. Volver hacia atrás no era posible. La referencia, meditó, pudo con todo lo que era valioso.